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El signo sagrado: El espino.


Según la Tradición mágica Irlandesa, el espino de los Faérie es sagrado e inviolable, debido que marca su habitat; especialmente un espino que crece solitario en medio de un campo abierto. Talar un espino de los faérie trae la calamidad y la deshonra a los habitantes de los faérie vecinos. Al honrar el espino sagrado, las gentes del Mundo Medio adquieren la habilidad de proteger y apoyar todos los aspectos de la vida y aumentan su sabiduría.

El espino, sea árbol o arbusto, nos recuerda la presencia de los faérie que viven en las cercanías. Según la Tradición mágica Irlandesa, el espino señala el hábitat de las hadas, y el suelo que lo rodea está santificado por su espina. La sabiduría proverbial nos dice que es sencillamente una locura cortar o dañar un espino, especialmente un espino solitario quec rece en medio de un espacio abierto, que marca los límites entre dos vecinos, que se desarrolla cerca de un pozo sagrado, un fuerte de hadas o el hogar. Hasta la “gente de la ciudad” deja pequeños patios en medio de los complekos urbanos para espinos solitarios, temiendo ocasiones la ira de los faerié. No es una gran sorpresa, como explica la tradición, que cortar un espino acabe en una calamidad e incluso la muerte. En la mayoría de los pueblos de la Irlanda rural se puede escuchar la historia de un lugareño que ignoró las advertencias de los vecinos, taló un espino y murió poco después.

Un incidente reciente y bien conocido ocurrió en el condado de Artrim, según lo explica Jin Grant de Beslfast. Hace unos años, durante la construcción de una inmensa fábrica, los trabajadores habúan dejado intacto un espino. Los “chicos” locales habian limpindo todo lo demás, pero ellos no:

“…Lo cortarían ni afectarían de manera alguna. Finalmente, la compañía contrató a un inglés para arrancarlo. Podó el árbol y arrancó sus raíces. El siguiente paso consistía en colocar los pilotes de los cimientos, pilotes de cemento armado de aproximadamente cuarenta centímetros de diámetro por tres maestros de largo. Colocaron los pilotes con una maquina, pero a la mañana siguiente, ¡los pilotes estaban a un metro de distancia de donde debían estar!…Así que trajeron más pilotes y los volvieron a colocar en la tierra. A la mañana siguiente estaban otra vez a un metro de distancia, ¡Pero en la dirección contraria al primer movimiento! Por lo tanto convocaron una conferencia para ver quién era el culpable…el hombre más bajo de la reunión se levantó y dijo:

– La única manera para que puedan construir su fábrica aquí es volver a plantar el espino donde estaba. – ¿Como, si lo han cortado? – le contestaron.

– Injertadlo – contestó. Al principio nadie le creyó…Así que trajeron un especialista en árboles de Holanda. Replantó las raíces del árbol y las injertó. Ahora hay un patio diminuto en el centro de la fábrica de un espino. Al hombre faérie no lo hemos vuelto a ver más, pero el espino sobrevive”

Según la tradición, el espino florce el 1 de mayo y señala la llegada del verano. Siempre deseosos de una buena fiesta, los faérie favorecen a esta especie, no solo por sus espinas fieras y protectoras; también por la alegría que trae al verano.

La vara adivinatoria: El Avellano.

El avellano simboliza la purea y la virtud, y por inferencia, la guía. La avellana, verde y comestible, produce una sustancia lechosa que es objeto de una antigua asociación con las diosas madre de la fertilidad, la curación y las fuentes del conocimiento. Sus ramas y su elegante follaje le confieren un aspecto de calma. Las ramas del avellano, que tienen por naturaleza a formar horquillas, son las elegidas para encontrar fuentes de agua subterránea. Práctico en la naturaleza, el Avellano es, según la tradición de Brujería, una guía para los asuntos prácticos del día.

El Avellano es por naturaleza, relajante y reconfortante. Mientras que los aspectos ultramundanos del Serbal se asocian con las diosas fieramente ctónicas, el avellano se asocia con los aspectos más alimenticios y amables de las diosas Madre. Su presencia atrae una sensación de acomodo y seguridad. El avellano señala una preocupación por los aspectos más prácticos y domésticos de la vida que incluyen nuestra salud, bienestar, sustento y relación con la familia y amigos.

Los aspectos maternales del avellano se amplían con la leche que se extrae de la Avellana Verde. La avellana pasa, por lo tanto, a simbolizar la pureza, y, a través de su virtud, el guiar a los demás.

Entre los Fianna de Irlanda de que nos habla el ciclo de Fionn, sólo los más nobles, rápidos y honorables de los hombres eran elegidos como compañeros de armas. Probados, primero en su honor, y después, en la habilidad para la poesía, los guerreros pasaban la prueba final de su fuerza en la furia de la batalla. Con la única protección de un escudo y una rama de rama de avellano, y en un prado, el guerrero se enfrenta a las lanzas que arrojan nueve compañeros. Se trata de un combate ridículamente injusto si el guerrero no cree en él mismo y en las virtudes del Avellano.

