Archive for mayo, 2008

La danza de la memoria rota.

La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso ala tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio,la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia.

Octavio Paz, el Arco y la Lira.

El arco y la Lira de Octavio Paz, es probablemente uno de los libros más apasionados, hermosos y sinceros que se han escrito sobre poesia. Por supuesto, no desdeño en absoluto las elaboradas y preciosistas disquiciones de Graves, Borges o cualquier otro autor que haya dedicado parte de su verbo creador a otorgar sentido a la danza de las palabras como forma de expresión de un elemento meramente subjetivo del espíritu humano. No obstante, para Octavio paz, la inclemente busqueda de ese fuego redentor que yace en las palabras se eleva como un estandarte aciago, una espléndida y monumental necesidad de recorrer los derroteros de nuestra propia sabiduría intriseca. Cada sentimiento, cada temor, cada esperanza, cada momento de incertidumbre, una extraordinaria capacidad para construir un mundo entretejido en una armonía implacable y voraz.

Pero, más allá de las meras consideraciones teóricas que Octavio Paz pueda ofrecernos para comprender la poesía como un fenómeno meramente linguistico, es evidente que el autor experimenta la pasión furiosa e irredimible que la poesia despierta, una vocación irreductible y profunda por encontrar una nueva forma al tiempo y al mundo, recrear en un instante, el deseo, la fecundidad de la memoria. En ocasiones, después de leer el libro ( el cual es uno de mis favoritos de siempre ) tengo la sensación que la palabra se construye asi misma en mi mente, en un génesis violento y visceral. Un estallido rutilante donde cada uno de los elementos de mi pensamientos parece impregnarse de un nuevo cariz, de una esencia que se alimenta de si misma, más allá de toda reflexión, de la simple comprensión de una idea razonada que pueda definir mi propia idea sobre la belleza.

La paz de la memoria, que yace en medio de una busqueda crepuscular y profundamente personal sobre el don de la palabra. Un vuelo a ciegas, inveterado, mimético, elemental, en la raíz misma de nuestra necesidad de encontrar un instante de silencio en medio del laberinto de nuestras memorias más preciadas.

Un fino hilo de fuego, en un horizonte de fuego falaz.

La conciencia divinizada.

Cuando una cultura alcance su punto culminante sobrevendrá, más tarde o más temprano, la época de dispersión. La descomposición aparentemente sin sentido y sin esperanza en un conjunto múltiple, carente de trabazón y que podría despertar la repugnancia, y la desesperación, contiene, sin embargo, en su fondo oscuro, el germen de una nueva luz.

Carl Jung.

Habitualmente, leo a Jung en momentos especialmente confusos de mi vida. Tal vez se deba a que durante algún tiempo me obsesioné con la idea que el psicologo podía comprender con más claridad las viscitudes y concresiones subconcientes que cualquier otro filósofo de la razón de su época o en décadas posteriores. Al pertenecer a una minoría religiosa muchas veces tuve la impresión que mis creencias y principios morales debían de confinarse hacia las sombras de la psique, exiliados más allá de esa frontera entre el conocimiento y lo simplemente visceral, de una manera crasa que me lleva esfuerzos dificil asimilar. No obstante, me resultó imposible contener mi necesidad de expresión, ese veleidoso anhelo de recrear mis pensamientos y puntos de vistas a través de simbolos profundamente intimos, impregnados de esa perspectiva caótica y pura en la que me eduqué. Por tanto, al comenzar a leer a Jung ( tendría unos 12 años o algo más) me sorprendió que el ensayista corroborara no solo mi idea que la divinidad – o la búsqueda del concepto divino – forma parte de una visión inconmensurable y personal en la mente social de hombre, sino que además, reconociera la naturaleza insólita de la mente humana como instrumento de sabiduría. Experimenté una epifanía conceptual, cuando atisbe, a través de las enrevesadas teoría de Jung, la capacidad del mundo para crear sus propia memoria, para elevar y construir ideas dioclesianas sobre su necesidad de comprender la conciencia divina más personal. Comprendí que la costumbre inveterada de los practicantes de mi Religión – erigir sus propias metáforas personales como formas de pensamiento trascendental – era de hecho una forma de comprender el Universo cenital que creamos a través de una concreción cuántica de nuestro pensamiento. Esa expresión radiante, voluptuosa y espléndida que se extiende en todas direcciones a través de nuestra necesidad de otorgar nombres a nuestros Dioses, de imaginar un abstracción donde podamos expresar la idea más simple que habita en nuestra mente: el deseo de abarcar lo inabarcable, danzar en las sombras de la memoria, destruir los muros de nuestros pensamientos para otorgar sentido a los rudimentos del tiempo más personal.

Una sensación utópica, carente de sentido y más allá de toda interpretación. Un deseo destructor y voraz, que somos incapaces de contener o dominar, pero que aun así invocamos cada vez que levantamos los ojos hacía la bóveda púrpura de nuestra, esperando encontrar en él una huella del tiempo más ancestral, la voz de ese Dios indiferente que habita en nuestra mente y forma parte de nuestra perspectiva de la verdad.

C’la vie.

Los cielos Sagrados.

En la visión cosmológica de los Incas, el poder sagrado de los fenómenos celestiales se manifestaba en un rico mosaico de creencias que vinculaban los acontecimientos terrenales con los del cielo nocturno. Según una concepción tipicamente amerindia, se atribuía significado mítico y espíritual a los fenomenos astronomicos, actitud que se refleja, en parte, en el caracter celestial de deidades importantes como Inti (Dios del Sol), Mama Kilya (Diosa de la Luna) e Ilyap’a (Dios del trueno y del tiempo Atmosférico). Pero también revestía gran importancia la Vía Lactea y se consideraba a las estrellas deidades menores y protectoras de ciertas actividades terrenales.

A este respecto destacan las Pléyades, denominadas Collca (El Granero) y consideradas guardianas celestiales de las semillas y la agricultura, y junto a otras constelaciones servian para construir un calendario lunar sideral. También resultaban utiles para pronosticar la fertilidad agricola y la producción animal. Se pensaba que el grupo de estrellas conocido como “Orco – Cilay ( La Llama Multicolor ) protegía a los rebaños de llamas reales y se identificaba la Chasca-Coylor ( La estrella lanuda ) con Venus, estrella Matutina.

Si bien no se les puede considerar astronomos en el sentido moderno, los Incas realizaban observaciones sobre ciertos fenómenos celestes, como la salida y el ocaso del sol, y los relacionaron con las fases y los movimientos de la luna. Los sacerdotes – astronomos observaban los movimientos solares para calcular las fechas de las dos celebraciones rituales más importantes, que tenian lugar en el Cuzco: Los solsticios de diciembre y junio. En el periódo del solsticio de diciembre se celebraba la gran fiesta real de Capac Raymi, centrada en los ritos de iniciación de las muchachas de ascendencia regia, y se observaba el sol al atardecer desde el Coricancha (Templo del Sol), en Cuzco.

Mito, religión, astronomia y el sistema de Ceques se entretejian en las creencias de los Incas. Observaban por ejemplo, el crepusculo del 26 de abril desde el mismo lugar en que habían estudiado en ocaso de las Pléyades alrededor del 15 de abril, un punto de la plaza central de Cuzco llamado Ushnuo. Contemplaban el crepusculo entre dos columnas erigidas en una montaña cercana, al oeste de la ciudad, consideradas Huaca sagrada, que estaban situadas en un Ceque siguiendo el cual, al otro del horizonte, habían una fuente sagrada llamada Catachillay, otro nombre de las Pléyades.

El rasgo más destacado de la astronomia Inca consistia en el estudio de la via lactea y las constelaciones contiguas de “Nubes negras”, formadas por zonas opacas de polvo interestelar, como la Yacana (La Llama) y la Yutu-yutu (la Tinamou, ave parecida a la perdiz). Según el mito, cuando la Llama celestial desaparece a media noche, va a beber agua en la tierra y asi evita las inundaciones.

Habitualmente, las llamas se contaban entre los animales sacrificiales más valiosos y se ofrecian en las cimas de las montañas a la Luna Nueva. Y en octubre no daban de comer a las de color de negro, con el fin de hacerlas llorar y asi pedir lluvia a los Dioses.

Un eco dioclesiano.

Creo que uno de los recuerdos más viejos que conservo de mi infancia es el de los primeros garabatos que tracé en un cuaderno de hojas blancas que una de mis tias me obsequió por mi cumpleaños número cinco. Recuerdo la sensación ufana y eufórica que me recorrió cuando comencé a escribir con gran deleite todas las palabras que había aprendido a leer hasta entonces. Era una sensación insólita para mí, una especie de súbita comprensión sobre el poder que parecía nacer de mis dedos, que habitaba en mi mente, en la oscuridad de mis ojos cerrados: una a una las palabras aparecían en las hojas, delineando mi pequeño Universo con formas definidas: Árbol, montaña, casa, luz, olor, sonrisa, felicidad, miedo, asombro. Alguna de las palabras solo me resultaban hermosas por el mero hecho de palpitar con vida propia sobre el papel, pero otras tenían en mi imaginación un poder mágico rutilante e implacable: una ternura profundamente sentida que parecía nacer ese silencio ígneo que delineaba la propia conciencia de mi voluntad para crear.

Comencé a escribir a toda hora, mientras los mayores cenaban. Y en mi habitación, unos años después, redacté un rudimentario periódico casero que repartía entre mis familiares, con la esperanza que ellos pudieran experimentar en mis palabras esa felicidad exática que me proporcionaba la simple existencia de la frase, ese mundo ufano y remoto que simbolizaba cada letra y cada ensoñación contenida en el verbo creador. Describía mis pequeñas excursiones por la ciudad, una caracas extraña y enorme que me parecía por entonces el centro del Universo, con su calles atestadas de tráfico y sus enormes edificios descuidados alzandose desde cualquier lugar como una extraña flora de argamasa y cemento. Recorría con los ojos de mi imaginación las esquinas que nunca había visto pero que había escuchado nombrar, la montaña espléndida y señorial que dominaba el paisaje como una reina de ojos tristes. Muchas veces estuve convencida que la Caracas que imaginaba era la real, intocable al deterioro y ajena al temor y la violencia. Un lirio delicado y frágil que parecía flotar en una región utópica inalcazable para la razón cotidiana.

Elevarme más allá del tiempo uniforme, un deseo irresoluto de encontrar significado en una necesidad voraz e incontenible que me consumía a toda hora. La inocencia de la convicción. La dulzura de la confianza irrestricta en el don de la creación. Sí, un expresión anecdótica que creció y se extendió en todas direcciones, pespunteado en los hilos de un pasión secreta, disimil e incontenible del verbo creador.

A veces todavía sonrío, al recordar a esa niña que miraba con ojos redondos ese mundo que solo ella podía ver. Todavía lo soy de alguna forma, aunque ese anhelo voraz de traducir el mundo en palabras se ha transformado en una pasión nívea y exquisita de encontrar significado en la voz de mi memoria. La palabra siendo mi rostro. La palabra siendo el mundo que se construye a mi alrededor. Un placer magnifico y casi doloroso al encontrar sentido al cosmos cuántico de mi memoria a través del brillo cenital del verbo creador.

C´la vie.

La eterna llama de la memoria


Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.”

(Isaías 56:5)

Hace unos cuantos meses, mi mamá tomó una decisión que me pareció insólita. Sin una razón en concreto – al menos que yo pudiera comprender para ese momento – decidió viajar a Israel para conocer las instalaciones del Museo Yad Vashem, construido en la Ciudad de Jerusalén en el año 1953 para conmemorar la memoria de los hombres y mujeres que murieron en el holocausto nazi. En un principio, me pareció una curiosa excentricidad de su parte, pero cuando le pregunté a que se debía su súbito interés por la enorme tragedia del pueblo judío, su respuesta me sacudió.

– Porque la intolerancia es la herida que nunca termina de cicatrizar en el cuerpo de la historia – suspiro y me miró, con un brillo de tensión en sus ojos – somos parte de una minoría cultural, y creo que es necesario recordar de vez en cuando el origen del temor y la desconfianza, la idea más especifica sobre el mundo y nuestra conciencia de él.

