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La Voluptuosa autoridad de la Tierra: La vitalidad del mundo ancestral.

Según la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, la soberanía de la tierra está personificada en las Diosas Madre que transfieren la soberanía a los reyes legítimos. La energía de la tierra se origina en su misterioso y ardiente interior que da a la superficie de ésta sus sensuales y voluptuosas cualidades de vitalidad. El empuje del interior de la tierra acaricia su superficie mediante pozos y fuentes termales, mares y lagos, montañas y colinas, y en la esencia de la energía de los lugares. La soberanía significa la fresca vitalidad del mundo natural.

La soberanía de la tierra se expresa en los prodigios del mundo natural, su belleza, sus complejidades y sus maravillas que acarician nuestros sentidos y nos llaman a casa, el momento presente. La soberanía no es para los celtas una deidad trascendente, sino terrenal y real, que nos considera parientes y nos devuelve el suelo que nos dio la vida. La tierra palpita con la energía de la creación. Las aguas termales brotan con ímpetu a su superficie procedentes de los calderos sagrados que hierven en su interior.

Como en la mayoría de culturas de antigua estirpe, los celtas reverenciaban la tierra y la personificaban como madre, la fuente de la vida. La diosa Brigit, por ejemplo, representa lo más claros atributos de sobenaría en varios países celtas. La soberanía se transfiere, aunque temporalmente, al jefe o el rey legítimo, en una especie de expresión coherente del valor del pensamiento humano y a su vez, su vinculación con la idea más amplia de la divinidad.

En Britania, se la adoraba como Brigantia, diosa territorial que también daba nombre a una tribo celta que habitaba en los Midlands ingleses. En los preparativos para la celebración de la Fiesta de la Novia, el 1 de febrero, un símbolo casero de soberanía, una “vara pequeña, recta y blanca ( a la que se le había quitado la corteza), se coloca al lado de la figura de Brigit. Generalmente, la vara de abedul, retama, zarza, Sauce blanco u otras maderas sagradas…a los reyes de Irlanda se les daba una vara similar en su coronación y también en el nombramiento de los Señores de las Islas de Escocia”

De forma parecida, Brigit está relacionada con las estaciones y la fuente de la vida. Según la tradición celta, la serpiente del Otromundo reside en el interior de la tierra y aparece en la Fiesta de la Novia, cuando la dureza del invierno ha pasado y empieza a verdear la primavera. Alergatada en invierno y despierta e inquieta en primavera, Brigit rige las estaciones con sus actividades. Ella es la soberana.

La Señora del Templo eterno.

Una estela egipcia de tiempos de Ramses II se dirige a ella como “Reina de los Cielos y Amante de todos los dioses”. Textos semíticos la llaman “Hija Virgen de Palestina” o “Sabiduría Virgen Moradora de Zion”.

El templo de Jerusalén fue ocupado durante siglos por Yahvé y esta diosa, conocida como la Reina del Cielo, Anath, Asherah, Mari o Miriam.

Su santuario Beth-Anath (Casa de Anath) es mencionado en el capitulo 19 de Joshua. Algunos jefes israelitas se llamaban a sí mismos sus hijos. En Sicilia un asentamiento fenicio tomó su nombre de esta diosa, Mach Anath. Los griegos la llamaban Panora, que significa “Madre Montaña Universal”.

En los textos Ras Shamra se describen los sacrificios rituales primitivos de Anath o Anat. En ellos era fertilizada con la sangre de los hombres, no con su semen, porque su culto databa del neolítico donde la paternidad se desconocía y se consideraba la única sustancia que podía transmitir la vida era la sangre. Parece que muchos hombres eran sacrificados a Anath cuando su imagen se pintaba con henna de color rojo para la ocasión. “Ella golpea con violencia y se deleita en ello, les corta y mira… su hígado se regodea… porque ella hinca sus rodillas en la sangre de los soldados, sus entrañas en la sangre de los guerreros, hasta que su sed de matanza se satisface”.

En rituales similares en Egipto, las sacerdotisas se levantaban las faldas mientras desmembraban al dios toro Apis para que los borbotones de sangre bañaran sus vientres y las fecundara.

Al igual que la diosa mexicana “La dama de la falda de serpiente” quien daba nueva vida con la sangre genital de Quetzalcoatl; Anath colgaba los penes de sus víctimas en el delantal de cuero de cabra –aegis- que usaban las sacerdotisas libias. Cuando la diosa pasó a Grecia y fue virginizada permanentemente y transformada en Atenas, su aegis se transformó en un pectoral.

Atenas aún lleva serpientes en la cabeza cuando aparece bajo el título de Gorgona “la macabra” en su manifestación como destructora diosa de la muerte.

Anath anualmente echaba su maldición de muerte -anatema- al dios cananeo Moth “el castrado” o “Señor de la Muerte” que representaba el aspecto estéril del fértil dios Baal.

Como Set en Egipto, Moth representaba la estación estéril y asesinaba a su gemelo fértil, el dios Aleyin.

Repitiendo una historia universal, Moth-Aleyin era hijo de la virgen Anath y más tarde también era el consorte de su propia madre. Al igual que Jesús, se lo llamaba “Cordero de Dios”. El decía: “Soy Aleyin, hijo de Baal (el Señor). Preparad el sacrificio. Soy el cordero hecho de trigo puro que debe sacrificarse para la expiación”

Tras la muerte de Aleyin, Anath le resucitaba y sacrificaba a Moth en su lugar. Le decía a Moth que había sido abandonado por su padre del cielo, el mismo que luego abandonaría a Jesús en la cruz. Las palabras atribuidas a Jesús “Padre, Padre, ¿porqué me has abandonado?” -Marcos 15:34- fueron al parecer copiadas de una antigua fórmula litúrgica que pasó a formar parte del ritual de pascua en Jerusalén.

