Archive for magia latinoamericana.

El quinto Sol.

(Viene Desde)

Según la mitología mesoamericana, los cataclismos que destruyeron los cuatros soles anteriores dejaron un vacío en el orden cósmico. Los Dioses ofrecieron a la gente de mesoamerica, una última y efímera oportunidad de vivir al crear y sustentas el quinto sol ( la Era actual).

El quinto sol fue creado en Teotihuacán, cuando el Dios Nanahuatzin se arrojó a una hoguera y se transformó místicamente en el sol naciente. Pero al Principio estaba inmóvil y los demás dioses sacrificaron su sangre para proporcionarle energía para el movimiento celeste. Por eso se conoce la quinta Era de Mundo como “Cuatro- movimiento”. Su génesis única sentó un precedente mítico para la idea azteca que la vida del Universo solo puede prolongarse mediante el sacrificio. Sin embargo, se trata de una concesión temporal de los dioses, pues los terremotos destruirían también el Quinto Sol.

El signo “cuatro-movimiento” encarnaba el concepto del sacrificio humano que impregnaba la religión azteca, que encontró expresión fisica en el gran calendario de piedra, disco tallado de este material de unos cuatro metros de ancho con la imagen central del rostro de Tonatiuh, Dios del Sol, rodeada por el signo “cuatro-movimiento”. Hallado en 1790 cerca del Templo Mayor de Ciudad de México este objeto de complicada factura representa los principales elementos de la quinta creación. Los aztecas concebian a Tonatiuh como manifestación de su deidad guerrera tribal Huitzilopochtli. En el complejo simbolismo se aprecia la manipulación de la mitología para justificar la guerra y el sacrificio y expresar estos aspectos de la vida en términos cosmologicos. La cara de Tonatiuh está flanqueada a ambos lados por dos garras enormes aferradas a su alimento: Corazones humanos, tema en el que se profundiza aun más con la lengua, imagen del cuchillo sacrificial de sílex u obsidiana con el que los sacerdotes arrancaban el corazón de sus victimas.

Según las creencias asztecas la sangre humana contiene una esencia liquida preciosa denominada Chalchihuatl, unico alimento adecuado para los Dioses. En torno a la imagen del Dios del sol, hay cuatro figuras encerradas que representan los cuatro soles anteriores, los dedicados al jaguar, el viento, el fuego y el agua, y alrededor de ellos están los glifos ( emblemas ) de los signos de los veinte dias del calendario sagrado o Tonalpohualli y representaciones simbólicas de Tezcatlipoca, Quetzalcoatl y Tlaloc.

El calendario de piedra que quizás sirviera también de aras sacrificial engloba una visión de la vida y la muerte claramente azteca, en un frágil universo mantenido gracias a la continua ofrenda de sangre a los Dioses.

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Del sincretismo y el verbo divino: Umbanda.

Umbanda es una religión brasileña que fusiona el Candomblé, el Cristianismo, el Kardecismo Espiritualista, y que ha tomado últimamente, en algunas congregaciones, elementos hindúes. El término “Umbanda” es punto de controversias, mientras unos dicen que proviene del Kimbundu, un idioma angoleño, y significa “practicantes religiosos”, otros afirman que se puede traducir como “conjunto de las leyes divinas” y aún otros dicen que significa “todas las bandas” en referencia a la diversidad interna entre las congregaciones. Umbanda es usualmente llamada también, de modo peyorativo, macumba, nombre que proviene del tipo de madera usado para construir los tambores ceremoniales llamados atabaques.

Diferentes tipos de Umbanda:

Dada la diversidad y variedad entre las diferentes congregaciones umbandistas, algunos hablan de varias umbandas de acuerdo a la mayor o menor importancia de los diferentes elementos sincretizados (candomblé, kardecismo, catolicismo, etc). Estas umbandas se podrían clasificar, muy básicamente, en dos tipos:

Umbanda blanca, que es la originada por Zelio de Moraes nacida en 1908 donde no acepta el sacrificio de animales y está orientada netamenete al culto de la naturaleza a través de los guías que responden a la banda o línea de un Orixa específico.

Umbanda cruzada, que es originaria alrededor de la década del 60 (1960) y también recibe el nombre de Candomble de Caboclos, pero esta acepta el sacrifico de animales alejándose del concepto básico en el nacimiento de la Umbanda.

