Archive for junio, 2008

Trangresores: Violadores del Orden Natural.

Numerosos mitos griegos tratan sobre los transgresores y sus castigos y quizá contribuyeran a mantener el orden establecido, sobre todo en la familia, pues muchos de ellos hablan de la violación de las barreras del deseo sexual.

Casi todos están protagonizados por seres humanos, ya que, por lo general , dioses y diosas podían obrar el mal con impunidad, mientras que los desmanes de los mortales recibían severo castigo, paradoja de la que tenían plena conciencia los antiguos Griegos. A continuación cito algunos de los transgresores más destacados:

Atreo y Tiestes: hijos de Pélope, hijo a su vez Tántalo. Cuando Atreo impidió que su hermano s apoderase del Trono de Argos, Tiestes sedujo a Aérope, esposa de aquél. En venganza, Atreo invitó a Tiestes a una fiesta y le sirvió a sus propios hijos. Los hijos de Atreo eran de Agamenón y Menelao, quienes se casaron con Clitemnestra y Helena, quizás las adúlteras más famosas. Egisto, un hijo de Tiestes que sobrevivió, fue amante y complice de Clitemnestra en el asesinato de su primo Agamenón, esposo de esta.
Dédalo: Considerado por los griegos el mayor de los artesano y los inventores mortales, también fue un transgresor. Pertenecía a la casa real de Atenas pero tuvo que abandonar la ciudad tras dar muerte a su sobrino Perdix, artesano rival que había inventado la sierra basándose en la espina de un pez. Cuando Dédalo lo arrojó por un acantilado, el joven se transformó en una perdiz.

Dédalo huyo a Creta, donde entró al servicio del Rey Minos, quién había recibido de Poseidón un toro para ofrecérselo en sacrificio, un animal tan espléndido que decidió quedarse con él. Furioso, Poseidón hizo que Pasífae, esposa de Minos, se enamorase del toro. Dédalo construyó una novilla hueca, de tamaño natural, en la que Pasífae pudiera esconderse para consumar su antinatural pasión, que dió como fruto al Minotauro, bestia salvaje mitad hombre, mitad toro. Enfadado con el artesano, Minos le ordenó que construyese el Laberinto, la prisión del monstruoso híbrido, del que más adelante saldría Teseo tras haber matado al Minotauro con la ayuda del Ovillo que Dédalo le había dado a Ariadna.
Las Danaides: las cincuenta hija de Dánae, descendientes de Zeus e Ío. Se casaron contra su voluntad con los cincuenta hijos de su tio Egipto, y en la noche de bodas, cuarenta y nueve de ellas mataron a sus esposos (La otra, Hipermestra, amaba a su marido, Linceo y de su unión nacieron Perseo y Dánae). Las cuarenta y nueve asesinas recibieron el castigo de llenar eternamente una jarra de agua con un cedazo en los infiernos.

Tereo, Rey de Tracia: Ayudó a Pandión, Rey de Atenas, tomó a la hija de éste, Procne, como esposa y tuvo un hijo con ella, Itis. Filomela, la otra hija de Pandión, fue a ver su hermana y Tereo la violó y le cortó la lengua para que no pudiera delatarlo, pero Filomela tejió un tapiz que representaba su sufrimiento y se lo enseñó a Procne. En venganza, las dos hermanas mataron a Itis, lo cocinaron y lo sirvieron a su padre, quién al descubrir los hechos, se lanzó en su persecución. Como habían cometido un asesinato, se transformaron en aves: Procne en Golondrina y Filomela en Ruiseñor.

Anuncios

El depredador del Alma Femenina.

Todas las mujeres soñamos al menos una vez en la vida con el Hombre Oscuro, con el Depredador, y basta mencionar tal sueño para que lo evoquemos con inquietud. Pero ¿quién o qué es? Durante el sueño aparece como un merodeador, un asaltante o violador vestido de negro que ingresa en la casa o al cuarto de la soñante para atarcarla en la cama. Su rostro permanece en penumbras y sus rasgos están desdibujados. Es un desconocido a veces “conocido”, aunque no veamos su rostro.

Solemos pensar que se trata de una fantasía de violación pero el Hombre Oscuro rara vez ataca sexualmente. Más bien es un depredador cuyo objetivo es la garganta, el centro vital por donde fluye nuestro aliento; por donde nos alimentamos y expresamos ideas y sentimientos. De esta manera, el Hombre Oscuro impide que respiremos con libertad y profundidad, que nos expresemos y obtengamos la nutrición material y espiritual que necesitamos.

Durante el sueño intenta inmovilizar a la soñante sujetándola con fuerza mientras que ella lucha para liberarse. Pero otras veces se siente impotente para liberarse, gritar pidiendo ayuda y enfrentar al depredador. Es un ataque de amplias dimensiones al que deberíamos prestarle atención antes de descartarlo como una tontería sin sentido. Ignorar este sueño no hace más que darle más fuerza y poder a un aspecto interno de la psiquis femenina que se ha desmadrado por diversos motivos, y se ha identificado con una mirada negativa de lo femenino.

Para las psicólogas junguianas Clarissa Pinkola Estés, Marion Woodman y Ann Ulanov este tipo de sueños se produce cuando las mujeres estamos atravesando un importante cambio en nuestra vida como suele suceder con la entrada al mundo adulto siendo jóvenes, y en la mediana edad, entre los 40 a los 50 años, por ejemplo. Entonces el Hombre Oscuro intenta abrumar al ego de la mujer para que no haga el cambio y deje todo como está a costa de que la soñante termine deprimida, insatisfecha e irritable sin saber de dónde proviene su malestar.

También cuando la vida, aparentemente normal -con esposo, hijos, trabajo, profesión- ha llevado a la mujer a desconectarse de su naturaleza femenina y de su Yo más profundo. Otras veces es un claro indicio de una persona o situación depredadora externa en la vida cotidiana de la mujer.
Para la junguiana Marie-Louise Von Franz, el Hombre Oscuro es un “ánimus negativo” que en lugar de ayudara la mujer a realizar su travesía por la vida se vuelve en su contra y obstruye su desarrollo espiritual, emocional, intelectual, social. Y es posible que la mujer haya depositado en ese ánimus las proyecciones negativas acerca de lo femenino que ha recibido de su familia, la religión y de la cultura. La desvalorización y la baja autoestima alimentan a este Hombre Oscuro que aparece en el sueño a reclamar su víctima.

Este sueño ¿es un anuncio, una premonición? Encierta manera sí. Para Pinkola Estés, Marion Woodman yAnn Ulanov como también para sus antecesores, Carl Jung y Von Franz, el sueño con el Hombre Oscuro le está advirtiendo a la mujer de una situación que no puede dejar pasar y que va a tener su correlato en la vida exterior. Una persona o situación la va atacar, o ella misma se va a inflingir algún daño.

Trabajando con mujeres y sus sueños he podido observar que algunas tienen dificultad para respirar profundamente y lo hacen de una manera superficial, entrecortada y por la boca. Otras sufren persistentes alergias nasales, y rinitis, que desmejoran su calidad respiratoria y sus cuellos y hombros están muy tensos. Y si se indaga un poco más es posible advertir una actitud de indiferencia o desconexión con el cuerpo, con la propia nutrición, descanso y bienestar de algún tipo. O bien, aún teniendo todo preparado la mujer hace fracasar sus propios proyectos y actividades, o deja que otros lo hagan.