Pensé en sus palabras durante días enteros, un poco asombrada. Por lo general, mi madre no suele caer en los laberínticos dilemas éticos y morales con los cuales me obsesiono. Además, siempre se ha mostrado un poco escandalizada por mi necesidad de enfrentarme al temor y a la ignorancia en todas las formas en que he podido. Como he mencionado varias veces a lo largo de estas desordenadas bitácoras, siempre me he sentido impulsada a levantar mi voz contra el odio étnico, el prejuicio, la ignorancia hacia la forma cultural más amplia. Así que, llevada por la curiosidad y tal vez, por una sensación intima de profunda responsabilidad moral, mientras mi madre realizaba su periplo personal por la llamada Tierra Santa, me dediqué a investigar a fondo, con la misma paciencia y dedicación que emplee para analizar desde el punto de vista histórico la Inquisición, lo sucedido en la Europa asesinada por el nazismo, entre los años 1933 y 1954.

La siguiente, es una somera y sucinta recopilación de los hechos y circunstancias – la cual tengo intención de ampliar en alguna otra oportunidad – que provocaron la espantosa tragedia padecida por el pueblo Judio durante la segunda Guerra Mundial.

Una historia de Vergüenza:

En ocasiones hay hechos históricos tan terribles, inconcebibles para la imaginación, que permanecen en la memoria de la humanidad como una pesadilla conceptual, enrome y temible, recordándonos como un eco interminable, el origen de la crueldad y las consecuencias de la ignorancia, la intolerancia y el prejuicio. A lo largo del rostro cultural de nuestra civilización, los ejemplos se multiplican, por supuesto, pero ninguna circunstancia, ningún horror puede compararse al asesinato sistemático de un grupo étnico como consecuencia de la ideologización, la crueldad, el fanatismo en sus formas más temibles y destructoras: me refiero por supuesto, Al Holocausto provocado por el régimen político liderado por Adolf Hitler, que cegó la vida de casi 6 millones de personas a lo largo de cinco años.

El Holocausto fue la persecución y el asesinato sistemático burocráticamente organizado de aproximadamente seis millones de judíos por el gobierno nazi y sus colaboradores. “Holocausto” es una palabra de origen griega, que significa “sacrificio por fuego.” Los nazis, que tomaron el poder en Alemania en enero de 1933, creían que los alemanes eran una “raza superior” y que los judíos, considerados “inferiores”, no merecían vivir. Durante el Holocausto, los nazis también tuvieron en su mira a otros grupos por razón de su percibida “inferioridad racial”: los romas (gitanos), los discapacitados, y algunos grupos eslavos (polacos, rusos, y otros). Otros grupos fueron perseguidos por razones políticas, religiosas o de orientación sexual: comunistas, socialistas, testigos de Jehová y homosexuales.

En 1933, la población judía de Europa pasaba de nueve millones. La mayoría de los judíos europeos vivían en países que Alemania ocuparía o dominaría durante la Segunda Guerra Mundial. Para 1945, dos de cada tres judíos europeos habían sido ejecutados como parte de la llamada “Solución Final” de los nazis – el asesinato de los judíos de Europa. Aunque los judíos fueron las victimas principales del racismo nazi, entre sus otras victimas se cuentan decenas de miles de romas (gitanos). Más de doscientos mil incapacitados (física o mentalmente) fueron asesinados en el Programa de Eutanasia. Con la expansión de la tiranía nazi sobre Europa, millones de otras personas fueron perseguidas y ejecutadas. Más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados o murieron de hambre, enfermedad, descuido, o maltrato. Los alemanes mataron a los intelectuales polacos y deportaron a millones de ciudadanos polacos y soviéticos a los campos de trabajos forzados de Alemania o de la Polonia ocupada. Desde el inicio del gobierno nazi, los homosexuales y otros cuyos comportamientos eran juzgados socialmente inaceptables también fueron perseguidos, entre ellos miles de disidentes políticos (como comunistas, socialistas, y sindicalistas) y religiosos (como Testigos de Jehová), fueron el blanco de la persecución nazi. Muchos murieron como resultado de su encarcelación y maltrato.

Aun antes de que la guerra estallara en 1939, los nazis crearon campos de concentración para encarcelar judíos, romas, otras victimas de su odio étnico y racial, y oponentes políticos del nazismo. Durante la guerra, los nazis y sus colaboradores crearon ghettos, campos de detención temporaria, y campos de trabajos forzados. Después de la invasión nazi de la Unión Soviética en junio de 1941, Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) cometieron asesinatos masivos de los judíos, romas y oficiales del estado soviético y del partido comunista ruso. Más de un millón de hombres, mujeres y niños judíos fueron asesinados por estos equipos. Entre 1942 y 1944, los nazis deportaron millones de judíos de los territorios ocupados a los campos de exterminio, donde fueron ejecutados en instalaciones diseñadas especialmente para tales fines.

En los últimos meses de la guerra, los prisioneros de los campos fueron llevados por tropas de las SS en marchas forzadas, o “marchas de la muerte”, en las que muchos de ellos murieron, en un fútil intento de prevenir la liberación de gran cantidad de prisioneros por los Aliados. A medida que las fuerzas aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar y liberar prisioneros de campos de concentración, muchos de los cuales habían sobrevivido las marchas de la muerte. La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la rendición incondicional de las fuerzas armadas alemanas en el oeste el 7 de mayo, y en el este el 9 de mayo de 1945.

En el período posterior al Holocausto, muchos de los sobrevivientes encontraron refugio en campos administrados por los Aliados. Entre 1948 y 1951, casi setecientos mil judíos emigraron a Israel, incluyendo más de dos tercios de los judíos desplazados en Europa. Otros emigraron a los Estados Unidos y otros países. El último campo de refugiados cerró en 1957. Los crímenes cometidos durante el Holocausto devastaron la mayoría de las comunidades judías de Europa.

El odio como arma de Guerra:

El término “genocidio”, que no existía antes de 1944, es un término muy específico que hace referencia a los crímenes masivos cometidos contra grupos. Los derechos humanos, tal y como se indica en la Constitución de los Estados Unidos de América o en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas, se refieren a los derechos de los individuos.

En 1944, intentando describir la política nazi de cometer asesinatos en forma sistemática, incluyendo el objetivo de eliminar a la comunidad judía europea, un abogado polaco judío llamado Rafael Lemkin (1900-1959), creó la palabra “genocidio” combinando geno-, término griego que significa raza o tribu, con -cidio, del término latín que significa matar. Al proponer este nuevo término, Lemkin se refería a “un plan coordinado compuesto por diferentes acciones que apuntan a la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales, con el objetivo de aniquilar dichos grupos”. El año siguiente, el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg acusó a los principales nazis de “crímenes contra la humanidad”. La palabra “genocidio” se incluyó en el acta, pero como un término descriptivo y no legal.

El 9 de diciembre de 1948, a la sombra del Holocausto y en gran parte gracias a los inagotables esfuerzos del propio Lemkin, las Naciones Unidas aprobaron la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. Esta Convención establece que el “genocidio” es un crimen internacional que las naciones firmantes deben “evitar y sancionar”. Define el genocidio como:

Se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.

A pesar de que a lo largo de la historia han tenido lugar muchos casos de violencia dirigida a grupos determinados, incluso después de que la Convención entrara en vigor, el desarrollo legal e internacional del término se concentra en dos períodos históricos diferentes: el período que abarca desde la acuñación del término hasta su aceptación por la ley internacional (1944-1948) y el período de su activación con la creación de tribunales de guerra internacionales para perseguir los crímenes de genocidio (1991-1998). Otra de las principales obligaciones que surgen de la Convención, evitar el genocidio, sigue siendo un desafío al que las naciones y los individuos todavía se enfrentan.

Un espantoso secreto:

Los alemanes crearon una serie de instalaciones de detención para encarcelar y eliminar a los “enemigos del estado.” La mayoría de los prisioneros en los primeros campos de concentración era comunistas alemanes, socialistas, social demócratas, romas (gitanos), testigos de Jehová, homosexuales, clérigos cristianos, y personas acusadas de comportamiento “asocial” o anormal.

Después de la anexión de Austria en marzo de 1938, los nazis arrestaron judíos alemanes y austriacos y los encarcelaron en los campos de Dachau, Buchenwald, y Sachsenhausen, en Alemania. Después de los pogroms de Kristallnacht en noviembre de 1938, los nazis llevaron a cabo arrestos masivos de hombres judíos y los encarcelaron en campos por periodos breves.

Equipos especiales de las SS llamados “Unidades de la calavera” (Totenkopfverbände) vigilaban los campos, y competían unos con otros en crueldad. Durante la Segunda Guerra Mundial, médicos nazis hacían experimentos sobre los prisioneros de algunos campos. Bajo el impacto de la guerra, el sistema de campos nazis creció rápidamente. Después de la invasión alemana de Polonia en septiembre de 1939, los nazis abrieron campos de trabajos forzados donde miles de prisioneros murieron de agotamiento y hambre.

Después de la invasión alemana de la Unión Soviética en junio 1941, los nazis aumentaron el numero de campos de prisioneros de guerra. Algunos de los campos fueron construidos dentro de campos de concentración ya existentes, como en Auschwitz en la Polonia ocupada. El campo de Lublin, luego conocido como Majdanek, fue creado en el otoño de 1941 como un campo de prisioneros de guerra y fue convertido en campo de concentración en 1943. Miles de prisioneros de guerra soviéticos fueron fusilados o gaseados ahí.

Para facilitar la “Solución Final” (el genocidio de los judíos), los nazis abrieron campos de exterminio en Polonia. Chelmno, el primer campo de exterminio, abrió en diciembre de 1941. Ahí los judíos y romas fueron gaseados en camiones. En 1942, los nazis abrieron Belzec, Sobibor, y Treblinka para asesinar sistemáticamente a los judíos del Gobierno General (el territorio en el interior de la Polonia ocupada).

Los nazis construyeron cámaras de gas para aumentar la eficiencia del proceso y para hacerlo más impersonal para los verdugos. En Auschwitz, el campo de exterminio de Birkenau tenía cuatro cámaras de gas. Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos fueron gaseados cada día.

Los judíos en los territorios ocupados por los nazis eran a menudo primero deportados a campos provisionales, como Westerbork en Holanda, o Drancy en Francia. Los campos provisionales eran usualmente la ultima parada antes de un campo de exterminio.

Bajo la dirección de las SS, los alemanes mataron más de tres millones de judíos en los campos de exterminio de la Polonia ocupada.

El abismo de la memoria:

Sigue siendo incierta la fecha exacta en que los lideres nazis decidieron llevar a cabo la “Solución Final”, el plan de aniquilar los judíos. El genocidio de los judíos fue la culminación de una década de política nazi bajo el gobierno de Hitler.

La persecución y segregación de los judíos fue llevada a cabo en varias etapas. Después que el partido nazi llegó al poder, el racismo impuesto por el estado resultó en legislación antisemita, boicots, “arianización”, y los pogroms de Kristallnacht, que se dirigían a aislar sistemáticamente los judíos de la sociedad alemana y forzarlos a salir de Alemania.

Después de la invasión alemana de Polonia en 1939 (el inicio de la Segunda Guerra Mundial), la política antisemita se desarrolló en un detallado plan para concentrar y eventualmente aniquilar a los judíos europeos. Los nazis primero crearon ghettos en el Gobierno General (un territorio en Polonia central y oriental en la cual los alemanes crearon un gobierno alemán) y el Warthegau (un área de Polonia occidental anexado a Alemania). Los judíos polacos y de Europa occidental fueron deportados a estos ghettos.

Después de la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941, Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) empezaron operaciones de matanza dirigidas a comunidades enteras de judíos. Las SS, la guardia exclusiva del estado nazi, pronto vieron los métodos de los equipos móviles — predominantemente fusilamientos o camiones de gas — como ineficientes y psicológicamente difíciles para los ejecutantes. El 31 de julio de 1941, Hermann Goering autorizó a Reinhard Heydrich a preparar y ejecutar “una solución completa del problema judío”.

En el otoño de 1941, Heinrich Himmler encargó a SS General Odilio Globocnik (el líder de las SS y la policía para el distrito de Lublin) de la aplicación de un plan para matar sistemáticamente a los judíos del Gobierno General. “Aktion Reinhard” fue el nombre en clave dado a la operación por Heydrich (que había sido el encargado de la preparación de la “Solución Final” y que fue asesinado por partisanos checos en mayo de 1942). Tres campos de exterminio fueron creados en Polonia como parte de la Aktion Reinhard — Belzec, Sobibor, y Treblinka. Al llegar a los campos, los judíos eran mandados directamente a las cámaras de gas. El asistente de Globocnik, SS Comandante Hermann Hoefle, estaba encargado de organizar las deportaciones a los campos de la Aktion Reinhard.