El drama sagrado incluía un momento en que Anath rompía el cetro sagrado de Moth simbolizando su castración. La ruptura del cetro simbolizaba la ruptura de la conexión entre el viejo rey y la diosa tierra tras la cosecha de su reino. Anath entonces le asesinaba y utilizaba su cuerpo y su sangre para renovar la tierra en la cosecha del año siguiente. “Atrapa a Moth, el hijo divino. Con su hoz le raja, le golpea con su mayal”. Los restos se echaban al campo, al igual que los trozos del salvador Osiris in Egipto.

Naturalmente esta diosa asesina de dioses -Anath- se convirtió en diabólica en las leyendas patriarcales. Los cristianos abisinios la llamaron Aynath “el ojo demoníaco de la tierra”. Decían que era una vieja bruja que Jesús destruyó ordenando que fuese quemada y sus cenizas esparcidas al viento.

En los evangelios cristianos la maldición de muerte de Anath –Anatema Maratha- (Corintios 16:22) ha sido traducida equívocamente como “la cometa del novio”. Lo que realmente significaba esta expresión era la muerte inminente del novio, ya que era la maldición pronunciada solemnemente sobre una víctima de sacrificio. Tenía el mismo doble significado que el latín “sacer”, que significa a la vez “santo” y “maldito”; y como todos los antiguos dioses moribundos que eran anteriormente considerados ofrendas –anathemata-.

Todos los pueblos tienen ejemplos de dioses elegidos para el matrimonio sagrado que luego serán maldecidos y sacrificados.

El origen de los héroes malditos puede encontrarse en India, donde Shiva “el condenado” fue elegido por Kali para el matrimonio sagrado en su encarnación como virgen, seguido por su muerte y viaje al inframundo. Como personificación del Abismo Primordial la diosa era a veces llamada Kala- Nath, que puede guardar relación con el nombre de Anath.

La capacidad de Anath para maldecir y matar hizo que el Padre del Cielo la temiera. Cuando El parecía reticente a seguir sus deseos ella lo amenazó con aplastar su cabeza y cubrir con sangre su pelo y su barba gris. Entonces apresuradamente El le dio todo lo que ella pedía diciendo: “Aquel que la entorpezca será aplastado”.

Ha habido un gran salto desde esta historia de Oriente Medio en que la diosa reina y decide, hasta el concepto griego patriarcal en que la temida diosa es la siempre diligente hija del Padre del Cielo.

Fuentes:
Walter G., Barbara. “Anath”, The Woman’s Dictionary of Symbols and Sacred Objects. San Francisco: Harper San Francisco.

La vida sexual de la Diosa.

En el panteón antropologicamente construido, la creación no podría existir son la vida sexual de la divinidad. Por este motivo las deidades masculinas y femeninas de la fertilidad tuvieron una activa vida sexual que garantizaba la productividad de la naturaleza. Su actividad no quedada reducida por la discriminación según la calidad o el carácter de los seres que sus numerosas uniones producían. En virtud de que debían mantener el equilibrio cósmico, no sólo tenían derecho, sino que estaban obligadas a engendrar el bien,el mal y sus incontables variaciones.

Las Diosas de la fertilidad no dudaron en apelar a la astucia o a lo ilusorio para satisfacer su ardiente apetito carnal. De todos modos, la sexualidad de la Diosa fue muy valorada y respetada: se representaba en los dramas rituales, era emulada por las sacerdotisas e imitada por sus seguidores en rituales orgiásticos. Además, la vida sexual de la Diosa sentó las bases del sistema de prostitución sagrada de las sociedades en las que la copulación formó parte de la representación sacramental del divino acto de la creación.

Tara y las Dakinis:

Tara, que significa “Estrella”, es la deidad más popular del Tibet, donde también la llaman Dolma. Para los legos es la madre suprema, la Gran Tara o Mahatara. Remonta sus orígenes a la Diosa india Kali, si bien en el siglo III fue incoporada al panteón del budismo Mahayana. En tanto creadora básica, dio vida a los budas y a los bodhisattvas. También es la Diosa del ascetismo y del camino de la sabiduría. Sus ciento ocho apelativos suelen mencionarse regularmente en los rosarios de la religión budista.

La importancia que el budismo místico tibetano atribuye al principio femenino, queda de manifiesto en que todos los Bodhisattvas tienen consortes – a menudo consideradas sus “energías” o “potencias” – denominadas Dakinis. Al igual que Tara, dichas mujeres son iniciadoras y conducen a los hombres a un estado de conocimiento esotérico, habitualmente transmitiéndoles la energía divina a través de la Unión sexual. En la literatura tibetana reciente se han convertido en figuras fantasiosas a las que llaman Ja-do-mas o visitantes del cielo.

El triunfo de Isis.

Cada ciudad del antiguo Egipto contaba con su propia cosmología, lo que explica los motivos por los culaes la diosa Isis es simultáneamente descrita como madre del Universo y como una de los cuatro hijos de Gern, dios de la Tierra y Nut, Diosa del cielo.

Todas las ciudades egipcias dependían de la inundación anual del Nilo – que les proporcionaba cieno fértil, riego y cosechas – y coincidían en que, en tanto agua primigenia, el río era la fuente fundamental de la vida.

Parece que, en la Edad de Bronce, el alto Egipto estuvo representado por una diosa con forma de halcón llamada Nejbet, mientras que el bajo Egipto y el delta del Nilo por la Diosa serpiente Utcho. En el origen Isis era la deidad protector de una pequeña ciudad del delta llamada Per-Utcho o Buto. Fue asimilada por Utcho, y una vez unidos los reinos del alto y el bajo Egipto, también asumió la identidad de Nejbet.

