Archive for memorabilia

La eterna llama de la memoria


Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.”

(Isaías 56:5)

Hace unos cuantos meses, mi mamá tomó una decisión que me pareció insólita. Sin una razón en concreto – al menos que yo pudiera comprender para ese momento – decidió viajar a Israel para conocer las instalaciones del Museo Yad Vashem, construido en la Ciudad de Jerusalén en el año 1953 para conmemorar la memoria de los hombres y mujeres que murieron en el holocausto nazi. En un principio, me pareció una curiosa excentricidad de su parte, pero cuando le pregunté a que se debía su súbito interés por la enorme tragedia del pueblo judío, su respuesta me sacudió.

– Porque la intolerancia es la herida que nunca termina de cicatrizar en el cuerpo de la historia – suspiro y me miró, con un brillo de tensión en sus ojos – somos parte de una minoría cultural, y creo que es necesario recordar de vez en cuando el origen del temor y la desconfianza, la idea más especifica sobre el mundo y nuestra conciencia de él.

Pensé en sus palabras durante días enteros, un poco asombrada. Por lo general, mi madre no suele caer en los laberínticos dilemas éticos y morales con los cuales me obsesiono. Además, siempre se ha mostrado un poco escandalizada por mi necesidad de enfrentarme al temor y a la ignorancia en todas las formas en que he podido. Como he mencionado varias veces a lo largo de estas desordenadas bitácoras, siempre me he sentido impulsada a levantar mi voz contra el odio étnico, el prejuicio, la ignorancia hacia la forma cultural más amplia. Así que, llevada por la curiosidad y tal vez, por una sensación intima de profunda responsabilidad moral, mientras mi madre realizaba su periplo personal por la llamada Tierra Santa, me dediqué a investigar a fondo, con la misma paciencia y dedicación que emplee para analizar desde el punto de vista histórico la Inquisición, lo sucedido en la Europa asesinada por el nazismo, entre los años 1933 y 1954.

La siguiente, es una somera y sucinta recopilación de los hechos y circunstancias – la cual tengo intención de ampliar en alguna otra oportunidad – que provocaron la espantosa tragedia padecida por el pueblo Judio durante la segunda Guerra Mundial.

Una historia de Vergüenza:

En ocasiones hay hechos históricos tan terribles, inconcebibles para la imaginación, que permanecen en la memoria de la humanidad como una pesadilla conceptual, enrome y temible, recordándonos como un eco interminable, el origen de la crueldad y las consecuencias de la ignorancia, la intolerancia y el prejuicio. A lo largo del rostro cultural de nuestra civilización, los ejemplos se multiplican, por supuesto, pero ninguna circunstancia, ningún horror puede compararse al asesinato sistemático de un grupo étnico como consecuencia de la ideologización, la crueldad, el fanatismo en sus formas más temibles y destructoras: me refiero por supuesto, Al Holocausto provocado por el régimen político liderado por Adolf Hitler, que cegó la vida de casi 6 millones de personas a lo largo de cinco años.

El Holocausto fue la persecución y el asesinato sistemático burocráticamente organizado de aproximadamente seis millones de judíos por el gobierno nazi y sus colaboradores. “Holocausto” es una palabra de origen griega, que significa “sacrificio por fuego.” Los nazis, que tomaron el poder en Alemania en enero de 1933, creían que los alemanes eran una “raza superior” y que los judíos, considerados “inferiores”, no merecían vivir. Durante el Holocausto, los nazis también tuvieron en su mira a otros grupos por razón de su percibida “inferioridad racial”: los romas (gitanos), los discapacitados, y algunos grupos eslavos (polacos, rusos, y otros). Otros grupos fueron perseguidos por razones políticas, religiosas o de orientación sexual: comunistas, socialistas, testigos de Jehová y homosexuales.

En 1933, la población judía de Europa pasaba de nueve millones. La mayoría de los judíos europeos vivían en países que Alemania ocuparía o dominaría durante la Segunda Guerra Mundial. Para 1945, dos de cada tres judíos europeos habían sido ejecutados como parte de la llamada “Solución Final” de los nazis – el asesinato de los judíos de Europa. Aunque los judíos fueron las victimas principales del racismo nazi, entre sus otras victimas se cuentan decenas de miles de romas (gitanos). Más de doscientos mil incapacitados (física o mentalmente) fueron asesinados en el Programa de Eutanasia. Con la expansión de la tiranía nazi sobre Europa, millones de otras personas fueron perseguidas y ejecutadas. Más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados o murieron de hambre, enfermedad, descuido, o maltrato. Los alemanes mataron a los intelectuales polacos y deportaron a millones de ciudadanos polacos y soviéticos a los campos de trabajos forzados de Alemania o de la Polonia ocupada. Desde el inicio del gobierno nazi, los homosexuales y otros cuyos comportamientos eran juzgados socialmente inaceptables también fueron perseguidos, entre ellos miles de disidentes políticos (como comunistas, socialistas, y sindicalistas) y religiosos (como Testigos de Jehová), fueron el blanco de la persecución nazi. Muchos murieron como resultado de su encarcelación y maltrato.

