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Mitos y Sociedad: Costumbres Públicas y Privadas.

Aunque los orígenes de las antiguas creencias religiosas griegas continúan envueltos en oscuridad, el panteón griego ya estaba claramente establecido hacia 750 a.C. Sus principales figuras desempeñan un papel destacado en los grandes poemas épicos de Homero, La Iliada y la Odísea que probablemente fueron compuestos en esta época y muestras signos de una tradición poética muy antigua.

Los griegos creúan que su vida y su destino estaban regidos por múltiples divinidades, las más importantes de las cuales eran los Olímpicos, los dioses y diosas que vivían en el Monte Olímpo. Una estatua del Dios Hermes podía señalar la entrada de una casa griega, mientras que el hogar estaba consagrado a Hestia. Se rendía culto a los héroes, por lo general hijos un dios y una mujer, en calidad de espíritus eternos que podian interceder en favor de los mortales. Se consideraban ejemplares en su valor y su nobleza, y sus batallas contra los monstruos era temas populares en el arte y la literatura. Muchos estados tenían una deidad o un héroe como fundador o protector, pretensión que se apoyaba en mitos como el de la competición entre Atenea y Poseidón. Algunas familiares nobles aseguraban descender de un héroe, un argonauta, por ejemplo.

También se rendía culto como divinidades a una serie de cualidades abstractas positivas, como la “Justicia” o la “juventud”. En un extremo más tenebroso, los griegos temían caer victimas de las fuerzas de la Oscuridad, como las Furias o la Hechicera Hécate.

Los Olimpos, eran objetos de los cultos más populares y extendidos. La mayoría de los ritos religiosos en su honor tenían lugar en santuarios consagrados al dios o a la diosa en cuestión, cuya estatua se alzaba en un templo que constituía el centro del santuario. Delante del templo, al aire libre, los sacerdotes realizaban sacrificios mientras los fieles observaban, en algunos casos en una stoa ( galería cubierta ), y después comían la carne asada del animal sacrificado. Entre las ofrendas votivas, que se colocaban alrededor del templo y en las escaleras, había estatuas de bronce, marfil y , para los menos acaudalados, de terracota. Fuera de los santuarios de los Olímpicos se presentaban ofrendas a otras figuras divinas o semidivinas, como los héroes, en numerosos altares y lugares sagrados.

Los templos era importantes centros públicos para la expresión de la cultura estatal. En sus fríos y pedimentos solían aparecer batallas mitológicas entre las fuerzas de la civilización, representadas por la ciudad -estado y los Olímpicos, y las fuerzas de la transgresión y la barbarie, representadas por gigantes y monstruos. Los atenienses del siglo V a.C, poseían dos instituciones para narrar los mitos a gran escala; el teatro y los recitales de poesía. Atenas creó el teatro como gran espectáculo público en el que unos 16.000 ciudadanos podían presenciar las tragedias, casi siempre basadas en mitos y leyendas. La poesía, sobre todo la de Homero y Hesíodo, era recitada por profesionales, los rapsodas, y se declamaban La Ilíada y la Odisea completas en las Panetenas. Se encargaban y leían en público poemas sobre mitos para conmemorar acontecimientos como la victoria de un ciudadano en los juegos, por ejemplo.

La educación y la vida intelectual contaban con el soporte de la mitología. Los mitos narrados por Homero y Hesíodo constituían el núcleo de la enseñanza y fueron temas de debate entre filósifos, cientificos e historiadores a partir del siglo V. a.C.

Balder, hijo de Odín.

La primera amenaza grave que recibió Odín sobrevino con la perdida de su hijo Balder, el más hermoso de los dioses y uno de los más amados por Odín, y su esposa Frigg, aunque la tradición danesa no se le recuerda como Dios sino como guerrero e hijo de Odín que lucho sobre la tierra. Balder sufría terribles pesadillas y para protegerlo Frigg pidió a todos los seres creados, incluso a los árboles y plantas y a todos los objetos de metal, madera y piedra que jurasen que nunca le harían daño. Después, los Dioses se divertían arrojandole armas a Balder, a sabiendas que no le ocurriría nada, pero Loki descubrió que una pequeña planta, el muérdago, no le prestado juramento a Frigg, porque la Diosa la consideraba demasiado joven para producir daño. Loki la transformó en dardo y se la dió al Dios ciego Hother, que la lanzó contra Balder dejando que Loki le guiara la mano para dar en el blanco. Cuando el dardo atravesó a Balder, el Dios cayó muerto y Odín y las demás deidades recogieron su cadáver y lo tendieron en una pira funeraria construida en su propio barco, junto al cuerpo de su esposa, Nanna, que había muerto de pena, y el de su caballo.

Tras la muerte de Balder, Frigg rogó que alguien fuese a Hel, el reino de los muertos, e intentase traer a su hijo y fue Hermod el temerario, hermano de Balder, quién se ofreció de voluntario. Partió en el caballo de Odín, Sleipnir y cabalgó durante nueve días y nueve noches por valles oscuros y profundos hasta llegar a un punto de oro que cruzaba el rio Resonante. La doncella que lo custodiaba le dijo que no podía ser un difunto, pues el puente resonaba bajo los cascos del caballo, algo que no había ocurrido cuando pasaron por él cinco huespedes de los muertes, hacia poco tiempo. Cuando Hermot le respondió que estaba buscando a Balder, la doncella le indicó que siguiera el camino septentrional, hasta las puertas de Hel, y Sleipnir cubrió la distancia sin esfuerzo. Hermot entró en el salón en que el Balder estaba sentado y se quedó allí tres noches. Le rogó a Hel, la Reina cuyo dominios llevaban su nombre, que le permitiese a Balder regresar con él, pero ella replicó que solo lo conseguiría el llanto de todas las gentes y las cosas del mundo entero.

Hermot volvió a Asgard, con el anillo Draupnir, que había sido quemado en la pira funeria de Balder, como prueba que había cumplido su misión. Después enviaron mensajeros para que pidieran a todos que demostrasen con lágrimas su amor a Balder, que asi podría abandonar Hel. No solo lloraron hombres y mujeres, sino piedras, árboles y metales, como lloran estas cosas cuando sobreviene el deshielo. Pero los mensajeros encontraron a una giganta que vivía en una cueva que se negó a llorar, aduciendo que a ella, Balder no le servía de nada. Pensaron que la gigante era Loki disfrzado, que quería impedir el regreso de Balder.

Y asi, el Dios permaneció en Hel y cuando se supo de la responsabilidad de Loki, el Dios tuvo que escapar a la cólera de los Dioses, y esconderse en un rio adoptando forma de Salmón. Lo apresaron en una red que él mismo había inventado y los Dioses lo ataron sobre tres rocas, con el serpiente que vertian veneno sobre su cara.

Sigyn, su fiel esposa, intentaba recoger las gotas de veneno en una vasija, mientras las convulsiones de Loki provocaban terremotos. Permaneció atado hasta que pudo liberarse en Ragnarok, el Juicio Final de los Dioses y atacar Asgard con los gigantes.

La muerte de Balder supuso el primer paso hacia Ragnarok cuando Odín fue devorado por el lobo y vengado por su joven hijo Vidar, que despedazó a la bestia. Vidar fue uno de los hijos de los Dioses que sustituyeron a sus padres después de Ragnarok.

Odín, Señor de Asgard.

En las creencias vikingas, Odín, el Todo Padre, era Señor de Asgard y heredero de la lanza de Tiwaz, que le confería el dominio en las batallas. Su antecesor, Wodan, era el Dios Supremo de los Longobardos y otras tribus germánicas. Al igual que Wodan, Odín estaba estrechamente vinculado con los infiernos y los muertos. Era Dios de los reyes, apoyaba a los jóvenes príncipes prometedores y les daba espadas mágicas y otros regalos en señal de su predilección, pero los destruía implacablemente cuando llegaba el momento. La cremación necesaria en muchos casos para deshacerse de los cadáveres después de la batalla, se asociaba con el culto a Odín.

Existen numerosos relatos sobre los fieles seguidores de Odín,los Berserks, que llevaban pieles de Oso o de lobo en combate y se entregaban a un éxtasis que les insensibilizaba al dolor. Odín también podría conceder el don del Éxtasis a poetas y oradores, y en la poesía Islandesa existen numerosas referencias al aguamiel mágica que obtuvo el Dios, que concedía la inspiración. Odín también otorgaba riquezas a sus seguidores, simbolizadas por su anillo, Draupnir, que se automultiplicaba para garantizar una buena cantidad de oro.

Además Odín era Dios de la magia y la Adivinación, sobre todo en el contexto militar. Se le ofrecían sacrificios de prisioneros de guerra, a quienes se ahorcaba o apuñalaba. Tales sacrificios podían ser una forma de adivinación pues se creía que los últimos movimientos de las victimas, predecían la victoria y la derrota. El propio Odín se ofreció en sacrificio ahorcándose del Árbol del Mundo, con el fin de conocer los símbolos rúnicos empleados en la adivinación, y dio un ojo para obtener el conocimiento, tras lo cual se presentó en la tierra en forma de anciano tuerto, con la una capa y un sombrero de ala ancha o capucha. Iba constantemente acompañado por seres que frecuentan el campo de batalla, lobos y cuervos, y dos de estas aves le llevaban las noticias de las batallas del mundo entero. Poseía gran habilidad para cambiar de forma y enviar su espíritu convertido en un Ave u otro animal, circunstancia que, junto a la capacidad de viajar al reino de los muertos le asemeja a los chamanes de los pueblos del norte de Eurasia.

Los cielos Sagrados.

En la visión cosmológica de los Incas, el poder sagrado de los fenómenos celestiales se manifestaba en un rico mosaico de creencias que vinculaban los acontecimientos terrenales con los del cielo nocturno. Según una concepción tipicamente amerindia, se atribuía significado mítico y espíritual a los fenomenos astronomicos, actitud que se refleja, en parte, en el caracter celestial de deidades importantes como Inti (Dios del Sol), Mama Kilya (Diosa de la Luna) e Ilyap’a (Dios del trueno y del tiempo Atmosférico). Pero también revestía gran importancia la Vía Lactea y se consideraba a las estrellas deidades menores y protectoras de ciertas actividades terrenales.

A este respecto destacan las Pléyades, denominadas Collca (El Granero) y consideradas guardianas celestiales de las semillas y la agricultura, y junto a otras constelaciones servian para construir un calendario lunar sideral. También resultaban utiles para pronosticar la fertilidad agricola y la producción animal. Se pensaba que el grupo de estrellas conocido como “Orco – Cilay ( La Llama Multicolor ) protegía a los rebaños de llamas reales y se identificaba la Chasca-Coylor ( La estrella lanuda ) con Venus, estrella Matutina.

Si bien no se les puede considerar astronomos en el sentido moderno, los Incas realizaban observaciones sobre ciertos fenómenos celestes, como la salida y el ocaso del sol, y los relacionaron con las fases y los movimientos de la luna. Los sacerdotes – astronomos observaban los movimientos solares para calcular las fechas de las dos celebraciones rituales más importantes, que tenian lugar en el Cuzco: Los solsticios de diciembre y junio. En el periódo del solsticio de diciembre se celebraba la gran fiesta real de Capac Raymi, centrada en los ritos de iniciación de las muchachas de ascendencia regia, y se observaba el sol al atardecer desde el Coricancha (Templo del Sol), en Cuzco.

Mito, religión, astronomia y el sistema de Ceques se entretejian en las creencias de los Incas. Observaban por ejemplo, el crepusculo del 26 de abril desde el mismo lugar en que habían estudiado en ocaso de las Pléyades alrededor del 15 de abril, un punto de la plaza central de Cuzco llamado Ushnuo. Contemplaban el crepusculo entre dos columnas erigidas en una montaña cercana, al oeste de la ciudad, consideradas Huaca sagrada, que estaban situadas en un Ceque siguiendo el cual, al otro del horizonte, habían una fuente sagrada llamada Catachillay, otro nombre de las Pléyades.

El rasgo más destacado de la astronomia Inca consistia en el estudio de la via lactea y las constelaciones contiguas de “Nubes negras”, formadas por zonas opacas de polvo interestelar, como la Yacana (La Llama) y la Yutu-yutu (la Tinamou, ave parecida a la perdiz). Según el mito, cuando la Llama celestial desaparece a media noche, va a beber agua en la tierra y asi evita las inundaciones.

