La danza secreta.

Estoy convencida que muchas veces, el miedo no es otra cosa sino nuestra capacidad para estructurar nuestra incertidumbre natural hacia la complejidad del mundo que nos rodea. Aunque un concepto tan abstracto varia de cultura a cultura y arroja distintos matices, el impulso natural de “temer” ( o mejor dicho, rechazar cualquier diferencia concreta sobre lo que consideramos viable y normal) forma parte de nuestra naturaleza más primigenia. Como la Hedda Gabler de la Obra inmortal de Henrik Ibsen, podemos disimular nuestra necesidad de dominio sobre el mundo de las ideas que nos rodea, pero siempre terminamos sucumbiendo a ese anhelo de encontrar un equilibrio entre lo que comprendemos y lo que simplemente forma parte de esa región en sombras que se extiende al otro lado de la razón. Una necesidad informe y dual de crear un concepto que podamos modelar bajo nuestro pensamiento más fugaz, sin renunciar del todo a nuestra curiosidad natural.

Tal vez por ese motivo, mi capacidad psiquica, siempre será motivo de pura confusión no solo para mí misma, sino para quienes me rodean. Una perspectiva inquietante y por completo singular, que muchas veces me obliga a transitar un derrotero propio, una idea confusa y vehemente sobre mi propia idea sobre el Universo cuántico que me pertenece. Mi abuela solía decir que muchas veces quienes tenemos una forma de expresion conciente distinta a la usual, vivimos en una región en sombras, en una especie de ostracismo la mayoría de las veces voluntario, aunque otras, simplemente instintivo. Tal vez sea cierto o no, pero siempre me he esmerado por intentar incluir dentro de mi visión más personal, esa grieta en la razón más general, esa idea perenne y profundamente intima que me define y que muchas veces le otorga voz y textura a mis pensamientos. Una danza eterna y silente, una voz desconocida pero a la vez, por completo instintiva, que fluye naturalmente a través de cada una de mis opiniones y emociones. Un verbo secreto y maravilloso que se eleva, rotundo y voraz más allá de mi imaginación.

Vida, tal vez. O la necesidad de comprender ese aliento secreto y divino a través de mi propia individualidad.

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2 comentarios »

  1. Ulysses Said:

    tenemos miedo a lo desconocido?. o a lo conocido?. me confundí todo

    Saludos

  2. Deirge Said:

    Usualmente, no es temor, sino más bien desconfianza. Y sobre lo que expresé en la entrada, solo me refería a que tu pensamiento intenta encontrar incluso en lo que no puedes comprender, alguna grieta de “normalidad”, por llamarlo de alguna forma.

    Por supuesto, es una impresión por completo personal.

    Gracias por comentar.


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