El jeroglífico del nombre de Isis era un trono y a menudo se le representaba con éste sobre la cabeza. En época tan temprana como la de la primera dinastía, los faraones se autodenominaban Hijos de Isis: Consideraban que el regazo de la Diosa era el trono real y de su pecho mana el néctar que confería el derecho divino de gobernar. En algunas regiones de África todavía existen actitudes parecidas ante la monarquía.

Isis no solo fue simbolizada como aristócrata. Al menos una leyenda la describe como una sierva que conquistó el poder divino después de tenderle una trampa al dios solar Ra para que le revelase su nombre secreto y, debido quizá a sus sufrimientos, mientras buscaba el cadáver de Osiris – su marido – con frecuencia la representaban como una divinidad solidaria, vulnerable y con múltiples cualidades humanas. A la larga se asimiló a las restantes diosas egipcias.

Alejandro Magno conquistó Egipto en 332 a.C. A su muerte, nueve años después, el general macedonio Tolomeo se declaró gobernante e intentó fortalecer su posición en Egipto instaurando el cuto a Serapis, que combinaba elementos egipcios y macedonios. En la nueva religión Isis se convirtió en madre y amante de Serapis lo que contribuyó a difundir su culto por la Hélade. El culto a Isis llegó a Roma en 80 a.C y, a pesar de que en 58 a.C fue prohibido después del escándalo desatado a raíz de que uno de sus sacerdotes sedujo a una matrona romana, quince años después volvió a instaurarse debido a las peticiones populares. Isis fue venerada oficialmente como mínimo hasta el siglo VI, fecha en que su santuario en Fílae se convirtió en una Iglesia Cristiana. Asimilada por la Virgen María, el mundo cristiano siguió venerando mucho de sus atributos.

La furia de la creación.

La Diosa Sejmet (1) es, para la cosmovisión egipcia, un símbolo de la fuerza y el poder de la inteligencia, la convicción y la voluntad personal. Es considerada diosa de la guerra y también de la venganza. Su ira era temible pero si se conseguía apaciguarla otorgaba a sus adoradores el dominio sobre sus enemigos y el vigor y la energía para vencer la debilidad y la enfermedad. En algunos templos se le ofrecía sangre de animales sacrificados con el fin de evitar su cólera.

En ciertos textos se la relaciona con la diosa gata Bastet, aduciendo que Sejmet es la forma encolerizada de Bastet y que, cuando se apacigua a la leona, esta se transforma en gata.

En algunos casos fue considerada aliada y protectora de Ra, dado que daba muerte a quienes osaran enfrentarse o atacar a la monarquía divina o terrenal.

Para la Tradición de Brujería que practica mi familia, Sejmet es la Diosa cuya energía se vincula a a la inteligencia, la fertilidad, la creatividad y toda forma de focalización de energía que acentúe el poder personal y la capacidad de darle sentido a nuestras aspiraciones intelectuales más abstractas. En su nombre se llevan a cabo rituales que celebran la capacidad de expresión personal y toda forma de creatividad. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

2 velas amarillas.
Granos de mirra
un cuenco para quemar.

Disposición:

Coloca las velas a tu derecha e izquierda respectivamente y frente a ti, el cuenco para quemar a con los granos de mirra en su interior. Ahora cierra los ojos y toma una gran bocanada de aire, sintiendo como todo su cuerpo empieza a relajarse paulatinamente. Imagina que un punto de luz dorada te recorre de los pies a la cabeza, ayudándote a expulsar la tensión en tus brazos y piernas. Cuando el punto de luz alcance tu frente, abre los ojos e invoca:

“El poder de la luz
y de la creación son parte de mi voz
Así sea”

A continuación enciende las velas ( comenzando por la de tu izquierda ) diciendo:

“Soy la voz del tiempo
Y el poder de la Creación
Llamo a la Gran Dama de las doradas arenas
del desierto misterioso y poderoso
para que acuda a mi llamado
Sejmet, Señora de la luz y la bondad
Te llamo ahora en luz y convicción
Así sea”

Enciende los granos de mirra hasta lograr que comiencen a arder lo suficiente como para que su olor se esparza a través de la habitación por donde te encuentras. Cierra los ojos y aspira su aroma, sintiendo que toda tu mente se llena de un resplandor dorado y cálido. Imagina que toda la habitación se llena de ese brillo rutilante, una niebla exquisitamente tenue que ondea a través de los objetos, delineandolos a través de su resplandor. Visualiza cada detalle del brillo, cada forma, mientras la luminosidad se hace más hermosa, centellante. Toma siete largas bocanadas de aire, sintiendo como todo tu cuerpo se llena de esa energía, purificandose y revitalizandose en ella. Que el poder de tu espíritu se funda con el poder de la Diosa. La huella de la eternidad en tu convicción.

Regresa a tu núcleo de conciencia habitual. Permite que las velas se consuman, mientras tu mente divaga y se deja llevar por la enorme sensación de bienestar que le ha obsequiado la energía creadora de la Diosa. Come y bebe algo para equilibrar la energía que has obtenido mediante la realización del ritual.

Fuentes: Datos mitológicos sobre la Diosa Sejmet:
F.C Yarza. Diccionario de Mitología. Editorial Editmat. 2006
www.wikipedia.org

Ritual:
Libro de las Sombras de Celia, 3 de diciembre de 1965 y adaptado para el uso general por mí.

(1) Según la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, hoy se llevan a cabo los rituales de Sejmet, como Señora de la inspiración creadora.

El secreto del Guerrero.