Los nazis también gasearon judíos en otros campos de exterminio en Polonia: Auschwitz-Birkenau (que era el campo más grande), Majdanek, y Chelmno. En Majdanek, grupos de judíos considerados incapaces de trabajar fueron gaseados. En Chelmno, los judíos fueron gaseados en camiones. Los nazis sistemáticamente asesinaron a más de tres millones de judíos en los campos de exterminio.

En su totalidad, la “Solución Final” exigió el asesinato de los judíos de Europa por gaseamiento, fusilamiento, y otras medidas. Casi seis millones de judíos murieron — dos tercios de los judíos que vivían en Europa en 1939.

La esperanza nunca muere:

Mientras las tropas Aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar prisioneros de los campos de concentración. Muchos de estos prisioneros habían sobrevivido las marchas de la muerte al interior de Alemania.

Las fuerzas soviéticas en julio de 1944 fueron las primeras en encontrar un campo nazi importante, el de Majdanek cerca de Lublin, Polonia. Sorprendidos por el rápido adelanto de los soviéticos, los alemanes intentaron esconder la evidencia de exterminio masivo destruyendo el campo. El personal del campo incendió el crematorio grande, pero en la apurada evacuación quedaron intactas las cámaras de gas. En el verano de 1944, los soviéticos también llegaron a los campos de exterminio de Belzec, Sobibor, y Treblinka. Los alemanes habían desmontado estos campos en 1943, después que la mayoría de los judíos polcaos habían sido matados.

En enero de 1945, los soviéticos liberaron Auschwitz, el campo de exterminio y concentración más grande. Los nazis habían forzado a la mayoría de los prisioneros de Auschwitz en las marchas de la muerte, y cuando los soldados soviéticos entraron al campo encontraron vivos a solamente algunos miles de prisioneros hambrientos. Había abundante evidencia del exterminio masivo en Auschwitz. Los alemanes habían destrozado la mayoría de los depósitos en el campo, pero en los que quedaban los soviéticos encontraron las pertenencias de las victimas. Descubrieron, por ejemplo, cientos de miles de trajes de hombres, más de ochocientos mil vestidos de mujeres, y más de catorce mil libras de cabello humano.

En los meses siguientes, los soviéticos liberaron otros campos en los Países Bálticos y en Polonia. Poco después de la rendición de Alemania, las fuerzas soviéticas liberaron los campos principales de Stutthof, Sachsenhausen, y Ravensbrueck.

Pocos días después que los nazis empezaran a evacuar el campo, las fuerzas americanas liberaron el 11 de abril de 1945 el campo de concentración de Buchenwald cerca de Weimar, Alemania. El día de la liberación, una organización de resistencia de prisioneros tomó control de Buchenwald para prevenir atrocidades por los guardias en retirada. Las fuerzas americanas liberaron más de veinte mil prisioneros en Buchenwald. También liberaron los campos principales de Dora-Mittelbau, Flossenbürg, Dachau, y Mauthausen.

Las fuerzas británicas liberaron campos en Alemania del norte, incluyendo Neuengamme y Bergen-Belsen. A mediados de abril de 1945, entraron al campo de concentración de Bergen-Belsen, cerca de Celle. Encontraron vivos alrededor de sesenta mil prisioneros, la mayoría en condición critica por una epidemia de tifus. Más de diez mil murieron de malnutrición o enfermedad a las pocas semanas de la liberación.

Los liberadores enfrentaron condiciones inexpresables en los campos, donde pilas de cadáveres estaban sin enterrar. Solamente con la liberación de los campos fue posible exponer al mundo las atrocidades de los nazis. Los prisioneros que sobrevivieron parecían esqueletos a causa de las demandas de los trabajos forzados y la falta de nutrición adecuada. Muchos estaban tan débiles que no podían moverse. La enfermedad era un peligro constante, y muchos de los campos tuvieron que ser quemados para prevenir la difusión de epidemias. Los sobrevivientes de los campos enfrentaban un largo y difícil camino a la recuperación.

El rostro de la Justicia:

Empezando en el invierno de 1942, los gobiernos de las potencias Aliadas anunciaron su determinación de castigar los criminales de guerra nazis. El 17 de diciembre de 1942, los lideres de Estados Unidos, Gran Bretaña, y la Unión Soviética hicieron publica la primera declaración colectiva que reconoció el exterminio masivo de los judíos europeos y resolvió procesar los responsables por la violencia contra civiles.

La Declaración de Moscú de octubre de 1943, firmado por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el primer ministro inglés Winston Churchill, y el líder soviético Josef Stalin, afirmó que en la ocasión de un armisticio las personas consideradas responsables de crímenes de guerra serían mandadas al país en el cual los crímenes habían sido cometidos y ahí juzgados según las leyes de la nación interesada. Los grandes criminales de guerra, cuyos crímenes no podrían ser asignados a ningún lugar geográfico, serían castigados por decisiones tomadas conjunto por los gobiernos Aliados. Los juicios de los oficiales alemanes principales ante el Tribunal Militar Internacional (TMI), los juicios más conocidos de la posguerra, ocurrieron en Nuremberg, Alemania, ante jueces representando las potencias Aliadas.

Entre el 18 de octubre de 1945 y el 1 de octubre de 1946, el TMI procesó a los veintidós principales criminales de guerra por conspiración, crímenes en contra de la paz, crímenes de guerra, y crímenes contra la humanidad. El TMI definió los crímenes contra la humanidad como “el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación…o las persecuciones sobre bases políticas, raciales, o religiosas.” Doce de los acusados fueron condenados a muerte, entre ellos Hans Frank, Hermann Goering, Alfred Rosenberg, y Julius Streicher. El TMI condenó tres a cadena perpetua, y cuatro a condenas de diez a veinte años. Tres fueron absueltos.

Bajo la égida del TMI, los tribunales militares americanos condujeron otros doce juicios en Nuremberg de oficiales alemanes de alto rango. Estos juicios son a menudo referidos como los Procesos Posteriores de Nuremberg. Miembros de la Gestapo (la policía secreta estatal) y de las SS, junto con industriales alemanes, fueron procesados por sus papeles en la aplicación de las leyes de Nuremberg, la arianización, los fusilamientos masivos de judíos en los campos de concentración, los fusilamientos por los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza), las deportaciones, los trabajos forzados, la venta de Zyklon B, y los experimentos médicos.

La gran mayoría de los juicios por crímenes de guerra fue de funcionarios y oficiales de segundo y tercer rango. Ellos incluyeron los guardias y los comandantes de los campos de concentración, los oficiales de la policía, los miembros de los Einsatzgruppen, y los doctores que participaron en experimentos médicos. Estos criminales de guerra fueron procesados por tribunales militares en las zonas inglesas, americanas, francesas, y soviéticas de la Alemania y la Austria ocupada, y también en Italia.

Otros criminales de guerra fueron procesados por los tribunales de los países donde habían cometido los crímenes. En 1947, un tribunal en Polonia condenó a muerte a Rudolf Hoess, comandante de Auschwitz. En los tribunales de la Alemania occidental, muchos de los ex-nazis no recibieron sentencias severas, basado en que cumplir ordenes de los superiores fue a menudo decretado una circunstancia atenuante. Por consiguiente, varios criminales nazis volvieron a vidas normales en la sociedad alemana, especialmente en el mundo de negocios.

Los esfuerzos de los cazadores de nazis (como Simon Wiesenthal y Beate Klarsfeld) llevaron a la captura, la extradición, y el juicio de varios nazis que se habían escapado de Alemania después de la guerra. El proceso de Adolf Eichmann, celebrado en Jerusalén, capturó la atención del mundo entero.

Muchos criminales de guerra, sin embargo, no fueron nunca procesados ni castigados. La busca de criminales de guerra nazis continua hasta hoy.

Nunca Olvidar:

Yad Vashem, la Autoridad Nacional para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, fue creada en 1953 por ley de la Kneset (el parlamento israelí) para conmemorar a los seis millones de hombres, mujeres y niños judíos asesinados por los nazis y sus colaboradores entre 1933 y 1945. La Autoridad conmemora también el heroísmo y la resistencia de los partisanos judíos y de los combatientes de las rebeliones de los guetos, así como las acciones de los “Justos de las Naciones” (los no judíos que salvaron a judíos).

Ubicado en Har Hazikarón (en hebreo, el Monte de la Conmemoración), una loma en el extremo oeste de Jerusalem, el Instituto y Memorial Yad Vashem incluye varios monumentos conmemorativos, un museo histórico, un archivo central y un centro de investigación y documentación del Holocausto.

El objetivo de Yad Vashem es perpetuar la memoria y las enseñanzas del Holocausto para las generaciones venideras.

Las ceremonias oficiales centrales se realizan anualmente en Yad Vashem en el Día del Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, que de acuerdo con el calendario hebreo cae el 27 de Nisán (el 2 de mayo, este año), aniversario del comienzo de la Rebelión del Gueto de Varsovia en 1943.

El principal monumento de Yad Vashem es la Cripta del Recuerdo (Ohel Yizkor). Esta severa estructura de paredes de cemento, con un techo bajo como el de una tienda, está vacía a excepción de la llama eterna. Sobre el piso de basalto negro se han grabado los nombres de 21 campos de exterminio, campos de concentración y lugares de matanza nazis en la Europa Central y del Este. Una bóveda ubicada frente a la llama contiene cenizas de las víctimas.

El acceso a la Cripta del Recuerdo está bordeado por árboles plantados en honor de los hombres y mujeres no judíos, los “Justos de las Naciones”, que arriesgaron sus vidas para tratar de salvar judíos. Algunos árboles fueron plantados para honrar a clérigos cristianos, entre ellos un sacerdote franciscano de Asís, el obispo de la isla griega de Zakinthos, una monja polaca de Lituania y un pastor protestante francés. Más de 16.000 personas han sido honradas con el título de “Justos entre las Naciones”.

En el Holocausto perecieron aproximadamente 1.500.000 niños judíos, que son especialmente recordados en el cercano Memorial de los Niños, una gruta subterránea en la cual las llamas titilantes de los cirios recordatorios se reflejan hasta el infinito en pequeñas lucecitas que se destacan en la oscuridad reinante.

El elemento central de Yad Vashem es el Museo Histórico que expone la historia del Holocausto a través de fotografías, objetos, documentos y recursos audiovisuales. La presentación, que es cronológica, muestra el avance de la política nazi antijudía, desde la persecución hasta la guetización y los asesinatos masivos sistemáticos. Allí se despliega también la historia de la resistencia judía contra el Holocausto, incluido el heroísmo de los partisanos judíos.

La colección del archivo Yad Vashem, el más grande y extenso en el mundo sobre el Holocausto, incluye 55 millones de páginas de documentos, cerca de 10.000 fotografías, filmes y vídeos con testimonios de los sobrevivientes. La biblioteca contiene más de 80.000 títulos, miles de periódicos y una gran cantidad de raros documentos.

El Instituto Nacional para la Investigación del Holocausto coordina y subvenciona investigaciones a nivel nacional e internacional, organiza conferencias y coloquios y publica una variedad de importantes trabajos sobre el Holocausto, incluidos diarios y memorias. Hasta el presente, el instituto ha publicado 18 de los 32 volúmenes proyectados de la Enciclopedia de las Comunidades (Pinkasei Hakehilot), un compendio histórico-geográfico de cada comunidad judía que fuera destruida por los nazis y sus colaboradores.

Uno de los objetivos fundamentales de Yad Vashem es la educación. La escuela Internacional para Estudios del Holocausto realiza anualmente cursos para más de 100.000 estudiantes, 50.000 soldados y miles de educadores. Los cursos para docentes se llevan a cabo en siete idiomas además del hebreo y la escuela envía también a su equipo profesional al exterior, para promover el estudio sobre el Holocausto.

Cuando fui a recoger a mi madre al aeropuerto, ya la historia del Holocausto se había transformado, de una serie de metódicos rasgos históricos a una idea espantosa, cruda, casi insoportable, pero aun asi necesaria para comprender la voz del tiempo, la capacidad de la humanidad para crear sus propios monstruos y luego destruirlos. La voz de la fe en esa capacidad de encontrar la justicia y la paz, incluso en las situaciones más insostenibles y espantosas. Tal vez, a pesar de sus reticencias para aceptar la memoria historica que heredó de mi abuela y de todas las mujeres que forman parten de esta herencia magnifica y durarera, en su espiritu palpita la fuerza de la convicción, del deseo de comprender que a pesar del temor y la violencia, la humanidad es capaz de otorgar sentido a su valor a través del reflejo de sus propias respuestas y lecciones. Corrí para abrazar a Zandra, admirada que comprendiera ese pequeño secreto, esa idea dioclesiana y dura, de una manera tan diáfana y sincera. Mi madre sonrio, un poco sorprendida por mi gesto.