Es difícil de identificarlas a simple vista en una sesión ya que utilizan los mismos rituales, puntos de llamdas (canciones), vestimentas blancas pero son muy diferentes en el concepto de sacrificio de animales.

Creencias:

En este punto cabe señalar que hay diferentes concepciones de Umbanda y que por ello las creencias a veces difieren dependiendo de la congregación, aunque existen ciertas bases:

Deidades:

Umbanda es una religión monoteísta y sincrética, cuyo dios es llamado Olorum, Olodum, u Olodumaré, pero como éste no participa de la vida de los hombres y de los asuntos mundanos, los fieles se relacionan con diferentes entidades del plano espiritual. Las entidades de mayor importancia son los Orixás, tomados del panteón Yoruba, que reflejan diferentes cualidades de Olodum y trabajan por los 7 principios de Umbanda.

Ellos son Oxalá y Oya (fe), Oxún y Oxumaré (amor), Oxóssi y Obá (conocimiento), Xangó y Eugunitá (justicia), Ogum e Iansá (ley), Obaluayé y Nana Buroque (evolución), Iemanyá y Omolú (creación/generación). Cada Orixá se relaciona con una fuerza de la naturaleza y tiene un tipo de conducta clara.

Otras entidades importantes son los guías, cuya función es ayudar a otros en su evolución espiritual y se manifiestan mediante la incorporación, el acto mediante el cual un médium conscientemente permite que otros espíritus hablen a través de su cuerpo físico para transmitir sus mensajes, Los guías tienen diversos orígenes y son estos: Pretos Velhos (viejos esclavos negros), Bahianas (mujeres de Bahía), Boiadeiros (vaqueros brasileños), Crianças (niños), Exus, Pombas-Gira, Marinheiros, Sereias (sirenas), Caboclos (indios brasileños), entre otros. De estos los más importantes parecen ser los Caboclos y los Pretos Velhos

Culto:

El culto incluye ofrendas a las deidades (vino, farofa, cachaça, granos de maíz, cigarrillos, sidra, velas, flores, alhajas, entre otras comidas y bebidas, dependiendo de la “Banda o línea”) y tiene ritos de iniciación varios que van de simples a complejos. Los atabaques (largos tambores cónicos), la percusión y los cantos (llamados pontos) tienen un lugar central en algunas congregaciones umbandistas pero en otras son casi inexistentes.

Muchos lugares de culto (llamados tendas o terreiros) parecen casas comunes vistos desde la calle, e incluso muchos de ellos cumplen las dos funciones. El líder del terreiro es el “Cacique” o “Maestro”. Esta persona dirige el culto y coordina las sesiones o giras y es quien incorpora al guía jefe que comandará la materialidad y espiritualidad del local de los trabajos.

En Umbanda el médium (también llamado caballo), que puede ser el Cacique u otra persona, incorpora a los guías. Los trabajos en Umbanda se refieren a la ayuda prestada por el guía, son caritativos, asistenciales sin cobranza y se realizan solo para hacer el bien. Hay dos tipos de trabajos: el pase y la descarga o desobsesión. El pase es un rezo que el guía hace a un devoto para darle energía positiva mientras que la descarga se trata de quitar la energía negativa del espíritu del devoto. Una ceremonia de Umbanda (llamada gira) comienza usualmente con la defumación, quema de hierbas aromáticas para purificar a los que asisten al terreiro y luego viene la incorporación donde los devotos son invitados a tomar un pase. Algunos dicen que la máxima umbandista es “da de gracia, lo que de gracia recibiste: con amor humildad, caridad y fe”.

Días Conmemorativos y Consagrados:

* 20 de Enero – San Sebastián (Oxosse)
* 02 de Febrero – Yemanjá
* 12 de Febrero – Mae Pomba Gira
* 23 de Abril – San Jorge (Ogum)
* 13 de Mayo – Pretos Velhos
* 13 de Junio – San Antonio (Bara)
* 24 de Junio – San Juan Bautista (Día de africanos)
* 29 de Junio – San Pedro y San Pablo (Pai Xango viejo y Mae Nana Burukú)
* 26 de Julio – Santa Ana (Nana Buruque)
* 15 de Agosto – La Virgen de la Regla y N. Sra. de la Gloria (Mae Yemaya y Mae Ochum)
* 16 de agosto – San Roque (Obaluaié)
* 24 de Agosto – San Bartolomé (Pai Exu Trancarruas)
* 25 de Agosto – Mae Ossae
* 27 de Septiembre – San Cosme y San Damián (Crianzas, Pais Ibejis)
* 30 de Septiembre – San Jerónimo (Xango)
* 02 de Noviembre – Día de las almas
* 15 de Noviembre – Día Internacional de Umbanda
* 22 de Noviembre – Pai Caboclo das Sete Encruzilhadas
* 04 de Diciembre – Santa Bárbara (Iansá)
* 08 de Diciembre – Inmaculada Concepción (Mae Oxum)
* 17 de Diciembre – San Lázaro (Omulú)
* 25 de Diciembre – Oxalá
* 31 de Diciembre – Todo el reinado del mar, dando las gracias a Mae Iemanjá por los favores recibidos durante el año.

Historia:

Orígenes:

A finales de 1.908, una familia tradicional de Neves, Estado de Río en Brasil, fue sorprendida por un hecho que tomo aspecto sobrenatural: el joven Zélio Fernandino de Moraes, quien fuera atacado por una extraña parálisis que los médicos no conseguían identificar, cierto día se levanto de su lecho y declaro “mañana estaré curado”.

Al día siguiente, se levanto normalmente y comenzó a caminar, como si nada anteriormente le hubiese tenido paralizado los movimientos. Contaba en ese entonces con diecisiete años y se preparaba una vez terminados sus estudios de bachillerato a iniciar una carrera militar en la marina.

La medicina no supo explicar lo que había ocurrido. Su tío, Epaminondas de Moraes, después de examinarlo y observarlo durante varios días, comento a la familia que la enfermedad no tenia ninguna de las características de lo por el conocido y recomendó llevarlo a un sacerdote, pues el muchacho mas bien parecía poseído. Los tíos, que eran sacerdotes católicos, realizaron varios exorcismos para librarlo de aquellos incómodos ataques, sin embargo, tampoco estos rituales pudieron dar a la familia la tan deseada tranquilidad y sosiego, fueron tomados por sorpresa y nada decían sobre el misterioso hecho. Un amigo de la familia sugirió entonces, una visita a la Federación Espiritista Kardecista de Niteroi. El día 15 de Noviembre de 1.908, el joven Zélio fue invitado a participar en una sesión y el director de los trabajos determino que ocupara un lugar en la mesa.

Tomado por una fuerza extraña y superior a su voluntad, contrariando las normas de la mesa, el joven Zélio se levanto y dijo: “aquí esta faltando una flor” y se retiro de la sala. Poco después volvió trayendo consigo una rosa que deposito en el centro de la mesa. Esta actitud insólita causo casi un tumulto.

Restablecida la “corriente”, se manifestaron espíritus que se decían Negros Esclavos y de Indios o Caboclos en diversos médium. Estos espíritus fueron invitados a retirarse por el dirigente de los trabajos, advirtiéndoles de su retraso espiritual.

Fue entonces que el joven Zélio fue nuevamente dominado por una fuerza extraña, que hacia que Zélio hablara sin saber lo que decía.

Zélio escuchaba vagamente a su propia voz preguntar al dirigente de los trabajos, el motivo por el cual no aceptaban comunicación con esos espíritus y el porque los consideraban atrasados. “Si juzgan atrasados esos espíritus de negros esclavos e indios, debo decir que mañana estaré en casa de este médium (caballo), para dar inicio a un culto en el cual esos Negros Esclavos y esos Indios puedan dar su mensaje y así, cumplir la misión que se les ha confiado en el plano espiritual. Dios en su infinita bondad, estableció la muerte, el gran nivelador universal, rico o pobre, poderoso o humilde, todos se vuelven iguales en la muerte, pero ustedes, hombres llenos de prejuicios, no contentos con establecer diferencias entre vivos, intentan llevar esas mismas diferencias hasta mas allá de la muerte. ¿por qué no pueden visitarnos esos humildes trabajadores del espacio, si a pesar de no haber sido personas importantes en la Tierra, también traen importantes mensajes del mas allá?

Siguió un dialogo acalorado y los responsables de la mesa procuraban adoctrinar y calmar al espíritu desconocido que estaría incorporado en Zélio y desenvolvía una argumentación segura.