Habitualmente, las llamas se contaban entre los animales sacrificiales más valiosos y se ofrecian en las cimas de las montañas a la Luna Nueva. Y en octubre no daban de comer a las de color de negro, con el fin de hacerlas llorar y asi pedir lluvia a los Dioses.

La memoria perenne de la Divinidad: Mitos de los Inuit

Los poderes espirituales, de mayor o menor importancia, dominan la vida de los Inuit y el más conocido es el espiritu del mar de los Inuit de Canada y Groenlandia. Denominado Sedna, (así como Nuliajuk y otros nombros) el espiritu de mar ejerce su soberanía sobre todos los animales que proporcionan alimentos a los humanos. En su morada del fondo del mar, desde donde envía los animales de caza, adopta la forma de una mujer, a la que incluso los chamanes temen. Otro gran espíritu es el del Aire, conocido en muchas regiones Sila (“tiempo atmosférico”, “Inteligencia”). Reconocido prácticamente en todas las zonas Inuit, rige la lluvia, la nieve, el viento y el mar desde un reino situado muy por encima de la tierra. Aunque se lo concibe como una persona, el Espíritu del Aire no se encarna. El Espíritu de la Luna es la tercera de las grandes fuerzas espirituales. Todas ellas son inherentemente benévolas, pero los humanos las consideran peligrosas, sobre todo al Espiritu del Mar, por su aguda sensibilidad a los malos actos de los hombres, a los que responde enviándole mal tiempo y enfermedades y para protegerse, los Inuit pronuncian palabras mágicas, se ponen máscaras y amuletos ( preferentemente extremidades de animales ) y acuden a sus chamanes.

En el plantel de espíritus menores, tanto benévolos como malévolos, los más interesantes son: “Los espíritus de Ayuda” de animales, objetos o personas muertas, que los chamanes encuentran en el transcurso de su largo aprendizaje: al poseer al chamán, uno de los espíritus puede prestar una colaboración vital a sus esfuerzos.

La creencia Inuit en unos reinos situados en el cielo y bajo la superficie de la Tierra, cada uno de ellos definidos por el Gran Espíritu que habita en él, ayuda a comprender el concepto de “Alma” y de su evolución. La creencia en la existencia de un alma en los animales explica el respeto especial que dispensa este pueblo a sus presas. La esencia espiritual del ser humano, resulta más compleja. Tras la muerte física, una parte de esta esencia entra, quizá para siempre, en los infiernos o en el Reino del cielo, dependiendo de como haya muerto la persona. Otra parte, encarnada en el nombre de la persona, se reincorporará a un pariente recién nacido: imponer a un niño el nombre de alguien fallecido hace poco significa que su antepasado le transferirá ciertas cualidades personales.

En la actualidad, prácticamente todos los Inuit profesan el cristianismo, que han asimilado rapidamente a la luz de sus creencias tradicionales. La mitología de este pueblo, no reconoce una deidad creadora omnipotente, pero asocia el Dios Cristiano con las principales potencias espirituales y a los chamanes con los misioneros.

En algunas regiones del sudoeste de Alaska, los Inuits practican la fe Ortodoxa rusa y participan en una ceremonia navideña, que se denomina: Selavic, que, para ellos, incorpora significados cristianos y tradicionales y comienza y acaba con un servicio religioso. Dura hasta 10 días, con una procesión encabezada por grandes representaciones de estrellas que va a anunciando de casa en casa el nacimiento de Cristo, y en cada casa se cantan himnos y se reparten regalos.

El fuego sagrado del Dios sol: La cosmovisión Azteca y Maya. (y II)

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Distintas representaciones de la Diosa Ixchel:

Venerada también como patrona de la medicina, era consideraba su advocación de importante ayuda en las curaciones y tratamientos que aplicaban a los enfermos; según Thompson, las representaciones que tiene esta deidad, son tablas de enfermedades donde los nombres de animales que lleva en la espalda, corresponden a nombres de enfermedades. Landa relata que cuando se juntaban los médicos y los hechiceros, con sus mujeres y sacerdotes echaban primero al demonio, después sacaban los envoltorios de sus medicinas y sendos idolillos de ésta diosa para estar bajo su protección; a esa fiesta le llamaban Ihcil Ixchel. También se le invocaba para conceder la preñez en las mujeres, llevaba el nombre de Ix U Sihual, señora luna del parto. Las mujeres para sus partos, dice Landa, acudían a las hechiceras para que les pusiera el ídolillo de la diosa debajo del lecho donde iban a dar a luz, ya que se le consideraba como la diosa de hacer criaturas (Diego de Landa 1959:58).

Tlazoltéotl, Códice Borbónico:

Báez Jorge remite que Ruz Lhullier (1981:188-190) afirma que Ixchel puede considerarse una divinidad asociada a la mujer, a su vida fisiológica y a sus principales actividades y que por el temperamento licencioso que se le atribuía, estaba asociada a la procreación en sus diferentes fases: coito, embarazo y parto.

Ixchel era un personaje importante del panteón maya, aunque aparentemente en su aspecto destructivo se ve como poco amiga del hombre tomando la personificación del agua como elemento de destrucción, de las inundaciones y torrentes de lluvia. Se le representa generalmente rodeada por símbolos de muerte y destrucción, con una serpiente retorciéndose sobre su cabeza y huesos cruzados bordados en su falda (Morley, S. 1947: 218). Thompson señala en su Historia y religión de los mayas, que en Quintana Roo se cree que la luna influye bastante en la aparición de enfermedades y trastornos (Villa, 1945:136), por lo que también se le llegó a considerar como patrona de las enfermedades. En el códice Dresde se le ve representada inundando el mundo junto con Itzamná, lo que demuestra éste lado destructivo. Por lo que es una deidad multivalente y compleja, lejana y cercana según sea el caso.

Tlazoltéotl, diosa azteca, si bien no constituye la par de Ixchel como deidad en otra cultura, sí comparte con ella varios atributos y es considerada también una diosa que pertenece a la etapa madurativa de la mujer. Es la patrona de las parteras y de las recién paridas, de la medicina y de aquellos que echaban la suerte con granos de maíz. Está vinculada a la luna y a la noche, diosa terrestre y nocturna, suele mostrarse en vasijas de barro como la diosa de la luna dando a luz. Tlazolteotl fue primero “Gran Madre Tierra” y Diosa de la fertilidad, de los amores ilícitos, del adulterio y lujuria.

Se la representa cubierta con la piel humana de una víctima sacrificada a su culto, una banda de algodón sin hilar sobre la cabeza, decorada con husos que la convierten en la deidad de las hilanderas. (Adela Fernández 1992: 125). También se le representa dando a luz. (Yoloh González, diccionario de Mitología y Religión de Mesoamérica: 176-177).

Tiene un atributo muy interesante, que es el de ser la “diosa devoradora de inmundicias”, en el diccionario de Mitología y Religión de Mesoamérica, se le denomina como diosa de la suciedad. En el diccionario Porrúa, se le considera la diosa de la basura, su nombre representa un doble sentido haciendo también referencia a su carácter de diosa de la fecundidad, que el abono (la basura) aumenta los campos, con una faz puramente deleitosa y sexual.

Como comedora de inmundicias tiene la función de limpiar los pecados de los hombres, ejerciendo poder para perdonarlos, Sahagún relata en su Historia General de las cosas de la Nueva España, que después de que el penitente determinaba confesarse, iba a buscar a los sátrapas (adivinos que tenían los libros de las adivinanzas, de las venturas de los que nacen, de las hechiceras), delante de quien se confesaba y decía que quería llegar a Dios todopoderoso, invocando a esta deidad. Estaba la creencia de que al final de la vida de un hombre ella viene a él y al confesarle sus pecados, limpia su alma comiéndole las inmundicias. De aquí surge el rito de la confesión que se practica ante los sacerdotes de Tlazoltéotl.

Bajo su protección los ritos de confesión que se llevan a cabo son los de el Neyomelahualiztli, “arte de enderezar los corazones”, ceremonia que habla de una confesión pública o privada acompañado de un sacerdote frente a esta deidad. El sacerdocio de esta diosa tenía una particular importancia, ya que al ser la patrona de los partos y nacimientos, correspondía a sus representantes decir el horóscopo de la criatura basados en las combinaciones del calendario ritual, el tonalpahualli.

Se le asocian también varios nombres, como Tlazoltéotl o Ixcuina, como Xipe representada cubierta con la piel de una víctima; Sahagún dice que tiene tres nombres: Tlacultéotl, diosa de la carnalidad; Ixcuina y Tlaelquani, comedora de inmundicias. Adela Fernández menciona el nombre de Tlazolcuani como comedora de basura o cosas viejas y sucias, esto es, los desperdicios; y no en el sentido de que se los coma, sino porque al confesarse ante ella, los limpia acabando con los apetitos carnales y los pecados que se han cometido para dejarlos de esta manera limpios y perdonados.

Su característica fundamental es la venda de algodón sin hilar que lleva en el tocado decorado con los husos, por lo que también se le considera representante de las hilanderas. A veces lleva en las manos una escoba en el mes que se barre, “Ochpaniztli”, en el que se celebran las principales fiestas en su honor.

En su aspecto negativo se representa como la que trae las enfermedades, puede sostener en una mano mazorcas de maíz como símbolo de la vida y en la otra mano, un traqueteo, que era un instrumento ritual para la danza de la fertilidad, aunque también es un símbolo del látigo de la enfermedad. Cuando algún adulterio no es confesado por los que lo han realizado, éstos son castigados con la muerte y reciben el nombre de Tlazolteomicqui, “muerto por Tlazoltéotl”; los hombres recibirán el nombre de Tlazolteotlapaliuhqui y las mujeres Tlazolteotlcihuatl, que dan el significado de torpes, livianos, transgresores castigados por la diosa que devora cosas sucias. (Adela Fernández 1992: 126).

El ser femenino en un reencuentro con lo masculino:

”La resistencia frente a las palabras
masculino y femenino se debe en parte
a nuestra incapacidad para aceptar que todas las personas
tenemos energía masculina y femenina
y que ambas energías son divinas”.

Marion Woodman y Elinor Dickson.

El aspecto que es propio de las mujeres, lo que les pertenece, el conjunto de caracteres y rasgos originales que las denominan como un ser femenino deben de conocerse para llegar a un entendimiento propio y de los demás. Existen algunos autores que reconocen esta importancia, analistas junguianos que sugieren retomar el origen del ser humano desde el conocimiento de las diosas y los dioses, del manejo de los arquetipos desde las culturas que nos sustentan; así como la necesidad de abarcar los elementos establecidos por Jung como son el ánima y el animus.

Las diosas nos proveen de una necesaria participación con la esencia original y profunda del ser de cada uno, Shinoda Bolen afirma que cuando dejamos de adorar a la diosa y de respetar el ciclo de las estaciones y de la vida, perdemos nuestra relación con la tierra; lo que puede llevarnos a estados depresivos, por lo que se vuelve urgente restablecer la relación con la madre naturaleza, con el arquetipo de madre en su aspecto femenino. (Shinoda Bolen 1998)

El no reconocer a las diosas, el tenerlas dormidas puede hacer que al invocarlas se tenga un violento despertar, ya que cuando una mujer comienza a sentir y experimentarse, y se despabila su verdadera feminidad, suele desencadenarse la furia de la diosa abandonada, por lo que necesita reconocer que sus antepasadas corrieron quizá peor suerte que ella y no pasaron por etapas de iniciación en la feminidad, por lo que dejaron a sus hijos una herencia de cólera femenina inconsciente. (Marion Woodman 1990: 124). No hay que olvidar que en épocas pasadas, muchas culturas eran sociedades matriarcales y cuando fue surgiendo el sistema patriarcal y la dominación masculina, la mujer no supo canalizar sus poderes naturales y en la mayoría de los casos los convirtió en fuerzas autodestructivas. (Dunn, Manuela 1998: 47).