Aun antes de que la guerra estallara en 1939, los nazis crearon campos de concentración para encarcelar judíos, romas, otras victimas de su odio étnico y racial, y oponentes políticos del nazismo. Durante la guerra, los nazis y sus colaboradores crearon ghettos, campos de detención temporaria, y campos de trabajos forzados. Después de la invasión nazi de la Unión Soviética en junio de 1941, Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) cometieron asesinatos masivos de los judíos, romas y oficiales del estado soviético y del partido comunista ruso. Más de un millón de hombres, mujeres y niños judíos fueron asesinados por estos equipos. Entre 1942 y 1944, los nazis deportaron millones de judíos de los territorios ocupados a los campos de exterminio, donde fueron ejecutados en instalaciones diseñadas especialmente para tales fines.

En los últimos meses de la guerra, los prisioneros de los campos fueron llevados por tropas de las SS en marchas forzadas, o “marchas de la muerte”, en las que muchos de ellos murieron, en un fútil intento de prevenir la liberación de gran cantidad de prisioneros por los Aliados. A medida que las fuerzas aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar y liberar prisioneros de campos de concentración, muchos de los cuales habían sobrevivido las marchas de la muerte. La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la rendición incondicional de las fuerzas armadas alemanas en el oeste el 7 de mayo, y en el este el 9 de mayo de 1945.

En el período posterior al Holocausto, muchos de los sobrevivientes encontraron refugio en campos administrados por los Aliados. Entre 1948 y 1951, casi setecientos mil judíos emigraron a Israel, incluyendo más de dos tercios de los judíos desplazados en Europa. Otros emigraron a los Estados Unidos y otros países. El último campo de refugiados cerró en 1957. Los crímenes cometidos durante el Holocausto devastaron la mayoría de las comunidades judías de Europa.

El odio como arma de Guerra:

El término “genocidio”, que no existía antes de 1944, es un término muy específico que hace referencia a los crímenes masivos cometidos contra grupos. Los derechos humanos, tal y como se indica en la Constitución de los Estados Unidos de América o en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas, se refieren a los derechos de los individuos.

En 1944, intentando describir la política nazi de cometer asesinatos en forma sistemática, incluyendo el objetivo de eliminar a la comunidad judía europea, un abogado polaco judío llamado Rafael Lemkin (1900-1959), creó la palabra “genocidio” combinando geno-, término griego que significa raza o tribu, con -cidio, del término latín que significa matar. Al proponer este nuevo término, Lemkin se refería a “un plan coordinado compuesto por diferentes acciones que apuntan a la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales, con el objetivo de aniquilar dichos grupos”. El año siguiente, el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg acusó a los principales nazis de “crímenes contra la humanidad”. La palabra “genocidio” se incluyó en el acta, pero como un término descriptivo y no legal.

El 9 de diciembre de 1948, a la sombra del Holocausto y en gran parte gracias a los inagotables esfuerzos del propio Lemkin, las Naciones Unidas aprobaron la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. Esta Convención establece que el “genocidio” es un crimen internacional que las naciones firmantes deben “evitar y sancionar”. Define el genocidio como:

Se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.

A pesar de que a lo largo de la historia han tenido lugar muchos casos de violencia dirigida a grupos determinados, incluso después de que la Convención entrara en vigor, el desarrollo legal e internacional del término se concentra en dos períodos históricos diferentes: el período que abarca desde la acuñación del término hasta su aceptación por la ley internacional (1944-1948) y el período de su activación con la creación de tribunales de guerra internacionales para perseguir los crímenes de genocidio (1991-1998). Otra de las principales obligaciones que surgen de la Convención, evitar el genocidio, sigue siendo un desafío al que las naciones y los individuos todavía se enfrentan.

Un espantoso secreto:

Los alemanes crearon una serie de instalaciones de detención para encarcelar y eliminar a los “enemigos del estado.” La mayoría de los prisioneros en los primeros campos de concentración era comunistas alemanes, socialistas, social demócratas, romas (gitanos), testigos de Jehová, homosexuales, clérigos cristianos, y personas acusadas de comportamiento “asocial” o anormal.