Uno de los videntes integrantes de la mesa, pregunto al final: “¿por qué el hermano habla en esos términos, pretendiendo que la mesa acepte la manifestación de espíritus que por el grado de cultura que tuvieron cuando estaban en vida, son claramente atrasados?” y “¿cuál es su nombre hermano?”.

Zélio respondió, aun tomado por esa fuerza misteriosa: Será una Religión que hablara a los humildes, simbolizando la igualdad que debe existir entre todos los hermanos, encarnados y desencarnados. Y si quieren saber mi nombre, que sea este: Caboclo das Sete Encruzilhiadas, porque no habrá caminos cerrados para mi.”

“Mañana, en la casa donde vive el médium, habrá una mesa dispuesta para toda y cualquier entidad que quiera o necesite manifestarse, independientemente de aquello que haya sido en vida y todos serán escuchados y nosotros aprenderemos mucho con aquellos espíritus que sepan mas y enseñaremos a aquellos que sepan menos y a ninguno le daremos la espalda ni diremos que no, pues esta es la voluntad del Padre.”

Aunque todo esto creo cierta incredulidad entre los presentes, respecto a la formación de una nueva Religión, al día siguiente, en la casa de la familia de Zélio, se reunieron un grupo de personas y a las 8:00 pm, se manifestó nuevamente el Caboclo das Sete Encruzilhiadas.

Declaro que se iniciaba en aquel momento un nuevo culto en el que los espíritus de los negros africanos, que habían servido como esclavos y desencarnados, no encontraban campo de acción en los remanentes de grupos negros, ya dedicados casi exclusivamente a trabajos de fetichismo y así mismo, los indios nativos de nuestras tierras podrían trabajar en beneficio de sus hermanos encarnados, cualquiera que fuera el color, la raza, el credo o la condición social.

El Caboclo procedió luego a dictar las normas, los horarios, el color blanco de la vestimenta, etc. Así quedo fundado el primer Templo de Umbanda, el “Templo de nuestra Señora de la Piedad”.

Dio, así mismo, el nombre de este movimiento religioso que se iniciaba: Aumbanda, o sea Umbanda, palabra de origen sánscrito que se puede traducir por “Dios a nuestro lado” o “Al lado de Dios”.

Así quedo fundado el primer Templo, el “Templo de Nuestra Señora de la Piedad”

Luego de dictar las normas, el caboclo paso a la parte practica de los trabajos, curando enfermos, haciendo andar a impedidos. Antes del termino de la sesión, se manifestó un Preto Velho (negro viejo), Pai Antonio, que vino a completar las curas.

En los días siguientes, una verdadera romería se formo en la calle donde quedaba la casa de Zélio (calle Floriano Peixoto, N° 30 en Neves). Enfermos, ciegos, paralíticos, venían en busca de cura y allí la encontraban en nombre de Jesús. Médium, cuyas manifestaciones eran consideradas locuras, dejaban los sanatorios y dieron pruebas de sus cualidades excepcionales.

Estaba fundada Umbanda en Brasil. El 15 de Noviembre seria posteriormente, el día de Umbanda.

Cinco años mas tarde, se manifestó el Orixá Malé, exclusivamente para la cura de obsesiones y combate de trabajos de magia negra.

Diez años después de fundada, el Caboclo das Sete Encruzilhiadas declaro que iniciaba la segunda parte de su misión: la creación de siete Templos, que serian el núcleo del cual se propagaría la Religión de Umbanda.

Estos fueron: “Templo del Señor del Bon fim”, “Templo de Santa Bárbara”, “Templo de Cosme y Damián”, “Templo de Nuestra Señora de la Concepción”, “Templo de San Sebastián”, “Templo de San Jorge” y “Templo de San Jerónimo”.

En 1.933 estaban fundados los siete Templos indicados por el Caboclo das Sete Encruzilhiadas, siendo curiosa la fundación del séptimo, que recibiría el nombre de San Jerónimo (la casa de Xango). Faltaba un dirigente adecuado, cuando una noche de un Jueves, José Álvarez Pessoa, espiritista y estudioso de todas las ramas del espiritualismo, no dando mucho crédito a lo que le relataban sobre las maravillas ocurridas en Neves (primero de los Templos), resolvió verificar personalmente lo que pasaba.

