Archive for Na asarlaíocht barrachd bliadhna bi an téagar

Aurora Consurgens

En el tiempo de la melancolía
Aguardo, en la oscuridad
Desnudo, bajo la bóveda púrpura
Un gemido del viento ancestral
Ritual de fuego Divino
El bramido del tiempo que no puedo recordar.

A solas,
Oscuro Prometeo
envuelto entre las sombras
Aguardando,
un instante de luz
La danza del carmesí y el verbo
entre mis dedos
una remota esencia
El rostro vuelto hacia las estrellas
La huella del dolor y el temor.

Un instante de prístino silencio
en medio del caos
La tormenta aciaga
elevándose con violencia,
Un horizontes en llamas
Un trueno en la conciencia

El misterio entre todos los misterios
más allá de la insondable grieta de luz
donde aguardan los hijos de la eterna herejía
La tribu de sangre y furia
Su rostro, en el mio.
Ellos, que soy yo.

Y elevo los brazos al cielo
un grito que brota de mi espíritu
Una lengua de fuego inaudita
más allá del infinito
Un espiral carmesí
abriéndose hacia el caos y el dolor
Y ya no soy yo mismo
Ábside de fuego y sal
la luz
Solo la luz
la morada sin Nombre
El renacimiento en fuego
Nacido del canto de un ruiseñor
Alquimia de oro y plata
El destello del aliento divino
sí, en mi pecho horadado
en mi mente más allá del tiempo
El grito de dolor
reverberando una y otra vez
Solo luz, en medio de la luz
Solo el bramido del tiempo
Más allá del espíritu y la razón.

Y Yazgo a solas
en medio de la oscuridad
temblando
solo un hombre soy
la luz en medio de las sombras
que abandoné
Una génesis perpendicular
El aliento del sol inmáculo
naciendo de la Tierra y el mar

En un leve palpitar
escucho la danza crepuscular
de los vástagos del sol negro
que abandonan la noche infinita
y La perpetua necesidad
Renacimiento en fuego
en mi voz
más allá del tiempo
En un canto remoto y fatal.

A Véspere, artificie del renacimiento en fuego de la era del Silencio.

Un fragmento de plata.

Un ojo entreabierto, soñando
dos pàjaros elevandose
hojas sueltas en la penumbra
una jaula cerrada, ajena al silencio y a la desazòn

La risa cruel
brotando de la mirada muerta
El pensamiento, roto y devorado
como el padre de los Cielos Tàrtaros
en venganza del hijo pròdigo

Se eleva la gota del Ruiseñor ciego
la arena maldita y delirante
una rueca, la unica rueda se abre
pètalos de rosa marchitos
en tristes palabras cansadas
Las manos extendidas para recibir la ùltima caricia
los ojos abiertos, tan abiertos
contemplando la oscuridad timida

Una fisura, en la pared de los recuerdos
envolviendome
el dolor, la perdida
en una mansiòn de ventanas cerradas
¿puedes recordar quièn fuì?
¿a donde fuì en mi cautiverio?
solo fui sal
solo fui este silencio mezquino
Sin labios ni dientes
la lengua cautiva
las piernas fugitivas del calor
y Fui
un recuerdo flotando en mil alas de obsidiana
triste mensaje

y Quise, en la noche de la voz
buscar el nombre para la cordura
no hay remedio para el adios de los tordos
solo el brillo de un ojo cerrado mirando otro
a travès del espacio ambiguo y delirante

Un pez, elevandose en el horizonte desierto
una palabra
devota
entre dedos nerviosos
llorè porque moriste
ame porque esperè
corrì a travès de llanuras enardecidas
Una niña arrojandose al vacio
en la fisura de la cordura
un lamento
fui

Un sueño en dos voces.



Notre Dame de París. (Aimer)
Roméo et Juliette.