Después de la anexión de Austria en marzo de 1938, los nazis arrestaron judíos alemanes y austriacos y los encarcelaron en los campos de Dachau, Buchenwald, y Sachsenhausen, en Alemania. Después de los pogroms de Kristallnacht en noviembre de 1938, los nazis llevaron a cabo arrestos masivos de hombres judíos y los encarcelaron en campos por periodos breves.

Equipos especiales de las SS llamados “Unidades de la calavera” (Totenkopfverbände) vigilaban los campos, y competían unos con otros en crueldad. Durante la Segunda Guerra Mundial, médicos nazis hacían experimentos sobre los prisioneros de algunos campos. Bajo el impacto de la guerra, el sistema de campos nazis creció rápidamente. Después de la invasión alemana de Polonia en septiembre de 1939, los nazis abrieron campos de trabajos forzados donde miles de prisioneros murieron de agotamiento y hambre.

Después de la invasión alemana de la Unión Soviética en junio 1941, los nazis aumentaron el numero de campos de prisioneros de guerra. Algunos de los campos fueron construidos dentro de campos de concentración ya existentes, como en Auschwitz en la Polonia ocupada. El campo de Lublin, luego conocido como Majdanek, fue creado en el otoño de 1941 como un campo de prisioneros de guerra y fue convertido en campo de concentración en 1943. Miles de prisioneros de guerra soviéticos fueron fusilados o gaseados ahí.

Para facilitar la “Solución Final” (el genocidio de los judíos), los nazis abrieron campos de exterminio en Polonia. Chelmno, el primer campo de exterminio, abrió en diciembre de 1941. Ahí los judíos y romas fueron gaseados en camiones. En 1942, los nazis abrieron Belzec, Sobibor, y Treblinka para asesinar sistemáticamente a los judíos del Gobierno General (el territorio en el interior de la Polonia ocupada).

Los nazis construyeron cámaras de gas para aumentar la eficiencia del proceso y para hacerlo más impersonal para los verdugos. En Auschwitz, el campo de exterminio de Birkenau tenía cuatro cámaras de gas. Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos fueron gaseados cada día.

Los judíos en los territorios ocupados por los nazis eran a menudo primero deportados a campos provisionales, como Westerbork en Holanda, o Drancy en Francia. Los campos provisionales eran usualmente la ultima parada antes de un campo de exterminio.

Bajo la dirección de las SS, los alemanes mataron más de tres millones de judíos en los campos de exterminio de la Polonia ocupada.

El abismo de la memoria:

Sigue siendo incierta la fecha exacta en que los lideres nazis decidieron llevar a cabo la “Solución Final”, el plan de aniquilar los judíos. El genocidio de los judíos fue la culminación de una década de política nazi bajo el gobierno de Hitler.

La persecución y segregación de los judíos fue llevada a cabo en varias etapas. Después que el partido nazi llegó al poder, el racismo impuesto por el estado resultó en legislación antisemita, boicots, “arianización”, y los pogroms de Kristallnacht, que se dirigían a aislar sistemáticamente los judíos de la sociedad alemana y forzarlos a salir de Alemania.

Después de la invasión alemana de Polonia en 1939 (el inicio de la Segunda Guerra Mundial), la política antisemita se desarrolló en un detallado plan para concentrar y eventualmente aniquilar a los judíos europeos. Los nazis primero crearon ghettos en el Gobierno General (un territorio en Polonia central y oriental en la cual los alemanes crearon un gobierno alemán) y el Warthegau (un área de Polonia occidental anexado a Alemania). Los judíos polacos y de Europa occidental fueron deportados a estos ghettos.

Después de la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941, Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) empezaron operaciones de matanza dirigidas a comunidades enteras de judíos. Las SS, la guardia exclusiva del estado nazi, pronto vieron los métodos de los equipos móviles — predominantemente fusilamientos o camiones de gas — como ineficientes y psicológicamente difíciles para los ejecutantes. El 31 de julio de 1941, Hermann Goering autorizó a Reinhard Heydrich a preparar y ejecutar “una solución completa del problema judío”.