Jean Shinoda Bolen, desarrolla una teoría a través de la perspectiva Junguiana, en la que reconoce que las mujeres activan a determinadas diosas en su vida psíquica, habla de patrones internos que toman la forma de diosas arquetípicas de la mitología griega. Menciona que cuando una mujer siente que existe una dimensión mítica en lo que emprende, este conocimiento entra en contacto con ella para afectarla e inspirarla, por lo que los mitos evocan sentimientos e imaginación y tocan temas que forman parte de la herencia colectiva de la humanidad. (Shinoda Bolen 2000: 25). Esta autora va más allá al preguntarse si la parte animus se podría reconocer o equiparar también con un arquetipo femenino, qué necesidad tendrá una mujer cuyo arquetipo dominante sea el de la diosa griega Hestia, si el de desarrollar su animus o el de tener a Artemisa y Atenea como arquetipos activos. Los sentimientos subjetivos y personajes que aparecen en los sueños pueden llegar a determinar si este contenido está asociado a un animus masculino o a un patrón femenino de diosa, según sea la forma de responder de cada mujer. Reconoce que los arquetipos femeninos activos en Artemisa y Atenea, pueden proporcionarle a la mujer, acceso a las capacidades de expresión y firmeza, al igual que puede hacerlo el animus o la parte masculina de su personalidad. Habla de que un animus bien desarrollado, es como un varón interno al que se puede requerir, pero puede ser también que ésta lo sienta ajeno a sí misma. Entonces, una mujer puede descubrir que la competencia en el mundo le llega a través de las cualidades de Atenea o Artemisa, o del desarrollo de su parte masculina. (Shinoda Bolen 2000: 70-71/177/188).

Es importante prestar atención a una de las explicaciones de las etapas o estadios que conforman la representación del anima; la primera es la de la mujer Lilith ó hechicera, la cual se muestra en su aspecto introvertido-sensitivo y está provista de sabiduría intuitiva; la segunda es la que representa la diosa Atenea, mujer que hace uso del intelecto y la sabiduría; la tercera etapa está representada por Artemisa, la Diana cazadora, mujer independiente; y en la cuarta etapa se encuentra Hera, representando a la mujer gobernante, la que comparte con el hombre la paridad. Por lo que también puede pensarse que cuando una mujer hace uso de alguna de estas diosas, está potenciando específicamente parte de su anima.

Fuentes:

CASO, ALFONSO “El Pueblo del Sol”, Fondo de Cultura Económica, México, 1953. 2ª Edición 1971
JUNG, CARL G. “Psicología y Religión” Ed. Paidós, España, 1988
JUNG, CARL G. “El Hombre y sus símbolos” Ed. Caralt, Barcelona 1976, 6ª. Edición 1997
JUNG, CARL G. “Respuesta a Job”, Fondo de Cultura Económica, México 1998

El fuego sagrado del Dios sol: La cosmovisión Azteca y Maya. (II)

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“¿Qué puede significar una religión sin mito, siendo así que la religión, si tiene alguna función, es precisamente la deponernos en contacto con el mito eterno?”

Carl G. Jung

Estas dos culturas nos ponen en contacto con la esencia divina a través del mito, al tener una relación con las cosas desde una visión sagrada les crea un lazo de pertenencia a Dios, los liga a él y en definitiva a ellos mismos. En nuestro tiempo, nos otorga la posibilidad de reencontrar este espacio sagrado. ¿Por qué volver la mirada a los dioses? Significativo es que las mujeres prehispánicas tenían sus propias diosas que presidían su vida familiar y modelaban sus actitudes determinando el modo en que cada una debía comportarse en todos los aspectos de su vida, entendían que llegaban a ser a partir de su relación con las deidades, con sus modelos de vida.

Un dios es una personificación de una fuerza motivadora o de un sistema de valores que funciona tanto en la vida humana como en el universo, constituye los poderes del cuerpo y de la naturaleza (Joseph Campbell “El poder del mito”: 93). Con esto, queda claro que cada diosa tiene una representatividad específica, conforma una visión arquetipal que expresa los aspectos más importantes de las funciones femeninas.

C. G. Jung es quien nos introduce al concepto de arquetipo, palabra empleada antes por Platón, Filón de Alejandría, Ireneo, Cicerón, Plinio y otros (C.G. Jung 1970: 10; 1949: 86). El inconsciente está guiado por una tendencia instintiva representada en formas de pensamiento llamadas arquetipo; éste designa una imagen originaria que debe aplicarse a las representaciones colectivas, expresa elementos psíquicos que no pertenecen a la esfera consciente, por lo que habla contenidos inconscientes. Los arquetipos aparecen como mitos en la historia de los pueblos y también en cada individuo en particular, es un patrón de vida heredado en la especie humana, cuya iniciativa y energía específica contiene formaciones de pensamiento propio al intervenir en situaciones determinadas. C.G. Jung demostró que los arquetipos pueden surgir espontáneamente en toda época y lugar sin necesidad de ser influidos por algún tipo de transmisión. Los arquetipos son contenidos del inconsciente colectivo, el cual es considerado como un estrato más profundo que no se origina ni en la experiencia ni con la adquisición personal, sino que es un atributo innato, cuyo término colectivo indica una naturaleza universal, sus contenidos son los mismos en todas partes y para todos los individuos. Todo lo que se considere como general es colectivo, lo que existe como un patrimonio global, vivencias colectivas que a través de generaciones van modificando la estructura psíquica y que se transmiten hereditariamente. Los motivos mitológicos y religiosos en los sueños indican la actividad del inconsciente colectivo (C.G. Jung 1964: 105).

Es necesario aclarar otros términos pertenecientes a la teoría analítica, y que entran en relación con el arquetipo, como son el anima y animus. El anima es un arquetipo que en su proyección tiene siempre una forma femenina con determinadas propiedades, representa también al arquetipo de la vida; en cada hombre y mujer existen estos arquetipos, pero el anima como arquetipo femenino es una figura que compensa la conciencia masculina, personifica las tendencias psicológicas femeninas en la psique de un hombre, manifestándose desde el inconsciente su lado femenino interno. El animus como arquetipo masculino viene a ser la figura que compensa la conciencia femenina, y así como el hombre hace brotar parte de su creación de su femenino interno, así también el masculino interno de la mujer crea elementos capacitados para fecundar lo femenino del hombre. Cualidades de sensibilidad, intuición y mediación; entre otras, depositará el anima en la conciencia del hombre si éste sabe reconocer en su inconsciente este arquetipo de una manera positiva; y en el caso de la mujer la dotará de cualidades masculinas como la iniciativa, la objetividad, el raciocinio; si le otorga un óptimo uso.

Una mujer poseída por su animus corre el peligro de perder su femineidad, su persona femenina adaptada, lo mismo que el hombre en igualdad de circunstancias corre el riesgo de perder su masculinidad (C. G. Jung 1964:178) El arquetipo ya sea en anima o animus es una figura femenina ó masculina en la psicología del hombre ó de la mujer. Expresan en los mitos la idea de estas energías dentro del mismo cuerpo. Es importante subrayar que “el anima y el animus no se presentan únicamente en forma negativa. A veces aparecen como fuente de iluminación, como mensajeros y mistagogos”. (C. G. Jung 1988: 56).

C. G. Jung mencionó siempre la importancia de la mitología y religión en la vida del ser humano, ya que sin éstos elementos estaría incompleto; por lo que todo mito debe necesariamente llevarnos de regreso a nuestras creencias, conectar al ser con el espíritu y con la esencia religiosa. “Los arquetipos crean mitos, religiones y filosofías que influyen y caracterizan a naciones enteras y a épocas de la historia”. (C. G. Jung 1977: 76).

Supo de la existencia de Dios, si el hombre dejaba de contar con el espíritu de Dios, indudablemente aparecería un sustituto inconsciente. Sus observaciones hablan de la existencia de una imagen arquetípica de la divinidad, un arquetipo de importante significado y de gran influencia cuya vivencia tiene en alto grado la cualidad de lo numinoso, por lo que pertenece a la categoría de experiencia religiosa (C. G. Jung 1988: 99). El ser divino sólo es auténtico cuando alguien es consciente de él, ésta es la razón por la que el creador necesite del hombre consciente para subsistir. (C. G. Jung 1998: 21).

IXCHEL y TLAZOLTÉOTL, diosas de la totalidad.

Wíinike’ ma’ tu páajtal u péeksik mix juntúul ch’ik wáa ma’ tu yáanta’al tumeen Yumbil. (El hombre no podrá mover ni una pulga si no es ayudado por Dios)
Refranes populares: traducción al maya Prof. Eleuterio Poot Yah

La palabra “Diosa” nos introduce a un Ser Divino Femenino, como tal es la madre, la dadora de vida, la que engendra. Hombres y mujeres en el principio las veneraron y sabían que estaban bajo su protección, ella era lo nutriente, era la abundancia, la fertilidad; pero también fue terrible, amada y temida como poderosa energía femenina.

Como he mencionado en gran parte de las entradas de este blog, muchas culturas alrededor del mundo continúan con la veneración hacia las diosas. En la India, existe un panteón de numerosas Diosas y Dioses. Hoy, en Japón, la Gran Diosa Solar Amaterasu es honrada como la Madre Divina del Pueblo Japonés. La Diosa de la Compasión, Kwan Yi, conserva muchí-simos devotos en China. Los esquimales rinden honor a la Madre-Oceáno Sedna. En Brasil, Yemayá, la Madre Diosa del Mar es reverenciada con multitudinarias procesiones el primero de enero de cada año. En África, los Orishás son venerados como Dioses y Diosas. En la tradición judía moderna se sostiene la presencia de la Shekhinah y millones de católicos de todo el mundo adoran a la Virgen María como la Madre de Dios.

Las diosas que veneraron las culturas Mayas y Aztecas son Ixchel y Tlazoltéotl. La primera, diosa maya, abarca tanto núcleos terrestres como celestes, se le considera como una gran diosa madre relacionada especialmente con la luna. Patrona de la fecundidad, la procreación, el nacimiento de los niños, la medicina, la adivinación y el tejido. Muchas de sus representaciones en figurillas y esculturas es la de una mujer dando a luz.

Ix es un prefijo maya que identifica al sexo femenino, con Ixchel en su carácter de la deidad de la tierra, está vinculado el nombre de “Colel”, que es “Señora”, para los mayas de Yucatán, col significa milpa (el campo), mientras que en el Chilam Balam de Chumayel, aparece el nombre de Colel, Cab, “Señora de la tierra” (En: “Memorias del segundo coloquio internacional de mayistas” 1987: 1305). Félix Báez Jorge hace referencia en “Los oficios de las diosas”, que se indica en el diccionario de Motul, Blom (1983:306) que Ix Chel ó Ah Ix Chel significaría “Dios femenino del Arco Iris” o “Diosa del Arco Iris” esto resultante de las siguientes voces, Ah = Dios, Ix = femenino y Che l= arco del cielo. En los códices presenta numerosas personalidades, lo que suele ser común para la mayoría de los dioses mayas. Al aparecer tantas veces en estos documentos como representatividad de un importante cuerpo celeste, demuestra el poder de influencia que tenía sobre los elementos.

Era la consorte de Itzamná señor del cielo. Mientras su marido se muestra algunas veces como el dios sol, ella parece haber sido la diosa lunar. Era también la patrona de la preñez y la inventora del arte de tejer: (Morley, S. 1947: 218).