El objetivo del Hombre Oscuro es que el ego de la mujer (nuestro yo civilizado, nuestra personalidad) no haga contacto con el Sí Mismo, la Mujer Salvaje, la Diosa interior, el Yo más profundo, sabio e intuitivo, que toda mujer posee para desarrollarse, madurar y/o cambiar hacia una vida más plena e integral. Porque, como lo expresa Marie-Lousie Von Franz, los sueños registran el proceso de individuación, la travesía del ego hasta ponerse en contacto con el Sí Mismo, el centro regulador y organizador de la psiquis. Un centro interno representado en tantos mitos y tradiciones femeninas por las Diosas.

En este sentido, el Hombre Oscuro es una parte interna que está depredando el alma, libertad, creatividad y autoestima de la mujer, asustando al ego y reforzando los temores, prejuicios e ideas patriarcales que el ego ha asimilado.

Siguiendo a las junguianas vemos que el Hombre Oscuro puede llegar a frenar y detener la evolución de la mujer sumergiéndola en “una noche oscura del alma”. Y a veces lo logra. Pero en otras ocasiones sólo es un intento cuando el ego de la mujer mantiene canales abiertos con el Sí Mismo, la Mujer Salvaje o Diosa Interior que mencionamos. Es decir, con el arquetipo femenino innato, que surge de las profundidades del inconsciente proveyendo de sabiduría, vitalidad y creatividad, autoestima y sanación, intuición y realización.

Según el desarrollo de cada mujer el Hombre Oscuro aparece cuando:
1. La soñante está deseando un cambio importante en suvida o está por aventurarse a algo nuevo y diferente a lo que hecho hasta el presente.
2. La soñante vive una profunda desconexión interna con su naturaleza femenina y su cuerpo, se desvaloriza, se autocritica exageramente, y hace cosas que le hacen bajar su autoestima.
3. La soñante se apoya en un ego inmaduro y muy ingenuo. O su ego se ha vuelto muy rígido y racional, lo que demuestra inmadurez y hasta ingenuidad. También cuando su ego se orienta a agradar a los demás y a satisfacer las demandas de los otros sin atender las propias.
4. La soñante ha asimilado las proyecciones negativas de la familia, las religiones y la cultura acerca de lo femenino.
5. La soñante es una mujer que ha sido maltratada y/o violada y aún no ha terminado de elaborar esa experiencia.
6. La soñante es una joven o mujer adulta con problemas de anorexia o bulimia y somete a su cuerpo a continuas dietas, purgas y encorseta su cuerpo, su mente y su alma al “modelo” de mujer que le venden las revistas, la publicidad y las ideologías patriarcales. En el sueño el depredador le roba la comida o aparece como un personaje muy obeso.
7. Cuando la naturaleza femenina de la soñante se está secando y congelando emocionalmente y el ego no hunde sus raíces en la fuerza, energía y sabiduría del Sí Mismo.

Como sucede en los sueños la mujer debe luchar enfrentando a esta fuerza depredadora para limitar su accionar, quitarle poder y eventualmente transformarlo en otra cosa. Por eso, cuando este sueño se hace presente en nuestro mundo onírico es una excelente ocasión para comenzar un trabajo interno, una iniciación, que traerá muchos beneficios.

Para ello escribir el sueño y darle nombre a este Hombre Oscuro es uno de los primeros pasos efectivos. Luego viene un trabajo más intenso para descubrir la conexión que hay entre este sueño y la vida cotidiana de la soñante y con otros sueños que darán indicios para desactivar al Hombre Oscuro. Lo maravilloso es que el Sí Mismo, la Diosa interior, va guiando e instruyendo al ego en lo que tiene que hacer y el ego va apareciendo como más fuerte y sustancial.

Cuando se hace un trabajo consciente con el Hombre Oscuro suelen aparecer figuras femeninas que ayudan a la mujer: la Joven Diosa, la Vieja Sabia, la Sanadora, la Hermana Gemela, la Mujer Chamán. Animales hembras como así también otros símbolos femeninos (calderos, lunas, úteros, sangre menstrual, mandalas, flores, lagos, etc.) son utilizados por el Sí Mismo para darse a entender y guiarnos. También empiezan los sueños con la Pareja Sagrada y un personaje masculino ama y apoya a la mujer sin que ella se someta a él y sin que él esté sometido a la soñante, convirtiéndose en un “ánimus positivo” conectado a la Mujer Salvaje, a la Diosa interior.
En momentos de crisis socio-económica los sueños con el Hombre Oscuro se han intensificado porque los peligros de la vida externa han aumentado infiltrándose en la psiquis fomentando actitudes destructivas. Sin embargo, el Sí Mismo, la Diosa interior, también toma cartas en el asunto intensificando sus mensajes y advertencias para que el ego adopte actitudes protectoras y de cambio.

Además, cuando trabajamos mitos y cuentos encontramos al Hombre Oscuro personificado en BarbaAzul o en el dios griego Hades. Y al propio ego femenino representado por la joven e ingenua esposa de Barba Azul o en la joven diosa Core secuestrada por Hades.

En ambos relatos también aparecen otros personajes que ayudan y liberan a la protagonista (las hermanas y hermanos del cuento de Perrault y la diosa madre Deméter y la diosa bruja Hécate en el mito griego) simbolizando aspectos positivos del ego y del Sí Mismo. “La Hermana Serpiente” es una interesante leyenda quichua donde la mujer recibe instrucciones de su hermana gemela con aspecto de serpiente para que, llegado el momento, pueda liberarse del depredador al cual ha confundido con un seductor hombre que quiere casarse con ella. En la leyenda mapuche “El Diablo de barba verde” se presenta la misma situación, de la que la protagonista se liberará tomando un rol activo y protagónico, contando con la ayuda de su Sí Mismo que aparece en ambos relatos bajo la forma de un animal guía.

Fuente:
Analía Bernardo. El hombre Oscuro. Taller de la Sabiduría de los Sueños.

Esperando a la belleza: La visión perpendicular de Vanessa Beecroft

Vanessa Beecroft “pinta” retratos individuales y de grupo en tres dimensiones con chicas y mujeres. Ocupan una determinada sala durante un determinado tiempo, la artista las viste, normalmente con poca ropa,a menudo llevan peluca y nunca tienen contacto con los espectadores. El resultado de esto es una atmósfera extrañamente fría e inquietante que hace que el espectador se sienta fuera de lugar, como las propias modelos que, inmóviles, parecen simplemente estar esperando algo. “Me interesa la interrelación entre el hecho de que las modelos sean mujeres de carne y hueso y funcionen como obras de arte o imágenes” explica la artista. El arte de Beecroft es difícil de clasificar. ¿Viene a ser como las performances o “esculturas vivas” del equipo británico integrado por Gilbert & George, o equivale quizá a una forma moderna de retrato, naturalezas muertas psicologicamente inquietantes compuestas por sujetos vivos? No conocemos la respuesta a esta pregunta.

En una de sus primeras exposiciones, en 1994, en una galería de Colonia, Beecroft presentó a 30 chicas en un salón al que no podía acceder el público. Sólo podía verse a través de un pequeño marco de ventana rectangular que producía la sensación de estar observando a través de una mirilla. Todas las chicas tenían cuerpo no muy atléticos y sólo llevaban puestos unos zapatos negros y calcetines de media hasta la rodilla, ropa interior gris y tops negros o grises. Este uniforme, que creaba una composición visual impactante en el espacio, quedaba completado con pelucas rubias, unas con trenzas y otras sin. Algunas modelos estaban sentadas haciendo mohines, otras estaban apoyadas en la pared y otras caminaban de un lugar a otro. Ninguna parecía esperar que ocurriera nada; en vez de un lapso de actividad, lo que se observaba era un momento pura y simplemente aburrido. El título de este trabajo era muy significativo: A blonde Dream ( Rubias de ensueño ). Además, como el evento tuvo lugar en Alemania, parecía evidente la alusión al cliché de “belleza aria” que se extendió durante todo el tercer Reich.