En el otoño de 1941, Heinrich Himmler encargó a SS General Odilio Globocnik (el líder de las SS y la policía para el distrito de Lublin) de la aplicación de un plan para matar sistemáticamente a los judíos del Gobierno General. “Aktion Reinhard” fue el nombre en clave dado a la operación por Heydrich (que había sido el encargado de la preparación de la “Solución Final” y que fue asesinado por partisanos checos en mayo de 1942). Tres campos de exterminio fueron creados en Polonia como parte de la Aktion Reinhard — Belzec, Sobibor, y Treblinka. Al llegar a los campos, los judíos eran mandados directamente a las cámaras de gas. El asistente de Globocnik, SS Comandante Hermann Hoefle, estaba encargado de organizar las deportaciones a los campos de la Aktion Reinhard.

Los nazis también gasearon judíos en otros campos de exterminio en Polonia: Auschwitz-Birkenau (que era el campo más grande), Majdanek, y Chelmno. En Majdanek, grupos de judíos considerados incapaces de trabajar fueron gaseados. En Chelmno, los judíos fueron gaseados en camiones. Los nazis sistemáticamente asesinaron a más de tres millones de judíos en los campos de exterminio.

En su totalidad, la “Solución Final” exigió el asesinato de los judíos de Europa por gaseamiento, fusilamiento, y otras medidas. Casi seis millones de judíos murieron — dos tercios de los judíos que vivían en Europa en 1939.

La esperanza nunca muere:

Mientras las tropas Aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar prisioneros de los campos de concentración. Muchos de estos prisioneros habían sobrevivido las marchas de la muerte al interior de Alemania.

Las fuerzas soviéticas en julio de 1944 fueron las primeras en encontrar un campo nazi importante, el de Majdanek cerca de Lublin, Polonia. Sorprendidos por el rápido adelanto de los soviéticos, los alemanes intentaron esconder la evidencia de exterminio masivo destruyendo el campo. El personal del campo incendió el crematorio grande, pero en la apurada evacuación quedaron intactas las cámaras de gas. En el verano de 1944, los soviéticos también llegaron a los campos de exterminio de Belzec, Sobibor, y Treblinka. Los alemanes habían desmontado estos campos en 1943, después que la mayoría de los judíos polcaos habían sido matados.

En enero de 1945, los soviéticos liberaron Auschwitz, el campo de exterminio y concentración más grande. Los nazis habían forzado a la mayoría de los prisioneros de Auschwitz en las marchas de la muerte, y cuando los soldados soviéticos entraron al campo encontraron vivos a solamente algunos miles de prisioneros hambrientos. Había abundante evidencia del exterminio masivo en Auschwitz. Los alemanes habían destrozado la mayoría de los depósitos en el campo, pero en los que quedaban los soviéticos encontraron las pertenencias de las victimas. Descubrieron, por ejemplo, cientos de miles de trajes de hombres, más de ochocientos mil vestidos de mujeres, y más de catorce mil libras de cabello humano.

En los meses siguientes, los soviéticos liberaron otros campos en los Países Bálticos y en Polonia. Poco después de la rendición de Alemania, las fuerzas soviéticas liberaron los campos principales de Stutthof, Sachsenhausen, y Ravensbrueck.

Pocos días después que los nazis empezaran a evacuar el campo, las fuerzas americanas liberaron el 11 de abril de 1945 el campo de concentración de Buchenwald cerca de Weimar, Alemania. El día de la liberación, una organización de resistencia de prisioneros tomó control de Buchenwald para prevenir atrocidades por los guardias en retirada. Las fuerzas americanas liberaron más de veinte mil prisioneros en Buchenwald. También liberaron los campos principales de Dora-Mittelbau, Flossenbürg, Dachau, y Mauthausen.

Las fuerzas británicas liberaron campos en Alemania del norte, incluyendo Neuengamme y Bergen-Belsen. A mediados de abril de 1945, entraron al campo de concentración de Bergen-Belsen, cerca de Celle. Encontraron vivos alrededor de sesenta mil prisioneros, la mayoría en condición critica por una epidemia de tifus. Más de diez mil murieron de malnutrición o enfermedad a las pocas semanas de la liberación.

Los liberadores enfrentaron condiciones inexpresables en los campos, donde pilas de cadáveres estaban sin enterrar. Solamente con la liberación de los campos fue posible exponer al mundo las atrocidades de los nazis. Los prisioneros que sobrevivieron parecían esqueletos a causa de las demandas de los trabajos forzados y la falta de nutrición adecuada. Muchos estaban tan débiles que no podían moverse. La enfermedad era un peligro constante, y muchos de los campos tuvieron que ser quemados para prevenir la difusión de epidemias. Los sobrevivientes de los campos enfrentaban un largo y difícil camino a la recuperación.