Roméo:
Aimer c’est ce qu’y a d’plus beau
Aimer c’est monter si haut
Et toucher les ailes des oiseaux
Aimer c’est ce qu’y a d’plus beau

Juliette:
Aimer c’est voler le temps
Aimer c’est rester vivant
Et brûler au cœur d’un volcan
Aimer c’est c’qu’y a de plus grand

Roméo et Juliette:

Aimer c’est plus fort que tout
Donner le meilleur de nous
Aimer et sentir son cœur
Aimer pour avoir moins peur

Roméo et Juliette, chœurs:
Aimer c’est ce qu’y a d’plus beau
Aimer c’est monter si haut
Et toucher les ailes des oiseaux
Aimer c’est ce qu’y a d’plus beau
Aimer c’est voler le temps
Aimer c’est rester vivant
Et brûler au cœur d’un volcan
Aimer c’est c’qu’y a de plus grand
Aimer c’est brûler ses nuits
Aimer c’est payer le prix
Et donner un sens à sa vie
Aimer c’est brûler ses nuits
Aimer c’est ce qu’y a d’plus beau
Aimer c’est monter si haut
Et toucher les ailes des oiseaux
Aimer c’est ce qu’y a d’plus beau
Aimer…

Para ti…¿O pensabas que no lo haría mi adorado? (averguenzate ajajajajajaja)
Ta gra agam ort
mi caballero rojo.

El amor, la magia más antigua de todas.

No celebro el día de San Valentin. De hecho, como le comentaba a un amigo, la fecha me es bastante indiferente. Creo que hace un par de siglos perdió su verdadero sentido para convertirse en el híbrido un poco patético que hoy representan las tarjetas adulcoradas y los osos de peluche. Sin embargo, quiero homenajear a todos los que celebran la fecha como algo más profundo y le otorgan significado. Deseo dedicar esta entrada a los cursis de corazón, a los románticos empedernidos, a los idealistas y simplemente, a los que sienten que la fecha representa algo verdadero para ellos. Para todos , incluyo aqui algunas cartas de amor históricas. Porque el amor es la fuerza más primitiva y magnifica, incluso para los poderosos, los trascendentes, los le dan rostro a la historia. Al final, todos somos humildes en el amor.

Carta de Beethoven a su “amada inmortal”

Incluso cuando estoy en cama mis pensamientos van a hacia ti, mi eternamente querida, ahora y entonces alegremente, después otra vez tristemente, esperando para saber si el Destino oirá nuestra plegaria, para hacer frente a vida que debo vivir en conjunto contigo o nunca verte. Sí, estoy resuelto a ser un extranjero vagabundo hasta que pueda volar a tus brazos y decir que he encontrado mi hogar verdadero con usted y envuelto en tus brazos puedo dejar que mi alma flote hasta el reino de almas bendecidos. Ay!, desafortunadamente debe ser así. Debes estar tranquila, tanto más pues sabes que te soy fiel; ninguna otra mujer podrá nunca poseer mi corazón, nunca, nunca. Oh Dios, por qué debe uno ser separado de aquella que le es tan querida.

Para más, mi vida en Viena es actualmente desgraciada.Tu amor me ha hecho el más feliz y el más infeliz de los mortales. A mi edad necesito estabilidad y regularidad en mi vida, puede esto coexistir con nuestra relación? Ángel, acabo de oír que va el correo cada día, y por lo tanto debo cerrar ésta, de modo que puedas recibirla la inmediatamente. Mantente tranquila; solamente al considerar tranquilamente nuestras vidas podremos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. Mantente tranquila, amame, hoy, ayer. Qué nostalgia llena de lágrimas por tí, por tí, por tí, mi vida, mi todo. Todos los buenos deseos a tí. Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado.
Siempre tuyo

Siempre mía


Siempre de ambos

L.

Carta de Simone de Beauvoir a Jean Paul Sartre.

Querido pequeño ser:

Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas. Una noche lluviosa, en una granja de Tignes, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: “¿De que se ríe?”. Y le contesté: “Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo”. Y replicó: “Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía”. Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas.