La Diosa Ardvi (1) era, para la cosmovisión persa, la divinidad cuya energía se vincula con la fecundidad y la fertilidad, el atributo de la Madre Tierra como expresión central de la mitología de este Antiguo Pueblo. De hecho, durante varios siglos, la figura de Ardvi fue considerada la de una Madre guerrera, portentosamente fuerte y justa, que sin embargo, podía recurrir a la violencia brutal y divina de una fuerza natural incontrolable. De hecho, los guerreros pedían a la diosa que les ayudara en la batalla, suplicándole su anuencia antes de entrar en combate. En la Tradición mágica persa es venerada por héroes y antihéroes. Posiblemente de origen mesopotámico, su culto fue importante con Artajerjes II, y las estatuas y los templos fueron construidos en su honor durante el Imperio Persa. Cierto culto ha existido después en el Asia Menor. En el Avesta es llamada Ardvi Sura Anahita (“Húmeda, Fuerte, Incontaminable”); esto parece ser una unificación de lo que originariamente fueron dos deidades originales. En Grecia, Anahíta fué identificada con Atenea y Ártemis.

Para la Tradición de Brujería que practica mi familia, Ardvi es la Diosa de las fuerzas naturales. Es la energía que se manifiesta en la tormenta y en el calor matinal del sol, en el poder del mar y el viento. En su nombre se llevan a cabo rituales donde se celebra el misterioso Poder de la Madre Tierra y su expresión más intima en el espíritu humano. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

Una velón azul.
Sal marina.
Un cuenco para quemar
7 Hojas de Laurel.

Disposición:

Toma el velón azul y colócalo en el centro de la habitación donde realizarás el ritual. A continuación, forma un circulo a su alrededor utilizando la sal. Siéntate frente al conjunto, disponiendo el cuenco para quemar frente a ti con las 7 hojas de Laurel en su interior.

Cierra los ojos. Toma lentas y profundas bocanadas de aire. Siente que todo tu cuerpo comienza a relajarse con lentitud, mientras percibes la manera como la tensión abandona tus miembros. Imagina que un círculo de luz azulada te rodea y su brillo se hace cada vez más fuerte, a medida que tu respiración se hace más acompasada. Visualiza que el resplandor se extiende por toda la habitación donde te encuentras, hasta que cada objeto se encuentre impregnado de él. Cuando sientas que tu concentración ha llegado a un punto óptimo, abre los ojos y enciende el velón azul invocando de la siguiente manera:

” Veo elevarse el Antiguo poder del mar
en el calor de la ígnea llama de la Sabiduría
En la llama Primigenia esta tu nombre
Acude a mi hoy, Ardvi, reina de la Tierra virgen
y has que crezca alto y poderoso
el árbol del conocimiento en mi corazón
Así sea”

Enciende las hojas de Laurel. Cuando el exquisito olor de la hierba comience a extenderse por la habitación, cierra los ojos y coloca las manos sobre las llamas ( cuidando de no quemarte ) e invoca de la siguiente manera:

“Crea poder en mí
Crea fuerza en mí”

Imagina ahora que te encuentras en el claro de un bosque de árboles tupidos y robustos. El viento que flota entre las ramas está impregnado del olor del Laurel. El sol brilla radiante sobre tu cabeza y el calor se dispersa a tu alrededor como una vaharada dorada. Levanta los brazos y pidele al viento que te envuelva en su manto. Escucha las ráfagas como se hacen más poderosas para complacer tu suplica, siente como te golpean el rostro, como desordenan tu cabello y hacen ondear tu ropa. ríe, siente la magia interna que brota de tus dedos y manos extendidas. Visualiza la forma como la luz brillante del sol se fusiona con el viento cargado de hojas y motas de polvo y se hace un gran destello rítmico, abriéndose camino en medio de los colores del bosque. Levantante y siente que ese resplandor infinito te absorbe, te invade por completo. La fuerza del Universo en tu interior.

Vuelve a tu núcleo de conciencia habitual. Permite que tu mente divage, llena del palpitar exquisito del poder que Ardvi ha despertado en tu espíritu. Para culmina la estructura magia que has llevado acabo, apaga la llama del velón diciendo:

“Soy el despertar del tiempo
Hijo de la Tierra
Así sea”

Come y bebe algo que has obtenido mediante este ritual.

Fuentes:
Aspecto Mitológico de la Diosa Ardvi:
Alejandra Gárafo Reyes. Mitos Clásicos. Editorial Intermedio. 2006

Ritual:
Libro de las Sombras de Carlota, 12 de enero de 1987 y adaptado para el uso general por mí.

(1) Según la tradición de Brujería que practica mi familia, hoy se le celebran los rituales de Ardvi como Señora del tiempo fértil.

La Dama del Desierto.

Bastet es una de las divinidades egipcias más conocidas: representada de manera antropomorfa, con cabeza de gato y cuerpo humano, es la representación fidedigna de la conciencia religiosa del pueblo del Nilo: la fuerza y la delicadeza bajo un solo símbolo. Originariamente, Bastet era representada con la cabeza de un león que más tarde pasó a convertirse en una forma felina, tal como la conocemos tradicionalmente. Tal afirmación está atestiguada en el Templo funerario de Niuserra, en donde Bastet aparece como leona (Borchardt, Sahure, Vol. II, Láms. 35-36). También semejante iconografía se encuentra en el Templo de Sahure; a pesar de que a la imagen le falta la cabeza, los títulos de la diosa son exactos a los del relieve de Niuserra.

En su representación con cabeza de leona, se le viene conociendo normalmente como la diosa Sejmet, mencionando a esta última como la versión encolerizada de Bastet, cuando en realidad, Sejmet es una diosa egipcia distinta a Bastet. De hecho, Sethe (Urgeschichte, págs. 19-20) enumera varias diosas, incluyendo a una liebre, que se convirtieron en leonas y fueron identificadas con Sejmet.