– ¿Estas bien? – preguntó besándome en la frente. Sonreí, emocionada y conmovida.

– sí.

Porque quién es recordado en la verdad, nunca muere en realidad.

Este articulo ha sido redactado con información obtenida de la Enciclopedia del Holocausto.

En Lectura: Danza en el sueño de la razón rota.

¡Qué deleite! ¡Qué zambullida. Porque eso era lo que siempre había sentido cuando, con un leve chirrido de goznes, que todavía ahora seguía oyendo, había abierto de golpe las puertaventanas y se había zambullido en el aire libre de Bourton. Qué fresco, qué tranquilo, más que ahora desde luego, estaba el aire en las primeras horas de la mañana; como el aleteo de una ola, el beso de una ola, frío y cortante y sin embargo (para los dieciocho años que tenía entonces), solemne, sintiendo, como sentía allí de pie en la ventana abierta, que algo
terrible estaba a punto de suceder; mientras miraba las flores, los árboles, el humo escapando entre su fronda, y a los grajos volando arriba y abajo; de pie y mirando hasta que Peter Walsh dijo: «¿Mirando a las musarañas?» -¿eso dijo?-. «Prefiero a los hombres antes que las musarañas

» -¿eso dijo? Debió decirlo en el desayuno cuando ella había salido a la terraza. Peter Walsh. Volvería de la India un día de éstos, en junio o julio, había olvidado cuándo, pues sus cartas eran terriblemente pesadas; eran sus dichos lo que una recordaba; sus ojos, su cortaplumas, su sonrisa, su mal genio y, una vez que miles de cosas se habían disipado completamente -¡qué cosa tan extraña!- unos cuantos dichos como éste, sobre las musarañas.

Virginia Woolf
Miss Dalloway.

Inclinada sobre el escritorio, Virginia escribe, con la vela junto a la muñeca, el chisporreteo de la llama que danza entre las sombras. Los labios apretados en un gesto dolorido, cansado, exultante. El cuerpo rigido, la espalda tensa mientras las palabras brotan de sus manos a borbotones, remotas, incomprensibles, inacanzables, un torrente violento que no puede dominar. Tal vez no lo intenta ya. Tal vez Virginia a comprendido que su danza entre las piedras de fuego de su propia pasión nunca se detendrá del todo, a pesar del temor, del agotamiento, de ese sufrimiento benigno que la atenaza a toda hora, que la recorre como un leve estremecimiento secreto e inabarcable. Su semblante pálido, los ojos tienen el brillo de quien ha visto la sombra de algo irremediable. Como si se hubiera vuelto a ver en los pasillos de su casa llorando detrás de una puerta. Ha visto la pequeña huella de sus pisadas en un norte enrarecido, silente, palpitante. Palabras que crean un mundo más allá de cualquier pensamiento real, un Universo que se sostiene a si mismo, elevándose lentamente, surcando las aguas inquietas de un verbo irrestricto que nunca conseguirá comprender en realidad.

Y escribe Virginia, ajena al mundo, los dedos tensos y retorcidos mientras cada elemento de siu imaginación se materializa en la euforia fugaz, en la sensación irremediable de perder la razón en medio de la grieta infinitesimal de este placer aciago de crear, la perdida de la voz del tiempo mientras se debate entre la necesidad de sumergirse aun más profundamente en las sombras o admitir, el miedo, recrear la voz del ruiseñor maldito que canta en su mente en rostros y voces que solo son reales entre sus dedos, en sus labios que recitan en un murmullo inquietante esa expiación vana, amplia, vetusta, desgarradora. Y escribirá Virginia, incluso cuando el pánico no sea más que un abstracción de su propio pensamiento, cuando yazga, como una Ofelia perdida para la razón, sobre lirios marchitos, flotando lentamente hacia esa paz con la que siempre soñó pero nunca pudo aceptar.

La memoria perenne de la Divinidad: Mitos de los Inuit

Los poderes espirituales, de mayor o menor importancia, dominan la vida de los Inuit y el más conocido es el espiritu del mar de los Inuit de Canada y Groenlandia. Denominado Sedna, (así como Nuliajuk y otros nombros) el espiritu de mar ejerce su soberanía sobre todos los animales que proporcionan alimentos a los humanos. En su morada del fondo del mar, desde donde envía los animales de caza, adopta la forma de una mujer, a la que incluso los chamanes temen. Otro gran espíritu es el del Aire, conocido en muchas regiones Sila (“tiempo atmosférico”, “Inteligencia”). Reconocido prácticamente en todas las zonas Inuit, rige la lluvia, la nieve, el viento y el mar desde un reino situado muy por encima de la tierra. Aunque se lo concibe como una persona, el Espíritu del Aire no se encarna. El Espíritu de la Luna es la tercera de las grandes fuerzas espirituales. Todas ellas son inherentemente benévolas, pero los humanos las consideran peligrosas, sobre todo al Espiritu del Mar, por su aguda sensibilidad a los malos actos de los hombres, a los que responde enviándole mal tiempo y enfermedades y para protegerse, los Inuit pronuncian palabras mágicas, se ponen máscaras y amuletos ( preferentemente extremidades de animales ) y acuden a sus chamanes.

En el plantel de espíritus menores, tanto benévolos como malévolos, los más interesantes son: “Los espíritus de Ayuda” de animales, objetos o personas muertas, que los chamanes encuentran en el transcurso de su largo aprendizaje: al poseer al chamán, uno de los espíritus puede prestar una colaboración vital a sus esfuerzos.

La creencia Inuit en unos reinos situados en el cielo y bajo la superficie de la Tierra, cada uno de ellos definidos por el Gran Espíritu que habita en él, ayuda a comprender el concepto de “Alma” y de su evolución. La creencia en la existencia de un alma en los animales explica el respeto especial que dispensa este pueblo a sus presas. La esencia espiritual del ser humano, resulta más compleja. Tras la muerte física, una parte de esta esencia entra, quizá para siempre, en los infiernos o en el Reino del cielo, dependiendo de como haya muerto la persona. Otra parte, encarnada en el nombre de la persona, se reincorporará a un pariente recién nacido: imponer a un niño el nombre de alguien fallecido hace poco significa que su antepasado le transferirá ciertas cualidades personales.

En la actualidad, prácticamente todos los Inuit profesan el cristianismo, que han asimilado rapidamente a la luz de sus creencias tradicionales. La mitología de este pueblo, no reconoce una deidad creadora omnipotente, pero asocia el Dios Cristiano con las principales potencias espirituales y a los chamanes con los misioneros.

En algunas regiones del sudoeste de Alaska, los Inuits practican la fe Ortodoxa rusa y participan en una ceremonia navideña, que se denomina: Selavic, que, para ellos, incorpora significados cristianos y tradicionales y comienza y acaba con un servicio religioso. Dura hasta 10 días, con una procesión encabezada por grandes representaciones de estrellas que va a anunciando de casa en casa el nacimiento de Cristo, y en cada casa se cantan himnos y se reparten regalos.

Ouroboros de Fuego, Serpiente atemporal. Un parpádeo en el Iris de la Diosa.

El circulo de fuego se ha cerrado a mi alrededor de nuevo.

Y no me refiero a una imagen metafórica que pueda contener una idea abstracta y disimil sobre mi propia necesidad de expresión o la recreación de mis pensamientos a través del verbo creador. Un circulo de fuego impregnado de un sueño amplio e irredimible que se abre en una cúpula purpura, pespunteada de la belleza de ese Universo cuántico que me pertenece por derecho y convicción. Me debato en medio de una tormenta palpitante y violenta que abarca cada pensamiento, deseo, temor, ese valor irrestricto en mi espíritu hasta crear una necesidad insoportable y quemante de renacer en mi misma, en mi rostro en el espejo, en esa altar de mi memoria en donde rindo culto a esa Diosa secreta y magnifica que forma parte de mí perspectiva del mundo.

Entono un personal canto de redención y creación.

Los ojos cerrados, danzando en silencio, entregando mi canción secreta a esa voz voz secreta, el enigma entre todos los enigmas, el poder más mágico más antiguo de todos, el que nace de nuestro deseo de encontrar nuestras propias palabras, el tiempo nuevo abriéndose en el horizonte, un despertar de esa conciencia finisecular que se eleva, se construye a medida que el canto del tiempo aumenta de intensidad. El aullido del viento, el rumor del océano, las ramas de los árboles danzando para mí. Un lenguaje tan intimo y exquisito, esa ternura olvidada que es mi propio nombre olvidado, un espíritu que vibra y danza en la oscuridad de mi mente.

El jardín de mi memoria renace de nuevo, la llama alta y perpetua de mi nombre, el fuego perpetuo que me define y define cada perfil en mi mente. Una promesa recién nacida, una esperanza profundamente pura, sin mácula, que brota de mis dedos para recrear una nueva época en mi vida.

Así sea.

En la rutilante Elipse.

Inevitablemente, en mi memoria. Un profundo agradecimiento para:

Mi príncipe rojo, Némesis de mi voz en el viento. El vinculo profundo y sentido de una complicidad irascible.

Mi queridisima Violeta, bruja Urbana, genio fotográfico, mi reflejo en el espejo, quién además es la autora de la nueva imagen del Fénix.

Petronieska, mi poeta del descalabro. Un Universo cuántico en tu memoria.

Frances B, el ritmo perpendicular de mi lenguaje secreto.

A todos mis amables lectores que se tomaron un momento para escribirme durante este período de silencio.

Y a todos los visitantes que diariamente enriquecen mi experiencia en esta desordenada bitácora. Les agradezco cada visita, lectura, incluso critica que me dediquen: es mi manera de aprender en este camino tambaleante e insólito el cual recorro mientras otorgo sentido a mi mundo personal.

En medio del laberinto Secreto: un anecdotario febril

Por recomendación de mi querisima Petronieska, regreso a mi inveterado hábito de danzar en las sombras de mi memoria, pespunteando con gran cuidado el bordado de mi personal visión el mundo de la abstracción cenital.

Bienvenidos, pues, a todos los que deseen acomopañarme en este recorrido por los entrecijos más significativos del Castillo de Mi Memoria.

Verbo de Oro y Azahar:

¿Cual es tu deseo más febril?

Crear. Los pétalos de una flor desconocida y exquisita que brota en el centro mismo de mi mente y mi espiritu. Mi necesidad de expresión es enorme, finisecular, irreprimible. Me cuestiono, transgredo mis propias adminiciones solo para otorgarle sentido a nuevas formas al mundo de las ideas que me pertenece. Un deseo agónico, desesperado, intenso, exquisito, una cacofónia de voces insoportables y poderosas que me rodea y me envuelve en todo momento, bajo cualquier circunstancia. Una necesidad devoradora, destructora, falaz, incontestable, quemante. Un pensamiento que arrasa con cualquier otro concepto o vocación. Siempre necesito darle sentido a esa expurea vitalidad, a esa fuente de metáforas y mitologias personales que parecen nacer del fondo de mi conciencia, más allá de cualquier temor e incerditumbre. Todos los rostros de la loba furiosa y visceral que deambula en mi mente, carente de conciencia y razón, una tormenta violenta y cruel. La belleza de la duda, la inuadita capacidad paraencontrar de nuevo un hilo conductor de pura expectativa en medio de mi memoria.

¿Como se manifiesta la pasión en ti?

En cada una de las cosas que hago. Suelo obsesionarme con todas mis empresas, utopicas y resquebrajadas por el más puro idealismo. Me entrego por completo y sin reservas a las expresiones de mi voz interior: a la crueldad criptica de la palabra, la belleza expurea y profundamente anecdótica de las imagenes, el vuelo alto de la imaginación que yace y envuelve a las palabras. Amo con una intensidad enloquecedora cada uno de mis rostros en el espejo, el fuego mítico de un deseo dioclesiano que se manifiesta en Universos cuánticos donde soy la despota y la victima, la Violencia y la ternura, una Diosa intima cuya voz reverbera como un eco apocaliptico en cada deseo y forma de mi pensamiento. Puedo escribir durante horas, estremeciendome de un placer devoto y devorador, leer, paladeando cada palabra, derrumbandome en la belleza iracunda de la creación, fotografiar dejandome llevar por esa sensación unánime y maldita de descubrir el significado del tiempo y el verbo creador a través de la imagen. Cada una de mis obsesiones, como dije, es una voz que canta al viento, que se manifiesta y se eleva desde mis dedos hasta alcanzar el núcleo palpitante y hórrido de mi espiritu.

