La voz de la memoria.

La figura del árbol – como simbolo y expresión de ideas metafóricas profundamente arraigadas dentro de la expresión de la fe – resume una de las creencias más antiguas dentro de la Tradición de Brujería que practica mi familia. Por ese motivo, deseo dedicar un lugar especial a los Hijos del Silencio, los Eternos guardianes de la memoria de la Tierra, en mis desordenadas anotaciones, con el fin de honrar ese enigma espléndido y profundamente significativo que envuelve al Árbol, no solo como huella tangible de la permanencia de la memoria natural, sino también una imagen inalienable del valor del ciclo viviente al que todos pertenecemos.

Quiero comenzar esta pequeña sección con la Historia Natural del Roble: el Rostro de la Diosa en el bosque de los Silencios.

Danzando en el Bosque Antiguo:

Los robles son especies de larga vida que simbolizan la presencia de otras épocas y la memoria de los árboles. Los de más edad son adorados como Diosas que residen en la tierra. Al tocar el cielo con sus ramas y el Otromundo con sus raíces, los robles unen las fuerzas de la vida y de la muerte. Muertos en invierno y otra vez vivos en primavera, los robles reflejan el constante pasaje de la vida. Como símbolos de las fuerzas de las tierra subterránea y del cielo, los bosques de robles milenarios inspiran celebrar la imperturbable continuidad de la vida.

Como muchos otros árboles, los robles están fuertemente asociados a las diosas. Simboliza el incesante tránsito de la vida desde el nacimiento a la muerte para volver de nuevo a la vida. Como las Diosas, están conectados con el Otromundo subterráneo, donde habitan los espíritus ultramundanos. Extendiendo sus ramas hacia el cielo, están en conexión con los espíritus del mundo celeste, particularmente Taranis, El Dios del Rayo y el Trueno. Para la Brujería, cuanto más viejo es un roble, más sagrado, encantado y sobrenatural será.

Los robles eran especialmente sagrados para los druidas. Según la tradición Celta, un bosque natural de robles añosos atrae a los espíritus del Otromundo y del mundo celeste al Mundo Medio, el lugar de los humanos y los animales que viven en el sueli. En tiempos antiguos, los celtas realizaban su cutlo en bosques al aire libre en toda Europa y Asia Menor. Hasta los romanos se mostraban cuatos y recelaban de los bosques de robles, teniéndolos por oscuros y Misteriosos. Aun habitan con nosotros en el Mundo Medio y los añosos robles de nuestro tiempo nos invitan a sus recintos sagrados para conectar con los espíritus de ambos mundos y celebrar la continuidad de la vida a través de las épocas.

La considerable longevidad de los robles simboliza la presencia de las edades y los largos recuerdos que poseen los árboles que cubren todas y cada una de las etapas vitales. Los robles nos conducen hacia ellos como una inapreciable creación, asegurándonos con su cimbreo que la es vida es suficiente conocimiento. En un poema del aitor irlandés contemporáneo Cathal Ó Searcaigh, nos habla de alimentarnos “Del Árbol del Conocimiento”:

Se inclinaba a la carne, pero también a la risa
Y aunque le gustaba blasfemar y le faltaban dientes
Nunca fue triste ni brusca con nosotros
Cuando la visitábamos los domingos
Y nos hacía una gota de té
En el viento del Poniente
Más allá del tiempo y la fe.

Ella, la Gran Dama, se mantenía allí como un árbol
creciendo y marchitándose según la estación
“No es envejecer lo que yo hago, sino madurar”
Y sus palabras caían como semillas en la
Tierra de mi mente que las bienvenía.
Y cuando me hubo envuelto entre sus miembros fuertemente
Entre la vida y la muerte
en la danza de la memoria
Comprendí que el árbol era ella
Y él árbol era yo
Un anillo de fuego flotando
y envolviendonos en su calor”

Los robles Venerables:

Según una antigua creencia de la Antigua Religión, las brujas debian plantar un Roble en su Jardín para rememorar y comprender el paso del tiempo. Se llevaban a cabo rituales que conferian al árbol la identidad de “Guardián de los Silencios” o “Aquel que lleva el nombre del viento”. Se creía que los espíritus de quienes habían muertos insuflaban al tronco del árbol su vitalidad e inteligencia, por lo que estos renacían en la fuerza de la conciencia continuada de la Tradición de la bruja.

Según esta Tradición, para los robes venerables, el tiempo es sagrado, cada momento cuenta. Cada recuerdo tiene su lugar. La celebración y el ritual inspiraban la visión y la perspectiva. Una memoria colectiva profundamente vinculada a la idea más profunda sobre la divinidad. El recuerdo profundo conduce a una sensación de paz y continuidad. Desde la perspectiva de la continuidad, las circunstancias presnetes, las buenas y las malas por igual, aparecen como fotografías instantáneas en un largo y extraordinario viaje.

Y el Roble es el Testigo, a través del tiempo, de nuestro peregrinaje.

Asi sea.

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