Como diosa creadora surge en varios códices con los siguientes nombres: en el de Dresde es una dama blanca con el símbolo del color blanco sobre su cabeza, llamada Sak Ix; Ix u na´kab, madre tierra que carga sobre sus espaldas a la deidad de la fiebre amarilla; Ix Kan Itzam Tul, bruja del agua a chorros, cuya función es verter el agua para producir las lluvias, con esta misma figura se le conoce también como Ix Kan, señora del maíz. En el códice Trocortesiano se encuentra a Ix Kan en función de tejedora, en otro espacio del códice aparece una figura femenina cuyo rostro tiene líneas blancas que sugieren arrugas llamada Sak Ix Nuk, vieja dama blanca, que tiene la función de tejer. La misma figura aparece más adelante con su glifo enriquecido con el símbolo Chak, que al ser agregado le da el nombre de Chak Sak Ix Nuk, la gran dama vieja ó poderosa dama vieja. (Hans Hasselkus 1998:163) También se le representa como una anciana vaciando su cántaro sobre la tierra o tejiendo un telar de cintura. Al representarse en los códices como dos personajes, una mujer joven y otra anciana, le fueron asignadas las letras I y O. Thompson interpreta a la diosa I como Ixchel, deidad lunar y a la diosa O como Ixchebel Yax como diosa del tejido (Thompson 1970:206-258). Para López de Cogolludo en Historia de Yucatán, Ixchebel Yax sería hija de Ixchel, la patrona del bordado e inventora de la pintura y de entretejer figuras en las ropas, (Enciclopedia Yucatanense Tomo II: 134); sobre el tejido, Thompson afirma que fue la primera que tejió, así estaba cuando atrajo la atención del sol y por ello se le consagró como patrona del oficio. Para Báez Jorge, todas son advocaciones de la misma diosa lunar, cuyas representaciones iconográficas varían en cuanto a las fases de la luna representadas en imágenes de mujer joven o anciana, por lo que le atribuye distintas edades para nombrar las fases cronológicas o calendáricas identificadas con las etapas evolutivas de los seres humanos. (Báez-Jorge 1988: 67). Realiza esta autor un cuadro de atributos de esta diosa en base a una síntesis de los materiales que cita; señala en la dimensión celeste los atributos de esposa del sol, asociada a los puntos cardinales, al arco iris, a la lluvia; mientras que con el nombre de Ix Chebel Yaz se le conoce como la esposa de Itzamná y asociada a la lluvia; en su dimensión telúrica y agraria Ixchel ejerce la fertilidad a las plantas; como Ixchebel Yaz la que da el color a los árboles, a la tierra, a los animales, en especial al pájaro carpintero; en la dimensión acuática, como Ixchel sólo está asociada al mar y a los lagos y cenotes; en su dimensión humana Ixchel es la diosa de la vida sexual, asociada al parto, a la muerte y a la salud; como Ixchebel Yaz, a la muerte y a la salud; en sus atributos específicos Ixchel es la patrona del tejido y del bordado y asociada a la magia, mientras que como Ixchebel Yaz es la patrona del tejido, del bordado y de la pintura.

Otros historiadores piensan también que es la misma diosa que reúne varias significaciones, como diosa joven representa la medicina y el parto, y como diosa vieja, la tierra, la vegetación y el tejido. Por lo que sintetiza la luna y la tierra, que en la mayoría de las culturas antiguas se han asociado a lo femenino. (Schmidt 1970: 245).

(continuará)


Fuentes:

CASO, ALFONSO “El Pueblo del Sol”, Fondo de Cultura Económica, México, 1953. 2ª Edición 1971
JUNG, CARL G. “Psicología y Religión” Ed. Paidós, España, 1988
JUNG, CARL G. “El Hombre y sus símbolos” Ed. Caralt, Barcelona 1976, 6ª. Edición 1997
JUNG, CARL G. “Respuesta a Job”, Fondo de Cultura Económica, México 1998

El fuego sagrado del Dios sol: La cosmovisión Azteca y Maya.

La existencia para los Mayas y los Aztecas es profundamente religiosa, la religión se constituye como eje central de su estructura vital. El arte, la ciencia, la educación, la cultura, la economía y hasta la sexualidad, están impregnados de una fuerte esencia religiosa. La vida diaria imbuida de esta manera, desarrolló en ellos un gran sistema de relación Hombre-Dios-Universo.

Concebían a sus dioses como energías sagradas que se manifestaban en los astros, en el poder de los animales y en las fuerzas de la naturaleza; el numen capaz de determinar el devenir del universo.

Concebían a sus dioses como energías sagradas que se manifestaban en los astros, en el poder de los animales y en las fuerzas de la naturaleza; el numen capaz de determinar el devenir del universo. Aunque las deidades podían transitar por los distintos espacios cósmicos, había dioses y diosas característicos para cada uno de los tres niveles del universo.

La representación del mundo en los Mayas es como una inmensa Ceiba, cuyas hojas y ramas son el cielo, el tronco la tierra y las raíces el inframundo. Representado también como una cruz que señala los cuatro puntos cardinales. Todo ello fue creado por Hunab Ku, padre de todos los dioses; Ixkanleox, vendría a ser la madre de los dioses. Existieron dioses maléficos o benevolentes, interrelacionados entre ellos y a los que habían que satisfacer con ofrendas y sacrificios para conseguir sus favores o evitar sus castigos; Itzamná (el dragón) es una especie de Júpiter maya, jefe de todos los demás dioses, inventor de la escritura y emparentado con el resto de dioses del cielo; Kinch Ahau, dios del sol; Ixchel, diosa de la luna, deidad femenina por excelencia y que junto con el sol marca los ritmos de la vida; Kukulcán, la serpiente emplumada (Quetzalcóatl para los aztecas) dios de la guerra; Chaac, la lluvia, se consideraba igualmente sagrada y en ocasiones también es una serpiente. En el plano terrestre, surgen una multitud de deidades, además de la Gran Madre Tierra, los Señores del monte y de los animales, protectores de la naturaleza, así como el dios del maíz, Yum Kax. Finalmente, en el nivel más profundo del inframundo vive Kisin, “el hediondo”, o Ah Puch, “el descarnado”. Además, eran los mayas agricultores por excelencia y acompañaban los ciclos de la cosecha con rituales religiosos. A los sacerdotes se les designaba la importante tarea de realizarlos y ofrecerlos a las deidades de la naturaleza para que se obtuvieran cosechas abundantes. Los Jmeen’ob (sacerdotes indígenas), al celebrar los cultos tradicionales, funcionaban principalmente como propiciadores agrícolas.

Entre las principales divinidades aztecas están Quetzalcóatl, padre de los hombres; Huitzilopochtli, dios bélico y manifestación del dios solar y Tezcatlipoca. En la parte superior del universo está Mixcóatl, la serpiente de nube, es decir, la Vía Láctea; Tlahuizcalpantecuhtli, el Señor de la casa del alba; Coyolxauhqui, pintada de cascabeles, diosa lunar. El dios del Sol era Tonatiuh, “el resplandeciente, el águila que asciende”. Además de las estrellas, encontramos algunos astros que tienen un dios propio. El más conocido de todos es el planeta Venus, que tenía por deidades a los gemelos Quetzalcóatl y Xólotl, debido a la dualidad que presenta el astro (estrella vespertina y lucero de la mañana). Para los aspectos de la vida sexual se atribuyen los dioses, Xochipilli, dios de las flores, del amor, de la fertilidad y de las relaciones sexuales ilícitas; al igual que su esposa, la diosa Xochiquétzal, quien, además era protectora de la prostitución. Tlazoltéotl era la diosa del placer, la voluptuosidad, la fecundidad y la fertilidad. Ella protegía a las parturientas, a las parteras, a los hechiceros relacionados con el mundo amoroso y a los hombres de intensa actividad sexual. Además existen variedad de dioses de la tierra, del agua y de la vegetación.

Los aztecas tuvieron una fuerte influencia política y social en el México prehispánico, además de que ejercieron un importante dominio sobre los demás grupos indígenas de la región; destaca de su civilización la avanzada orga-nización social y económica englobada en una compleja religión politeísta.

¿Qué cabida encuentran los sacrificios humanos en el plano religioso? Se puede decir que los aztecas eran mayormente más sangrientos que sus contemporáneos mayas, debido quizá a que los primeros basaban su orga-nización en una teocracia militar, mientras que los mayas daban mayor importancia a la agricultura y al desarrollo de la cultura, la ciencia y las artes; pero para ambos el sacrificio humano tenía un mismo objetivo y mirada hacia los dioses. El sentido de la ofrenda de sangre humana (y en menor medida de animales) era alimentar a las deidades solares para asegurarse la continuidad de su aparición cada día y con ello la permanencia de la vida humana, animal y vegetal sobre la Tierra. Los aztecas, se sentían en deuda con sus dioses, ya que la humanidad había sido creada por éstos a base de sacrificios, si el hombre ha sido creado por este sacrificio, debe con honor corresponder ofreciendo su propia sangre; surge una correlación, puesto que los dioses necesitan que el hombre los mantenga con su propio sacrificio y les proporcione como alimento la sustancia mágica, la vida, que se encuentra en la sangre y en el corazón humanos.

Para que el dios sol alumbrase, era necesario que comiese corazones y bebiese sangre, Alfonso Caso lo relata de la siguiente manera al referirse a los Aztecas: “El pueblo del Sol, conducido por los sacerdotes del Dios, se establece en medio del lago de la luna, y de allí va a emprender su misión, que no es otra, sino colaborar por medio del sacrificio humano en la función cósmica, que representa la ayuda que debe proporcionar el hombre al sol..” (Alfonso Caso 1971). El sol viene a representar el bien, y los aztecas deben colaborar en la función cósmica por medio del sacrificio humano, de esta forma ayudan al Dios para que pueda luchar contra sus adversarios. La muerte como sacrificio era considerada un fallecimiento honorable. Para los guerreros el honor máximo consistía en caer en la batalla u ofrecerse como voluntarios para morir en las ceremonias importantes. También se realizaban las llamadas guerras floridas con el fin de hacer prisioneros para el sacrificio. Los sacrificios humanos religiosos (que incluían la extracción del corazón y el desmembramiento del cuerpo) favorecieron para los aztecas el conocimiento de la anatomía.

Sin el hombre, los dioses sucumben y sin los dioses, el universo se acaba. El hombre debe alimentarlos y así nutrir su espíritu. Para los mayas la diversidad de esta alimentación va desde ofrecimiento del humo de copal, aromas de flores, olores de frutos y alimentos cocinados. El principal rito no dejaba de ser con la energía sagrada que los dioses emplearon, su propia sangre, donde reside el espíritu o energía vital; y de esta manera estos ritos se convertían en representaciones físicas de sus mitos.

El ritual da forma a la vida humana desde lo profundo, por lo que tanto los mayas como los aztecas necesitaron de él para que sus acciones se representaran a través de lo religioso (Joseph Campbell 1988:59) y así los llevara a situarse de lado de los dioses. Las ceremonias rituales a veces se hacían por medio de sacrificios humanos, sacrificios de animales y ofrecimiento de elementos naturales. En las grandes solemnidades los sacrificios eran aún más cruentos. Los aztecas presentan también otras variantes en el ejercicio de los rituales, por himnos cantados en los templos, bailes, simulacros de caza y de guerra, juegos, representaciones teatrales y ceremonias deportivas. Estas costumbres eran importantes, ya que los introducían al mundo del ser y de esta forma el alma adquiría conocimiento.

Creían que el mundo de los vivos, el de los muertos y el de los dioses, estaban unidos por caminos en forma de serpientes fantásticas por donde transitaban las ánimas.

Para ambos pueblos, el bien y el mal son igualmente divinos y la lucha de la humanidad se ve afectada por estas dos fuerzas. El universo tiene tres partes, el cielo, la tierra y el inframundo. Las creencias religiosas estaban íntimamente ligadas a los ritos funerarios. Hablan de un inframundo, el Mitnal, infierno maya, reino de Ah Puch señor de la muerte y para los aztecas, el Mictlán, reino de los muertos, gobernado por Mictlantecuhtli y por su esposa Mictecacíhuatl. La llegada a algún mundo inferior o superior no se designaba por un acontecimiento de vida, ni tenía una consecuencia moral, sino según el tipo de muerte que se tenía. Ejercían un importante culto a la muerte, los lazos entre las tres esferas del universo eran fervorosamente mantenidos mediante ritos propiciatorios, rezos y plegarias. Conducían a los difuntos hasta el cielo correspondiente, y eran también el camino de retorno desde su lugar junto a los dioses hasta la resurrección en el vientre de las mujeres embarazadas. Los guerreros muertos en batalla, las mujeres fallecidas durante el parto, los sacerdotes, los sacrificados y los miembros de la elite social, viajaban al cielo más alto y paradisíaco. El suicidio era una forma segura de pasar a mejor vida; un cielo con muchos deleites, regido por la diosa maya del suicidio, Ixtab.

El calendario, era la médula que regía el flujo de la vida religiosa, en los meses del calendario solar azteca que están dedicados a las diosas, sacrifican mujeres en su honor, mientras que los meses dedicados a los dioses, sacrifican hombres ó guerreros en su honor, éstos desarrollaron su calendario en base al de los mayas; para éstos, los ritos de ofrenda a favor de los dioses, eran efectuados en fechas determinadas, principalmente al final de cada período calendárico.

Según la cosmogonía maya, el universo se construía y destruía, había una partida histórica del caos al cosmos y viceversa. Sus rituales remitían a la creación y al origen, en estas ceremonias hacían representaciones dramáticas de los mitos y de las historias de los antepasados ilustres que eran venerados. La idea central de los mitos mayas era la de concebir al mundo con la finalidad de servir de habitación a un ser consciente, que pudiera reconocer, venerar y alimentar a sus creadores y así los dioses infundieran vida al cosmos y al hombre.