En su aspecto de gato, se cree salvaje, dado que no se tiene constancia de gatos domésticos (Felis sylvestris libyca) hasta el Imperio Nuevo; se han hallado cementerios de gatos del período de Naqada. En su forma antropomorfa, lleva sobre su cabeza un tocado, un collar alrededor de su cuello y un pendiente de oro, en forma de aro, en de sus orejas o en la nariz, durante la Baja Época. A menudo es representada con con cesto en el brazo, en el que, en ocasiones, guarda a sus crías. En su mano derecha suele aparecer con un sistro y en la izquierda con un collar aegis cuya cabeza representa la de una leona, quizá para mantener esa iconografía originaria (leona, y no gato). En el Dinástico Temprano es representado con el cetro uas, atributo típico en este período de los dioses. Puede aparecer sentada en un trono, aunque lo normal es que se le represente en pie. En su aspecto guerrero, era una leona con la piel verde, asociándose a la luz del sol, siendo una diosa solar hasta la identificación de los griegos con su diosa lunar Artemisa.

Para la Tradición de Brujeria que practica mi familia, Bastet es la Diosa de la fertilidad y la fuerza primitiva. En su aspecto más benigno, se le considera la protectora de las parturientas, los animales domésticos, la siembra de la cosecha y cualquier aspecto material que tenga la relación con la expresión de la vida como una evolución creativa. En su aspecto más oscuro, se le considera la Divinidad cuya energía se vincula a la muerte, la fuerza salvaje de la pasión y la energía del instinto más primigenio. No obstante, por lo general se le invoca en rituales donde se desea conseguir el equilibrio entre los ambos aspectos del espíritu humano: la razón y la conciencia cerval. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitaras:

2 velas amarillas.
Una espiga de trigo.
Un vaso de agua ( nunca fría )

Disposición:

Coloca las velas a tu derecha e izquierda respectivamente, frente a ti la espiga de trigo, junto con el vaso de agua. Ahora, cierra los ojos y toma una larga bocanada de aire. Siente que tu cuerpo se relaja lentamente, que toda tensión abandona tu cuerpo lentamente. Imagina que la energía a tu alrededor se torna de una tonalidad dorada, se hace cálida, incluso palpable. Te envuelve como un velo acariciante y delicado. Cuando sientas que tu concentración alcanzó un punto óptimo, enciende la vela a tu izquierda invocando de la siguiente manera:

“Soy el tiempo que se alza como el viento del desierto
Soy el Hijo del primer rayo del sol
En nombre de la calidez del despertar del día
Invoco a Bastet, Señora brillante y la tierra magnifica
para que acuda a mi durante este ritual
y sea el vinculo entre mi pensamiento
y el conocimiento ancestral”

Enciende la vela a tu derecha:

“Una brizna en medio de la luz dorada
que brota de mis dedos
que danza en la Aurora
que sea Bastet en mi guía en el camino del conocimiento
soy la creación y la belleza
en nombre de Bastet
invoco el conocimiento
la voz y el divino conocimiento de la razón
Así sea”

A continuación, toma la espiga de Trigo e invoca de la siguiente manera:

“Crea poder en mí
Crea fuerza en mí
Crea conocimiento en mí”

Cierra los ojos. Imagina que te encuentras en un valle en sombras, rodeado del paisaje de tu preferencia: una playa desierta, un bosque de altos árboles, un desierto de arenas doradas. Toma una larga bocanada de aire y siente como el abrazo del viento te envuelve. Siente su caricia, cálida y fuerte, mientras revuelve tu cabello. Levanta el rostro y siente el calor del sol en tus mejillas. El cielo tiene una tonalidad dorada, inarbarcable. Apenas puedes distinguir otra cosa que no sea ese brillo enorme que parece abarcar toda tu visión, la imagen al completo. Una gran explosión de un resplandor cálido y exquisito. Lentamente, la luz comienza a impregnar cada parte de tu cuerpo: una hilo de luz comienza a delinear tu silueta, meticulosamente, hasta que sientes que formas parte de la luz. Esa gran fuerza primigenia te ha absorbido por completo, un espiral de luz que se eleva más allá del lugar donde te encuentras y se une con el infinito. Ya no existen limites entra el brillo dorado y tu conciencia. Un suspiro de fuerza de la sabiduría ancestral que vive en ti.

Ahora, vuelve a tu núcleo habitual de conciencia. Toma el vaso de agua y sostenlo entre tus manos e invoca de la siguiente manera:

“Soy el tiempo y el verbo
la fuerza y el conocimiento
que habita en mi tiempo
y en la esperanza Universal
Así sea”

Toma un sorbo de agua, disfrutando de la sensación que te hace sentir la bebida. Siente la forma como resbala por tu garganta, exquisito y refrescante. Siente el poder de la sensación que te despierta el mero estimulo sensorial. Para culminar el pase mágico que has llevado a cabo, permite que las velas se consuman y luego, come y bebe algo para equilibrar la energía que has obtenido mediante el ritual.

Fuentes:
Aspecto Mitológico de la Diosa Bastet:
F.C. Yarza. Diccionario de Mitología. Edimat Libros. España. 2002.

Ritual:
Libro de las Sombras de Nele.

(1) Para la Tradición de Brujería que practica mi familia, hoy se celebran los rituales de Bastet, como Señora de la fertilidad.

Señora de la vida y la muerte.

Morrigan (1), cuyo nombre significa literalmente “La reina de los fantasmas” era una diosa tripartita de la guerra de los celta irlandeses antiguos que incitaba a los guerreros a combatir. Colectivamente era conocida como Morrigu, pero sus personalidades también eran llamadas; Nemhain (pánico), cuyo aspecto espantoso adoptaba sólo cuando se presentaba ante los que iban a morir; Macha (batalla), que aparece bajo la forma de una hembra de cuervo y Badh, cuyo nombre deriva del protocelta bodbh, “corneja”, aspecto con que incitaba a los guerreros a la batalla. Ella es comúnmente conocida por estar involucrada en la Táin Bó Cúailnge, donde es al mismo tiempo una auxiliadora y un estorbo para el héroe Cúchulainn. A menudo se representa como un cuervo o corneja aunque podía adoptar muchos formas distintas (vaca, lobo o anguila).