Luego que se asomo en la puerta de la sala en la que se reunían los discípulos, con el Caboclo das Sete Encruzilhiadas, este interrumpió su discurso y dijo: “ya podemos fundar el Templo de San Jerónimo, su dirigente acaba de llegar”.

Pessoa causo mucha sorpresa, pues era un desconocido en el lugar, no había anunciado su visita y había asistido apenas para verificar la veracidad de lo que contaban. Después de un breve dialogo en el cual el caboclo demostró conocer a fondo a su visitante, José Álvarez Pessoa asumió la responsabilidad de dirigir el ultimo de los siete templos que la entidad creaba.

Decenas de Templos serian fundados posteriormente, bajo la orientación directa o indirecta del Caboclo das Sete Encruzilhiadas.

Expansión:

El culto crecería rápidamente en la segunda mitad del siglo XX, principalmente entre la población negra, siendo que en 1960 en Brasil había 50.000 terreiros y en 1980 ya había 300.000. En esa década en Uruguay habían 300 terreiros y en Argentina 200. Hasta la segunda mitad del siglo XX todas las religiones afro brasileñas eran consideras delictivas por el gobierno brasileño y eran objeto de represión periódica.

Pero más recientemente se han convertido en parte importante de la cultura popular brasileña sobre todo en el centro de Brasil y en ciudades como Río de Janeiro o Salvador de Bahía y novelistas y músicos han escrito o cantado sobre ellas. Varias de las obras de Jorge Amado, por ejemplo, tratan de la vida de la población negra, afro brasileña. Compositores como Tom Jobim, Raul Seixas, Toquinho, Geraldo Vandré y Clara Nunes le han cantado a Umbanda. En la década de 1970, el poeta Vinícius de Moraes se casó con su última esposa, Gesse, en una ceremonia umbandista presenciada por muchas figuras prominentes de la cultura y la política brasileña. Umbanda tiene muchas cosas en común con Quimbanda (o Kimbanda) la cual clama su identidad por separado, reivindicándose como más africana y apartada del candomblé y la macumba.

Recientemente algunos grupos evangelistas cristianos (como la Iglesia Universal del Reino de Dios), que han ganado una gran cantidad de seguidores en Latinoamérica desde 1990, han comenzado a atentar contra los intereses de Umbanda y en algunos casos han perseguido a seguidores de esta y otras religiones afro brasileñas empleando la violencia.

El alto vuelo de la fe.

Hace muchos años, un grupo de viejos sabios encomendó a unos jóvenes castos localizar y cortar el árbol más alto, recio y recto del monte, para utilizarlo en un ritual…
Antiguo canto ceremonial mexicano.

Dentro del inmenso misticismo que envuelve a las tradiciones de México, las danzas son quizás una de las demostraciones que más admiración causan, debido a gran parte al misterio, la belleza, la indumentaria y el colorido que las enmarca. Desgraciadamente, conforme pasa el tiempo, las costumbres tienen a desaparecer paulatinamente, y aunque existen grupos étnicos que se niegan a sucumbir ante la “modernidad”, los principios fundamentales de sus ritos ancestrales han sufrido modificaciones que ponen en peligro su práctica futura.

En tal caso se encuentra la Danza de los Voladores, ovacionada por muchos pero comprendida por pocos, y en ocasiones considerada como un simple juego o muestra de valor, debido al desconocimiento de su origen y significado. Para conocer un poco más acerca de los intrépidos Hombres-Pájaro es necesario visitar la ciudad de Papantla en el estado de Veracruz –cuna de los voladores-, donde un exquisito olor a vainilla brinda la bienvenida a los visitantes.

Al recorrer las calles, la plaza, la iglesia, pareciera que los voladores fueran personajes comunes, ya que se les puede apreciar plasmados en un impresionante mural de piedra, en los preciosos azulejos de una banca o en pequeñas artesanías. Sin embargo, el gran monumento (18 m) erigido en la cima del cerro del Campanario demuestra la gran importancia que tienen los voladores para los habitantes de esta región, quienes con gran orgullo y respecto comentan las leyendas, tradiciones y supersticiones en torno a esta ceremonia.
Viejos sabios y hombres pájaros:

Los orígenes de la ceremonia de los voladores se remonta a la época prehispánica. Aunque no se tiene una fecha exacta, se sabe que a la llegada de los conquistadores, sus principales cronistas consideraron esta danza como un “juego”, quizá porque originalmente el atuendo empleado consistía en trajes confeccionados con auténticas plumas de aves que representaban águilas, búhos, cuervos, guacamayas, quetzales, calandrias, etcétera.