¿Tu esperanza?

Amar cada momento de mi vida, con la furia devastadora y quemante del Fuego ancestral que brota de mi espiritu. No hablo, por supuesto, del estereotipo endeble sobre el amor que parece ser el más común y aceptable sino a esa fuerza más allá de todo confin e idea, una cólerica llamarada brotando alta y cerval en los derroteros del bosque de los Silencios. Ansio destruir cada barrera y muro de silencio, el simple temor inaudito, el desconcierto sutil y desosegante de la resignación y la pasividad. Por ese motivo, siempre preferiré un grito liberador, las manos alzadas al cielo, la magica cadencia de un alarido sin pausa ni concierto, al simple silencio de intentar comprender y aceptar admoniciones que no me pertenecen, que carecen de sentido, que se crean asi misma como una intrincada idea idiosincrático que carece de todo valor. Me alzo, en medio de la locura, bailando bajo la lluvia del tiempo bendito, arrogante y dual.

¿En que forma concreta se manifiesta tu voluntad y tu espiritu?

En cada uno de mis deseos y especulaciones, en mi cruel y despota necesidad de construir mi Castillo de la Memoria como un ábside solitario y cenital en medio del caos. No obstante, estoy convencida que mi espíritu creador se manifiesta, liberador y primitivo a través de mi capacidad para redimir mi dolor y mi desesperación como una voz errabunda en mi mente, un eco dioclesiano y devastador que deja a su paso los vericuetos de un renacimiento en fuego. Soy libre por la simple decisión de rechazar cualquier atadura ideologica y conceptual que pueda limitar y restringuir mi intimo solaz por la busqueda personal. Me construyo a mi misma, cada día, en cada decisión y palabra que talla en el mármol del tiempo personal la huella de mi convicción, de la irracional fe que profeso a la intelectualidad y a la pasión.

Una palabra para definirte:

Dos en realidad: Laberinto rojo, auspicioso, elevandose a mi alrededor, entre hogueras propiciatorias de palabras, el deseo que nace y se retuerce como un ábside rutilante en medio de la oscuridad de mis parpádos cerrados. Una estructura cenital abriendose paso en todas direcciones a partir de mi deseo de transgresión.

¿Quién eres?

Un ouroboros cenital, un Fenix de fuego ancenstral que nace y renace en un tiempo infinito e intimo. Una anciana con el rostro de una niña que danza bajo la luz de la luna, irreprimible, iracunda, desesperadamente viva y anhelante. Un dialogo irrestricto entre la luz y la oscuridad en la dualidad de mi verbo creador. La bruja, la dueña del tiempo dioclesiano de mi mente, la transgresora, la violenta, la que jamás deja de cuestionarse una y otra vez. La voraz amante del criptico deseo, la Hija de las estrellas Y la Luna bendita, la memoria vieja y definitiva de mi propio anhelo por construir un mundo espléndido y sin nombre. La Dama cruel que deambula a ciegas, con las extendidas por los pasillos de mi Castillo de la Memoria. La Hidra sacramental que abre sus fauces para lanzar un aullido de pura insatisfacción y cólera. La medusa de piedra y Onix, aguardando en medio de un mar raquídeo y voluptuoso. La serpiente atemporal y fabulosa de los valles en sombras de mi anhelo más secreto. La temerosa, la audaz, la impulsiva. Una arqueóloga rudimentaria y ambivalente de la liberalidad, mi reflejo entre dos espejos. Todos los rostros invocados por el lamento del verbo creador, brotando de mi espíritu, naciendo en el valle fértil de mi imaginación.

¿Que buscas?

Encontrar el sentido y la textura de mi propia moralidad. No me refiero, claro, a esa idea fragil y sin fundamento sobre la “bondad” y la “maldad” sino a la persistencia de la memoria personal como una forma de creación unánime de nuestro concepción intelectual del mundo ideal. Deseo transcender la mera conciencia social, ese correosa necesidad de justificación que intenta destruir toda forma de individualidad en una necesidad inaudita de generalizar el poder creador de la identidad personal. Quiero otorgar sentido a cada una de mis expectativas y decisiones, elevarlas al altar de mi visión inaudita, erratica, plúmbea, exquisita, temeraria, vibrante, falaz. Aspiro jamás encontrar satisfacción ni sosiego alguno, necesitar siempre el cuestionamiento y la transgresión como formas validas para otorgar sentido a la mitología de mi espíritu y mi rostro más personal.

¿En donde habita tu pensamiento?

En mi Castillo de la Memoria, esa construcción finisecular y raquídea que alberga mi espiritu, mis deseos, mi perpetua necesidad de construir una creación desbordante de una vitalidad dual y magnifica.

El castillo de la Memoria en el que habito se ha construido a base de narrarme mis historias, creando cadenas de palabras que poco a poco se van haciendo tangibles. Esas palabras han tomado formas sorprendentes: grutas, paredes, habitaciones, retratos, pasillos, jardines, murallas escondidas… mi vida entera se hace de ideas que cuando se verbalizan o se escriben cobran peso y sustancia. Las construyo con la fidelidad platónica de las palabras, en la estructura firme de frases y parrafo que levanto a base de angustia, alegría, dolor, tristeza, desesperación, simple e ingenua felicidad. Todas mis emociones se transforman, en una alquimia depurada y especifica, en un elemento de mi mundo interior, en un núcleo exacto y vital donde se sostienen los ojos ciegos de mi razón. Escribo, porque esa es mi manera de vivir. Dibujo un tiempo remoto a través de la sutil invocación del milagro del tiempo verbal.

Soy la reina de mi Castillo. Recibo largas esquelas con mensajes que a veces respondo, y a veces no. Soy la victima propiciatoria, el Dios rugiente que emerge de la oscuridad en un rapto de puro deseo conceptual. Soy las puertas y ventanas siempre abiertas para recibir la luz del intelectualismo en el que deposito mi fé y mi necesidad de otorgarle sentido al mundo a través de mi propia vitalidad. Soy el jardin amurallado, donde se elevan los árboles de recuerdos fortuitos, donde canta el ruiseñor eterno y brilla la Luna atemporal. Soy el laberinto enorme y crepuscular que se abre y se cierra en si mismo como un palpitar inconmensurable. Habito en cada rincón, en cada voz que se eleva en el viento, en la luz de un Sol imaginario, en el mar conceptual que se extiende más allá de mi misma. Un recuerdo, un deseo, una cronologia equidistante, un voracidad verbal insaciable, un temor palpitante y misterioso que se extiende en todas direcciones a partir de mi creatividad.

¿Que esperas encontrar en ti misma?

Furia y dolor, insatisfacción y deseo. Pasión, fuego irredimible, el deseo abrasador de una Tierra recién nacida que me sostiene, me fortalece, fértil y espléndido. Deseo, temor, esperanza, inquietud, transgresión, la eterna vocación por la polémica y la ruptura de cualquier esquema que no sea fruto de mi voracidad intelectual. No tengo otro nombre y forma que mi anhelo por encontrar un rostro propio, aciago y ambivalente, que se transforma en cada palabra, que reverbera en toda imagen, e sentimiento y descubrimiento que llevo acabo a través de la busqueda incesante de respuestas. Espero encontrar siempre una necesidad irrestricta de cuestionarme, de recorrer el camino menos transitado, de olvidar las enormes puertas abiertas de la simple resignación, de los puentes levadizos de la opinión sutil y general. Deseo encontrar en mi espíritu ira, una felicidad atolondrada y caústica, un ideal interminable que delinea cada pensamiento y aspiración fecunda de mi espíritu. Deseo encontrar un rostro totalmente nuevo para cada una de mis ambivalentes aliteraciones personales, una transformación estructural de mi voz y del paisaje inaudito de mis pensamientos.

Paz para los locos, o quizá simplemente, una insatisfacción venial.

¿Que elemento de tu personalidad te define de la mejor forma?

La pasión, la impulsividad, la irreverencia, la transgresión. Pero no me refiero claro, a la rebeldía carente de algo más valioso que la propia carencia de valores sintácticos, sino la constante busqueda de significado, sentido, una metáfora amplia y cegadora que pueda contener mi necesidad para crear, encontrar la raíz última y profundamente arraigada de la abstracción de mis penasmientos. Podría definirme como una irrestricta buscadora del Mito utópico y decimononico de mi mente.

¿A donde te conducen tus pasos?

Hacia el núcleo de mi Universo cenital. Al origen exquisito y perdido de la voz perdida de mi nombre. La voluptuosidad de la comprensión más profunda de mi lenguaje cenital.

Autoria del este test: Mi gran amiga Sofia Caceres, doctora en Psiquiatría. Gracias hermosa, por entreabrir las puertas de las habitaciones más privadas en mi mente.

Danzando entre las voces del tiempo:

Cincuenta pequeños tesoros entre las sombras de mi personal mitología:
1) Considero al amor una forma de expresión en si misma, una energía capaz de construir y destruir a la vez, una fuerza primitiva, violenta, cruda, salvaje. El poder de creación originario, que une y vincula cada momento personal con la mecanica celeste de un Universo finisecular y carente de sentido.

2) Soy obsesiva, neurótica, irrascible, impulsiva, poco diplomática. Tengo accesos de mal humor insuperable que rapidamente puede transformarse en una exática felicidad casi ingenua. Soy dada a los extremos, en ocasiones desfallezco de puro agotamiento emocional, con frecuencia me dejo llevar por mis estrafalarias reacciones emocionales. No obstante, también me sumo en largos períodos de meditativo silencio, en una quietud casi nihilista, perdida en el mundo de mis ideas.

3) Soy muy imaginativa y fui bendecida por una fértil creatividad. Constantemente, elaboro y redacto largas historias en mi mente, que puedo o no escribir en papel pero que acumulo en una especie de biblioteca mental cada vez más grande y disparatada. De hecho, mis amigos más cercanos suelen burlarse de mi habito de permanecer en silencio, paralizada por la mera necesidad de delinear en mis pensamientos mundos y Universos totalmente personales, dotandolo de todo de tipo de minuciosos detalles y singularidades. También he creado una especie de mitologia intima bajo mis admociones y parámetros: Dioses y Diosas a quienes evoco como inspiraciones raquideas de mi lenguaje personal, un Olimpo mimético y profundamente individual que toma forma en mi propia capacidad para crear.

4) Disfruto mucho de la voluptuosidad de la literatura erótica. Desde Pertrarca, los versos de Safo hasta la rutilante y violenta prosa del Marques de Sade, bendito en la memoria de la sonrisa vertical. No obstante, entre mis favoritos también se encuentra la magnifica recreación de la pesadilla hedonista de Pauline Rouge, “La historia de O” y su continuación “Regreso a Rossi”, Tropico de Cáncer de Henry Miller, La seducción del Minotauro de Anais Nin y todos sus diarios, claro esta – aunque debo decir que Henry and June es mi favorita por razones personales -, Nueve semanas y media de Elizabeth McNeill ( mucho más significativo y profundo que la pelicula homónima ), El Decameron de Boccacio – una lírica expresión del pecado venial -, La torturada ternura de “la pasión Turca” de Antonio Gala, la ambiguedad sintáctica de Sanpedro en el Amante Lesbiano y un largo etc que incluye pequeñas curiosidades como “El diálogo de Venus y Príapo”, de Rafael Alberti, donde quienes en realidad dialogan son los genitales de los dioses y los exquisitos poemas de Ovidio, una danza en la memoria erótica más personal.

5) Aunque practiqué Ballet durante diez años y podría decir que fui una bailarina meramente correcta, no tengo oido músical y de hecho, soy bastante torpe a la hora de bailar. Tal vez por ese motivo, me obsesioné con la danza hasta lograr una especie de equilibrio entre mi evidente carencia de gracia y mi necesidad de expresar mis pensamientos a través de la elemental belleza de la cinética personal, aunque el resultado nunca fue el mejor. No obstante que durante años me esforcé para encontrar un sentido puramente personal en la personal dulzura del baile, nunca obtuve un resultado que me fuera satisfactorio. Finalmente abandoné el mundo del ballet cuando sufrí una dolorosa lesión en la rodilla derecha. Por supuesto, siempre lamentaré no haber logrado hallar un sentido anecdotico y personal en esa lenta cadencia de la memoria, expresada a través del tiempo personal.