El uso de ramas de avellanos por zahoríes es su cualidad más reconocida. Durante siglos, las ramas del Avellano, con su natural forma de horquilla, han sido utilizas por éstos para bucar fuentes subterráneas de agua. El Zahorí sostiene con cuidado los dos extremos de la rama horquillada a un brazo de distancia y explora el suelo con ella; la punta de la vara se inclina de repente hacia el suelo y señala el lugar donde se encuentra la fuente de agua subterránea. Su señal es clara y evidente. Cuanto más fuerte es el impulso, más cerca de la superficie se encuentra el agua. A través de los siglos, las propiedades adivinatorias del avellano han sido relacionadas con la adivinación y la guia espíritual.

El Avellano puede usarse también en ritos de adivinación empleando la cáscara de una avellana como orácylo. Las fuentes de este ritual son escasas e inciertas, pero el avellano es reconocido como fuente de guía y conocimiento de los aspectos más comunes y prágmaticos de la vida.

Un Avellano, y especialmente la avellana, simbolizan la búsqueda de una guía en el mundo interior para los asuntos cotidíanos. Sus señales se encuentran a menudo en la naturaleza. Como un ermitaño celta, debería buscar su guía en las acciones de los animales y las criaturas que le rodean.

La vara Alquímica.

El serbal y sus invernales racimos de bayas rojas significan la protección del Otromundo en el Mundo Medio de los humanos. Una rama de Serbal sobre la puerta protege el hogar de los intrusos y los espíritus malignos. Una ramita de serbal escondida bajo la ropa protege a los viajeros. Comer las bayas rojas de un serbal encantado proporciona sabiduría. Pero hay que ser precavidos. Un fuego de madera de Serbal puede convocar espíritus Ultramundanos, gentiles o malignos.

El Serbal o fresno de montaña es adorado en todo el mundo celta por su papel en la magia y en los encantamientos que emanan del Otromundo. Su aspecto puede ser fiero y poderoso. En el ciclo mitológico de los cuentos irlandeses, Etaín recibe un golpe con una “Vara de Serbal con bayas púrpuras” e instantáneamente desaparece en una charca. En el ciclo de Fionn, también irlandés, el héroe Finn adquiere la sabiduría de todas las cosas al comer un salmón de manchas rojas alimentado con las bayas caídas de las ramas de un serbal que colgaban sobre el remanso de un río.

Se aprecia a los serbales porque proporcionar armonía y un protección ctónica. Según las viejas tradiciones de Brujería Italiana y Belga, los Serbales suelen ser plantados en jardines privados y lugares sagrados para procurar que la energía divina bendiga a los habitantes del lugar a través del Árbol. Una rama de serbal sobre la puerta protege la casa del fuego, los intrusos y los espíritus malignos. En una historia recogida en el siglo XIX en las tierras bajas de Escocia, el Serbal protegía a los campesinos cuando observaban la procesión de los Faérie, qie tiene lugar a principios del verano. Desde una puerta adornada con ramas de Serbal, pueden con seguridad, a palabras de la Antigua Tradición Belga “ver la cabalgata, como si sonara la música y el ruido de las bridas de los caballos y voces que se añadieran, como si hicieran su camino de pueblo en pueblo”.

Las bayas y ramas del serbal son los seguros protectores de las vacas, consagradas a las diosas del reino Subterráneo. En los establos se guardaba serbal para, según la tradición Italiana, “proteger a las vacas; lo colocaban en el agua y alrededor de las mantequeras para asegurarse de que el provecho de la leche no les sería robado”. En esta historia que recoge en los años cuarenta en el condado de Cavan, Charles Kinh nos explica que “la gente mayor atacaba bayas de Serbal a la cola de las Vacas. Formaban un anillo con las Bayas y lo ataban con una cinta roja, haciéndolo subir tanto como podían por la cola de la vaca…Eso se hacía como protección, para que durante ese año no les quitaran la mantequilla de la leche”.

La madera de Serbal también se utiliza para la adivinación. Es probable que los noruegos tallaran sus runas en madera de Serbal. Una rama de serbal se utiliza para adivinar el futuro. Un fuego de madera de Serbal lanza embrujos y anticipa el peligro al convocar espíritus ultramundanos, no todos ellos belevolentes. De esta forma, la presencia del serbal es un medio de adivinación, una forma de expresión antigua y profunda del poder de la tierra sobre el inconsciente colectivo. Como las bayas rojas del Serbal en invierno, la fuerza y mutabilidad del espíritu humano toma forma y en los ritmos de la naturaleza. Un tiempo secreto y primitivo que nuestra mente reconoce y toma como propia, incluso sin saber exactamente porque.

La voz de la memoria.