Nacida en los años sesenta, Beecroft no se inspiró para sus treinta conjugaciones provocativas de la figura femenina en su experiencia propia sino en la película de Roberto Rosellini Alemania Año Cero (1947). Más concretamente, en Edmund, el antihéroe de la película, que en las ruinas del Berlín de posguerra mata a su padre y se suicida. En el evento se hizo un circuito cerrado de varios episodios de ficción narrativa. Una narración mediática sobre la desaparición de la moralidad se tradujo en un espectáculo para un medio distinto y, como la película, se compuso de personas “reales” que prescindían de cualquier tipo de guión. Ante aquella traducción tan fría y casi absurda, se desafiaba a los espectadores a recordar imágenes similares de su memoria visual, imágenes que pueden haber venido al recuerdo tanto a partir de películas como de experiencias de la “vida real”

A Blonde Dream:

A Blinde Dream es una de las instalaciones típicas puestas en escena por un artista. Una y otras vez, Beecroft sitúa en espacios meticulosamente definidos a modelos, actrices e incluso a mujeres que se han encontrado por casualidad en la calle, haciendo mención en el proceso de una variedad de códigos culturales como el cine, la moda, la literatura o el arte. En Play ( 1995), por ejemplo, hacía una referencia explicita a la obra teatral homónima que Samuel Beckett publicó en 1963. Los personajes de Beckett fueron sustituidos por tres dobles de la artista: dos sentadas en una silla una cerca de la otra, con los pies descalzos, la misma peluca morena y un abrigo negro, y la tercera, que sólo llevaba unos zapatos oscuros, ropa interior de color vivo y una peluca pelirroja andaba en círculos a su alrededor y las observaba con una mirada desconfiada. Un cuadro simbólico con implicaciones transcendentales surgía de esta naturaleza muerta silenciosa y carente de movimiento: las alusiones variaban desde el cabello pelirrojo de la revolucionaria socialista Rosa Luxemburg hasta las piernas y pies desnudos de las innumerables representaciones de la Pieta. Era interesante ver a la artista tratando el tema de la percepción, condición previa natural del arte visual y reformulándolo en los términos de la acción circular, psicótica, autoreferencial e inútil de Play.

Diarios:

Estos trabajos se han complementado con dibujos delicados, por ejemplo de cabezas femeninas enigmáticas como Lotte ( 1994), con su larga melena pelirroja. Beecrof también ha empleado otros soportes, como los libros. En los inicios de su carrera empezó a registrar aspectos importantes de su actividad estética en una especie de diario titulado Despair (Desesperación, 1983 – 1985) En este diario, además de describir sus hábitos de alimentación, hacía confesiones íntimas sobre sus sentimientos de culpa y la relación con sus padres. Este autorretrato literario se exhibió en la primera exposición de Beecroft en una galería de Milán, durante una presentación para chicas descubiertas en las calles de la ciudad a quienes les pidió que fueran un público “comprensivo” para el diario. Todas ellas llevaban ropa de Beecroft, de modo que las lectoras y el tema del libro tendían a fusionarse. Tanto las lectoras como el libro tenían una función especifica: podía llegar a identificarse, pero guardando siempre las distancias. La directora de este cuadro, por su parte, estaba dentro como fuera de la presentación igualmente autoreferencial y extrareferencial.

En busca del Tiempo Nuevo.

Mi abuela solía decir que la bondad moral es un misterio: tan conmovedor, incomprensible y ambivalente como todos los misterios. En cierto modo nos sana y nos engendra, y sin embargo, la mera idea moral que define un elemento como “bueno” y su necesaria contraparte negativa, nos somete eventualmente a una limitación intelectual que nos lleva muchos esfuerzos vencer. Indudablemente, los criterios conceptuales y primarios que nos llevan a juzgar el mundo en elementos paritarios y contrarios, ejercen una dualidad intrínseca que nos obliga a tomar partido hacia un extremo u otro: una visión primitiva y con toda probabilidad prejuiciada sobre la libertad de la opinión personal y aun más, la expresión creadora más espiritual.

Por supuesto, la idea más idealista sobre el mundo nos permite analizar cada perspectiva bajo un cariz diametral perfectamente discernible: tanto lo que nos parece “aceptable, correcto y decente” como lo que nos parece “execrable y fuera de orden” crean un equilibrio infinitesimal sobre el poder que ejercemos sobre nuestro verbo creador. En ocasiones, nos encontramos que esa enorme red de opiniones y recreaciones sobre el mundo cenital de nuestras ideas, tiene fronteras borrosas, irascibles, desdibujadas y que inevitablemente, nos reducen a un estigma moral fáctico que con frecuencia no podemos superar. Un invierno psíquico, en el sentido más profundo y lacerante, que trae el beso de la muerte espiritual a todo lo que toca. La frialdad significa el final de cualquier relación emocional, ese vinculo zigzagueante y palpitante que define y conforma nuestro Universo cenital más intimo.

Estoy convencida que nuestra capacidad para crear y elaborar un concepto de la verdad y la razón es por completo infinito: La renovación del fuego creador, un propósito claro y dioclesiano que se eleva sobre nuestras dudas, sobre cualquier temor e incertidumbre para delinear un mundo utópico que se construye a si mismo en todas direcciones a partir de nuestra convicción más profunda y unilateral. Pero esa profundo poder para componer y construir la fuente de una sabiduría profunda y concreta, proviene de una completa libertad conceptual, ese maravilloso conocimiento que subyace en nuestra mente y que nos lleva a convencernos de la ausencia de cualquier limite, de cualquier temor, de toda restricción intelectual que pueda restringir la voz de la idea, la visión de un mundo abstracto y espléndido, a la medida de nuestras aspiraciones más profundas. Una sensación de absoluto poder, de una esperanza recién nacida que palpita en algún lugar de nuestra memoria más antigua para indicarnos un lugar donde acudir para encontrar nuestro reflejo, el verdadero rostro que se esconde tras un mundo de conceptos, tras la necesidad en ocasiones insoportable de juzgar una y otra vez a través de parámetros poco menos que sin sentido. Como diría mi abuela, abrir las alas del pensamiento y echar a volar, hacia ese horizonte de fuego y ópalo que aguarda por nosotros más allá del tiempo cronológicamente exacto. Una pasión irresoluta, incontestable, una decisión cerval de construir nuestra propia ciudadela de palabras y principios. Nacer de nuevo, a través de nuestra voluntad.

La voz del tiempo y del futuro, en mí.

Asi sea.

El signo sagrado: El espino.


Según la Tradición mágica Irlandesa, el espino de los Faérie es sagrado e inviolable, debido que marca su habitat; especialmente un espino que crece solitario en medio de un campo abierto. Talar un espino de los faérie trae la calamidad y la deshonra a los habitantes de los faérie vecinos. Al honrar el espino sagrado, las gentes del Mundo Medio adquieren la habilidad de proteger y apoyar todos los aspectos de la vida y aumentan su sabiduría.