Los aztecas eran fervientes creyentes de sus mitos, esto se demuestra en la fuerte creencia que tuvieron al hacer surgir su imperio sobre un lago, desde una base tan poco esperanzadora; fueron capaces de consolidar un reino poderoso en sólo dos siglos, se debió en parte a su creencia en el mito, según la cual fundarían una gran civilización en una zona pantanosa en la que vieran un nopal (cactus) sobre una roca y sobre él un águila devorando una serpiente. Mircea Eliade menciona la importancia del mito en la medida en que garantiza al hombre la seguridad de que lo que se dispone a hacer ha sido ya hecho, le ayuda a disipar cualquier duda “¿por qué tener miedo a instalarse en un territorio desconocido cuando se sabe lo que se debe hacer?”, hay que repetir el ritual cosmogónico y el territorio desconocido (caos) se transformará en cosmos (Mircea Eliade, 1978: 149).

Al profundizar en estos dos grupos, no hay que dejar de lado la visión que tenían sobre el hombre y la mujer En este punto puede decirse que los aztecas tenían más en consideración a la parte femenina que los mayas, aunque para ambos, la mujer tenía un papel relevante, pero aún así no compartieron una igualdad en el ejercicio de la vida, los hombres respaldados por la mirada de los dioses, tomaban siempre las decisiones primordiales. La mitología azteca tiene como creador a un principio dual, masculino y femenino, Tonacatecuhtli y Tonacacíhuatl, nuestro señor y nuestra señora de la subsistencia, quienes a su vez son los padres y creadores de las demás divinidades. Los dioses aztecas siempre se encargan de crearle al hombre una mujer como compañera buscando también generar en ellos una descendencia. Cuando los aztecas salen en busca de la tierra prometida, cuatro personas son las que guían al pueblo, Quahcóatl, Apanécatl, Tezcacoácatl y una mujer llamada Chimalma. El cuarto sol, en la creación del mundo, es una diosa, Chalchiuhtlicue, la de las faldas de jade y hermana de Tláloc, los tres soles anteriores habían sido dioses. El reino de Mictlán (reino de los muertos) estaba gobernado por el señor del inframundo, Mictlantecuhtli y por su esposa, Mictecacíhuatl. Además de estas deidades, existían otras parejas de dioses que pobablan la región del Mictlán, Ixpuzteque (el que tiene el pie roto) y su esposa Nezoxochi (la que arroja flores), Nextepeua (el que riega ceniza) y su esposa Micapetlacalli (caja de muerto), Tzontémoc (el que cayó de cabeza) y su esposa Chalmecacíhuatl (la sacrificadora). Al tiempo de establecerse en Tenochtitlán, tenían por gobernante a llancueitl, una señora principal. En 1378 se eligió como primer monarca Azteca a Acamapichtli, esposo de llancueitl. Existían numerosas clases de sacerdotes y sacerdotisas especializados en el culto de los dioses, la medicina era también practicada por hombres y mujeres, los sanadores aztecas podían ser hombre o mujer, y sólo las mujeres se encar-gaban de ayudar en los partos; si alguna mujer moría durante éste, compartían la muerte de honor de los guerreros. Los padres vigilaban la educación de los hijos, mientras que las madres, la de las hijas; aunque la educación era impartida por los sacerdotes en las escuelas. Había dos escuelas importantes dedicadas a la educación de los niños y jóvenes, donde estudiaban las artes, las ciencias y la religión, se preparaban también para la milicia ó la administración pública. Hubo escuelas para las jóvenes que aspiraban a ser sacerdotisas, además de que aprendían a tejer y hacer trabajos para las estancias sacerdotales, si bien se les enseñaban las labores domésticas, éstas eran funciones gobernadas por ellas. Se procuraba fortalecer el carácter de los niños mediante castigos severos y el fomento de los valores primordiales así como el respeto a los padres y a los ancianos, el rechazo a la mentira y al libertinaje, la misericordia con los pobres y los desvalidos. Los jóvenes aprendían música, bailes y cantos, además de religión, historia, matemáticas, interpretación de los códices, artes marciales, escritura, conocimiento del calendario, entre otras disciplinas.

El numen creador maya también es una dualidad, el Padre y la Madre quienes por medio de la palabra, hicieron emerger la tierra y los seres que la habitaban. En la cosmología mesoamericana existía un concepto dualista de lo masculino y lo femenino. Habían numerosos pares de dioses. Este concepto de unidad dual también se dio en Itzamná y su pareja Ixchabel Yaax ó Ixchel en la región maya, diosa considerada por algunos autores como la gran madre de quien procede toda la humanidad. Para otros, los primeros pobladores fueron todos masculinos, ya que la creación concluyó con los hombres de maíz, que fueron cuatro: Balam-Quitzé (Tigre sol o Tigre fuego), Balam-Acab (Tigre tierra), Mahucutah (Tigre luna) e Iqui-Balam (Tigre viento o aire). Éstos estaban dotados de inteligencia, eran buenos y hermosos. El desarrollo de los seres humanos se identifica entre los mayas con el principal cultivo y fuente de sustento, el maíz, de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de los primeros padres, los cuatro hombres que fueron creados (Enciclopedia Yucatanense Tomo II). Pero se cree que también en los orígenes, se dio una sucesión matrilineal en la cultura Maya preclásica de Yucatán, en la que las mujeres concibieron su descendencia sin conocer varón y ocuparon cargos de cacicas, gobernadoras y reinas.

Para los Mayas, los partos estaba en manos de los J-meeno’ob y de las parteras, las Aalansajo’ob, quienes estaban también encargadas de restablecer el equilibrio entre el hombre, la salud y la naturaleza y son las intermediarias entre los hombres y los seres o dioses. Pero en la danza tanto los hombres como las mujeres tenían sus propios bailes, rara vez bailaban juntos. Las mujeres ejercían un importante papel en la economía familiar, grandes artesanas y tejedoras, criadoras de animales y expertas en la elaboración de bebidas y comidas de las fiestas religiosas.

En situaciones de herencia, las mujeres no podían heredar, si un padre sólo tenía hijas, pasaba sus pertenencias a sus hermanos varones, y si llegasen a faltar los hermanos, los sacerdotes y gente principal elegían un hombre respetable para quedarse con la herencia (Fray Diego de Landa, 1997). Lo femenino como fuerza cósmica no era una presencia que se impusiera sobre lo opuesto, más bien, para los mayas el equilibrio era importante como una fuerza sustentadora del universo y de la sociedad. Masculino y femenino no eran excluyentes. (Santana, El género en la historia en: Unicornio No 258: 11).

( continuará )

Fuentes:

CASO, ALFONSO “El Pueblo del Sol”, Fondo de Cultura Económica, México, 1953. 2ª Edición 1971
JUNG, CARL G. “Psicología y Religión” Ed. Paidós, España, 1988
JUNG, CARL G. “El Hombre y sus símbolos” Ed. Caralt, Barcelona 1976, 6ª. Edición 1997
JUNG, CARL G. “Respuesta a Job”, Fondo de Cultura Económica, México 1998

Un acercamiento a la cosmovisión Etrusca.


Los etruscos eran una raza de origen desconocido originarios del norte de Italia, quienes eventualmente se integraron al Imperio Romano. Muchas de las deidades en la lista siguiente formaron parte, eventualmente, de la mitología romana.

Muy pocos textos etruscos han sobrevivido: sólo dos cortos e incompletos y un modesto número de inscripciones grabadas, el lenguaje etrusco como tal aún no es bien comprendido. Las obras de antiguos escritores latinos sobre religión etrusca habrían llenado los vacíos, si algunas de ellas hubiesen sobrevivido.

Posibles Orígenes:

Los orígenes de los etruscos nunca han estado claros. Si bien existen varias teorías para explicarlos, dos de ellas son las que tienen mayor peso.

1. La teoría orientalista, propuesta por Heródoto, que cree que los etruscos llegaron desde Lidia hacia el siglo XIII adC. Para demostrarlo se basan en las supuestas características orientales de su religión y costumbres, así como que se trataba de una civilización muy original y evolucionada comparada con sus vecinos.
2. La teoría de autoctonía, propuesta por Dionisio de Halicarnaso, que consideraba a los etruscos como oriundos de la Península Itálica. Para argumentarlo, esta teoría explica que no hay indicios de que se haya desarrollado la civilización etrusca en otros lugares y que el estrato lingüístico es mediterráneo y no oriental.
3. Teoría de un origen “nórdico”, defendida por muchos a finales del s. XIX y primera mitad del s. XX se basaba sólo en la similitud de su autodenominación (rasena) con la denominación que los romanos dieron a ciertos pueblos celtas que habitaban al norte de los Alpes, en lo que actualmente es el Este de Suiza y Oeste de Austria: los ræthii o réticos, tal origen supuesto sólo en parofonías está ya descartado.
4. La teoría actualmente más fundamentada en cierto modo sintetiza a las de Heródoto y Dionisio de Halicarnaso: se considera, por varios rasgos culturales (por ejemplo, los alfabetos), un fuerte influjo cultural derivado de alguna migración procedente desde el suroeste de Anatolia, más precisamente desde el territorio que los griegos llamaron Karya (Caria), tal influjo cultural se habría extendido sobre pueblos autóctonos ubicados en lo que actualmente es Toscana.

Otras teorías propugnan una mezcla de las 2 anteriores, hablando de emigrantes orientales influidos por los nativos, o nativos influidos por comerciantes del este. Quizá las respuestas se encuentren en la cultura de Villanova, representada por unas 100 tumbas encontradas en el pueblo de Villanova de Castenaso, en Bolonia, al parecer, antecedentes de la cultura etrusca.

Mitologia Etrusca:

Cualquier discusión moderna de la mitología etrusca tendrá que basarse en la publicación del Praenestine cistae: unas dos docenas de fascículos del Corpus Speculorum Etruscorum que ahora han aparecido. Específicamente, las figuras de culto y mitología etrusca aparecen en el Lexicon Iconographicum Mythologiae Classicae. Las inscripciones etruscas han recibido recientemente un tratamiento más serio de Helmut Rix, Etruskische Texte.

Figuras de la mitología etrusca:

Achle: Héroe legendario de la Guerra de Troya, del griego Aquiles.

Aita: También Eita. Dios del submundo y gobernante de la muerte, igualado con el griego Hades y el grecorromano Plutón.

Aivas : También Eivas o Evas. Equivalente etrusco de los héroes griegos Áyax el Grande y Áyax el Menor.

Alpan: También Apanu. Diosa del amor y una de las Lasas, y gobernante del inframundo. Posible equivalente a la diosa griega Perséfone. En arte, era usualmente descrita como una doncella alada desnuda o semidesnuda.

Ani: Dios del cielo que vivía en los niveles más altos de la cúpula celestial. Estaría lingüísticamente vinculado al dios romano Jano. Su contraparte femenina era Ana.

Aplu: También Apulu. Dios del rayo y el trueno, regularmente descrito en el arte con una vara y ramas de laurel. Claramente se derivó del dios griego Apolo.

Artume: También Aritimi, Artumes o Artames. Diosa de la noche, la luna y la muerte, así como de la naturaleza, los bosques y la fertilidad. Fue asociada con la diosa griega Artemisa.

Atunis: También Atuns. Es la encarnación etrusca de la popular deidad vida-muerte-renacimiento Adonis y consorte de Turan.

Cautha: También Cath o Catha. Deidad solar, hija del mismo sol. También era diosa del inicio del amanecer, y también se mostraba surgiendo del océano.

Cel: También Cilens o Celens. Deidad terrestre, equivalente a la griega Gea. Representada como Ati Cel (“Padre Tierra”) o Apa Cel (“Madre Tierra”).

Charontes: Un tipo de demonio, posiblemente vinculado lingüísticamente a Caronte.

Charun: También Karun. Demonio que torturaba el alma de los muertos en el inframundo, y era también el guardián de la entrada al inframundo. Era descrito comúnmente como un demonio azul con nariz de buitre, orejas puntiagudas, cabello rojo y alas emplumadas. Mataba a la gente con un martillo o a veces con un hacha. En alguna oportunidad fue descrito como un hombre con cabello y barba rojos. Era el equivalente etrusco del dios griego Caronte.