Para la Tradición de Brujería que practica mi familia, Morrigan es la divinidad cuya energía se vincula al comuienzo y final de ciclos, asi como la culminación de estructuras mágicas especificas: por ejemplo rituales que abarquen varios plenilunios consecutivos y que estén dedicados a un objetivo en especifico. También es la Diosa de la muerte, el luto, las transformaciones de carácter instrospectivo. Pero también representa la renovación; la muerte que da a luz a una nueva vida, el amor y el deseo sexual. La vida y la muerte están muy unidas en las creencias y costumbres de la Brujería, debido a que se considera que forman parte de un ciclo natural de aprendizaje y creación. Por tanto, en nuestra cosmovisión, Morrigan es doncella, madre y viuda. Su nombre preside algunos rituales de paso donde se conmemore la memoria de los difuntos o los ancestros. En su nombre se llevan a cabo pases mágicos que tienen por finalidad celebrar los cambios ciclicos e invocar energía que nos permita la conclusión de creaciones mágicas concretas. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

Una velón negro.
Dos velas blancas.
Un cuenco para quemar.
Un puñado de Mirra en granos.

Disposición:

Siéntate en el centro de la habitación en donde llevarás a cabo el ritual. Coloca frente a ti el velón negro, las velas a tu derecha e izquierda respectivamente, el cuenco para quemar frente a ti, con el puñado de mirra en su interior.

Ahora, coloca tus manos sobre el conjunto que has creado con las velas y el cuenco para quemar. Cierra los ojos y concéntrate en el ritmo de tu respiración. A medida que transcurran los minutos, toma bocanadas de aire cada vez más lentas y profundas. Imagina que cada parte de tu cuerpo comienza a brillar con una suave luminiscencia, en lentas palpitaciones que imitan el ritmo de corazón. Siente como esa luminosidad comienza a rodearte, recorriendo tus brazos y piernas hasta acumularse en la punta de tus dedos. Imagina que esa energía envuelve los objetos que utilizarás para llevar a cabo el ritual. Siente su poder, su calor. Cuando percibas que tu concentración alcanzó un punto óptimo, abre los ojos y enciende la vela blanca a tu izquierda invocando de la siguiente manera:

“En el grito de la noche
En la fuerza de la voluntad Divina
Invoco a Morrigan para que acuda a mi en este ritual
para mostrarme el camino de la redención personal
en la oscuridad y la Luz reina tu espíritu”

Enciende la vela a tu derecha:

“En las sombras y en la luz
busco la comprensión
soy dueño de mi convicción
En Morrigan encontraré sentido
a mi decisión”

Por último, enciende el velón al centro:

“Llamo a la Señora de la Noche
y de los fuegos fatuos
Soy un buscador de la sabiduría
Morrigan, guíame a través de la oscuridad de la razón
Así sea”

Enciende ahora el cuenco para quemar. Cuando las llamas comiencen a consumir los granos de mirra, cierra los ojos, tomando una larga bocanada del exquisito aroma. Imagina que te encuentras en un alto risco y el mar se extiende ante ti. Una fuerza tormenta azota la oscuridad y las ráfagas de lluvia te golpean el rostro casi con violencia. Alza los brazos y mira la oscuridad veteada en plata, sintiendo la frialdad del viento, su poder revolviéndote el cabello. Levántate lentamente, sintiendo el poder que fluye en tu cuerpo a través de tus movimientos. Visualiza ahora como la lluvia se hace cada vez más fuerte y portentosa a medida que te levantas. Ahora te encuentras de pies. Los rayos cortan las nubes oscuras y densas. Las olas del mar se alzan peligrosamente. El olor del mar te inunda, paladeas su sabor metálico. De pronto, en un impulso irresistible, comienzas a gritar, con todas tus fuerzas. Con toda la potencia de tus pulmones gritas y el sonido de tu voz reverbera en la noche agitada y cada vez más tempestuosa. Sin embargo, apenas puedes escucharte. Los relámpagos estallan iluminando la noche y los truenos se desgranan traqueteando sobre el rugido de las olas. Comprendes entonces que la naturaleza solo es un eco del poder de tu voz, de esa fuerza que fluye de tu interior a través de tu grito. Elevas las manos y sientes que rayos se alzan directamente sobre ti, envolviéndote en destellos cegadores que sin embargo, no te lastiman. Sientes el arrullo del mar, mientras se eleva, alto y encrespado. Y es tu poder, es tu pasión la que se manifiesta a través de cada detalle de la imagen, de cada sonido y textura de la visualización que has llevado a cabo. La fuerza primitiva en ti.

Finalmente abre los ojos y regresa a tu núcleo de conciencia habitual. Disfruta del olor de la Mirra que continua ardiendo en el cuenco para quemar y permite que tus pensamientos divaguen, llenos de fuerza y furiosa pasión. Para culminar el pase energético que has llevado a cabo, apaga el velón y las velas diciendo:

“Crea poder en mí
Crea fuerza en mí”

Come y bebe algo para equilibrar la energía que has invocado mediante el ritual.

Fuentes:

Datos sobre el aspecto mitológico de Morrigan:
F.C Yarza. Diccionario de Mitología. Edimat Libros. España. 2002.
www.wikipedia.org

Ritual:
Libro de las Sombras de Francisco, 23 de abril de 1987 y adaptado para el uso general por mí.



(1) Para la Tradición de Brujería que practica mi familia, hoy se llevan a cabo los rituales de Morrigan, como dadora de la vida y la muerte.

Un canto en la oscuridad.