El espino, sea árbol o arbusto, nos recuerda la presencia de los faérie que viven en las cercanías. Según la Tradición mágica Irlandesa, el espino señala el hábitat de las hadas, y el suelo que lo rodea está santificado por su espina. La sabiduría proverbial nos dice que es sencillamente una locura cortar o dañar un espino, especialmente un espino solitario quec rece en medio de un espacio abierto, que marca los límites entre dos vecinos, que se desarrolla cerca de un pozo sagrado, un fuerte de hadas o el hogar. Hasta la “gente de la ciudad” deja pequeños patios en medio de los complekos urbanos para espinos solitarios, temiendo ocasiones la ira de los faerié. No es una gran sorpresa, como explica la tradición, que cortar un espino acabe en una calamidad e incluso la muerte. En la mayoría de los pueblos de la Irlanda rural se puede escuchar la historia de un lugareño que ignoró las advertencias de los vecinos, taló un espino y murió poco después.

Un incidente reciente y bien conocido ocurrió en el condado de Artrim, según lo explica Jin Grant de Beslfast. Hace unos años, durante la construcción de una inmensa fábrica, los trabajadores habúan dejado intacto un espino. Los “chicos” locales habian limpindo todo lo demás, pero ellos no:

“…Lo cortarían ni afectarían de manera alguna. Finalmente, la compañía contrató a un inglés para arrancarlo. Podó el árbol y arrancó sus raíces. El siguiente paso consistía en colocar los pilotes de los cimientos, pilotes de cemento armado de aproximadamente cuarenta centímetros de diámetro por tres maestros de largo. Colocaron los pilotes con una maquina, pero a la mañana siguiente, ¡los pilotes estaban a un metro de distancia de donde debían estar!…Así que trajeron más pilotes y los volvieron a colocar en la tierra. A la mañana siguiente estaban otra vez a un metro de distancia, ¡Pero en la dirección contraria al primer movimiento! Por lo tanto convocaron una conferencia para ver quién era el culpable…el hombre más bajo de la reunión se levantó y dijo:

– La única manera para que puedan construir su fábrica aquí es volver a plantar el espino donde estaba. – ¿Como, si lo han cortado? – le contestaron.

– Injertadlo – contestó. Al principio nadie le creyó…Así que trajeron un especialista en árboles de Holanda. Replantó las raíces del árbol y las injertó. Ahora hay un patio diminuto en el centro de la fábrica de un espino. Al hombre faérie no lo hemos vuelto a ver más, pero el espino sobrevive”

Según la tradición, el espino florce el 1 de mayo y señala la llegada del verano. Siempre deseosos de una buena fiesta, los faérie favorecen a esta especie, no solo por sus espinas fieras y protectoras; también por la alegría que trae al verano.

Mitos y Sociedad: Costumbres Públicas y Privadas.

Aunque los orígenes de las antiguas creencias religiosas griegas continúan envueltos en oscuridad, el panteón griego ya estaba claramente establecido hacia 750 a.C. Sus principales figuras desempeñan un papel destacado en los grandes poemas épicos de Homero, La Iliada y la Odísea que probablemente fueron compuestos en esta época y muestras signos de una tradición poética muy antigua.

Los griegos creúan que su vida y su destino estaban regidos por múltiples divinidades, las más importantes de las cuales eran los Olímpicos, los dioses y diosas que vivían en el Monte Olímpo. Una estatua del Dios Hermes podía señalar la entrada de una casa griega, mientras que el hogar estaba consagrado a Hestia. Se rendía culto a los héroes, por lo general hijos un dios y una mujer, en calidad de espíritus eternos que podian interceder en favor de los mortales. Se consideraban ejemplares en su valor y su nobleza, y sus batallas contra los monstruos era temas populares en el arte y la literatura. Muchos estados tenían una deidad o un héroe como fundador o protector, pretensión que se apoyaba en mitos como el de la competición entre Atenea y Poseidón. Algunas familiares nobles aseguraban descender de un héroe, un argonauta, por ejemplo.

También se rendía culto como divinidades a una serie de cualidades abstractas positivas, como la “Justicia” o la “juventud”. En un extremo más tenebroso, los griegos temían caer victimas de las fuerzas de la Oscuridad, como las Furias o la Hechicera Hécate.

Los Olimpos, eran objetos de los cultos más populares y extendidos. La mayoría de los ritos religiosos en su honor tenían lugar en santuarios consagrados al dios o a la diosa en cuestión, cuya estatua se alzaba en un templo que constituía el centro del santuario. Delante del templo, al aire libre, los sacerdotes realizaban sacrificios mientras los fieles observaban, en algunos casos en una stoa ( galería cubierta ), y después comían la carne asada del animal sacrificado. Entre las ofrendas votivas, que se colocaban alrededor del templo y en las escaleras, había estatuas de bronce, marfil y , para los menos acaudalados, de terracota. Fuera de los santuarios de los Olímpicos se presentaban ofrendas a otras figuras divinas o semidivinas, como los héroes, en numerosos altares y lugares sagrados.

Los templos era importantes centros públicos para la expresión de la cultura estatal. En sus fríos y pedimentos solían aparecer batallas mitológicas entre las fuerzas de la civilización, representadas por la ciudad -estado y los Olímpicos, y las fuerzas de la transgresión y la barbarie, representadas por gigantes y monstruos. Los atenienses del siglo V a.C, poseían dos instituciones para narrar los mitos a gran escala; el teatro y los recitales de poesía. Atenas creó el teatro como gran espectáculo público en el que unos 16.000 ciudadanos podían presenciar las tragedias, casi siempre basadas en mitos y leyendas. La poesía, sobre todo la de Homero y Hesíodo, era recitada por profesionales, los rapsodas, y se declamaban La Ilíada y la Odisea completas en las Panetenas. Se encargaban y leían en público poemas sobre mitos para conmemorar acontecimientos como la victoria de un ciudadano en los juegos, por ejemplo.

La educación y la vida intelectual contaban con el soporte de la mitología. Los mitos narrados por Homero y Hesíodo constituían el núcleo de la enseñanza y fueron temas de debate entre filósifos, cientificos e historiadores a partir del siglo V. a.C.

En nombre de la Diosa, baile de estrellas.

Antiguamente, la figura de la Diosa representaba todo deseo, todo forma de expresión, todo sentimiento. Pequeño o grande, cualquier aspecto de la memoria humana estaba contenido en la voz del tiempo Divino representada por la dualidad femenina. Con el transcurrir de las Eras, la historia de la Diosa quedó sepultada bajo el prejuicio y la densa expresión patriarcal. No obstante, siempre floreció una y otra vez, el corazón de sus Hijas, en las Damas de la Luna que danzan bajo las cúpula de un cielo ciego y espléndido, para elevar su voz a los dedos de la Madre secreta, la Señora del Tiempo, El rostro del tiempo secular.

Que sea en nuestros, la voz de la Diosa, de ese misterio ancestral que aun sobrevive en cada uno de nosotros:


Que Héstia te ayude a volver hacia tu centro, hacia el sagrado hogar, mandala interna de tu verdad y de tu ser. Lugar silencioso y solitario, acogedor y amoroso. Que Héstia te conceda el don de ser tu propio hogar, tu refugio y tu consuelo. Solamente así podrás amparar a tus hermanas. Solamente así podrás tener una vida que sea digna.


Que Deméter te permita extender el fuego sagrado para la comunidad que te rodea, que ella te enseñe la simplicidad del amor gratuito, leve y alegre. Que Deméter te guíe en la maternidad, te muestre los caminos de la confianza en ti misma, de la paciencia y de la perseverancia para con los pequeños. Que Deméter te conceda la bendición de la sabiduría materna. Que Atenea entonces te traiga la visión más amplia, que te bendiga con la sabiduría de las artes y de las ciencias.