Culsans
: Dios de puertas y portales, correspondiente al dios romano de dos caras Jano.

Culsu: También Cul. Un demonio femenino del inframundo que estaba asociado con las puertas. Sus atributos incluían una antorcha y tijeras. Era regularmente representada cerca de Culsans.

Easun: Versión griega del legendario héroe griego Jasón.

Evan: Dios de la inmortalidad personal y uno de los Lasas. No está relacionado con los nombres célticos y hebreos más comunes de Evan.

Februus:
Dios de la muerte y la purificación. También fue adorado por los romanos en el festival Februalia, que se celebraba al mismo tiempo que la Lupercales en honor a Fauno. Como resultado, se pensaba con regularidad que Fauno y Februus eran el mismo dios para los romanos. El nombre del mes de Febrero fue dado en su honor por los romanos, y el dios romano de la malaria, Febris, habría derivado de Februus.

Feronia: Una oscura diosa rural, principalmente conocida por los varios cultos romanos que la adoraban.

Fufluns: También Puphluns. Dios de las plantas, la felicidad, la salud y el crecimiento en todas las cosas. Era el hijo de Semia y fue adorado en la Fufluna o Pupluna, que los romanos llamaron la Populonia. Fue adoptado brevemente por los romanos, pero fue reemplazado rápidamente por otros dioses itálicos de la fertilidad. Habría sido el equivalente de Baco (Dionisios) bajo el nombre de Pacha.

Hercle: También Herc o Horacle. Forma etrusca del héroe legendario conocido por los griegos como Heracles y por los romanos como Hércules, asociado con la fortaleza y el agua. La diferencia entre los nombres griegos y romanos de esta figura es el resultado de la influencia etrusca sobre los romanos.

Horta: Diosa de la agricultura.

Laran: Dios de la guerra. En el arte, usualmente era retratado como un hombre joven desnudo con un casco y una lanza. La esposa de Laran era la diosa del amor Turan, reflejando la relación de Ares, y Afrodita, la equivalente de Turan.

Lasa: (Plural Lasas). Dioses y diosas que acompañaban a Turan, diosa del amor, y servían como guardianes de las tumbas.

Lasa Vecu: Diosa de la profecía, asociada con la ninfa Vegoia.

Leinth: Diosa sin rostro que esperaba a las puertas del inframundo con Aita.
Lethans: También Letham. Diosa protectora del inframundo.

Losna: También Lusna. Deidad lunar, asociada con el océano y las mareas. Estaba relacionada probablemente con la diosa griega Leucótea.

Mania: Diosa de la muerte en la mitología etrusca y romana, no debe confundirse con la diosa griega de la locura, Mania. Gobernaba al lado de Mantus y se decía era la madre de Lares, Manes, fantasmas y otros espíritus de la noche.

Mantus: Dios del inframundo y esposo de Mania en las mitologías etrusca y romana. Estaban asociados con la ciudad de Mantua, que deriva su nombre de Mantus.

Maris: Dios de la agricultura y fertilidad y deidad salvadora. Posteriormente fue asociado con —y probablemente la fuente del nombre— del dios romano Marte. Marte a su vez fue asociado posteriormente con el dios griego Ares, incidiendo con el tiempo en que el aspecto agrícola de Marte encogiera en proporción a su aspecto de guerrero.

Menrva: También Menarva. Diosa de la sabiduría, la guerra, el arte, las escuelas y el comercio. Es la contraparte etrusca de la griega Atenas y la romana Minerva. Como Atenas, Menrva nació de la cabeza de su padre, Tinia. Menrva, Tinia y Uni eran parte de una tríada de dioses gobernantes. Menrva hallaba a los hombres desagradables.

Nethuns:
Dios de las fuentes, posteriormente se expandió a todos los tipos de aguas, incluido el mar. Supuestamente era el mismo que el dios griego Poseidón y el romano Neptuno. El nombre Nethuns estaría relacionado con el del dios celta Nechtan y el dios persa y védico que comparte el nombre Apam Napat.

Nortia: Diosa del destino y la suerte. Su atributo era un clavo colocado en una pared de su templo durante un rito de fertilidad del año nuevo etrusco.

Persipnei: Reina del inframundo, equivalente a la griega Perséfone y a la romana Proserpina. De nuevo, la diferencia entre los nombres de estas dos diosas es en parte resultado de la influencia etrusca.

Satres:
Dios del tiempo y la necesidad. Descrito como un viejo que lleva una hoz y un reloj de arena. Equivalente al dios romano Saturno.

Selvans: También Selva. Dios de los bosques relacionado con el dios romano Silvano y asociado con el griego Sileno.

Semla: Diosa de la Tierra y madre de Fufluns. Posiblemente relacionada con la diosa griega Sémele.

Sethlans:
También Velchans. Dios del fuego y y la forja, regulamente portaba un hacha. Equivalente al griego Hefesto y el romano Vulcano.

Tages: También Tarchies. Dios de la sabiduría. Comúnmente aparecía en tiempos de arado y enseñó a los etruscos la adivinación. Es el hijo o el nieto de Júpiter, o nació directamente de un lote recién arado. Era descrito con dos serpientes como piernas y algunas fuentes afirmaban que era un demonio

Taitle: Es la forma etrusca de la figura mitológica griega Dédalo.

Tarchon:
Un héreo etrusco que, con su hermano, Tyrrhenus, fundó la federación etrusca de 12 ciudades.

Tecum: Dios de los lucomenes, o clase gobernante.

Thalna: Diosa del alumbramiento y esposa de Tinia. Era descrita en arte como una mujer joven.

Thesan: Diosa del amanecer asociada con la generación de vida. Estaba identificada con la romana Aurora y la griega Eos.

Thethlumth:
Dios del destino y el inframundo.

Thufltha o Thuflthas:
Una Erinyes, que infligía el castigo en nombre de Tinia.

Tinia ( acortado a Tins) : Jefe de los dioses etruscos, gobernante de los cielos, esposo de Uni, y padre de Hercle. Asociado con el griego Zeus y el romano Júpiter.

Tiv o Tivr:
Deidad lunar, posiblemente relacionada al germánicno Tyr.

Tluscva : La pareja de deidades terrestres Tellus y Tellumo.

Tuchulcha:
Demonio femenino del inframundo. Era parte humana y parte burro y tenía le cabello de serpientes y pico de buitre.

Turan:
Diosa del amor y la vitalidad, patrona de la ciudad etrusca de Vulci. Usualmente se le describía como una joven muchacha alada en las obras de arte. Las palomas y los cisnes negros eran sus animales sagrados, y su séquito se llamaban las Lasas. También era la esposa de Maris. Se asociaba con la griega Afrodita y la romana Venus.

Turms:
Dios del comercio y la mercancía, y mensajero de los dioses. Uno de sus aspectos, el Turns Aitas, era el líder de los muertos. Comúnmente se describía con zapatos alados y sombrero heráldico, casi idéntico al de Hermes y Mercurio.

Tvath:
Diosa de la resurrección y el amor por los muertos, relacionada a la griega Deméter.
Tyrrhenus Héroe de la cultura etrusca y gemelo de Tarchon.

Uni: Diosa suprema de la mitología etrusca, esposa de Tinia, madre de Hercle y patrona de Perugia. Con Tinia y Menrva, era miembro de la tríada gobernante de las deidades etruscas. Uni era el equivalente a la romana Juno, cuyo nombre habría derivado de Uni, y la griega Hera.

Usil: Dios del sol.

Vanth:
Demonio del inframundo con alas con ojos. Era el omnisciente heraldo de la muerte, asistía a las personas agonizantes en sus lechos de muerte e inhalaba a los demonios buenos. En tiempos posteriores, representaba a la justicia. En el arte, era descrita con imágenes como serpientes, antorchas y llaves.

Veive: Dios de la venganza y asociado a Maris. En el arte, era descrito como un joven que sostenía una corona de laurel y algunas flechas, parado al lado de una cabra.

Veltha:
También Voltumna. Dios ctónico (perteneciente a la tierra) del mito etrusco, quien posteriormente se convirtió en el supremo dios etrusco. Era el patrón de la raza de la civilización etrusca. Su culto estaba centrado en Volsini. Era el equivalente a la deidad estacional romana de Vertumnus.

Vetis: Dios del inframundo de la muerte y la destrucción.

Vicare: Hijo de Taitle, derivado de la figura mitológica griega Ícaro.

La Cosmovisión finlandesa: La visión de dos mundos sobre la fuerza del tiempo.

La mitología finlandesa comprende la religión pre-cristiana, creencias y leyendas de los pueblos escandinavos, incluyendo aquellos que se asentaron en Islandia, Filandia y otros países donde las fuentes escritas de la mitología nórdica fueron reunidas. Es la versión mejor preservada de la antigua mitología germana, común a todos los pueblos germanos, que también incluye la estrechamente relacionada mitología anglosajona. La mitología germana, a su vez, ha evolucionado de una mitología indo-europea más temprana.

La mitología finlandesa era una colección de creencias e historias compartidas por los pueblos germanos septentrionales. No era una religión revelada, pues no había una verdad entregada por los divinos a los mortales (a pesar que tiene relatos de personas normales aprendiendo las historias de los dioses de una visita de o a ellos), y no tenía un libro sagrado. Esta mitología era transmitida oralmente en forma de una larga y regular poesía. Dicha transmisión continuó durante la era vikinga, y nuestro conocimiento sobre ella está basado principalmente en las Eddas y otros textos medievales escritos durante o después de la Cristianización.

En el folclore escandinavo, estas creencias duraron mucho tiempo, y en algunas áreas rurales algunas tradiciones han sido mantenidas hasta hoy. Otras han sido recientemente revividas o reinventadas como el neopaganismo germano. La mitología también ha permanecido como inspiración en la literatura así como en producciones escénicas o películas.

Fuentes:

La mayor parte de esta mitología fue transmitida oralmente, y mucha se perdió. Sin embargo, algo de ella fue capturada y grabada por eruditos cristianos, particularmente en las Eddas y la Heimskringla de Snorri Sturluson, quien creía que las deidades pre-cristianas eran hombres y mujeres más bien que demonios. También está la Gesta Danorum (“Historia Danesa”) de Saxo Grammaticus, donde, no obstante, los dioses nórdicos son fuertemente evemerizados.

La Edda menor o prosaica fue escrita a principios del siglo XIII por Snorri Sturluson, que era un destacado poeta, un lagman y un diplomático islandés. Se puede ver ante todo como un manual para aspirantes a poeta. Contiene explicaciones en prosa de los “kenningar” tradicionales, o metáforas comprimidas halladas en la poesía. Estos recuentos en prosa hacen que los diversos relatos de los dioses nórdicos se organicen sistemática y coherentemente.

La Edda poética (también conocida como “Edda mayor”), fue puesta por escrito unos 50 años después de la Edda prosaica. Contiene 29 largos poemas, de los cuales 11 tratan acerca de las deidades germánicas, y el resto con héroes legendarios como Sigurd el volsungo (Siegfried en la versión alemana conocida como Cantar de los Nibelungos). Aunque algunos estudiosos piensan que fue escrita después que la otra Edda, el lenguaje y las formas poéticas utilizados en los cuentos hacen presumir que su origen se remonta a varios siglos antes de su trascripción.

Junto a estas fuentes, hay leyendas que sobreviven en el folclore escandinavo. Algunas de éstas pueden ser corroboradas con leyendas que aparecen en otras literaturas germánicas, por ejemplo, la historia narrada en la Batalla de Finnisburg anglosajona, y muchas alusiones a cuentos mitológicos en Deor. Cuando varias referencias parciales y narraciones sobreviven, los estudiosos pueden deducir la leyenda original. Adicionalmente en Escandinavia hay cientos de topónimos relativos a deidades.

Unas pocas inscripciones rúnicas, como en la estela o Piedra de Rök y el amuleto de Kvinneby, hacen referencias a la mitología. También hay varias runas e imágenes en piedra que describen escenas de la mitología nórdica, como el viaje de pesca de Thor, escenas de la Saga Volsunga, Odín y Sleipnir, Odín siendo devorado por Fenrir, y Hyrrokkin cabalgando hacia el funeral de Baldr.

En Dinamarca, una imagen en piedra describe a Loki con rizados mostachos y labios cosidos, y la cruz Gosforth británica muestra varias imágenes intrigantes. También hay imágenes más pequeñas, como figurines describiendo al dios Odín (con un ojo), Thor (con su hacha) y Frey (con su falo erecto).