El rostro de la Justicia:

Empezando en el invierno de 1942, los gobiernos de las potencias Aliadas anunciaron su determinación de castigar los criminales de guerra nazis. El 17 de diciembre de 1942, los lideres de Estados Unidos, Gran Bretaña, y la Unión Soviética hicieron publica la primera declaración colectiva que reconoció el exterminio masivo de los judíos europeos y resolvió procesar los responsables por la violencia contra civiles.

La Declaración de Moscú de octubre de 1943, firmado por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el primer ministro inglés Winston Churchill, y el líder soviético Josef Stalin, afirmó que en la ocasión de un armisticio las personas consideradas responsables de crímenes de guerra serían mandadas al país en el cual los crímenes habían sido cometidos y ahí juzgados según las leyes de la nación interesada. Los grandes criminales de guerra, cuyos crímenes no podrían ser asignados a ningún lugar geográfico, serían castigados por decisiones tomadas conjunto por los gobiernos Aliados. Los juicios de los oficiales alemanes principales ante el Tribunal Militar Internacional (TMI), los juicios más conocidos de la posguerra, ocurrieron en Nuremberg, Alemania, ante jueces representando las potencias Aliadas.

Entre el 18 de octubre de 1945 y el 1 de octubre de 1946, el TMI procesó a los veintidós principales criminales de guerra por conspiración, crímenes en contra de la paz, crímenes de guerra, y crímenes contra la humanidad. El TMI definió los crímenes contra la humanidad como “el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación…o las persecuciones sobre bases políticas, raciales, o religiosas.” Doce de los acusados fueron condenados a muerte, entre ellos Hans Frank, Hermann Goering, Alfred Rosenberg, y Julius Streicher. El TMI condenó tres a cadena perpetua, y cuatro a condenas de diez a veinte años. Tres fueron absueltos.

Bajo la égida del TMI, los tribunales militares americanos condujeron otros doce juicios en Nuremberg de oficiales alemanes de alto rango. Estos juicios son a menudo referidos como los Procesos Posteriores de Nuremberg. Miembros de la Gestapo (la policía secreta estatal) y de las SS, junto con industriales alemanes, fueron procesados por sus papeles en la aplicación de las leyes de Nuremberg, la arianización, los fusilamientos masivos de judíos en los campos de concentración, los fusilamientos por los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza), las deportaciones, los trabajos forzados, la venta de Zyklon B, y los experimentos médicos.

La gran mayoría de los juicios por crímenes de guerra fue de funcionarios y oficiales de segundo y tercer rango. Ellos incluyeron los guardias y los comandantes de los campos de concentración, los oficiales de la policía, los miembros de los Einsatzgruppen, y los doctores que participaron en experimentos médicos. Estos criminales de guerra fueron procesados por tribunales militares en las zonas inglesas, americanas, francesas, y soviéticas de la Alemania y la Austria ocupada, y también en Italia.

Otros criminales de guerra fueron procesados por los tribunales de los países donde habían cometido los crímenes. En 1947, un tribunal en Polonia condenó a muerte a Rudolf Hoess, comandante de Auschwitz. En los tribunales de la Alemania occidental, muchos de los ex-nazis no recibieron sentencias severas, basado en que cumplir ordenes de los superiores fue a menudo decretado una circunstancia atenuante. Por consiguiente, varios criminales nazis volvieron a vidas normales en la sociedad alemana, especialmente en el mundo de negocios.

Los esfuerzos de los cazadores de nazis (como Simon Wiesenthal y Beate Klarsfeld) llevaron a la captura, la extradición, y el juicio de varios nazis que se habían escapado de Alemania después de la guerra. El proceso de Adolf Eichmann, celebrado en Jerusalén, capturó la atención del mundo entero.

Muchos criminales de guerra, sin embargo, no fueron nunca procesados ni castigados. La busca de criminales de guerra nazis continua hasta hoy.

Nunca Olvidar:

Yad Vashem, la Autoridad Nacional para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, fue creada en 1953 por ley de la Kneset (el parlamento israelí) para conmemorar a los seis millones de hombres, mujeres y niños judíos asesinados por los nazis y sus colaboradores entre 1933 y 1945. La Autoridad conmemora también el heroísmo y la resistencia de los partisanos judíos y de los combatientes de las rebeliones de los guetos, así como las acciones de los “Justos de las Naciones” (los no judíos que salvaron a judíos).