Que Atenea te dé el don de la objetividad, de la firmeza y de la cualificación. Que te enseñe a ser intrépida cuando sea necesario y prudente cuando sea la hora. Que Atenea te oriente en las asociaciones y en las profesiones ayudándote a prosperar en medio de un mundo masculino.

Que Perséfone venga entonces para enseñarte que no todo lo que existe está expuesto bajo el sol y que la racionalidad tiene alcance limitado. Que recibas el don de la intuición y de la profundidad. Que puedas ser aprendiz de hechicera al ir rumbo a los misterios que habitan en ti misma.
Que Perséfone te muestre la belleza y el sentido de los sueños, de los antojos y de las visiones, dándote el poder para brotar.

Que Ártemisa, nuestra hermana más antigua, la siempre joven y reluciente Ártemisa, sea entonces rescatada del fondo del alma femenina. Que ella te muestre las corrientes que te aprisionan y te dé la fuerza y el coraje para quebrarlas, para romper los tabúes y desafiar los límites.

Que Ártemisa te conceda la bendición de respirar los aires frescos del verde nuevo de la naturaleza, que te haga sentir escalofríos de placer al correr libre, sintiéndote suelta y completamente bien contigo misma.

Que Hera llegue finalmente con su manto estrellado de reina, pudiendo, ahora sí, donarte el poder que ella guarda. Que con Hera descubras el respeto para contigo misma y lo sepas imponer a los demás. Que Hera te conceda la autoridad y la dignidad de un liderazgo capaz de traer equilibrio y justicia a nuestro mundo y a tu vida en él.

Que, finalmente, madura y libre, sabia e intrépida, profunda y objetiva puedas encontrar a Afrodita, la diosa del amor y de la gracia. Que la belleza de Afrodita irradie armonía y equilibrio en tu vida. Que el amor de Afrodita guíe tu propio amor, en primer lugar para contigo misma. Que la dignidad de Afrodita te muestre que amor no combina con mutilación y que la gracia es un soplo divino que abraza el alma de aquella que descubrió que ser es un arte y la danza su expresión.

Fuente:

Adriana Tanese Nogueira. Filósofa, analista junguiana, máster en Ciencias de la Religión formada por el Curso Preparación para Gestación, Parto, Puerperio y Lactancia, Curso de Extensión, Teleduc, FCM-135, Unicamp. Coautora del libro “Mujeres cuentan el Parto” y coordinadora de la ONG “Amigas del Parto”.

Premios Dardo: Un reconocimiento que me honra.

Mi querídisima Violeta, – Bruja Urbana, genio fotográfico, gemela cósmica – me ha escogido entre sus blogs preferidos, otorgándome el premio Dardo, un reconocimiento que por supuesto, le agradezco enormemente. Como creo haberlo mencionado en alguna que otra entrada de esta desordenada bitácora, mi única intención al escribir estas memorias sin sentido, es mostrar los fragmentos que forman la estructura de mi vida cotídiana, asi como mis creencias y principios morales. Por tanto, para mi resulta de inestimable valor que alguno de mis articulos o recopilaciones puedan haber ayudado de alguna manera, a cualquiera de mis amables lectores.

Los Premios Dardo son una iniciativa desarrollada en forma de Meme ( preguntas en hilo que suelen ser respondidas en cadenas consecutivas de blog a blog ) y cuyo principal objetivo consiste en votar a aquellos bloggers que mantienen un espacio en la blogsfera en modo activo y con información que consideramos importante o que reviste algún valor. Por tal motivo, desearía nominar a:

* Sator, por su extraordinario trabajo en Magickaddiction. Aunque últimamente las entradas se han espaciado más de lo deseable para sus devotos lectores – entre los que me cuento, obviamente – la información al completo es una recopilación magnifica de conocimientos vivenciales sobre Ocultismo y esoterismo. Un espacio a tener en cuenta si hablamos sobre un brevario mágico de inestimable valor.

* Victor Solano, por ¿Comunicación? , una pieza maravillosa sobre el nuevo arte del periodismo en tiempos virtuales. Creador del Manifiesto del Blogger y sobre todo, lider de la campaña Soy libre, soy Blogger a la cual me honra haberme Unido. Aunque la información con frecuencia hace referecia a problemas especificos sobre aspectos periódisticos o circunstancias concretas de su natal Colombia, el trabajo de Victor Solano se distingue por su Universalidad y su preocupación por el valor intrinseco y muchas vulnerado de la Libertad de expresión.

* Kassandra por Tríptico. Originalidad y creatividad son las palabras que definen esta región palpitante de ideas y fuerza en la cual habita Kassandra desde hace más de dos años consecutivos. Reinventandose constantemente, Triptico ha logrado abarcar no solo una forma de expresión unica, sino una personalidad virtual profundamente rica.

Mis disculpas de antemano por no poder incluir a todos los blogs que visito habitualmente. Prometo redactar una entrada incluyendo a todos los espléndidos fragmentos de conocimiento que me han inspirado.

A.

La vara adivinatoria: El Avellano.

El avellano simboliza la purea y la virtud, y por inferencia, la guía. La avellana, verde y comestible, produce una sustancia lechosa que es objeto de una antigua asociación con las diosas madre de la fertilidad, la curación y las fuentes del conocimiento. Sus ramas y su elegante follaje le confieren un aspecto de calma. Las ramas del avellano, que tienen por naturaleza a formar horquillas, son las elegidas para encontrar fuentes de agua subterránea. Práctico en la naturaleza, el Avellano es, según la tradición de Brujería, una guía para los asuntos prácticos del día.

El Avellano es por naturaleza, relajante y reconfortante. Mientras que los aspectos ultramundanos del Serbal se asocian con las diosas fieramente ctónicas, el avellano se asocia con los aspectos más alimenticios y amables de las diosas Madre. Su presencia atrae una sensación de acomodo y seguridad. El avellano señala una preocupación por los aspectos más prácticos y domésticos de la vida que incluyen nuestra salud, bienestar, sustento y relación con la familia y amigos.

Los aspectos maternales del avellano se amplían con la leche que se extrae de la Avellana Verde. La avellana pasa, por lo tanto, a simbolizar la pureza, y, a través de su virtud, el guiar a los demás.

Entre los Fianna de Irlanda de que nos habla el ciclo de Fionn, sólo los más nobles, rápidos y honorables de los hombres eran elegidos como compañeros de armas. Probados, primero en su honor, y después, en la habilidad para la poesía, los guerreros pasaban la prueba final de su fuerza en la furia de la batalla. Con la única protección de un escudo y una rama de rama de avellano, y en un prado, el guerrero se enfrenta a las lanzas que arrojan nueve compañeros. Se trata de un combate ridículamente injusto si el guerrero no cree en él mismo y en las virtudes del Avellano.

El uso de ramas de avellanos por zahoríes es su cualidad más reconocida. Durante siglos, las ramas del Avellano, con su natural forma de horquilla, han sido utilizas por éstos para bucar fuentes subterráneas de agua. El Zahorí sostiene con cuidado los dos extremos de la rama horquillada a un brazo de distancia y explora el suelo con ella; la punta de la vara se inclina de repente hacia el suelo y señala el lugar donde se encuentra la fuente de agua subterránea. Su señal es clara y evidente. Cuanto más fuerte es el impulso, más cerca de la superficie se encuentra el agua. A través de los siglos, las propiedades adivinatorias del avellano han sido relacionadas con la adivinación y la guia espíritual.