6) Cuando era una niña, me encantaba subirme a la azotea de la casa de mi abuela a medianoche para contemplar las estrellas. De esa época, proviene mi profundo amor por la astronomia. Durante años, me dediqué a leer toda el material disponible – y comprensible – al respecto y de hecho, me converti en una especie de astronoma rudimentaria y amateur: asistía a Charlas en el observatorio de mi ciudad, en más de una ocasión viaje para observar algún fenómeno celeste de especial relevancia y de hecho, hasta casi los veinte años, participé en un grupo de entusiastas de la Astronomía patrocinado por la facultad de ciencias de la Universidad Central de Venezuela. Cuando posteriormente se disolvió – debido a una lamentable falta de interés de los miembros – continué mi habito en solitario. Aun ahora, llevo a cabo mis rituales y danzas bajo la luz de la luna, muy conciente del poder evocador de la cúpula celeste que heredé como parte de mi memoria social y cultural, la belleza portentosa y temible de la idea del Universo como parte de un sueño espléndido de la razón.

7) Siempre me ha resultado dificil y violeto hablar sobre mi don psiquico y la manera como influye en mi vida. Tal vez se deba a que durante toda mi infancia y primera juventud lo consideré una especie de desequilibrio mental inexplicable e incontrolable, pero continua siendo muy incomodo e incluso doloroso intentar explicar esa sutil conciencia sobre el mundo que tengo la habilidad percibir con total claridad. De hecho, el fenix fue una manera de vencer el temor y la inevitable verguenza que siempre me ha producido el tema.

8) Como creo haber comentado en númerosas ocasiones en diferentes entradas de estas memorias desordenadas, sufro de un pertinaz e implacable insomnio desde que era una niña, debido a un problema hormonal que la farmacopea no ha sido capaz de solucionar. Sin embargo, si cuando era más joven padecía de largos periódos de desconcierto y profunda desazón debido a mi incapacidad para conciliar el sueño, la temprana adultez me ha traido una míriada de fascinantes posibilidades: escribo durante horas completas, leo en ese silencio exquisito y dioclesiano de la madrugada, me dedico a fotografíar el mundo que se desliza bajo las sombras níveas del sopor de la idea. Por supuesto, paulatinamente el agotamiento termina por vencerme y debo recurrir a los medicamentos que intentan brindarme cierta normalidad, sin lograrlo. Pero, pero a pesar de todo, debo reconocer que mi insomnio me ha permitido delinear el mundo de mis ideas con una furiosa y maravillosa energía interior que de otra manera no me hubiese sido posible encontrar.

9) Muchas veces me defino como una loba solitaria y furiosamente inquisitiva, tal vez porque necesito la soledad de la misma forma que otras personas necesitan conversar y comunicarse para lograr cierto equilibrio emocional. No permito que nadie trasgreda los cuidadosas fronteras que he levantado a mi alrededor, ese horizonte ideal y sincrético que me sume en un ostracismo profundamente sentido. Por supuesto, no me considero distante y mucho menos arrogante en mi necesidad de introspección, sino que necesito ese silencio a dos tiempos que se eleva en medio del ábside de mi mundo interior para comprender mis propias paradojas y contradicciones. Nunca he tolerado demasiado bien la idea social más aceptada y de hecho, tengo muy pocos amigos, la mayoría de las cuales conozco desde la infancia. A pesar de mi necesidad de comunicarme a través de imagenes y simbolos propios, suelo ser bastante reservada, silenciosa y la mayoría de las veces, incapaz de construir a través del mero método verbal una idea concreta sobre mi misma.

10) Cuando escribo, hablo sola en voz alta, caminando de un lado para otro, profundamente ensimismada en el mundo que construyo a través de mis palabras e ideas. De hecho, cuando estoy escribiendo puedo permanecer durante horas obnubilada, perdida en mis propios derroteros, sumergida en el mar violento y poderoso de la creación personal. Me ha sucedido que he dejado de comer por días enteros, que he olvidado ducharme y cambiarme de ropa, mientras me dedico con una maniaca energía a escribir sin pausa, sofocada de placer y maravillada pasión.

11) Tengo problemas con las matemáticas y de hecho, cualquier forma cientifica que tenga relación con el mundo numerico. No obstante, siempre me interesó muchisimo la biologia, quimica e incluso la física, como una forma de interpretar el orden universal en el que creo por mera fe personal.

12) Mi color favorito es el rojo por supuesto. Tal vez se deba a que mi sistemas de creencias identifica el color con la pasión y el mero cuestionamiento intelectual. También, he llegado a pensar que mi predilección por este color, tiene un evidente vinculo con su simbología mimética: el deseo de vivir, la fuerza espiritual de la que soy una confesa devota, el poder incomensurable de las convicciones. Sea Cual sea el motivo, mis piezas favoritas de ropa son rojo escarlata o carmesí, aunque también aprecio el borgoña en sus tonos más oscuros y lóbregos. En suma, aprecio especialmente el inquietante poder del color rojo como forma de expresión.

13) Durante toda mi vida he sido de contextura muy delgada, lo cual me ha provocado una cierta timidez corporal. Hija de una linea matriarcal fiel creyente en la vitalidad y la belleza del cuerpo femenino en su expresión más natural, siempre me he sentido un poco alejada del ideal femenino que en mi mente representa lo mejor de la devoción por el misterio de la mujer: caderas anchas, pechos amplios, pantorrillas bien formadas. Hace unos cinco o seis años, aumenté unos diez kilos y me sentí como una especie de Diosa de la fertilidad. No obstante, volví a perderlos luego de un viaje particularmente tenso y no volví a recuperarlos de nuevo.

14) Soy una ferviente coleccionista de piezas de música medieval: desde el barroco tardío hasta los trios de cuerda y óboe más elementales. También aprecio especialmente las melodias que incluyen campanas tobulares, cítaras y arpa. Mi instrumento favorito es el violín y de hecho, tengo gran cantidad de partituras – que por supuesto, no puedo comprender y mucho menos ejecutar – sobre las grandes piezas Universales dedicas al Violín: La sinfonía Lobgesang, sinfonía-cantata en si bemol mayor, Op. 52 de Mendelssohn, zapateado de Sarasate, Ero e Leandro de Bottesini,Il trino del diavolo deeinticuatro Capricci Tartini de Paraganini,Intermezzi fra Palandrana e Zamberlucco de Scarlatti. También aprecio la inspirada musicalidad de Salvatore Accardo, Antonio Brosa, Joseph Franz von Lobkowitz, paradigmas de la ejecución y la busqueda de una voz inquietante dentro de la ternura del silencio. Muchas veces escucho durante horas una misma tonada, paladeando cada tonada y arpegio con una maravillada fascinación.

15) Con frecuencia, conduzco durante horas, sin dirigirme a ningun lugar en particular. Me gusta deambular de un lugar a otro, detenerme por mera curiosidad y tal vez tomar una fotografía. También, muchas veces camino a solas por cualquier calle no demasiado concurrida – un requisito dificil en la ciudad en la que vivo – y me dejo llevar por mis pasos, sin destino ni confín. Suelo sentarme en los pequeños café de mi ciudad – destartalados, un poco tristes – y escribir a mano hasta que comienza a caer la noche. Tal vez se deba a mi natural espiritu nómada o simplemente a la necesidad de encontrar una forma de expresar mi vocación por la transformación y la reinvención.

16) Varias veces a la semana visito mis librerias favoritas – casi todas pequeñas y poco conocidas – y compro al menos dos o tres libros, de cualquier temática y tenor. Luego me siento a leerlos, fumando un cigarrillo fugitivo, ensimismada en la sensación de profunda ternura que me envuelve en la mera intimidad de las palabras.

17) Tengo una enorme colección de carta del tarot: la mayoría de los masos los heredé de mi abuela, aunque le he agregado algunos, que me han llamado especialmente la atención y que creo no desmerecen la hermosa visión de Celia sobre el Antigua Arte. Mis favoritos son el maso Visconti de madera y seda que mi tatarabuela trajo de su nativa Belgica y los arcanos mayores de la carta Española pintados a mano que me obsequió mi padre al cumplir los diez y seis.

18) Me encanta comer. Soy una entusiasta de los sabores y los olores de los alimentos, las especias y los ingredientes combinados con esa sabiduría primitiva que no puede aprenderse sino que al parecer, es parte de nuestra memoria colectiva. Disfruto de la comida asiática, griega y también la exquisita y muy condimentada gastronomía de Europa del este. Sin embargo, nada podría sustituir jamás el sabor de la comida Venzolana: esa alegría y frescura en la forma de expresar la idea culinaria a través de una asimilada y profunda comprensión de la satisfacción sensual.

19) En mi refrigerador inevitablemente siempre habrá un poco de: Champiñones enanos de Mérida,al menos cinco tipo de quesos, licor de café con dos partes de vainilla y una de canela, el café en grano, tostado y molido, dentro de un frasco hermético, leche agria, camarones y langostinos, caramelos de Vainilla y Flan de trufa y chocolate cristalizado, filetes de Pastrami con pimienta y almendras tostadas, algún alimento en proceso de descomposición ( olvido en ocasiones que debo comer ), una botella de Champagne Rosado ( una excentricidad muy cercana al ridículo ) y que de descorcho cuando termino de escribir algún cuento o tomo una fotografía especialmente querida. También, siempre tendré un poco de licor de la Diosa, pan ácimo y mantequilla irlandesa.

20) Tengo predilección por objetos o cosas superfluas e inútiles que sin embargo poseen un enorme valor y significado en mi mundo personal: Una pluma fuente de madera y punta de bronce pulido del siglo XVIII, un camafeo de esmalte y nacar, con un pequeño grabado sobre el mito de Deméter y Core, Un ejemplar de la primera edición del Capote de Gogol ( un obsequio abrumador que recibí de mi caballero rojo ), un cuaderno con hojas de papiro Egipcio de mil hilos y tapa de piel de Cordero, una reproducción en cobre y hojalata de un cuadro de Gustav Klimt, tamaño Natural ( durante horas me dedico a contemplarlo, sumida en una exquisita ensoñación, una copia de la fotografía de Hugo Erfurth “Retrato a Madame Fahndrich”, una reproducción en miniatura de la escultura de Antonio da Correggio “Leda y el Cisne”, un pendiente de Rubí sin tallar, envuelto en plata de ley.

21) Siempre llevo un par de libros en mi bolso. Tengo ediciones de bolsillo de mis novelas favoritas y en cualquier lugar, leo algunas páginas, costumbre que siempre me tranquiliza y me alivia la habitual sensación de ansiedad que me suele atenazar. Entre los escogidos se encuentran Grandes Esperanzas de Charles Dickens, La curación por el espíritu de Stefan Zweig, Servidumbre humana de Somerset Maugham, Matar a un Ruiseñor de Harper Lee, A sangre Fria de Truman Capote, Sensatez y Sentimientos de Jean Austen, A la sombra de las muchachas en flor de Marcel Proust, Alguna recopilación de cuentos sufíes, de preferencia hecha por Idries Shah, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, El libro del desasosiego, Fernando Pessoa

22) También acostumbro a llevar libros en mi maleta cuando viajo a algún lugar. De hecho, son las primeras cosas que empaco y en varias ocasiones, he dejado de incluir mudas de ropa y zapatos para hacer espacio para los eternos compañeros de mi deambular anecdóctico. La lista incluye: Anna Karenina de Leo Tolstoy Colección de cuentos de Oscar Wilde ( en especial el Principe Feliz ), El amante de Lady Chatterley de David Herbert Lawrence, el Coloso de Silvya Plath, Desayuno en Tiffanys de Truman Capote y Un mundo Feliz de Aldoux Huxley y alguna recopilación de Rimbaud, que suelo esconder en cualquier rincón de mi equipaje.

23) Soy una gran amante del humor, a pesar que no me considero especialmente graciosa y suelo utilizar el cinismo como una forma de expresión de mis opiniones más privadas. No obstante, estoy totalmente convencida que reirse de uno mismo es el mejor ejercicio posible, la manera más contudente de construir nuestra memoria más elemental a base de una objetividad raquídea.

24) Soy neurótica, mal humorada, tengo humores extremos, soy dada al drama, sufro de númerosas fobias. No obstante, aprecio y disfruto de mis defectos, digamos que son mi manera de crear un mundo personal en base a un equilibrio dual profundamente significativo. De hecho, me encantan cada una de mis manias y tick y los consideron como una parte muy importante de mi visión del mundo: ese imperfección maravillosamente metafórica del espíritu humano, ese ambiguo cuestionamiento, ese deseo inalienable de aspirar a la belleza y la bondad.

