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El renacimiento cenital.
Bajo la mirada de la Doncella.

Febrero es el segundo mes del año en el calendario gregoriano, el tercer mes de invierno en los países que disfrutan de períodos estacionales, con 28 días en los años normales y 29 los años bisiestos. Fue llamado asi en honor a las Februa en las Lupercanales, el Festival de la Purificación de la Antigua Roma.

Según la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, este mes es llamado el mes de la amatista debido mayormente a una singular la leyenda que explica el origen de la virtud de protección y equilibrio que se le atribuye a la piedra. Ametis, una ninfa de extraordinaria belleza bellísima, suscitó durante una orgía el deseo de Dionisios. Secuestrada por el Dios y cuando este estaba a punto de poseerla rogó a Artemisa que la salvara. La diosa escuchó su plegaria y el perseguidor al pretender sujetarla encontró en sus manos una joya. Lleno de remordimiento por lo que había hecho, Dionisios quiso dar a la piedra el color purpúreo del vino y estableció por amor y en recuerdo de Ametis, que la violácea piedra evitara desde entonces los insanos efectos del alcohol y mantuviera la castidad. Precisamente debido a esta leyenda, el uso de esta gema se extendió en poco tiempo y fue adoptada por algunas tradiciones de Brujeria para la realización de rituales de protección y fuerza de voluntad.

En el mes de Febrero se honran a la Divinidad en la forma de Aradia, Brigit, Juno Februa y la Diosa en su aspecto de Doncella.

En el ciclo anual pagana, en el mes de febrero se celebra Imbolg o fiesta de la luz. También y dependiendo la tradición, este Sabbath es llamada Imbolc Brigantia, Immilch, Candlemas, Lupercus, Candelaria, Dia de Brigit, Disting, Fiesta de las luces – como se le llama en la Tradición que practica mi familia – e incluso fiesta de la virgen de la Candelaria en algunas regiones de Italia y latinoamerica.

La fiesta de la luz celebra el renacimiento de las fuerzas del espiritu, ligadas a la Madre Tierra y a la energía del despertar del conocimiento. Para algunas tradiciones, la celebración conmemora la cercanía de la primavera, aunque aún los rigores del invierno continuen azotando el clima. El término Imbolc – Se pronuncia embooulg- significa “En leche” y en este tiempos las ovejas comienzan a lactar, de manera que éste es una muestra palpable de la cercanía de la primavera.

En la antigüedad, sobre todo en los siglos VII y X, las brujas reunían en el centro del bosque ceremonial para crear el “Árbol de los Silencio”. Este árbol era escogido por la envergadura de su tronco y la fuerza de sus ramas, para albergar la ofrenda de la congregación a la Diosa tierra. El tronco era vaciado y en su interior tallado la figura de la Diosa y el Dios. Luego, se fabricaban las velas de cera de miel de abeja y se rodeaba el árbol con ellas, las cuales eran encendidas a la medianoche. Se invocaba a los espíritus del aire y de la energía verde para que irradiara su poder curativo y acrecentara la fortaleza de los brujos reunidos para la celebración.

Esta celebración también representa la luz interior, la fuerza para realizar algún ritual mágico de especial importancia. La luz de las velas se relaciona con la magia y la fuerza interior y el brujo la fábrica y la enciende para brindar un significado especial a la creencia en su propia voluntad.

En la algunas tradiciones de la Brujería, esta tradición es llamada: “La celebración de la energía verde” debido a que esta es la energía que se invoca y la fuerza que se atrae a través de los rituales realizados en durante la celebración.

Durante este sabbath, se celebra a la Diosa en su aspecto de Doncella, virgen y fertilizadora; el Dios en su aspecto joven y de niño sol. Para la realización de rituales y otras celebraciones relacionadas con la energía de la Diosa, se invoca la divina presencia bajo la advocación de Erigid ( Brigit ), Aradia, Aengus Og, Eros, Atenea, Inanna, Februa, Anu, Arianrhod, Branwen, Selene, Gea, Pax y Diancecht, en otras palabras, todas las Diosas Vírgenes/doncellas y los Dioses de fuego como Hefestos y Zeus.

Las plantas más utilizadas durante los rituales realizados en febrero son aquelllas que por simbolismo o ciclo de crecimiento representan la primera floración anual Salvia blanca, caléndula, limón, diente de león, semillas de azafrán, rosas, verbena, violeta, mirra, vainilla, canela, laurel, brezo, romero, olíbano, campanilla y mirra, entre otras.