Si bien los antecedentes de la danza no están plenamente identificados, existe una leyenda que describe el posible motivo de la ceremonia: “Hace muchos años, una fuerte sequía en la zona del señoría de Totonacapan [que comprende los límites de los actuales estado de Veracruz y Puebla] causó estragos entre los pueblos de la región y diezmó gran parte sus habitantes. Un grupo de viejos sabios encomendó a unos jóvenes castos localizar y contar el árbol más alto, recio y recto del monte, para utilizarlos en un ritual complementado con música y danza, con el fin de solicitar a los dioses su benevolencia para que les concediera lluvias generosas que devolvieran su fertilidad a la tierra. Este culto debía realizarse en la parte superior del tronco, para que las oraciones expresadas con fervor fueran escuchadas en las alturas por sus protectores.”

Al parecer, el buen resultado que dio esa celebración fue acogido como un tributo que debería realizarse periódicamente, convirtiéndose en una práctica permanente, que en un principio se llevaba a cabo al inicio de la primavera, para esperar una buena fertilidad. Actualmente, las fechas varían según la región.

El palo volador:

Contrariamente a lo que se piensa, la ceremonia de los voladores no inicia cuando éstos se arrojan al vacío. Hasta hace algunos años, el ritual comenzaba con la selección del “palo volador” por parte del caporal (máxima autoridad del grupo). Este se internaba en el monte en busca de un buen árbol; al ser localizado, se danzaba en torno, inclinando el cuerpo en forma de reverencia y en armonía con un son conocido como “del perdón” y se señalaba hacia los cuatro puntos cardinales con bocanadas de aguardiente.

Antes de iniciar el derribe del árbol, se limpiaba el camino de la posible caída para evitar dañar la estructura; posteriormente se procedía al corte: cuando el palo se encontraba ya en el suelo se le quitaban las ramas y follaje hasta dejarlo “pelón”. El siguiente paso consistía en transportar el poste desde el monte hasta el centro de la población, empleando pequeños troncos a manera de rodillos, por donde se deslizaba y era jalado por los hombres.

Quedaba prohibido pasar por encima del tronco o que mujer alguna lo tocara, ya que podría ser una augurio de mala suerte para los voladores.

Al llegar al lugar donde se incrustaría el mástil de madera, se tejía a su alrededor una escalera de liana o soga que permitiera llegar a la punta. Antes de parar el poste en el pozo, se realizaba un ritual consistente en la “siembra” –colocación- de un gallo o siete pollitos vivos, los cuales eran rociados con aguardiente, además de tabaco y tamales, que en conjunto servían de ofrenda para que el poste no reclamara la vida de los danzantes.

El “palo volador” se compone de: mástil, el cual se encuentra incrustado al suelo, en cuyo extremo superior soporta al tecomate (manzana o mortero), aparato giratorio y principal punto apoyo y equilibrio de los danzantes; cuadro o bastidor, en donde se apoyan los voladores que se lanzarán al vacío, sujetos únicamente por los “calbes” de lazo amarrado y enrollados a los trinquetes del mástil.

Actualmente se ha generalizado al empleo de postes de acero con pequeños peldaños metálicos, conservándose únicamente de madera el bastidor y el tecomate. La altura varía de un palo a otro: el que se encuentra en la explanada de la iglesia de Papantla mide aproximadamente 37 m; el localizado en Tajín tiene casi 27; y el del Museo Nacional de Antropología en el D.F. alcanza los 25 metros.
Al Más que adornos:

Aunque originalmente la vestimenta de los voladores eran disfraces elaborados con plumas de aves, debido al proceso de mestizaje la indumentaria fue cambiando ante la influencia española. Hoy el traje empleado en el rito es usado por los indígenas totonacas encima de sus tradicionales prendas de manta blanca.

Para la ceremonia, el volador se cubre la cabeza con un pañuelo amplio o paliacate, sobre el que se coloca un gorro cónico, en cuya cima se localiza un pequeño penacho multicolor en forma de abanico que simula el copete de un ave, además de simbolizar los rayos solares que parten de un pequeño espejo redondo que representa al astro.