Ubicado en Har Hazikarón (en hebreo, el Monte de la Conmemoración), una loma en el extremo oeste de Jerusalem, el Instituto y Memorial Yad Vashem incluye varios monumentos conmemorativos, un museo histórico, un archivo central y un centro de investigación y documentación del Holocausto.

El objetivo de Yad Vashem es perpetuar la memoria y las enseñanzas del Holocausto para las generaciones venideras.

Las ceremonias oficiales centrales se realizan anualmente en Yad Vashem en el Día del Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, que de acuerdo con el calendario hebreo cae el 27 de Nisán (el 2 de mayo, este año), aniversario del comienzo de la Rebelión del Gueto de Varsovia en 1943.

El principal monumento de Yad Vashem es la Cripta del Recuerdo (Ohel Yizkor). Esta severa estructura de paredes de cemento, con un techo bajo como el de una tienda, está vacía a excepción de la llama eterna. Sobre el piso de basalto negro se han grabado los nombres de 21 campos de exterminio, campos de concentración y lugares de matanza nazis en la Europa Central y del Este. Una bóveda ubicada frente a la llama contiene cenizas de las víctimas.

El acceso a la Cripta del Recuerdo está bordeado por árboles plantados en honor de los hombres y mujeres no judíos, los “Justos de las Naciones”, que arriesgaron sus vidas para tratar de salvar judíos. Algunos árboles fueron plantados para honrar a clérigos cristianos, entre ellos un sacerdote franciscano de Asís, el obispo de la isla griega de Zakinthos, una monja polaca de Lituania y un pastor protestante francés. Más de 16.000 personas han sido honradas con el título de “Justos entre las Naciones”.

En el Holocausto perecieron aproximadamente 1.500.000 niños judíos, que son especialmente recordados en el cercano Memorial de los Niños, una gruta subterránea en la cual las llamas titilantes de los cirios recordatorios se reflejan hasta el infinito en pequeñas lucecitas que se destacan en la oscuridad reinante.

El elemento central de Yad Vashem es el Museo Histórico que expone la historia del Holocausto a través de fotografías, objetos, documentos y recursos audiovisuales. La presentación, que es cronológica, muestra el avance de la política nazi antijudía, desde la persecución hasta la guetización y los asesinatos masivos sistemáticos. Allí se despliega también la historia de la resistencia judía contra el Holocausto, incluido el heroísmo de los partisanos judíos.

La colección del archivo Yad Vashem, el más grande y extenso en el mundo sobre el Holocausto, incluye 55 millones de páginas de documentos, cerca de 10.000 fotografías, filmes y vídeos con testimonios de los sobrevivientes. La biblioteca contiene más de 80.000 títulos, miles de periódicos y una gran cantidad de raros documentos.

El Instituto Nacional para la Investigación del Holocausto coordina y subvenciona investigaciones a nivel nacional e internacional, organiza conferencias y coloquios y publica una variedad de importantes trabajos sobre el Holocausto, incluidos diarios y memorias. Hasta el presente, el instituto ha publicado 18 de los 32 volúmenes proyectados de la Enciclopedia de las Comunidades (Pinkasei Hakehilot), un compendio histórico-geográfico de cada comunidad judía que fuera destruida por los nazis y sus colaboradores.

Uno de los objetivos fundamentales de Yad Vashem es la educación. La escuela Internacional para Estudios del Holocausto realiza anualmente cursos para más de 100.000 estudiantes, 50.000 soldados y miles de educadores. Los cursos para docentes se llevan a cabo en siete idiomas además del hebreo y la escuela envía también a su equipo profesional al exterior, para promover el estudio sobre el Holocausto.

Cuando fui a recoger a mi madre al aeropuerto, ya la historia del Holocausto se había transformado, de una serie de metódicos rasgos históricos a una idea espantosa, cruda, casi insoportable, pero aun asi necesaria para comprender la voz del tiempo, la capacidad de la humanidad para crear sus propios monstruos y luego destruirlos. La voz de la fe en esa capacidad de encontrar la justicia y la paz, incluso en las situaciones más insostenibles y espantosas. Tal vez, a pesar de sus reticencias para aceptar la memoria historica que heredó de mi abuela y de todas las mujeres que forman parten de esta herencia magnifica y durarera, en su espiritu palpita la fuerza de la convicción, del deseo de comprender que a pesar del temor y la violencia, la humanidad es capaz de otorgar sentido a su valor a través del reflejo de sus propias respuestas y lecciones. Corrí para abrazar a Zandra, admirada que comprendiera ese pequeño secreto, esa idea dioclesiana y dura, de una manera tan diáfana y sincera. Mi madre sonrio, un poco sorprendida por mi gesto.