Danzando entre la luz:
Para celebrar el nacimiento de la luz y el renacimiento en el resplandor de la Madre joven y llena de vida, se realizan rituales donde el principal elemento en las invocaciones es la cualidad de la luz, su cálidez y la alegría, simbolo del despertar de la conciencia. Un ritual muy sencillo y significativo, y que procede de una de las Tradiciones Italianas de la Antigua Religión, es el siguiente:

Materiales:

10 velas amarillas
7 flores amarillas. Pueden ser rosas, margaritas o cualquier otra flor de tu preferencia, mientras el color de sus pétalos sea amarillo o blanco.
7 velas blancas
Aceite de Azahar
un cuenco para quemar
un puñado de mirra
Una copa con alguna bebida de tu preferencia
Una hogaza de pan

Disposición:

Colocaremos las velas amarillas repartidas indistintamente en la habitación donde realizaremos el ritual, de tal manera que no quede un solo rincón a oscuras. Ahora, intercala las flores o si lo prefieres su pétalos entre las velas, de manera tal que siempre junto a una de la velas, podamos encontrar un grupo de petalos o una flor. Las encenderemos con cuidado.

A continuación, formaremos un circulo con las velas blancas, en cuyo centro pondremos al menos una flor o siete pétalos. Nos sentaremos ante el circulo, con el cuenco para quemar a nuestra derecha, con la mirra en su interior, y la recipiente con la esencia de azahar a nuestra derecha. Frente a ti, coloca la hogaza de pan y la copa.

Antes de comenzar el ritual, realizaremos 7 largas aspiraciones. Cada vez que tomemos una bocanada de aire, imaginaremos que la energía descendiende por nuestra espina dorsal, a través de nuestras extremidades y torso, las piernas nuestros pies. Cuando hayamos completado la séptima, levantaremos las manos, con las palmas de las manos vueltas hacía arriba e invocaremos de la siguiente manera, con estas u otras palabras, mientras conserven el sentido:

“En nombre del poder Divino de la Diosa
Protegida (o) por la mano amorosa del Dios
Invoco el poder de la luz del Universo
para que obre en mí el prodigio de la comprensión
la serenidad
el renacimiento en mis ideas.
Que el pasado muera hoy
y renazca en mi corazón la esperanza y la alegría
Asi sea”

Ahora, invoca a los guardianes del tiempo, al Dios y a la Diosa de la manera que te sea más espontáneo y natural. Una vez que lo hayas hecho, toma la flor o el puñado de pétalos y alzandolos invoca:

“Que la luz del Universo, bañe mis ideas
purifique mis conocimientos
dote de fuerza mis convicciones
que en Honor a la Diosa
la luz sea propicia en mi corazón
Asi sea”

Ahora, llena tus cabellos de los pétalos o colocate la flor como adorno, de la manera que te sea más cómodo. Toma una larga bocanada de aire, mientras disfrutas del calor y la sensación de fuerza propia de la luz te invade.

A continuación, enciende la primera vela del circulo, a tu derecha, mientras invocas:

“Que la fuerza y el conocimiento de la luz que nace sea en mi”

la segunda:

“Que la cálidez y el poder de la luz que nace sea en mi”

La tercera:

“Que el canto cálido de la Diosa me pertenezca, niña y doncella”

la cuarta:

“Que el tiempo sea en mi nuevo y definitorio”

la Quinta:

“Que cante la luz entre mis dedos y que mi fe se extienda como el amanecer”

la sexta:

“Que la fuerza de la comprensión sea mia”

y finalmente la séptima:

“Canto en el nacimiento de la luz las glorias de la Diosa.
Asi sea”

Ahora levanta de nuevo las manos, con las palmas hacia arriba y concentrate, mientras el don de la Diosa, a través de la luz, te envuelve y se hace fuerte y real en ti. Toma largas bocanadas de aire y siente como la luz impregna cada parte de tu cuerpo y mente, imagina que no queda resquicio dentro de ti, donde la luz no cante y se materialice en forma de esperanza. Sonrie, siente la alegría y la satisfacción de saber que la luz es parte de la oscuridad y que el ciclo al cumplirse brinda equilibrio al Universo.

Enciende la mirra y permite que su olor cálido y espeso se extienda por la habitación. De la manera que te sea más espontánea y natural, limpia, purifica y consagra a la Diosa y al Dios, los alimentos que tomarás en su nombre. Come con tranquilidad la hogaza de pan mientras disfrutas de la bebida que escogiste para celebrar la ocasión.

Para culminar el ritual, puedes permitir que al menos algunas velas del circulo se consuman. Despide a los Guardianes del tiempo, a la Diosa y al Dios y conserva la flor del circulo de velas blancas como recordatorio de la luz y la cálidez de la Diosa los días siguientes.

Nota: Si deseas realizar el ritual en compañia de alguien más o en un grupo de oficiantes, lo unico que deberás variar es la manera de encender las velas del circulo, ya sea turnandose o realizando las invocaciones juntos mientras alguien enciende las velas una por una. De igual manera, el banquete deberá ser más abundante, debido a que por respeto a la Diosa, todos deben sentirse satisfechos con los alimentos que tomarán durante el ritual.