Cosmología:

En la mitología septentrional el mundo está representado como un disco plano. El disco está situado en las ramas del árbol del mundo Yggdrasil, que sostenía los nueve mundos. En él habitaban varias criaturas, como un dragón llamado Nidhoggen las raíces, que, royéndolas, quería derribar a Yggdrasil (consiguiéndolo en el Ragnarök), un águila que habita en la rama más alta , y desde ahí vigila los nueve mundos. A su vez tiene un halcón llamado Veðrfölnir en el entrecejo, que vigila los movimientos del águila. Además hay una ardilla llamada Ratatösk que corretea de las raíces a la copa llevando noticias falsas del dragón al águila, y viceversa, sembrando la discordia entre ellos. Asgard, la región alta del cielo, (as es alto, gard es cielo), donde vivían los dioses, estaba localizado en el centro del disco, y solamente podría llegarse hasta allí caminando por el arco iris (el puente Bifröst, guardado por Heimdall, quien estaba provisto de un gran cuerno con el que avisaba cada vez que un Aesir o un Vanir lo cruzaba) . Los gigantes vivían en un lugar llamado Jötunheim.

Una fría y oscura morada llamada Niflheim era regida por Hela, hija de Loki. De acuerdo a la Edda prosaica, esta era el lugar último de residencia de la mayoría de los muertos. Estaba situado en un algún lugar al sur del ardiente reino de Muspelheim, hogar de los gigantes de fuego.

Entre otros reinos que componen esta cosmología se destacan Alfheim, hogar de los elfos de luz (ljósálfar), Svartálfaheim, hogar de los elfos oscuros. En medio de Asgard y Niflheim se encontraba Midgard,la región baja del cielo, el mundo habitado por los humanos (véase Tierra Media).

La cosmología de la mitología nórdica incluye un fuerte componente de dualidad. Por ejemplo el día y la noche tienen sus contrapartidas mitológicas Dagr/Skinfaxi y Nótt/Hrímfaxi, el sol y el lobo que la persigue (en esta mitología “el” sol es femenino y “la” luna, masculina), trayendo la oscuridad Sol y Skoll, la luna y el lobo que le persigue Mani y Hati, y la oposición total entre Niflheim y Muspelheim que da origen al mundo. Esto puede verse reflejado en una profunda creencia metafísica en los opuestos para la creación del universo.

Seres sobrenaturales:

Hay tres clanes de deidades, los Æsir, los Vanir y los Jotun.

Los Æsir:

Los pueblos nórdicos adoraban dos clases de dioses, una de ellas y la principal, es la de los Æsir.

En Asgard, el hogar de los dioses, habitaban los Æsir (dioses) y las Asynjur (diosas). Todos ellos componían la asamblea a cuya cabeza estaba Odín, el más noble y el más importante.

Entre otros están Thor, calzado con guantes de hierro y dueño de un cinturón mágico; dios de la fuerza muy cercano a Odín en jerarquía. Baldur, hijo de Odín, es el dios de la belleza y la gentileza. Tyr es el dios del combate (suele creerse que ese papel lo cumple Thor, pero no es exactamente así). Bragui es el dios de la sabiduría y la elocuencia; Heimdall es hijo de nueve doncellas y guardián de los dioses; duerme menos que un pájaro y el sonido de su cuerno puede oírse en cualquier lugar del cielo o de la tierra. Hodr es el misterioso dios ciego. Vidar es el dios taciturno, pero el mejor para resolver cualquier conflicto por difícil que sea. Valí es el dios de los arqueros, su puntería es insuperable. Ull es el dios del combate cuerpo a cuerpo. Forseti es el As de la concordia y la amistad. Loki es la desdicha de todos los Æsir y de los hombres; astuto e intrigante, imprevisible y caprichoso, es el dios de la suerte.

Entre las diosas o Ásynjur del panteón nórdico se cuentan Frigg, esposa de Odín, la vidente; Eir, la curandera; Sjöfn, que conduce los pensamientos de los hombres hacia el amor; Var, diosa de los juramentos; Syn, la guardiana de las puertas; Iðunn, esposa de Bragui, que guarda en un estuche las manzanas que morderán los dioses cuando envejezcan.

Los Vanir:

Aunque los habitantes originales del cielo eran los Æsir, ellos no eran las únicas divinidades que las razas nórdicas veneraban, pues también reconocían el poder de los dioses del mar, del viento, de los bosques y las fuerzas de la naturaleza. Se denominan Vanir, vivían en Vanaheim y gobernaban sus dominios a su deseo.

Njord rige el viento, el mar y el fuego, y tiene como esposa a Skadi, la cazadora. Frey y Freyja son hijos de Njord: Frey rige la lluvia y el sol y se lo invoca para conseguir buenas cosechas, representa la fecundidad; Freyja es la diosa del amor.

Relación entre Æsir y Vanir:

La distinción entre Æsir y Vanir es relativa. Se recalca el carácter guerrero de los primeros, y pacífico de los segundos. Hay dioses que pertenecen a los dos campos, y con frecuencia, se producen asimilaciones o divisiones entre deidades. Por ejemplo, antiguamente Frey y Freyja eran dos aspectos de una única deidad, que luego se separó. Más tarde, la popularidad de Freyja, el parecido de sus nombres y funciones hicieron que se confundiera con Frigg.

Un importante acontecimiento entre ambos grupos es el acuerdo de paz, intercambio de rehenes, y los casamientos que se efectuaron entre ellos después de una prolongada guerra, que finalmente fue ganada por los Æsir. Fue de esta manera como Njörd, el Van, vino a Asgard para vivir con sus dos hijos, Frey y Freyja, mientras que Hoenir, el As, el mismísimo hermano de Odín, hizo de Vanaheim su morada.

Algunos estudiosos han especulado que esta historia simbolizaba la forma en que los dioses de las tribus indoeuropeas habían suplantado a los dioses de la naturaleza, más antiguos, de los habitantes originales, aunque debe subrayarse que ésta es sólo una conjetura. Otros estudiosos consideran que la distinción Æsir/Vanir no es más que la manifestación noruega de una división de las divinidades en general entre los indoeuropeos, paralela a la de los olímpicos y los titanes en la mitología griega o a su vez en partes de la gran epopeya hindú, el Mahabhárata.

Los Jotuns:

Los gigantes o jotuns (jötnar, iotnar, þurs, eotenas, etc.) son seres peligrosos para los hombres. Estos se pueden comparar con los titanes y gigantes de la mitología griega y generalmente se traducen como “gigantes”, aunque “trolles” y “demonios” se han sugerido como alternativas útiles.

Son seres monstruosos y enormes, pero también sabios (como Mímir) y ricos, de los que se benefician los dioses en ciertas circunstancias. Están en el origen del cosmos (que se forma del cuerpo de Ymir). Algunas gigantas poseen una gran belleza (por ejemplo Gerðr).

Relación entre dioses y gigantes:

Los Æsir son descendientes de los Iotnar y realizan matrimonios entre ellos. Algunos de los gigantes se mencionan por su nombre en las Eddas, y se muestran como representaciones de las fuerzas de la naturaleza. Existen dos categorías de gigantes: gigantes del hielo y gigantes de fuego. Éstos mantienen una hostilidad implacable con los dioses, que se materializa en luchas generalmente lideradas por Thor. En el Ragnarök las fuerzas de la destrucción estarán encabezadas por gigantes, como Surt y Hrymr.

Otros seres sobrenaturales:

Nornas:

Las nornas (nornir) fijan el destino y sus decisiones resultan irrevocables. Quizás fueran muy numerosas en el pasado, pero en época escandinava (cuando son fijados los poemas y relatos) son tres; Urðr (pasado), Verðandi (presente) y Skuld (futuro), residen en las raíces de Yggdrasill e hilan el destino de los hombres y en especial, con hilo de oro, el de los héroes.

Se relacionan a su vez con las dísir lideradas por Freyja, también divinidades del destino, concepto muy importante para estos pueblos.

Valquirias:

Las Valquirias son importantes personajes femeninos. Eran hijas de Odín, y eran hermosas y fuertes guerreras con la capacidad de sanar cualquier lesión cuya tarea consistía en llevar al Valhalla a los héroes caídos en batalla. Allí les atendían sirviéndoles hidromiel y deleitándoles con su belleza. Las valquirias eran vírgenes guerreras (skjaldmö) y su residencia habitual era el Wingolf, situado al lado del Valhalla. Las valquirias eran comandadas por la diosa Freyja.

Enanos y Elfos:

Los enanos (dvergr) resultan una raza especial puesto que son de género masculino y no se suelen reproducir (nacen de modo asexuado), viven bajo la tierra (Svartalfheim) y su ocupación principal es la minería y la metalurgia. Poseen la sabiduría oculta y sagrada que les permite forjar armas mágicas para los héroes y objetos muy poderosos para los dioses.

Los alfos o elfos (álfar), en la época escandinava forman dos grupos, los álfar de luz, que viven en el cielo (la residencia de Frey se llama Alfheim) y los álfar negros que viven bajo tierra (y en montículos y tumbas) y se distinguen mal de los enanos. Aunque, seguramente en un principio su importancia era mayor, posteriormente se mantuvieron en las creencias folclóricas en una posición muy devaluada. La imagen noble de los elfos, altos y bellos, cayó en el olvido y se pasó a la concepción de elfo como criatura pequeña y traviesa, como la que aparece en las obras de William Shakespeare. La relación con los hombres es ambigua y pueden provocar enfermedades pero también favorecer. Se les dedicaba una importante ceremonia sacrificial que se llevaba a cabo a finales del otoño (el álfablót).

De ambas razas se dice que surgieron como gusanos de la carne de Ymir. Los dioses les dieron primero forma y les dotaron de una inteligencia sobrehumana, tras lo cual los dividieron en estas dos grandes clases.

Bestias:

Entre otros seres sobrenaturales que se destacan en esta mitología se encuentran Fenrir, el lobo gigante, y Jörmungandr la serpiente marina que se encuentra rodeando al mundo. Estos dos monstruos son descritos como la descendencia de Loki y la giganta Angerbode. Criaturas más benévolas son Hugin y Munin (“pensamiento y memoria”), los dos cuervos que posee Odín, el dios jefe, que cuando vuelven de pasar por todos los mundos le susurran al oido todo lo que han visto, y Ratatosk, la ardilla que escala las raíces del árbol que sirve como eje del universo, Yggdrasil, y en el cual Odín se colgó de sus ramas durante muchos días para obtener conocimiento.

Comparaciones con otras mitologías:

Como otras religiones politeístas, esta mitología carece del típico enfrentamiento entre el bien y el mal de la tradición de Medio Oriente. Los dioses y las fuerzas que representan son mucho más complejos de lo que aquí se señala. Para los escandinavos, los dioses eran fundamentalmente regin (“poderes”, en sentido amplio).

Así, Loki no es exclusivamente un adversario de los dioses, aunque en muchas historias se le muestra como el némesis al protagonista Thor, y los gigantes no son básicamente malvados, sino rudos, tempestuosos, e incivilizados. El antagonismo existente en esta mitología en vez de ser maldad contra bondad, es orden contra caos. Los dioses representan el orden y la estructura mientras que los gigantes y los monstruos representan el caos y el desorden.

Völuspá: el origen y el fin del mundo:

El origen y eventual destino del mundo son descritos en la Völuspá (“La profecía völva” o “La profecía de sibila”), uno de los poemas más destacados de la Edda poética. Estos inolvidables versos contienen uno de los más vívidos relatos creados en toda la historia de la religión y una representación de la eventual destrucción del mundo que es único en su atención al detalle.

En la Völuspá, Odín, el jefe del panteón de los dioses nórdicos, conjuró el espíritu de una Völva muerta (chamán o sibila) y le ordenó que revelara el pasado y el futuro. Ella es reacia: “¿Qué pedís de mi? ¿Por qué tentarme?”; pero ya que está muerta, no muestra miedo por Odín, y continuamente se mofa de él: “Bueno, ¿sabrías más?”, pero Odín insiste: si va a cumplir su función de rey de los dioses, debe poseer todo el conocimiento. Una vez que la sibila ha revelado los secretos del pasado y el futuro, cae nuevamente en el olvido: “Ahora me hundo”.