El Avellano puede usarse también en ritos de adivinación empleando la cáscara de una avellana como orácylo. Las fuentes de este ritual son escasas e inciertas, pero el avellano es reconocido como fuente de guía y conocimiento de los aspectos más comunes y prágmaticos de la vida.

Un Avellano, y especialmente la avellana, simbolizan la búsqueda de una guía en el mundo interior para los asuntos cotidíanos. Sus señales se encuentran a menudo en la naturaleza. Como un ermitaño celta, debería buscar su guía en las acciones de los animales y las criaturas que le rodean.

La Luna Menguante: El misterio de la muerte y el renacimiento.

La mengua de la Luna, cuando llega a su momento de máximo desarrollo, produce un primer acercamiento a la intuición profunda de la muerte. Eso se proyecta a nuestras vidas. Tanto la mitología como el folklore han explicado la muerte como la consecuencia de un error trivial en la transmisión de un mensaje, lo cual lo convierte en erróneo. Otras veces se debe a una trampa, a una traición, a la malicia. Otras, se atribuyen a algún mal, el cual arruina todo. Pero casi nunca, la muerte es asumida en los mitos como parte de la vida o de la naturaleza de las cosas, salvo en culturas agrarias en que las representaciones de las diosas incluyen ambos aspectos. La desaparición y reaparición de la Luna, vistas como muerte y renacimiento, permitió al hombre reflexionar sobre estos procesos. Las imágenes naturales han servido a lo largo de la historia de la humanidad para ayudar a interiorizar aspectos vitales. Aquellos mismos, que desde una mente racional y fría correrían el riesgo de ser rechazados, a través de la imagen mítica permiten un acercamiento y al mismo tiempo un trabajo, tal vez inconsciente, en lo profundo de la psique, labrando el campo y preparando al hombre para la aceptación de esa parte del proceso vital.

Era tal la asimilación que las sociedades arcaicas y paganas hacían con respecto a la mengua y desaparición de la Luna y la decadencia y muerte del ser humano, que se llegó a llorar por la muerte del astro, en que la tragedia se convertía en el destino del hombre así como en el de la Luna misma. Cuando finalmente la Luna desaparecía esos tres días, generando oscuridad, ésta sólo era abatida por la luz de las estrellas, y el hombre comenzó a ver un delgado hilo de luz curvado que comenzaba a emerger nuevamente. Este renacimiento, automáticamente lo llevó a la idea del propio renacimiento. Nunca sabremos cuándo esto fue experimentado por primera vez, ni qué sintió exactamente ese ser humano, pero tiene que haber sido mucho antes de que las fases y los ciclos de la Luna se comenzaran a grabar en hueso, marfil y piedra, o sea, hace mucho más de 30.000 años. Entre los indios de California, todavía se cantaba en el siglo XIX mientras se danzaba en un círculo bajo la Luna Negra, el siguiente verso:

Como la Luna muere, y vuelve a la vida otra vez, así nosotros también, teniendo que morir, naceremos nuevamente.

Aquí tenemos algunos ejemplos del lazo entre la muerte y la luna:

Entre las tribus de Nueva Gales del Sur, la Luna le pidió a algunos hombres que llevaran sus serpientes por él (vean que acá la Luna tiene sexo masculino y serpientes), pero ellos temieron y la Luna dijo: Como ustedes no hicieron lo que yo pedí, han perdido para siempre la oportunidad de surgir nuevamente después de que mueran. Otro mito, entre los Arunta de Australia dice que la Luna vivía entre los hombres, pero murió y fue enterrada, y luego de tres días surgió nuevamente como un hombre joven. El pueblo escapó, y la Luna dijo: no escapen o morirán todos; yo moriré también pero surgiré nuevamente en el cielo. En muchos relatos es la Luna misma la que trata de dar la inmortalidad a los seres humanos –preservando el vínculo- pero ese acto fue impedido por algún mensajero tonto que transmitió mal el mensaje o por los receptores que no lo interpretaron.

La Luna ha sido intuida como un astro ambivalente, porque en su recorrido no sólo está la vida sino también la mengua, que se traduce luego en su desaparición de tres días. A esto, podemos también agregar ciertas relaciones que muchos pueblos han hecho asociando a ambas, o además el color de la Luna asimilado a un derramamiento de sangre ocurrido o por ocurrir.

Les diría que en la mayoría de los casos, se trata de un hecho que todavía no ocurrió. Y esto nos lleva también a la asociación del astro con la profecía y la intuición. Algunas pocas veces y por algunos instantes, la Luna puede ser vista como si tuviera un velo rojizo delante de ella, es un fenómeno atmosférico, que no pasó desapercibido a nuestros ancestros. Cuando veían esto, decían que si ella aparecía roja en el cielo, es porque habría derramamiento de sangre. Del mismo modo, y esto es muy común entre los germanos, se asocia el amanecer con el sol rojo a las mismas causas, es un anuncio de que hubo, esta vez en el pasado, derramamiento de sangre.

Si alguna vez se ha creído que la Luna creciente traía vida y la menguante, muerte, entonces los rituales apotropaicos que rodean al menguante se vuelven inteligibles, dado que intentaban proteger a la comunidad de las fuerzas del mal. Los judíos de los primeros tiempos decían que las fuerzas del mal se incrementaban en la Luna menguante y, de acuerdo a algunos místicos judíos, mirar la Luna estaba totalmente prohibido, aunque se podía mirar casualmente cuando se recitaba la bendición de la Luna Nueva o Negra (levanah significa “Luna” en hebreo). Todavía en el siglo XIX, en algunos lugares alrededor del mundo, se posponían bodas y viajes durante la Luna menguante, los bebés se ocultaban y se suspendía la siembra (con excepción de los vegetales de raíz cuya energía baja en la oscuridad). El miedo ha quedado, aunque en la mayoría de los casos se olvidaron los motivos que lo engendraron.

Abundan los mitos en los que la Luna concede la inmortalidad voluntariamente y luego la quita o los hombres la pierden, u otros en que se le pide concretamente que la conceda. Existen relatos a lo largo del mundo de una Luna que secuestra, ofendida con los hombres (como en NO de América), de una Luna cazadora en Grecia, Roma y el Cercano Oriente, todo esto puede ser visto como el astro originando la muerte. Si retrocedemos en el tiempo hasta una época en que el hombre arcaico sentía temor hacia ella y, que a causa de ese temor, no pudiera diferenciar los aspectos de la misma, entonces existiría una percepción de la Luna que brinda la vida y la muerte al mismo tiempo, según ella misma deseara. Y así era aceptado sin cuestionamientos, lo mismo ocurría con las manifestaciones de deidades femeninas, Diosas Madres ambivalentes. Pero a medida que el tiempo fue pasando y el hombre comenzó a diferenciar, vio que la vida corría según pares de opuestos: vida y muerte, luz y oscuridad, bien y mal. Entonces comenzó a percibir la “esencia” de la Luna dividida en dos. Esta dualidad de los dones de esta luminaria hacia los hombres se concentró en dos formas: la Luna creciente y la Luna menguante. La creciente, o cuando la Luna está de buen talante (según Plutarco), y la menguante cuando está en su opuesto. Incluso él dice: en la luna menguante la Luna trae enfermedad y muerte. (citado por Esther Harding en Woman’s mysteries).