24) Escribo dos novelas que debo terminar antes de Julio, lo que equivale a decir que durante las ultimas semanas se ha hecho un habito encerrarme a cal y canto en mi habitación favorita, escribiendo hasta caer exhausta y temblando de placer.

25) Voy al teatro al menos cuatro veces al mes y también a las lecturas histriónicas que se llevan a cabo en algunos Café de ambiente cultural en mi Ciudad. Soy un espectador muy entregado: lloro si hay llorar, me rio a carcajadas si la palabra me lo exige asi, me dejo llevar por su breve cadencia a un mundo de misterios y bellezas que vive exclusivamente en mi imaginación. La mayoría de las veces, tomo fotografias de la obra y las conservo, en una especie de anecdotario visual de mis formas de expresión más queridas. Una especie de memoria vivificante y espléndida que guarda una profunda ternura simbólica.

26) Como creo haber mencionado antes, leo, todo lo que puedo y en cualquier momento. Releeo mis libros favoritos una y otra vez, y procuro al menos leer dos libros nuevos cada semana. Aunque prefiero los clásicos, no desdeño los best Seller y lectura ligera. De hecho, procuro leer cualquier tipo de forma de expresión literaria que tenga al alcance. Podría decir que leo día y noche: durante las largas horas de insomnio disfruto de la quietud soterrada del valle de la palabra. En las mañanas, al despertar suelo copiar el párrafo favorito de alguno de los libros que conservo en mi mesa de noche y llevo la hoja manuscrita a donde voy durante el día. Tengo algunos habitos sin la menor lógica o motivo, como no sea mi propia complacencia por la palabra: releo Orlando de Virgnina Woolf ( uno de mis favoritos de siempre) cada primero de enero. Durante los meses de Agosto y septiembre, me dedicó a disfrutar de la prosa rusa de la que soy una acerrima y obsesiva fanática y en diciembre, me dejo envolver por el mundo plácido, exótico y poderoso de Gabriel Garcia Marquez. Al menos una vez al año leo de nuevo “Miss Dalloway”, “Las Olas” y “El Faro” de Woolf, así como “La mujer Rota” de Simone de Bouviere y “El benefactor” de Sontag.

26) Adoro deambular por mi ciudad, a pie. Disfruto de redescubrir los escombros culturales de los lugares que visitaba cuando era una niña y que el sacudón ideológico que sufre mi país ha destruido. Intento encontrar ese perfil insólito y espléndido de una ciudad devastada por el temor social, reconstruida a base de conjugar verbos en pasado y de temer el futuro, perdido en una brumosa necesidad de paz y justicia.

27) Fotografío también casi en cualquier momento de mi vida. Lo hago desde que tenía doce años y desde entonces, he mantenido un romance privado y violento con la imagen. Recorro las calles y avenidas de mi ciudad fotografiando los rostros de la calle, de la normalidad de esta Anciana Dama Agonizante que es Caracas. Me apropio de recuerdos, momentos, pequeños fragmentos de tiempo que atrapo en mis imagenes favoritas, en esas instantáneas de un presente destinado a desaparecer demasiado pronto. Me inmiscuyo en la privacidad de un bostezo, de una mirada pensativa, de una carcajada ajena. Me dejo llevar por los ululatos del tráfico, del olor de la montaña, Señora y Dueña de este Valle del Caos. Muchas de esas fotografías las público en algún lugar de la web, muy pocas las vendo. La gran mayoría las conservo colgadas en las paredes de mi casa.

28) Bailo en la Oscuridad. Con los ojos cerrados, probablemente vendados, tropezando, riendo, golpeándome contra las paredes, con la respiración agitada, los puños cerrados, con el corazón palpitandome tan rápido que apenas puedo respirar. El cabello rasguñandome las mejillas, una profunda sensación y miedo recorriendome.

29) Deambulo por la biblioteca Nacional de mi ciudad, obsesionándome por los temas más disimiles y dedicando a realizar largas y minuciosas investigaciones sin verdadera resolución. Elaboro metódicos ensayos sobre misterios mitológicos, formas expresivas literarias, autores, inspiradas concreciones anecdóticas sin más valor que el que yo deseo otorgarle. Un sueño de la razón.

30) Me dejo llevar por el poder destructor, furioso, quemante, angustioso, exquisito, magnifico, enorme, ilimitado del amor. Ah, sí, esta denonada obsesión que padezco por mi caballero rojo.

31) Soy una ferviente lectora de la Obra de Carl Gustav Jung. De hecho, he dedicado muchas horas de atenta lectura a sus obras, descubriendo en ellas las claves primarias de mis creencias y mi forma de expresión religiosa. Mis libros favoritosd de su obra, incluyen por supuesto, sus extraordinarios prelogmenos sobre la Religión occidental: Psicología y religión, Ensayo de interpretación psicológica del dogma de la Trinidad, El símbolo de la transubstanciación en la misa, Prólogo al libro de V. White God and the Unconscious, Prólogo al libro de Z. Werblowsky Lucifer and Prometeus, Sobre la relación de la psicoterapia con la dirección espiritual, Respuesta a Job y el magnifico comentario psicológico al Libro Tíbetano de la Gran Liberación. Como material de estudio en mi incansable necesidad de comprender las raices etnologicas y antropomorficas de mi religión he leído: Alma y tierra, Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo, El bien y el mal en la Psicología Analítica, El problema de la sombra, El espíritu Mercurius, Las visiones de Zósimo, Paracelso como fenómeno espiritual y El árbol filosófico, texto del que provienen gran parte de mis consideraciones religiosas sobre la relación del hombre moderno y la fe creacionista.

31) De la misma manera, aunque en menor medida, he leído la obra de Freud, aunque podría decir que mi favorita son “Etiología de la histeria” – un extraordinario análisis sobre la capacidad humana para deformar la realidad -, los clasicos “La interpretación de los sueños”, “Los Sueños” y la “Prominición Onírica Cumplida”. No obstante, tengo especial predilección por “Psicopatia de la vida cotidiana”. Creo que de la interpretación realizada por el gran psiquiatra sobre la cotidianidad proviene mi absoluta convicción que la normalidad – cualquiera sea el significado de esa palabra – puede ser tan cruda y despiada como la circunstancia más violenta.

32) Nunca he podido memorizar teléfonos, ni el mio o el de cualquiera de mis amigos y parientes. De hecho, suele sucederme que nunca puedo repetir mi número de teléfono mobil.

33) Como creo es evidente, observo una obsesiva dedicación y devoción por las letras y las imagenes, lo que equivale a decir, que mi necesidad primaria de creación es parte de mi cotidianidad.

34) Suelo dormir una corta siesta durante las tardes con mis dos gatos encima. Leonardo – un sagrado birmano inquieto y mordelón – suele echarse a mis pies, mientras que Uaine – un pelo corto americano muy parecido a Garfield, la caricatura – descansa junto a mi cabeza. Pura ternura felina.

35) La mayor parte de mi vida he tenido serios conflictos con la autoridad: siempre procuro ser quien tiene la última palabra en cualquiera de mis expresiones artísticas y además, poder encontrar un sentido personal a mi sentido de la estética, lo que obviamente me impele a luchar contra cualquier opinión que pueda tansgredir mi sagrado principio sobre el arte: toda obra estética o creacionista es indudablemente personal.

36) Actualmente mi trabajo me proporciona una una completa independencia intelectual, lo cual por supuesto, es un enorme alivio y una ventaja a la hora de construir mi futuro como escritora y fotografa.

37) Siempre he procurado crear y otorgarle un sentido anecdótico a la prosaica idea de trabajar. De hecho, me considero privilegiada de amar profundamente mi modo de vida.

38) Disfruto muchísimo ir a tomar café y filosofar horas enteras.

39) Dedico largas horas de investigación a cualquiera de mis escritos ay además, siempre procuro que mis fotografías posean un bagaje histórico, simbólico y conceptual apreciable, que otorgue un sentido a la imagen como forma de expresión.

40) Disfruto redactando ensayos de todo tipo de temas. Crear, a partir de un concepto personal, una míriada de formas concretas con respecto a mi personal perceptiva sobre el mundo y la cultura a la que pertenezco.

41) Atesoro mis cámaras: desde mi primera minolta hasta mi tesoro, una Mark II de Canon que se ha convertido en mi inseparable compañera. De hecho, tengo una relación personal y profudamente intima con cada una de mis cámaras, desde la antigua Mamiya 33 que compré cuando tenía 12 años hasta la pequeña Olympus de colección que nunca he logrado hacer que funcione de manera correcta y que sin embargo, conservo por motivos puramente sentimentales. Más que simples objetos, son mi mayor y más preciado instrumento de comunicación.

42) Escribo durante horas a mano, disfrutando de la profunda intimidad de dibujar el mundo de las palabras a través de esa estética sutil y espléndida de la obra manuscrita. En una ocasión escribí unas seis horas seguidas y sufrí de un torcedura de muñeca que me obligo a llevar el brazo en cabestrillo dos semanas entera.

43) Mantengo intacta mi capacidad de asombro: aun puedo experimentar una emoción profunda y vibrante ante una mínima variación de luz, la reverberación de una frase en mi mente – el mundo naciendo en el verbo creador – la felicidad del tiempo recién nacido en la idea.

44) Adoro comprar en tiendas tumultuosas y mercados de las Pulgas, aunque por lo general detesto las multitudes y más de una vez, me he convencido que sufro una forma leve de agorafobia. Pero igualmente, disfruto de esa emoción chispiante y confusa que parece surgir del centro mismo de las grandes multitudes. La más pura expresión de vida.

45) Tengo el vicio inveterado de leer revistas desechables.

46) Soy una completa inepta en la cocina. De hecho, no tengo la menor idea de como calentar comida en una estufa. De hecho, preparar cualquier tipo de platillo más elaborado que un poco de arroz y una medida de café.

47) No tengo la menor idea de como sacar porcentajes. Como es evidente, sufro de una enorme incapacidad matemática.

48) Adoro la Opera y de hecho manejo bastante bien los rudimentos teóricos del Belle Canto. En mi ipod, tengo una completa selección de Opera Barroca ( Escucho una y otra vez Orfeo de Francesco Cavalli y Claudio Monteverdi ), un poco de Opera francesa ( las oberturas de Lully todavía me sorprenden ), El Guillermo Tell de Rossini, algunas piezas selectas de Heinrich Marschner y un poco de Mozart. Mis cantantes favoritos siempre serán por supuesto, Maria Callas – su Traviata es portentosa – , Teresa Stratas, Teresa Berganza, el recientemente fallecido Luciano Pavarotti – a quién tuve el honor de escuchar en vivo en una oportunidad -, Paata Burchuladze y Martti Talvela,

49) Uno de mis sueños más anhelados es llevar a cabo un recorrido junto al gran Historiador José María Blázquez Martínez a través de las Ruinas de Petra.

50) En ocasiones, he llegado a pensar que el sentido de la existencia se encuentra en las últimas cuatro notas de la Sinfonía nº 3 en do menor de Camille Saint-Saëns ( Chiste de consumo privado). Una voz que danza en el tiempo divino más allá de la mera expresión del caos existencial.

Los eternos testigos de mi voz aciaga:

1. Libros dedicados o sin dedicar:
Me han dedicado el Coloso de Silvya Plath, la balada de la cárcel de Reading de Wilde, Romances y canciones de Lorca y bola de Sebo de Guy de Maupassant. He dedicado solo dos libros en mi vida: Nostalgia de Chejov y los Nuestros me han enviado de Turgeniev, ambos a dos de los hombres que más han influido en mi manera de pensar.

2. Autor preferido en Español:
No podría nombrar uno solo, aunque creo que tanto Borges como Cortazar engroserian mi voluminosa lista de mis autores favoritos en lengua castellana. No obstante, también tengo predilección por Pizarnik, Camilo José Cela, Rilke, Gabriel García Márquez, Antonio Machado, Eugenio Montejo, Federico Andahazi, Gloria Gervitz, Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral, Juana de Ibarburu y un largo etc que incluyen la obra Arturo Pérez-Reverte y un poco de Cesar Vallejo.