Me parece una cosa preciosa e intensa, pero es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata. Hasta la vista querido pequeño ser; el sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.

Te beso tiernamente,
Simone.

Carta de Virginia Woolf a Leonard Woolf

28 de Marzo de 1941

Querido,

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo. Creo que no podemos atravesar otro de estos terribles períodos. No voy a reponerme esta vez. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor hacer. Tu me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todas las formas todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta que apareció esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy estropeando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bondadoso. Quiero decirte que- todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tu. Nada queda en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

Carta de Napoleón a Josefina:

No le amo, en absoluto; por el contrario, le detesto, usted es una sin importancia, desgarbada, tonta Cenicienta. Usted nunca me escribe; usted no ama a su propio marido; usted sabe qué placeres sus las letras le dan, pero ¡aún así usted no le ha escrito seis líneas, informales, a las corridas!

¿Qué usted hace todo el dia, señora? ¿Cuál es el asunto tan importante que no le deja tiempo para escribir a su amante devoto? ¿Qué afecto sofoca y pone a un lado el amor, el amor tierno y constante amor que usted le prometió? ¿De qué clase maravillosa puede ser, que nuevo amante reina sobre sus días, y evita darle cualquier atención a su marido? ¡Josephine, tenga cuidado! Una placentera noche, las puertas se abrirán de par en par y allí estaré.

De hecho, estoy muy preocupado, mi amor, por no recibir ninguna noticia de usted; escríbame rápidamente sus páginas, paginas llenas de cosas agradables que llenarán mi corazón de las sensaciones más placenteras.

Espero dentro de poco tiempo estrujarla entre mis brazos y cubrirla con un millón de besos debajo del ecuador.

Napoleón Bonaparte

Carta de Lord Byron a Caroline Lamb.

Agosto de 1812

Mi muy querida Caroline,

Si las lágrimas, que usted vio y sabe que no soy aficionado a verter, si la agitación en la cual me separé de usted, agitación que usted debe haber percibido a través de todo este tenso, nerviosísimo proceso, no comenzaron hasta que el momento de dejarle se acercó, si todo lo que he dicho y hecho, y estoy aún preparado para decir y hacer, no han probado suficientemente cuáles son y serán mis sentimientos verdaderos siempre hacia usted, mi amor, no tengo ninguna otra prueba a ofrecer.

Dios sabe que deseo verla feliz, y cuando renuncié a usted, o mejor dicho cuando usted por un sentido del deber a su marido y madre renunció a mí, usted deberá reconocer la verdad de lo que de nuevo prometo y hago voto, que ninguna otra en palabra o hecho ocupará el lugar en mi afecto, que es y será consagrado a usted hasta el fin de mi existencia.

Nunca supe hasta este momento, la locura de mi queridísima y más amada amiga.

No puedo expresarme, éste no es tiempo para palabras, pero encontraré orgullo y un placer melancólico, en el sufrimiento que usted usted misma apenas puede concebir, para usted ponga no conocerlo. Ahora debo salir con el corazón cargado, porque apareciendo esta tarde detendré cualquier historia absurda que los acontecimientos de hoy pudieran originar. Usted piensa ahora que soy frío y severo, y ingenioso -otros pensarán igual, hasta su madre- esa madre a quien debimos sacrificar mucho de hecho, más, mucho más en mi caso, de lo que ella sepa o pueda jamás imaginarse.

“Prometer no amarla”
Ah, Caroline, está más allá de la promesa, pero atribuya todas las concesiones al motivo apropiado y nunca deje de sentir todo que usted ya ha comprobado, y más que puede ser sabido siempre por mi propio corazón, quizás el suyo.