Veamos ahora un aspecto interesante. Todos sabemos que muchas veces el lenguaje nos da las pistas que necesitamos para alcanzar un conocimiento de ciertos aspectos gracias a los contenidos semánticos que encierran las palabras. Actúa como un preservador que revela antiguos y originales significados. Las palabras en inglés “waxing” para “creciente” y “waning” para “menguante” tienen alcances que corresponde ver: Ambos términos provienen del Inglés Antiguo. El verbo “to wax” viene del inglés antiguo weaxan y del antiguo alto alemán wahsan, en ambos casos significa “crecer, incrementar” y se relaciona con el Latín auxi: “hago crecer”. El verbo “to wane” viene del inglés antiguo wanian y del antiguo alto alemán wan, el antiguo nórdico vanr, que significa “disminuir, aminorar, decrecer”, cuando la declinación en luz y tamaño implica también declinación en poder, alcanzando así el significado de “disminuido”, “carente” y “deficiente”.

También es interesante notar que “wane” utilizado en forma abreviada “wan” se usó y todavía persiste en algunas palabras, como un prefijo negativo, que indica algo erróneo, carente, malo, al igual que el moderno “dis” en inglés, como en disadvantage: desventajoso. La palabra wanhope significa dispair: desesperanza. Vemos que “wane”, como menguante, tenía un significado peyorativo que permitía que fuera utilizado como un prefijo negativo. En latín da “uanus” significando “vacío”, “sin substancia”, de allí surge la palabra “vano” y todos sus equivalentes indo-europeos. “Uanus” lleva a “vanish” en inglés que significa “desaparecer” y se relaciona con el latín “uacere” que es “vacante” y “uastus” que da “devastado”, y en inglés “waste” por “yermo”, “baldío”. También da “vanidad” como algo que no tiene substancia. Pueden ver aquí la importancia que tuvo este término, “menguante” referido a la luna y sus alcances.

Pero como todo lo simbólico, esto tiene también otra vertiente, y es positiva porque ese menguante de la Luna puesto en relación con el resto del cosmos, incluido el hombre, podía “curar”, podía llevarse la enfermedad junto con la luz que menguaba. Ciertas concepciones de tipo mágico entre los eslavos y los italianos sostenían que las personas que sufrían de varices, afecciones dermatológicas, verrugas, es decir, enfermedades que sean visibles, podían tocar la parte afectada en el momento en que la Luna estaba cambiando y podía llevarse la afección. Algunas posturas sostienen que esta antiquísima creencia es la que estaría en la base de la tradición tardía de un Salvador que carga sobre sí todos los pecados del mundo para redimirlo. Esto no apunta solamente al Cristianismo sino también a figuras como la del Bodhisattva en Budismo Mahayana, o del Gran Vehículo. Serían elaboraciones de creencias mitológicas arcaicas. Obviamente ni el Cristianismo ni el Budismo estarían de acuerdo con esto, pero es necesario comentar que sí existen esas posturas.

Hay un breve relato japonés que dice que un pescador encontró en la playa una túnica hecha de plumas blancas. Una muchacha resplandeciente salió del mar y le rogó que le diera la túnica porque sin su plumaje ella no podría volver a su hogar en el cielo. Cuando él le entregó su túnica alada, ella desplegó sus plumas blancas y voló hasta alcanzar la Luna llena. En Gran Bretaña hay también un antiguo relato que dice que la Luna, en su fase oscura, fue atrapada en el fondo de un pantano por las algas y que tuvo que permanecer allí hasta ser liberada por la gente de la aldea. La desaparición de este astro se atribuye muchas veces a que queda atrapada en la Tierra, o bajo las aguas de un lago o del mar, vean aquí la relación con las aguas. O también el caso que mencionamos del Japón, ella pierde sus ropas brillantes en la Tierra y tiene que reclamarlas para volver al Cielo.

La noción de pérdida y reencuentro, que aquí está manifestada en forma muy ingenua, da lugar a mitos más complejos, asociados a las religiones mistéricas, Perséfone se “pierde” en el Mundo Subterráneo, por decirlo de alguna manera, y es encontrada por Demeter. Del mismo modo que Seth mantiene a Osiris atrapado en un ataúd, Hades mantiene a Perséfone atrapada en el Hades, permitiéndole retornar con Hermes sólo luego de que Zeus, en respuesta a las amenazas de Demeter, interviene. Por su parte, Seth desmembra el cuerpo de Osiris en catorce partes, una por cada día de la Luna Menguante. Aquí Seth, juega el rol de la Luna Oscura desmembrando la Luna Llena o Brillante, pedazo a pedazo, noche a noche.
La mengua como desmembramiento y muerte

La metáfora más utilizada para la pérdida de luz de la Luna es la del desmembramiento. La interpretación más común es aquella que sostiene que es asesinada por el Sol porque no pueden coexistir ambos. Si se los ve en el cielo en sus respectivos ámbitos temporales, ambos son igualmente grandes y brillantes, en su propia naturaleza. Está la idea de que la Luna comienza a menguar inmediatamente después de que encara al Sol directamente cuando está en la fase plena o llena y que eso se debe a una herida que el Sol le inflige, llevándola a la muerte. Los Bushmen, cazadores ellos mismos, vieron siempre a la Luna menguante como cortada por un cuchillo de rayos del más grande de los cazadores, el Sol mismo. El Sol corta y sigue cortando a la Luna hasta que ésta desaparece casi completamente. Ellos dicen que es un hombre el que rescata lo que queda de la Luna y, le implora al Sol que deje esa pequeña parte para los niños, que les deje la columna de la Luna. Así, el Sol consiente, y la Luna desaparece para volver a crecer de sí misma gracias a ese resto de hueso que mantiene.

Entre los latvianos hay otro patrón de desmembramiento. Aquí, la Luna, Meness, es cortada en pedazos por su esposa Saule, el Sol, por haber sido infiel. Alternativamente la misma Luna es cortada en pedazos por Perkons, el dios del trueno y la tormenta (lituano Perkunas) que es uno de los tres esposos de Saule, el Sol, y la causa, fue haber seducido a una de sus hijas.

Uno de los ejemplos más conocidos de desmembramiento se asocia a una historia muy vieja, es la de Artemis y Acteón. Ella dispara sus flechas sobre él y sus perros le muerden el vientre y el cuello. No es una coincidencia que sus sacerdotisas utilicen una máscara de perros cazadores mientras que los hombres que asisten a su festival, utilizan cornamentas de ciervo sobre sus cabezas. Artemis usa una capa hecha con la piel de un ciervo, el animal en que usualmente se convierte, mientras que Acteón es transformado por ella en un ciervo, una versión masculina de ella misma, personificando al dios astado. Acteón asume el rol del dios amante y se convierte en consorte de la Luna Llena, siendo sacrificado como la Luna menguante, despedazado por los perros de la oscuridad. Así la diosa-Luna puede retornar renovada luego de su inmersión en las aguas eternas. Es la madre de Acteón la que busca los pedazos del cuerpo de su hijo, del mismo modo que Isis busca los de Osiris. Parecería que hay aquí un antiguo y esotérico ritual de matrimonio sagrado, escuchado muchas veces pero poco comprendido. Cerberos, visto como un perro de Hécate tenía primero 50 cabezas, la misma cantidad de perros que desmembraron a Acteón, aunque luego Cerberos se transforma en un perro de tres cabezas, al igual que su Señora, Hécate que no es otra cosa que el aspecto menguante de Artemis. Jane Harrison en Themis, dice que Hécate …fue una vez ella misma un perro de tres cabezas, llamada la “loba”. Robert Graves sugiere que Acteón fue en tiempos pre-helénicos un rey sagrado de un culto al ciervo, despedazado al cumplirse los 50 meses de su reinado.