– ¿Estas bien? – preguntó besándome en la frente. Sonreí, emocionada y conmovida.

– sí.

Porque quién es recordado en la verdad, nunca muere en realidad.

Este articulo ha sido redactado con información obtenida de la Enciclopedia del Holocausto.

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Adiós al Guasón.


Heathcliff Andrew Ledger (Perth, 4 de abril de 1979 — Nueva York, 22 de enero de 2008)

Siendo como soy, una gran fan del universo cuántico, creado por DC Cómics para Batman, sentí una gran expectativa por ver la actuación de Heath Ledger como la más nueva versión del mítico Guasón. Sí, lo admito, al principio pensé que era sacrílego sustituir al inolvidable Jack Nicholson por un actor que comenzaba a despuntar dentro del mundo cinematográfico, como lo era el joven protagonista de la magnifica Brokeback Mountain. Sin embargo, muy pronto comprobé que el rostro del mal en ciudad gótica, no solo poseía una perspectiva totalmente nueva sobre la oscuridad del espíritu humano, sino que además, estaba llena de un magnifica originalidad. Un éxito seguro, el estrellato definitivo para Legder, sin ninguna duda.

Lamentablemente el actor murió ayer, como recordatorio que ni la juventud ni tampoco el éxito pueden evitar que el inexorable ciclo del tiempo natural llegué a su término. Una lamentable pérdida y sobre todo, el nacimiento de una incógnita ¿Que lugar en el firmamento hollywoodense pudo llegar a ocupar el joven actor? Nunca lo sabremos en realidad.

Incluyo aqui el trailer de la pelicula “Batman, The Dark Knight” a estrenarse el próximo verano. La última actuación de quién pudo haber sido uno de los nuevos rostros dentro del cosmos de la cultural pop.

La gran Dama de blanco.


Hoy a muerto uno de los últimos símbolos de reconciliación política y sincretismo cultural más preponderantes de la última mitad del siglo XX: Benazir Bhutto se ha unido hoy a la larga e infame lista asesinados a lo largo de la historia. Abanderada de una propuesta concreta de paz y conciliación en las levantisticas Provincias de Pakistan, murió asesinada en medio de un confuso atentado dinamitero que sin embargo, no fue la causa de su muerte. La gran dama de la política oriental murió ajusticiada de un disparo en la nuca, silenciada para siempre por la violencia y la intolerancia religiosa de una conciencia cultural extremista y sin sentido. Con su desaparición, las últimas esperanzas de paz en un territorio lleno de la cruel violencia seglar y secular llegan a su fin también.

La voz de una visionaria:

Benazir Bhutto nació en Karachi el 21 de junio de 1953, hija mayor del prominente ideologo político Zulfikar Ali Bhutto. Educada a la usanza Occidental – realizó estudios en Estados Unidos en la Universidad de Harvard (1969-73) y posteriormente en Inglaterra en la Universidad de Oxford, donde obtuvo en 1976 la licenciatura en filosofía, ciencias políticas y economía – desde su juventud, se destacó por gran activismo político y su enfretamiento decidido a las facciones violentas de un Pakistan dividido por el horror de la violencia étnica.

Después de su regreso a su país en 1977, su padre fue derrocado por un golpe militar y ejecutado en septiembre de 1979. Como consecuencia inmediata, Benazir comienza a sufrir numerosas persecuciones por parte del dictador Mohamed Zia ul-Haq. Su labor como vocero y cabeza visible del Partido Popular de Pakistán (PPP) la llevó a la cárcel en numerosas ocasiones. Estuvo un total de seis años o tras las rejas o bajo detención temporal y en abril de 1984 regresó a Londres.

A finales de 1985 aprovechó el levantamiento de la ley marcial para volver a Pakistán. En 1987, al celebrarse el aniversario décimo del derrocamiento de su padre, volvió a ser arrestada; pero esta vez el Partido Popular de Pakistán (PPP), impuso al dictador la fijación de fecha para la celebración de elecciones democráticas. En agosto de 1988, la muerte del hombre fuerte de Pakistán en un accidente aéreo facilitó la realización de los comicios, en los cuales, además del PPP, participaba la Alianza Islámica Democrática, progubernamental.

El 2 diciembre de 1988, tras la victoria de su partido, de tendencia socialdemócrata, fue electa Primera Ministra de su país y pasó a ser la primera mujer en conducir los designios de un país musulmán. En agosto de 1990 fue destituida por el presidente de la República Ghulam Ishaq Khan, bajo acusaciones de corrupción y violación de la Constitución.