Como he mencionado en varias entradas anteriores, Hécate (1) (en griego antiguo Ἑκάτη Hekátē o Ἑκάτα Hekáta, de έκατερις hekateris, ‘baile de manos’) es una divinidad cuya identidad parece transformarse a través de los siglos y la concreción mitológica a la que pertenezca su advocación en un momento dado. fue originalmente una diosa de las tierras salvajes y los partos originaria de Tracia o de los carios de Anatolia, aunque bajo este aspecto, era considerada una Diosa de la Luz – la Diosa de los rayos de luna, mientras que a Selene se le adjudicaba la fuerza del plenilunio. Posteriormente, y sobre todo en la Grecia Antigua, Los cultos populares que la veneraban como diosa madre hicieron que fuese integrada en la mitología . En la Alejandría ptolemaica terminaría adquiriendo sus connotaciones de diosa de la hechicería y su papel como «Reina de los Fantasmas», aspecto bajo el que fue transmitida a la cultura. Hacia el medioevo, su figura se tornó inquietante, al tomar las características de varias diosas del inframundo que se conjugaron bajo el concepto de su creación anecdótica.

Sin embargo, en contra de la creencia popular, Hécate no fue originalmente una diosa griega. Era desconocida para Homero y de hecho las referencias escritas más antiguas son las de la Teogonía de Hesíodo. El lugar de origen de su culto es incierto, pero se cree que tuvo numerosos seguidores en Tracia. Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos. Lagina, donde el famoso templo de Hécate atraía grandes reuniones festivas cada año, quedaba cerca de la colonia originalmente macedonia de Estratonicea. En Tracia desempeñó un papel similar al del menor Hermes, es decir, gobernadora de los puntos liminares (tránsitos o umbrales) y de lo salvaje, guardando poco parecido con la vieja paseante nocturna. Adicionalmente, esto llevó a su papel como ayudante de las mujeres en los partos y la crianza de los jóvenes.

Para la Tradición de la Antigua religión que practica mi familia, Hécate es la Diosa de la noche y la fuerza espiritual que proviene de la introspección y la canalización de la energía personal en un propósito definido. Se le considera la divinidad vinculada con la intuición y los dones psíquicos y el poder de la creación a partir de la decisión conciente de darle sentido a nuestra expresión más intima. En su nombre se realizan rituales que buscan acentuar y acrecentar el poder de la voluntad en la forma de un propósito mágico. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

7 velas azules.
Un copa con agua ( nunca fría )
Incienso de azahar.

Disposición:

Forma con las velas un círculo en cuyo centro te sentarás. Coloca frente a tí la copa con agua y a tu izquierda el incienso de azahar.

Cierra los ojos y comienza a respirar lenta y profundamente. Siente la forma como tus pulmones se llenan de oxigeno, disfruta la energía que te recorre en cada inspiración. Imagina que un circulo de luz azulada te rodea, brillando con más fuerza a medida que tu respiración toma un ritmo pausado y sereno. Visualiza como el brillo que te rodea se hace más fuerte, sostenido, casi cegador. Finalmente cuando percibas que tu nivel de concentración ha llegado a un punto optimo abre los ojos y enciende la primera vela invocando de la siguiente manera:

“La cúpula del firmamento lleva tu nombre
Señora de la sedas púrpuras
de la Noche sin nombre
Danzas en las sombras
entre el brillo de las estrellas
y el brillo de la luna”

Enciende la segunda vela – en el sentido de las agujas del reloj – diciendo:

“Te llamo a ti Hécate
para que acudas a mi llamado
Sea en el púrpura del infinito tu nombre”

la tercera vela:

“Hecate, Señora de la Magia interna
invisible y poderosa
acude a mi voz y llename de paz”

la cuarta vela:

“Canta en mi espiritu la convicción
nace mi voz en las sombras
Guiame en la sabiduría secreta
que sea tu llama la que brille
en la oscuridad de la razón”

La quinta vela:

“Hecate, Dama de la noche
crea poder en mí
crea fuerza en mí”

La sexta vela:

“Que en tu nombre
Un espiral de conocimiento sea mio
en mi voz
que encuentra eco en la noche
al llamarte a este circulo de luz”

La septima vela:

“Hecate, Dama del silencio
que sea en mí
el conocimiento y la paz
Así sea”

Ahora, toma la copa con agua entre tus manos. Cierra los ojos e imagina que te encuentras en medio de un valle, rodeado de altos árboles. La noche se abre en todas direcciones, más allá de las ramas más altas. La luna ilumina la cúpula celeste. Visualiza que un rayo de luz de luna, azul y radiante, atraviesa la oscuridad y te rodea, envolviendote por entero. Siente su calor y la forma como cada parte de tu cuerpo palpita a su contacto. Suspira, siente que la luz impregna el aire que tomas, recorriendote por entero. Siente que tus dedos transmiten al recipiente que sostienes la luminosidad que los llena. Siente el ligero palpitar en tu piel, la forma como una exquisita calidez te colma por entero. El brillo se hace cada vez más fuerte y poderoso, hasta cegarte por entero.

Entonces, abre los ojos y toma un largo sorbo de agua. Siente la manera como tu cuerpo disfruta de la sensación, analiza la sensación que te recorre mientras el liquido se desliza por tu garganta. Percibe como todo tu organismo reacciona al estimulo sensorial. La huella del eterno poder en ti.

Para culminar el pase mágico que has llevado a cabo, enciende el incienso de Azahar y disfruta de su aroma, permitiendo que tu mente divage mientras el exquisito olor te envuelve. Si lo deseas, deja que las velas se consuman, mientras realizas una pequeña meditación de indole personal rodeada por la luz del circulo de la Diosa. Sino deseas hacerlo, apaga cada una de ellas – en el sentido contrario contrario de las agujas del reloj- mientras dices:

“Crea poder en mí
Crea fuerza en mí
Así sea”

Come y bebe algo para equilibrar al energía que has obtenido mediante el ritual que has llevado a cabo.