Unos largos listones de colores se deslizaban por la espalda del danzante, simulando el arcoiris que se forma después de la lluvia. El resto del tocado está adornado con flores de diversos tonos, símbolos de la fertilidad de la tierra.

Sostenidos del hombro derecho en dirección diagonal, sobre pecho y espalda penden dos medios círculos de tela o terciopelo rojo que representan las alas de los pájaras; encima de ellos se encuentran figuras de flores, plantas y aves de distintos colores y tamaños, bordadas con lentejuela, que aluden a la primavera; de la parte inferior penden unos flecos dorados que reproducen los rayos del Sol.

En la cintura del volador, por delante y por detrás, nuevamente se aprecian los dos semicírculos con motivos similares a los antes mencionados. El pantalón de tono rojomuestra, a la altura de las pantorrillas, adornos de chaquira y espiguilla; en la parte inferior se aprecian los flecos dorados, rematados por los botines de piel con tacón alto. El empleo del color rojo es considerado como representativo de la sangre de los danzantes muertos y la calidez del astro rey.

En la Danza de los Voladores la música se encuentra a cargo del caporal, quien ejecuta con un tamborcillo y un flautín todas las melodías: el tamborcillo, elaborado de madera con dos vistas de cuero, se sujeta a la palma de la mano del carpoal por medio de un amarre a manera de pulsera; se golpea con una pequeña baqueta o vara de madera liviana que marca el ritmo. El flautín de carrizo con tres orificios complementa las notas del ritual. La sencillez de los instrumentos no constituye una limitación; al contrario, demuestra una gran creatividad y los conocimientos de armonía y acústica que posee el pueblo totonaca.

El último ritual:

La Danza de los Voladores que la mayoría de las personas distingue como tal es prácticamente la parte final de la ceremonia. Esta etapa se inicia cuando los danzantes de dirigen al mástil en una fila ordenada y con la cabeza inclinada en signo de humildad y respeto a los dioses; al frente del grupo marcha el caporal, quien entona una melodía con su tamborcillo y flautín.

Al llegar al pie del “palo volador”, realizan una serie de giros en torno a él, alternando las vueltas en una dirección y otra. Uno por uno, los cuatro voladores van subiendo por el mástil hasta llegar al bastidor; allí se colocan en cada extremo para equilibrar el peso. El último en subir es el caporal, quien al llegar a la cima se ubica de pie sobre el tecomate, y realiza una serie de saltos acompañados de un impresionante zapateado con el que pareciera querer clavar un poco más el poste. Posteriormente gira sobre su eje y señala los cuatro puntos cardinales, iniciando por el oriente para continuar con su trayectoria hacia el lado izquierdo; después se sienta sobre la base para realizar nuevamente los giros en la misma secuencia, pero ahora reposando su peso sobre la espalda sin dejar de tocar sus sencillos instrumentos musicales.

Cuando el caporal concluye la parte del ritual que le corresponde, se queda sentado sobre el tecomate interpretando un son. Los voladores, ya amarrados con una soga a la cintura y con una coordinación casi perfecta, al escuchar una nota especial en la música, inician el descenso arrojándose de espaldas al vacío con la cabeza hacia abajo, extendiendo sus brazos como las alas de un ave en pleno vuelo, donde resaltan sus penachos multicolores. Conforme descienden los giros se hacen más amplios –tradicionalmente, los giros de los cuatro voladores sumaban en total 52, correspondientes a los años del ciclo de fuego nuevo o calendario mesoamericano, en dependencia de la altura del “palo volador”.

Cuando se aproximan al suelo, los voladores se incorporan para poder aterrizar con los pies: ya en el suelo los cuatro danzantes equilibran el bastidor al sujetar tensamente las cuerdas, para permitir que el caporal se deslice por uno de los extremos hasta tierra firme. Si bien esta última etapa de la Danza de los Voladores dura relativamente poco tiempo –escasamente unos minutos-, la preparación de los participantes es compleja. Se inician desde temprana edad y tienen que seguir ciertas reglas que deberán respetar durante el tiempo que practiquen esta singular actividad, entre las que sobresale la abstinencia sexual y alcohólica, cuyo fundamento principal es la creencia de que esta danza la realizaron por vez primera cinco jóvenes castos.

Gracias Elias, por la ayuda en este articulo.