El principio:

En el principio, estaba el mundo de hielo Niflheim, y el mundo de fuego Muspelheim, y entre ellos estaba el Ginnungagap, un “hueco profundo”, en donde nada vivía. En Niflheim había un caldero llamado Hvergelmir (el caldero rugiente), que borboteaba, y aquello que caía, lo hacía en Ginnungagap. Al tomar contacto con el vacío se transformaba en hielo, hasta, que al final, el hielo terminó llenándolo. Las ascuas de Muspelheim caían sobre el hielo, creando grandes nubes de vapor de agua, que al llegar otra vez a Niflheim, creaban un bloque de hielo, en uno de los cuales estaba un gigante primitivo, Ymir y una vaca gigante, Auðumbla de la cual se alimentaba Ymir bebiendo su leche. Ésta lamió el hielo, creando el primer dios, Buri, que fue padre de Bor, quien a su vez fue padre de los primeros Æsir, Odín, y sus hermanos Vili y Ve. Ymir era un hermafrodita y sus piernas copularon entre sí, creando la raza de los gigantes solo. Luego los hijos de Bor; Odín, Vili, y Ve; asesinaron a Ymir y de su cuerpo crearon el mundo.

Los dioses regulaban el paso de los días y las noches, así como las estaciones. Los primeros seres humanos fueron Ask (ash, fresno) y Embla (elm, olmo), que fueron tallados de madera y traídos a la vida por los dioses, Hœnir/Vili, y Lóðurr/Ve. Sol es la diosa del sol, una hija de Mundilfari, y esposa de Glen. Todos los días, cabalga a través de los cielos en su carro, tirada por dos caballos llamados Alsvid y Arvak. Este pasaje es conocido como Alfrodull, que significa “gloria de elfos”, un kenning común para sol. Sol es cazada durante el día por Skoll, un lobo que quiere devorarla. Los eclipses solares significan que Skoll casi la atrapó. Está destinado que Skoll, eventualmente, va a atrapar y devorar a Sol; sin embargo será reemplazada por su hermana. La hermana de Sol, la luna, Mani, es cazada por Hati, otro lobo. La tierra está protegida del calor total del sol por Svalin, quien se encuentra entre el sol y ella. En la creencia nórdica, el sol no daba luz, que en cambio emanaba de Alsvid y Arvak.

La sibila describe el gran fresno Yggdrasil y a las tres nornas (símbolos femeninos del destino inexorable; sus nombres; Urðr (Urd), Verðandi (Verdandi), y Skuld; indican el pasado, presente y futuro), quienes giraban los hilos del destino bajo él. Ella describe la primitiva guerra entre los Æsir y Vanir y el asesinato de Baldur. Luego centra su atención al futuro.

Ragnarök:

La visión nórdica antigua del futuro es sombría. En el final, se creía, las fuerzas del mal y el caos sobrepasarán en número y vencerán a los divinos y guardianes de los hombres del bien y el orden. Loki y sus monstruosos hijos romperán sus ataduras; los muertos navegarán desde Niflheim para atacar a los vivos. Heimdall, el vigilante de los dioses, convocará a los anfitriones celestiales con un bramido de su cuerno. Luego seguirá una batalla final entre el orden y el caos (Ragnarök), que los dioses perderán, ya que así es su destino. Ellos, conscientes de esto, juntarán a los mejores guerreros, los Einherjer, para pelear de su lado cuando el día llegue, pero en el final serán impotentes para prevenir al mundo de descender en el caos del cual una vez emergió; los dioses y su mundo serán destruidos. El mismo Odín será engullido por el lobo Fenrir.

Sin embargo, habrá unos pocos sobrevivientes, ambos humanos y divinos, que poblarán el nuevo mundo, para volver a empezar el ciclo. O así la sibila nos cuenta; los eruditos están divididos en la cuestión sobre si esto es una posterior adición al mito que traiciona la influencia cristiana. Si es pre-cristiano, la escatología de la Völuspá puede reflejar una tradición indo-europea más antigua relacionada con la escatología del Zoroastrismo persa.

Reyes y Héroes:

La literatura mitológica relata las leyendas de héroes y reyes, así como de criaturas sobrenaturales. Estas figuras fundadoras de clanes y reinos poseen gran importancia como ilustraciones de las acciones adecuadas o los orígenes nacionales. La literatura heroica puede haber cumplido la misma función que la épica nacional en otras literaturas europeas, o puede haber estado más relacionada con la identidad tribal. Muchas de sus legendarias figuras probablemente existieron, y generaciones de eruditos escandinavos han tratado de extraer historia de los mitos en las sagas.

Algunas veces el mismo héroe resurge en varias formas. Dependiendo de qué parte del mundo germano se trate, sobrevive la épica como Weyland/Völund y Siegfried/Sigurd, y probablemente Beowulf/Bödvar Bjarki. Otros notables héroes son Hagbard, Starkad, Ragnar Lodbrok, Sigurd Ring, Ivar Vidfamne y Harald Hildetand. Notables son también las skjaldmös que eran mujeres “ordinarias” que habían elegido la senda del guerrero. Estas mujeres funcionaban como heroínas y también como obstáculos en los viajes heroicos.

Forma de adoración:

Las tribus germanas nunca o rara vez tuvieron templos en el sentido moderno de la palabra. La Blót, la forma de adoración practicada por los antiguos pueblos germanos y escandinavos se asemejaba a aquella de los celtas y los baltos: podía ocurrir en arboledas sagradas. También podía tomar lugar en un hogar o en un simple altar de piedras apiladas conocido como “horgr”. Sin embargo, parece que hubo otros importantes centros, tales como Skiringsal, Lejre y Gamla Uppsala. Adán de Bremen afirma que hubo un templo en Uppsala con tres estatuas de madera con representaciones de Thor, Odín y Freyr.

Sacerdotes:

Aunque parece que ha existido un tipo de clero, nunca tomó el carácter profesional y semi-hereditario de la clase druídica celta. Esto fue porque la tradición chamanística era mantenida por mujeres, las Völvas. Se dice generalmente que el rol de rey germano evolucionó de un oficio sacerdotal. Este rol del rey estaba en línea con el rol general del godi, que era la cabeza de un grupo de familias afines (para esta estructura social, vea Ætt), y quienes administraban los sacrificios.

Sacrificios humanos:

Sólo ha quedado un testimonio de sacrificios humanos, en la narración que hace Ibn Fadlan de un enterramiento en barco rus, en el que una joven esclava se prestó a acompañar a su señor al otro mundo. Referencias menos directas son dadas por Tácito, Saxo Grammaticus y Adam von Bremen.

El Heimskringla cuenta cómo Aun, rey de Suecia, sacrificó a nueve de sus hijos en un esfuerzo por prolongar su vida hasta que sus súbditos consiguieron impedir que matara al último de ellos, Egil. Según Adam de Bremen, los reyes de Suecia sacrifican esclavos varones cada nueve años, durante los sacrificios de Yule (la fiesta del solsticio de invierno) en el templo de Uppsala. Los suecos no sólo tenían derecho a elegir sus reyes, sino también a deponerlos, y se dice tanto de Domalde como de Olof Trätälja que fueron sacrificados tras años de hambruna.

Odín era asociado con la horca, y una práctica posible de sacrificios odínicos por estrangulamiento tiene cierto apoyo arqueológico por la existencia de cuerpos perfectamente preservados por el ácido de las turbas de Jutlandia (que luego fue tomada por los daneses), en las cuales eran echados una vez estrangulados. Sin embargo, no existe ningún relato escrito que interprete específicamente la causa de dichos estrangulamientos.

Interacción con el cristianismo:

Un problema importante en la interpretación de esta mitología es que los informes más cercanos que se tienen del periodo previo al contacto fueron escritos por cristianos. Por ejemplo, la Edda Menor y la Heimskringla fueron redactadas por Snorri Sturlusson en el siglo XIII, cuando Islandia llevaba ya dos siglos cristianizada.

Todas las sagas provienen de Islandia, una pequeña y remota isla. Pero, incluso bajo aquel clima de tolerancia religiosa, Snorri fue influido por un punto de vista esencialmente cristiano. La Heimskringla provee algunas interesantes aclaraciones a este problema. Snorri presenta a Odín como un líder militar humano de Asia, que adquiere poderes mágicos, conquista Suecia, y a su muerte se convierte en un semidiós. Teniendo rebajada la divinidad de Odín, Snorri cuenta entonces la historia del pacto que celebra el Rey de Suecia Aun con él. A fin de prolongar su vida, Aun debía sacrificar a su hijo. Más tarde en la Heimskringla, Snorri registra detalladamente cómo los convierte al cristianismo tal como Olaf Haraldsson (Olaf II el Santo) convirtió brutalmente a los escandinavos a la fe cristiana.

Una horripilante forma de la ejecución ocurrida durante la cristianización de Noruega. El rey Olaf Trygvasson tenía völvas hombres (sejdmen) atados y a la izquierda un arrecife en el mengüe de las aguas.

Una horripilante forma de la ejecución ocurrida durante la cristianización de Noruega. El rey Olaf Trygvasson tenía völvas hombres (sejdmen) atados y a la izquierda un arrecife en el mengüe de las aguas.

En Islandia, tratando de evitar una guerra civil, el parlamento islandés (Alþingi) votó a favor del cristianismo, pero toleró el paganismo en la privacidad de cada hogar. Suecia, por otro lado, tuvo una serie de guerras civiles durante el siglo XI, las cuales terminaron con la quema del Templo de Uppsala. En Inglaterra, la cristianización ocurrió temprana y esporádicamente, muy rara vez mediante la fuerza. La conversión mediante coerción fue poco utilizada en las áreas donde se adoraba a los dioses nórdicos. No obstante, la conversión no ocurrió de la noche a la mañana. El clero cristiano hizo lo sumo posible por enseñar al pueblo que los dioses eran demonios, pero su éxito fue limitado y los dioses nunca se volvieron maléficos en la opinión popular de la mayor parte de Escandinavia.

Dos asentamientos centralmente localizados y lejos de estar aislados pueden ilustrar cuando tomó la cristianización. Estudios arqueológicos de tumbas en la isla sueca de Lovön han demostrado que la cristianización duró entre 150 y 200 años, además de ser este un emplazamiento cerca de reyes y obispos. Asimismo, en la concurrida zona comercial de la ciudad de Bergen, fueron encontradas muchas inscripciones rúnicas que datan del siglo XIII, entre las cuales figuran las inscripciones Bryggen. Una de ellas dice “puede que Thor te reciba, puede que Odín sea tu dueño”, y otra es una seid la cual dice “Tallo runas curativas, tallo runas salvadoras, una vez contra los elfos, dos veces contra los trolls, tres veces contra los jotuns”. La segunda también menciona a una valquiria peligrosa, “skag-valkyrja” que probablemente sea una variante para Skögul.

Por lo demás, hay pocos informes desde el siglo XIV al XVIII, excepto por el clero, tal como Olaus Magnus (1555) escribió acerca de las dificultades de extinguir las antiguas creencias. La historia que se relaciona con la Þrymskviða (Cantar de Thrym) parece que ha sido excepcionalmente resistente, así como la romántica historia de Hagbard y Signy, y versiones registradas tanto en el siglo XVII como incluso en el siglo XIX. En los últimos siglos, folcloristas suecos documentaron creencias del pueblo, en cuya superficie muchas tradiciones de los dioses de la mitología nórdica sobrevivieron. Sin embargo, las tradiciones se alejan del sistema cohesivo de los relatos de Snorri. Muchos dioses habían sido olvidados y sólo Odín y Thor figuran en numerosas leyendas. Freyja es mencionada algunas veces y Baldur sobrevive en leyendas acerca de topónimos.

Otros elementos en la mitología nórdica sobrevivieron sin que fuesen tomados como componentes de esta, especialmente en lo concerniente a los seres sobrenaturales en el folclore escandinavo. Además, las creencias nórdicas relacionadas con el destino han permanecido firmes hasta los tiempos actuales. Dado que el infierno cristiano guardaba semejanza con las representaciones de la muerte en la mitología nórdica, se tomó prestado uno de los nombres de las creencias antiguas como Helvíti -traducido como “castigo infernal”-. Algunas de las tradiciones de Yule fueron preservadas, como la tradición sueca de sacrificar un cerdo en navidad, que originalmente hacía parte al sacrificio a Frey.

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