En las elecciones celebradas en octubre de 1993 el PPP ganó una pluralidad de votos, y Bhutto se convirtió otra vez jefe de un gobierno de la coalición. Bajo nuevos cargos de corrupción, de mala gestión económica, y de una declinación en la seguridad pública, su gobierno fue revocado en noviembre de 1996 por el presidente Farooq Leghari.

Publicó varios libros. En 1978 publicó ´´Foreign Policy in Perspective´´ (Políticas Extranjeras en Perspectiva) y en 1989 su autobiografía Daughter of Destiny (Hija del Destino).

En 1988 recibió el premio Bruno Kreisky de Derechos Humanos y en 1989 el Premio Honorario Phi Beta Kappa Award de Radcliffe.

La reforma constitucional del año 2002 prohíbe que un Primer Ministro sirva dos períodos. Esta condición deshabilitaba a Bhutto para volver a acceder al cargo, al igual que al ex Primer Ministro Nawaz Sharif.

Bhutto abandonó Pakistán poco después que Pervez Musharraf, quien también es jefe del ejército, tomara el poder en un golpe de Estado en 1999. Hasta el 2007 Bhutto vivió en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, desde donde mantuvo contactos con el PPP y sus seguidores, y continuamente viajaba al extranjero para dar conferencias.

Un ciclo completo.

Fiel a su promesa de regresar a Pakistán para continuar con la lucha contra las facciones más radicales del gobierno militar que ocupa el poder actualmente en el país, El 18 de octubre de 2007, la ex primera ministra paquistaní retornó a Karachi, después de ocho años de exilio en Dubai y Londres. Su regreso a Pakistán estuvo enmarcado en un acuerdo con el presidente Pervez Musharraf, quien promulgó una ordenanza que anula los casos de corrupción abiertos en su contra, que continuaban siendo esgrimidos por sus enemigos políticos como una manera de contener su creciente poder sobre la población . Ese pacto se concluyó antes de las elecciones presidenciales del 6 de octubre de 2007, en las cuales Pervez Musharraf obtuvo la mayoría.

El mismo día de su regreso a Pakistán, la comitiva que acompañaba a Banazir Bhutto sufrió una serie de atentados en Karachi, y murieron cerca de 126 personas y resultaron mas de 400 heridas.

Decía Bhutto que aún esperaba más ataques por parte de Al Qaeda y los talibanes. Su lucha contra el radicalismo religioso y el imperio de una autocracia de corte militar en su país, la llevo a granjearse enemigos en las más diversas esferas, tanto dentro como fuera de las fronteras de Pakistán. Siendo lider visible de la disidencia contra el gobierno militar de Pervez Musharraf, se enfrentó en la arena política al gobierno plenipontenciario, mostrando su descontento ante la política dictatorial de Musharraf. Poco a poco, logró construir un piso político lo suficientemente solido como para enfrentarse al dictador en las venideras elecciones y esperaba obtener el triunfo para establecer una democracia en Pakistán. Pudo volver gracias a la mediación de Estados Unidos y Gran Bretaña con el presidente paquistaní, liderazgo que se puso en entredicho por la llegada de Bhutto.

No se hicieron esperar las duras críticas de Bhutto a la declaratoria del Presidente Pervez de suspender al Presidente del Tribunal Superior de Justicia y la abolición de la garantías individuales el día 4 de noviembre del 2007. La anterior Primer Ministro, llamó a las protestas generalizadas encabezadas por el Partido Popular Pakistaní (PPP).

Sin embargo, su propósito de llevar la paz al país que le vio nacer, no pudo llevarse a cabo. La violencia de nuevo intentó imponerse sobre las ideas, intentando convalidar el miedo y la represión a través de la muerte y el temor. Benazir Bhutto falleció en medio de una contienda política que llevaría a Pakistán de nuevo hacia la esperanza de encontrar una ideología política unificadora y respetuosa de los derechos humanos. Su perdida, propina un duro golpe a los reitados acuerdos de lograr la paz en un tierra donde el odio político y el fanatismo han intentando destruir el valor moral e intelectual.

No obstante, el legado de Bhutto no desaparecerá con su muerte. La fuerza de su voz, alzándose en medio del caos y la zozobra, siendo el rostro de una lucha interminable, continuará siendo el estandarte de la proclama contra el temor como instrumento de lucha política y la muerte como opónimo de la paz.

Gloria a la Gran Dama que levantó su proclama contra el odio y el dolor.

Con información de www.wikipedia.org