Fuentes:
Alejandra Garáfalo Reyes. Mitos Clásicos. Editorial Intermedio. 2002.
www.wikipedia.org

Ritual:
Libro de las Sombras de Celia, 12 de diciembre de 1954 y adaptado para el uso general por mí.

(1) Según la Tradición de Brujería que practica mi familia, hoy se llevan a cabo los rituales de Hecate, como Señora de la Noche del espíritu.

La fuerza del rayo y el fuego.

Para la cosmogonía babilónica, Tiamat (1) es una diosa/monstruo de origen impreciso, que forma parte del ciclo mitológico reseñado en el poema épico Enûma Elish, donde tiene un papel destacado y relevante como principio creador y unificador de la energía Universal.

Como mencioné en una entrada anterior muchas veces, la figura de la Diosa como concepto creacionista se solía vincular – sobre todos en las antiguas culturas del Oriente Próximo – con el mar, atribuyendosele sus características primordiales y más determinantes. Tiamat no es la excepción: para la visión mitológica babilónica sería el principio femenino, el mar, representación de las potencialidades del caos prístino. Monstruo hembra, maléfico en las leyendas babilónicas, el agua salada que en unión con Apsu (el principio masculino, el agua dulce) dieron nacimiento a dioses, y animales empezando con Lahmu y Lahamu(los manglares), pero al poco tiempo de crearlos, estos los molestaron con su ruido, el dios de la magia, Ea, logró someter a Apsú, dejándolo en un largo sopor (por eso es que el agua dulce está quieta)pero no pudo hacer nada contra Tiamat quien muy enfurecida con la muerte de su esposo creó una legión de demonios liderados por Kingu, que era su amante y uno de sus hijos.

Los dioses decidieron darle todos sus poderes a Marduk, -hijo de Enki- este venció a Kingu, quien se quedó paralizado de miedo al verlo llegar, y luego a Tiamat, a la que hizo dejar la boca abierta con un vendaval y lanzó una flecha dentro del estómago. Después de esto, de la sangre de Kingu nacieron los humanos y a partir del cuerpo de Tiamat, que Marduk encadenó en los pozos del abismo y partió a la mitad, se creó, de su mitad superior el cielo y de su mitad inferior la tierra firme. Sus lágrimas se convirtieron en las nacientes del Tigris y el Éufrates.

Esta leyenda es paralela con las de Vitra en la mitología hindú y Tifón en la mitología griega.

Para la tradición de Brujería que practica mi familia, Tiamat es la Diosa cuya energía se vincula a las pasiones más poderosas y que en su grado extremo podrían calificarse de crueles e incluso violentas. En ciertas practicas mágicas cuyo origen se remonta a Persia e incluso a Petra, Tiamat es la Divinidad que crea y domina las tormentas con el poder de su ira. En determinadas tradiciones Europeas, Tiamat es la Diosa del fuego espiritual, el poder de la transformación por medio de la voluntad y el deseo prolífico. En su aspecto más benigno, se le considera también la Diosa del poder espiritual y la creación personal.

En su nombre se realizan rituales que acentúan la importancia de la voluntad personal como forma de creación. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

1 vela roja.
Incienso de canela.

Disposición:

Coloca la vela roja frente a ti y el incienso de canela a tu izquierda. Ahora cierra los ojos y toma una larga bocanada de aire. Imagina que un hilo de energía roja comienza a envolverte lentamente, desde tus pies hasta tu frente. Visualiza con el resplandor rojizo impregna cada parte de tu cuerpo, relajándote y brindándote una poderosa sensación de fuerza y paz. Cuando sientas que tu nivel de concentración ha llegado a un punto óptimo, enciende la vela invocando de la siguiente manera:

“Señora de las tormentas y el poder del fuego
Te llamo hoy
para que me brindes la fuerza del poder
de la creación
de la voluntad
de la sabiduría espiritual
Tiamat, Reina del poder del rayo
te pido que escuches mi voz
que el tiempo sea nuevo
y la fuerza en mi voz
Así sea”

A continuación cierra los ojos e imagina por un momento, lo que consideras la mejor parte de ti mismo. Puedes visualizarla a través de un objeto, un paisaje, un lugar, una escena. La importancia del símbolo es que sea simplemente parte de tu estructura mental, que sea una metáfora de tu perspectiva sobre la vida. Dota a la imagen de todos los detalles posibles. Minuciosamente, otorgale un lugar en tu mundo mental y siente que el poder de tu voluntad, de tu espíritu. Siente como la forma que has escogido representa cada momento en tu vida en que tu capacidad para discernir el poder de tu expresión espiritual ha tenido un lugar preponderante. Disfruta de la sensación de vitalidad y alegría que despierta en tu interior tu propio poder, la enorme posibilidad que te brinda tu voluntad de darle sentido a tu nombre más personal. El nombre de la Diosa en ti.

Abre los ojos y regresa a tu núcleo de conciencia habitual. Enciende el incienso de canela y disfruta de su olor, permitiendo que tu mente divage y se relaje, mientras el exquisito aroma impregna el aire que te rodea. Para finalizar el pase mágico que has llevado a cabo, permite que la vela se consuma. Come y bebe algo para equilibrar la energía que has obtenido mediante el ritual.

Fuente:

Datos sobre la forma mitológica de la Diosa Tiamat:
F.C Yarza. Diccionario de Mitología. Editmat Libros. España. 2002.
Alejandra Gárafo Reyes. Mitos Clásicos. Editorial Intermedio. España. 2006.
www.wikipedia.org
Alexander Roob. Alquimia y Mística..Ediciones Tashen. España. 2006.

Ritual:
Libro de las Sombras de Gertrude, 2 de abril de 1965 y adaptado para el uso general por mí.

(1) Según la Tradición de Brujería que practica mi familia, hoy se llevan a cabo los rituales de la Diosa Tiamat, como Señora de las Tormentas.

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