Para Robert Pogue Harrison, Artemis es una de las más antiguas y enigmáticas deidades y su culto tenía su base en Éfeso. Se sabe hoy que sus sacerdotisas, durante las festividades castraban cantidad de toros y luego colgaban los testículos alrededor del cuello de la estatua de la diosa. Era un culto a la fertilidad. Luego procedían hacia su altar en un estado extático. Ella presidía los ritos de iniciación de las doncellas que eran vestidas con pieles de oso. Los cultos tradicionales y mitos indican que Artemis era también una diosa de los sacrificios. Cuando Agamenón mata un ciervo en uno de sus bosques sagrados, ella demanda el sacrificio de su hija Ifigenia. Este es un lado oscuro de Artemis, pero el lado que usualmente se muestra y que nos es de especial interés es el de Virgen Cazadora que vaga en los bosques, es una diosa de los lugares salvajes, Señora de los animales salvajes. Su virginidad hace referencia, entre otras cosas, a la virginidad de los bosques que estaban más allá de la polis y los campos cultivados, esto marcaría su estatus especial y separado de los dioses olímpicos.

Su contraparte romana, Diana Nemorensis, Diana de los bosques, no es la misma diosa a pesar de las asimilaciones que se han hecho, al menos no en su origen. Se suele asumir que los romanos adoptaron a Artemis y le dieron el nombre de Diana, pero esta última es en realidad una deidad aborigen, posiblemente escítica, cuyo culto parece remontarse a tiempos más arcaicos. Volviendo a Artemis, es necesario tener en cuenta que la explotación de los bosques era ya una tarea de los hombres del Neolítico, pero Artemis no tiene que ver con eso, ella pertenece a las regiones oscuras e inaccesibles donde vagan los animales salvajes disfrutando de su santuario, lejos de las intromisiones de los seres humanos, con excepción de aquellos cazadores intrépidos que se animaban a internarse en ellos. Artemis es tan remota como sus propios dominios. Se negaba a ser vista por hombres o mujeres, hasta sus propias sacerdotisas no debían posar sus ojos en ella. Su virginidad no alude a la asexualidad sino a la castidad primordial de sus retiros boscosos.

Jean-Pierre Vernant, en La Muerte en los Ojos, dice que Artemis está en el panteón griego por lo menos desde el siglo XII antes de nuestra era, y que su “foraneidad” no se refiere tanto a su origen que podría ser no griego, como a su distancia de los demás dioses, a la alteridad que representa. Es una diosa de los lugares liminares, de las fronteras entre lo civilizado y lo salvaje, el lugar en donde se hace contacto con lo Otro. También Endimión y Selene están inscritos en esta tradición. Ambos tuvieron 50 hijos y él muere luego de su encuentro con la Luna. Selene aparece con su brazo levantado para golpear, parece estar cazando ella misma a Endimión.
Los Misterios asociados a la Luna y al Desmembramiento

Abundan los mitos que dramatizan la muerte de la Luna utilizando metáforas de decapitación y desmembramiento. Y desde que la vida de la Luna era asimilada a los ciclos de la vida humana, del mismo modo, su muerte representaba la de los hombres, y en el mismo contexto, la muerte violenta, el asesinato, el desmembramiento. Pero el hecho de que la luz de la Luna volviera desde lo profundo de la oscuridad permitía al hombre intuir que aunque esa muerte se asimilara a un asesinato, también podía traer consigo una nueva vida. No es casual que la idea de que la Luna es una copa que contiene el elixir de la inmortalidad esté presente en muchas partes del mundo. Es la vida viviendo de sí misma, lo que muere vuelve a vivir, no es la muerte algo definitivo sino un proceso de transformación que permite el surgimiento de la vida renovada. Por eso los rituales iniciáticos simulan una muerte previa a un renacimiento con estatus ontológico diferente, más alto.

La vida y la muerte van juntas, la vida viene de la muerte y la muerte de la vida porque no debemos olvidar que la muerte trae vida en la forma de alimento, y que la vida puede ofrecerse a sí misma en la muerte, como vida para los demás. La vida se sacrifica a sí misma por la Vida. Es la idea del sacrificio voluntario lo que subyace también a esto, luego en las religiones mistéricas occidentales. Tenemos también el sacrificio voluntario de los dioses cuyas partes del cuerpo darán lugar a la creación de lo Viviente. Aquí el proceso se hace consciente, es una entrega consciente y no una vida arrancada. Recordemos la importancia de Bios y Zoe, en que Bios es la vida individual sujeta al tiempo y Zoe la vida que trasciende el tiempo, supra-individual, asociada a la especie y no al individuo. Zoe engloba todos los Bios, y aunque el desmembramiento sea considerado desde el punto de vista de Bios como una muerte, desde el otro lado, el de Zoe, es una transformación. En los misterios, los participantes debían tener esto muy claro, tomar conciencia de ello y pasar de una visión de Bios a una visión de Zoe, para poder experimentar la vida como un Todo completo, sin partes.

Aunque los mitos comienzan mostrando un estado que está fuera del tiempo y el espacio, y en el cual encontramos la imagen del Jardín del Edén, el Tiempo del Sueño de los australianos, la Edad de Oro de los griegos, ese illo tempore del que tanto hablaba Mircea Eliade, siempre era seguido por un estadio dramático en que la condición humana sufría un cambio, se introducía la muerte en la creación o en la manifestación, el hombre se volvía hijo del tiempo y sujeto a él, sería devorado por la muerte. Desde las diversas historias que los mitos narran, aunque parezcan formas ingenuas de abordar un tema tan profundo, puede verse manifestado el proceso del devenir y dan la oportunidad de alcanzar una intuición del misterio de la muerte. Ese Otro misterioso que nos espera y que la humanidad ha disfrazado a lo largo de toda su existencia por miedo a mirarlo a la cara. El mito nos permite desde esa supuesta ingenuidad, la toma de conciencia e incluso la aceptación. No todos los mitos son iguales, tienen diferentes niveles, pero nos permiten conocer aspectos de nosotros mismos. Por eso se expresan en símbolos, multifacéticos, por eso aparecen dioses y diosas, monstruos, gigantes, animales de todo tipo, plantas, en síntesis todo formó parte de un espectro inmenso en el que el hombre se proyectaba como parte de un drama vital.

El desmembramiento es una metáfora que ha recorrido muchas tradiciones místicas, desde aquellas que celebraban los Misterios de un dios o diosa que moría y resucitaba. Casi siempre estos dioses descendían al mundo de la muerte por tres días, muriendo como lo hace la Luna, y surgiendo nuevamente en el tercer día como la Luna Nueva surge dando lugar al Creciente.

No hay ninguna duda de que el misterio aquí está focalizado en el renacimiento y la resurrección después de la muerte, pero se destaca que aquellos que participaban en el ritual, volvían transformados y libres de temor. El retorno del dios, o en el caso de los chamanes, la reconstrucción del cuerpo o re-membramiento metafórico permite al hombre la posibilidad de conectarse profundamente con la Fuente de la Vida. Se trata de tradiciones solares y principalmente lunares, por eso la Luna es su símbolo, porque se produce la equiparación de las fases y el ciclo completo con la noción de la vida en el tiempo o Bios y la vida atemporal o Zoe. Esto se da a pesar de que el ciclo completo sea invisible, lo vemos a través de las fases, pero sabemos que éstas forman parte de un todo mayor que las comprende. Así, el ciclo se puede equiparar metafóricamente a la Fuente de la Vida, que es eterna en su manifestación más plena, en tanto que las fases corresponden a las distintas etapas de la vida humana en el tiempo. Nos está diciendo que la vida trasciende el tiempo.

« Previous entries