Quiera Dios protegerle, perdonarle y bendecirle, siempre y aún más que siempre

Su tan apegado
BYRON

La seule rose


Il neige, c’est revenir dans une ville
Où, et je le découvre en avançant
Au hasard dans des rues qui toutes sont vides,
J’aurais vécu heureux une autre enfance.
Sous les flocons j’aperçois des façades
Qui ont beauté plus que rien de ce monde.
Seuls parmi nous Alberti puis San Gallo
A San Biagio, dans la salle la plus intense
Qu’ait bâtie le désir, ont approché
De cette perfection, de cette absence.

Et je regarde donc, avidement,
Ces masses que la neige me dérobe.
Je recherche surtout, dans la blancheur
Errante, ces frontons que je vois qui montent
A un plus haut niveau de l’apparence.
Ils déchirent la brume, c’est comme si
D’une main délivrée de la pesanteur
L’architecte d’ici avait fait vivre
D’un seul grand trait floral
La forme que voulait de siècle en siècle
La douleur d’être né dans la matière.

II

Et là-haut je ne sais si c’est la vie
Encore, ou la joie seule, qui se détache
Sur ce ciel qui n’est plus de notre monde.
Ô bâtisseurs
Non tant d’un lieu que d’un regain de l’espérance,
Qu’y a-t-il au secret de ces parois
Qui devant moi s’écartent ? Ce que je vois
Le long des murs, ce sont des niches vides,
Des pleins et des délies, d’où s’évapore
Par la grâce des nombres
Le poids de la naissance dans l’exil,
Mais de la neige s’y est mise et s’y entasse,
Je m’approche de l’une d’elles, la plus basse,
Je fais tomber un peu de sa lumière,
Et soudain c’est le pré de mes dix ans,
Les abeilles bourdonnent,
Ce que j’ai dans mes mains, ces fleurs, ces ombres,
Est-ce presque du miel, est-ce de la neige ?

III

J’avance alors, jusque sous l’arche d’une porte.
Les flocons tourbillonnent, effaçant
La limite entre le dehors et cette salle
Où des lampes sont allumées : mais elles-mêmes
Une sorte de neige, qui hésite
Entre le haut, le bas, dans cette nuit.
C’est comme si j’étais sur un second seuil.

Et au-delà ce même bruit d’abeilles
Dans le bruit de la neige. Ce que disaient
Les abeilles sans nombre de l’été,
Semble le refléter l’infini des lampes.

Et je voudrais
Courir, comme du temps de l’abeille, cherchant
Du pied la balle souple, car peut-être
Je dors, et rêve, et vais par les chemins d’enfance.

IV

Mais ce que je regarde, c’est de la neige
Durcie, qui s’est glissée sur le dallage
Et s’accumule aux bases des colonnes
A gauche, à droite, et loin devant dans la pénombre.
Absurdement je n’ai d’yeux que pour l’arc
Que cette boue dessine sur la pierre.
J’attache ma pensée à ce qui n’a
Pas de nom, pas de sens. Ô mes amis,
Alberti, Brunelleschi, San Gallo,
Palladio qui fais signe de l’autre rive,
Je ne vous trahis pas, cependant, j’avance,
La forme la plus pure reste celle
Qu’a pénétrée la brume qui s’efface,
La neige piétinée est la seule rose.

Na asarlaíocht barrachd bliadhna bi an téagar

Llevo tu corazón conmigo,
lo llevo en mi corazón
nunca estoy sin él
allá donde voy vas tu querido,
y todo aquello hecho solo por mi
lo haces tú, mi amado,
no temo al destino,
porqué tu eres mi destino
mi amor
no quiero ningún mundo
pues hermoso… tu eres mi mundo,
mi cielo
He aquí el mayor secreto que nadie conoce
he aquí la raiz de la raiz
y el brote del brote
y el cielo del cielo
de un árbol llamado Vida
que crece más de lo que el alma puede esperar
o la mente ocultar
es la maravilla que mantiene las estrellas separadas
llevo tu corazón…
lo llevo en el mio.

Para ti, siempre en mi pensamiento.
Porque el amor es la magia más antigua de todas. Ta gra agam ort.