La figura del árbol – como simbolo y expresión de ideas metafóricas profundamente arraigadas dentro de la expresión de la fe – resume una de las creencias más antiguas dentro de la Tradición de Brujería que practica mi familia. Por ese motivo, deseo dedicar un lugar especial a los Hijos del Silencio, los Eternos guardianes de la memoria de la Tierra, en mis desordenadas anotaciones, con el fin de honrar ese enigma espléndido y profundamente significativo que envuelve al Árbol, no solo como huella tangible de la permanencia de la memoria natural, sino también una imagen inalienable del valor del ciclo viviente al que todos pertenecemos.

Quiero comenzar esta pequeña sección con la Historia Natural del Roble: el Rostro de la Diosa en el bosque de los Silencios.

Danzando en el Bosque Antiguo:

Los robles son especies de larga vida que simbolizan la presencia de otras épocas y la memoria de los árboles. Los de más edad son adorados como Diosas que residen en la tierra. Al tocar el cielo con sus ramas y el Otromundo con sus raíces, los robles unen las fuerzas de la vida y de la muerte. Muertos en invierno y otra vez vivos en primavera, los robles reflejan el constante pasaje de la vida. Como símbolos de las fuerzas de las tierra subterránea y del cielo, los bosques de robles milenarios inspiran celebrar la imperturbable continuidad de la vida.

Como muchos otros árboles, los robles están fuertemente asociados a las diosas. Simboliza el incesante tránsito de la vida desde el nacimiento a la muerte para volver de nuevo a la vida. Como las Diosas, están conectados con el Otromundo subterráneo, donde habitan los espíritus ultramundanos. Extendiendo sus ramas hacia el cielo, están en conexión con los espíritus del mundo celeste, particularmente Taranis, El Dios del Rayo y el Trueno. Para la Brujería, cuanto más viejo es un roble, más sagrado, encantado y sobrenatural será.

Los robles eran especialmente sagrados para los druidas. Según la tradición Celta, un bosque natural de robles añosos atrae a los espíritus del Otromundo y del mundo celeste al Mundo Medio, el lugar de los humanos y los animales que viven en el sueli. En tiempos antiguos, los celtas realizaban su cutlo en bosques al aire libre en toda Europa y Asia Menor. Hasta los romanos se mostraban cuatos y recelaban de los bosques de robles, teniéndolos por oscuros y Misteriosos. Aun habitan con nosotros en el Mundo Medio y los añosos robles de nuestro tiempo nos invitan a sus recintos sagrados para conectar con los espíritus de ambos mundos y celebrar la continuidad de la vida a través de las épocas.

La considerable longevidad de los robles simboliza la presencia de las edades y los largos recuerdos que poseen los árboles que cubren todas y cada una de las etapas vitales. Los robles nos conducen hacia ellos como una inapreciable creación, asegurándonos con su cimbreo que la es vida es suficiente conocimiento. En un poema del aitor irlandés contemporáneo Cathal Ó Searcaigh, nos habla de alimentarnos “Del Árbol del Conocimiento”:

Se inclinaba a la carne, pero también a la risa
Y aunque le gustaba blasfemar y le faltaban dientes
Nunca fue triste ni brusca con nosotros
Cuando la visitábamos los domingos
Y nos hacía una gota de té
En el viento del Poniente
Más allá del tiempo y la fe.

Ella, la Gran Dama, se mantenía allí como un árbol
creciendo y marchitándose según la estación
“No es envejecer lo que yo hago, sino madurar”
Y sus palabras caían como semillas en la
Tierra de mi mente que las bienvenía.
Y cuando me hubo envuelto entre sus miembros fuertemente
Entre la vida y la muerte
en la danza de la memoria
Comprendí que el árbol era ella
Y él árbol era yo
Un anillo de fuego flotando
y envolviendonos en su calor”

Los robles Venerables:

Según una antigua creencia de la Antigua Religión, las brujas debian plantar un Roble en su Jardín para rememorar y comprender el paso del tiempo. Se llevaban a cabo rituales que conferian al árbol la identidad de “Guardián de los Silencios” o “Aquel que lleva el nombre del viento”. Se creía que los espíritus de quienes habían muertos insuflaban al tronco del árbol su vitalidad e inteligencia, por lo que estos renacían en la fuerza de la conciencia continuada de la Tradición de la bruja.

Según esta Tradición, para los robes venerables, el tiempo es sagrado, cada momento cuenta. Cada recuerdo tiene su lugar. La celebración y el ritual inspiraban la visión y la perspectiva. Una memoria colectiva profundamente vinculada a la idea más profunda sobre la divinidad. El recuerdo profundo conduce a una sensación de paz y continuidad. Desde la perspectiva de la continuidad, las circunstancias presnetes, las buenas y las malas por igual, aparecen como fotografías instantáneas en un largo y extraordinario viaje.

Y el Roble es el Testigo, a través del tiempo, de nuestro peregrinaje.

Asi sea.