3. Autor favorito en otras lenguas:
Uhmmm, que pregunta truquera ajajaja. Podría decir que Virginia Woolf es mi autora favorita (puedo recitar pasajes completos de “Miss Dalloway” y “Orlando”), no obstante, amo con pasión la obra de Charles Dickens, James Joyce, Henry James, Jean Austen, , Geoffrey Chaucer, Honorato de Balzac, Henrik Ibsen, Arthur Schopenhauer, Bertrand Russell, Emily Dickinson, Esquilo, Fiodor Dostoyevsky, León Tolstoi, William Faulkner, Somerset Maugham, Stendhal, Rudyard Kipling, Tolkien, Johann Wolfang von Goethe, Milton, John Steinbeck, Joseph Conrad, Franz Kafka, Friedrich Nietzsche, Ernest Hemingway, Elizabeth Barrett Browning, François Rabelais, Boudailare, Edgar Allan Poe, George Orwell, Aldous Huxley y creo que podría nombrar cien más y todavía me sentiría insatisfecha ajajajajajaa

4. Novela preferida:
Grandes Esperanzas de Charles Dickens y Orlando de Virginia Woolf

5. Un autor consagrado a quien no soportes:
Todo autor, incluso lo más estereotipicos, tiene un pequeño destello de genialidad, aunque creo que Vargas Llosa me produce un poco de rencor viseral por su necesidad de convalidar su espléndida obra literaria a través de sus opiniones políticas.

6. Mejor relato corto:

Melancolia de Anton Chejov.

7. Una segunda lectura decepcionante:

Anatema!! Nunca me ha ocurrido algo semejante!!!

8. Una grata sorpresa:

El Viejo Bloomsbury de Virginia Woolf. Me sorprendió su exquisito sentido del humor.

9. Una gran decepción:
Podría decir que me decepcionó un poco la segunda Parte de Servidumbre humana de Somerset Maugham, pero debo admitir que no había forma de mejorar algo tan espléndido como el primer volumen.

10. Una asignatura pendiente:

Llevar a cabo una comparación sintáctica y temática entre la biblia y el Corán.

11. El primer libro que te marcó:
Carta a un niño que nunca nació de Oriana Fallaci.

12. Un cómic:

V for vendetta de Alan Moore. Maravilloso!! Tenía diez años cuando lo leí y desde entonces, V es mi heroe favorito. Por supuesto, la versión cinematográfica jamás podrá superar a su gémelo del comic, toda una joya anecdótica en el vasto Universo de Moore.

13. Mejor novela policíaca:
El Estudio Escarlata de Sir Arthur Conan Doyle

14. Mejor historia de amor:
La historia de Níniel y Turin en el Silmarilion. Y claro está, la pasión cruda y crepuscular de Florentino Ariza y Fermina Daza.

15. Mejor historia, novela o relato de Ciencia Ficción:
Toda la serie fundación de Isaac Asimov.

16. Mejor narración de fantasía:

El Señor de los Anillos del Maestro Tolkien

17. Mejor libro de aventuras:
El caballero del Jubón Amarillo de Perez reverte.

18. Un libro para no parar de reír:
El mago de la Cara de Vidrio de Eduardo Liendo.

19. Una novela histórica:
Los reyes Malditos de Maurice Druon.

20. Ese libro que te encantó y que muy poca gente conoce:
Memorias y Ensayos de Stefan Sweig.

21. Un best-seller que, muy a tu pesar, te gustó mucho:
Angeles y demonios de Dan Brown, lo leí en un larguisimo viaje en avión y me pareció muy entretenido. Sí, se que Proust Padre santo me castigará alguna vez por mi desliz.

22. Un libro que pedías en préstamo continuamente en la biblioteca:
Esplendor y Miseria de las cortesanas de Honorato de Balzac. La copia que posee la biblioteca nacional de mi ciudad se encuentra en un anticuado y maravilloso fránces y lo pedí tantas veces, que terminé fotocopiandolo a escondidas.

23. Novela que no has podido acabar mal que te pese:
María, de Jorge Isaac, que MARTIRIO!

24. Libro al que recurres a la hora de regalar:
Para regalar un libro, tendría que estar completamente segura que agradaría a quién lo regalaré, y eso es virtualmente imposible. Por tanto, no regalo libros.

25. Tu posesión literaria más preciada:

Una primera edición del Capote de Gogol y una versión en miniatura del siglo XVII de los versos de Sor Juana Inés de la Cruz.

26. Libro o personaje con quien te identificas:
Me identifico muchísimo con Corso del Club Dumas, de Perez reverte. Creo que ambos iremos al infierno de los archivistas y bibliotecarios.

27. Libro que has leído más veces:
Orlando de Virginia Woolf.

28. Tu poema preferido:
La tierra Giró para acercarnos de Eugenio Montejo y el canto para Afrodita, libro I de Safo.

29. Una obra de teatro:
Salomé de Oscar Wilde.

30. Tu cuento infantil preferido:
Harry Potter en cualquiera de sus aventuras ( sí, ahora, matenme )

31. Libro infantil para adultos:
La fabrica de Chocolate de Roald Dahl.

32. Libros a los que eras adicto en tu infancia:
Todos los de Isaac Asimov y Julio Verne.

33. El mejor malo de la literatura:
Heathcliff de Cumbres Borrascosas…aunque en realidad no lo considero un malvado…sino atormentado por su desesperada vocación por la pasión, algo que puedo comprender muy bien.

34. Un personaje literario masculino:
Sherlock Holmes, hijo eterno de la lógica galvánica.

35. Un personaje literario femenino:
Lady Chatterley.

36. Adoras los libros:
De cualquier estilo, bajo cualquier parámetro, menos los de autoayuda.

37. No soportas los libros:
De Pablo Coehlo. Lo lamento por sus legiones de Fans, pero siempre sostendré que sus obras combinan de una manera terriblemente desatinada todo tipo de creencias transcendentales, sin tomarse la molestia de conjugar la belleza filosófica de todas las creaciones conceptuales de las cuales se apropia.

38. Una frase que no podrás olvidar:
“En la Oscuridad de la razón, habita la verdadera cordura” Josep Conrad, “El corazón de las Tinieblas”

39. El último libro que te marcó:
Fantasmas de Chuck Palaniuk.

40. El libro que hay en tu mesita de noche.
Ceremonias de Cortazar.
41. Estás atrapado en Fahrenheit 451 ¿qué libro te gustaría ser?
Brida de Pablo Coelho y me ofrecería como victima propiciatoria del fuego ajajajaja

42. ¿Alguna vez te enamoraste de un personaje de ficción?
Del doctor Shivago, una pasión ciega y desesperada que me hizo odiar a Lana con la misma virulencia.

43. El último libro que compraste fue:
Mitologia del Mundo de Roy Willis.

Mi reflejo en el espejo: laberinto de luces y sombras.

-¿Cuál es el principal rasgo de tu carácter?
Una atolondrada, obsesiva y radiante pasión.

-¿Qué cualidad deseas en un hombre?

Que cultive y luche contra su propia individualidad.

-¿Qué cualidad deseas en una mujer?
Que sea capaz de enfrentarse al lugar que la sociedad intenta brindarle.

-¿Qué es lo que más aprecias en tus amigos?
En realidad, aprecio que tengan tantos defectos como virtudes. No suelo juzgar. No soy quièn para hacerlo.

-¿Cuál es tu principal defecto?
Mi absoluta falta de diplomacia.

-¿Cuál es tu ocupación favorita?
Leer, escribir, fotografiar, leer, leer, escribir, bailar. ( La reiteraciónes es proporcional a mi amor por la disciplina descrieta )

-¿Cuál es tu sueño de felicidad?
Leer, a la media noche, bebiendo una copa de vino de moras perfumado con azahares, bajo una radiante cúpula celeste.
-¿Cuál sería tu mayor desgracia?
Caer en la intricada e insoportable red del prejuicio.

-¿Quién te gustaría ser?
Nadie más que yo misma, soy mi mejor obra de arte, fruto de una decisión voluntaria de crear bajo mis propios deseos y parámetros.

-¿En qué país te gustaría vivir?
Creo que no podría estar en un Lugar demasiado tiempo, pero disfrutaría de una larga estadia en Hungria, Belgica, Italia, Grecia y creo que probablemente algún rincón heremita al sur de Francia.

-¿Cuál es tu color favorito?
rojo carmesí o escarlata, claro esta.

-¿Cuál es tu flor favorita?
La rosa Buquet. O simplemente, un lirio negro, esa extraña mezcla que nace de la combinación de un lirio Japonés y una azucena indigo.

-¿Y tu pájaro preferido?

El ruiseñor y por màs extraño que parezca, la Guacamaya.

-¿Quiénes son tus héroes en la vida real?
todos aquellos que se cuestionan el poder establecido y se atreven a alzarse contra él.

-¿Y tus heroínas?

Simone de Beauvoir, Mary Kingsley

-¿Cuáles son tus nombres favoritos?

Ninguno. Para mi la identidad legal es una forma de aliteración y dominio secular. Pero si tuviera que llamarme de algún modo seria Lutther Blisett 😀 Yeah Baby!!

-¿Qué es lo que más detestas?
La debilidad moral.

-¿Qué figuras históricas detestas?

Torquemada, Todos los reyes de la dinastia Valois (usupardores!), aunque los carolingios también me producen un rencor visceral, la gran mayoría de los Papas que ha habido a lo largo de la Historia, aunque debo decir que le guardo un terrible rencor al Asesino de los libres pensadores, el infame Inocencio III.

-¿Cuál es el hecho militar que más admiras?

La batalla de las Termopilas ( por un tiempo me obsesioné de manera trágica con la cultura espartana )

-¿Qué don de la naturaleza desearías poseer?

Habilidad númerica.

-¿Cómo te gustaría morir?
Habiendo encontrado la respuesta a solo la mitad de mis preguntas, dueña del rencor y del amor, humilde ante el espléndido poder del espíritu humano.

-¿Cuál es tu estado de ánimo actual?
Una minima variación cenital de luz.

-¿Qué faltas te inspiran más indulgencia?

Todas. Somos falibles, perfectibles, eternamente equívocos, simplemente exquisitos en nuestra torpeza.

-Tu lema:

Soy el que soy y No hay mayor señal de ignorancia que creer imposible, lo inexplicable.

Nomeclatura falaz y elusiva de mi lenguaje secreto:

A: Agatha, mi nombre, el ábside silencioso en el altar de mi memoria.
B: Burrons, por la naranja Mecanica por supuesto. Uno de mis libros y peliculas favoritos. Ah! y por supuesto también, Beethoven, una ráfaga de fuego vivo arrasando todo sentimiento y razón.
C: Café.
D: Divinidad. La expresión del tiempo interior y la capacidad para crear un mundo amplio, por completo cenital.
E: Exquisitez, una busqueda incesante de significado para la simple belleza intelectual.
F: Ferviente, mi admiración por cada matiz de la realidad y del mundo.
G: Gatos. Grandes, pequeños, silenciosos, maulladores. Amo el género felino al completo!
H: Heidegger, la fuerza del pensamiento constructor.
I: Intensidad: amar con toda la fuerza abrumadora y ferviente cada cosa que hago y forma parte de mi mundo personal.
J: Jolgorio, en mi mente, en el ábside de mi memoria, la danza a ciegas en mi laberinto rojo.
K: Kakfa. Mon amour!
L: Libros. El verbo creador.
M: Minolta. Mi primera y fiel compañera.
N: Necesidad. De crear, vivir, esperar, confiar. En suma, un deseo irreprimible de vivir.
Ñ: Ñame con azucar irlandesa y queso de bufala. El plato preferido de mi adorada Nicoletta.
O: Organdí, la tela de mi pieza de ropa favorita: una blusa espléndida del siglo XIX.
P: Pasión, el poder de los principios.
Q: Quietud, Solo un instante que no he podido alcanzar jamàs.
R: Relicario, donde llevo mi fotografia y la de mi caballero rojo ( sí, lo admito, soy insoportablemente cursi ajajajaja )
S: Sófocles, la belleza del tiempo en el pensamiento perenne.
T: Turandot, mi opera favorita.
U: Única.
V: Violín (mi instrumento favorito).
W: Wolfang Amadeus Mozart,¿tengo algo más que decir?
X: Xian Imperial, una de las ciudades más enigmaticas del mundo y la cual he querido visitar siempre.
Y: Yoga.
Z: Zapatos.

Un suspiro ardiente. Ocho cosas que me apasionan:

1. La brujería: mis creencias son el hilo conductor de mi concepción de la vida como una estructura anecdótica profundamente personal. Soy el ábside de mis convicciones, la esperanza radiante y poderosa de la voz de la Diosa en mi espíritu. Soy ritualista, simbólica y metafórica, cualidades que heredé de esa portentosa visión del tiempo y la trascendencia que forma parte de mi herencia religiosa. Soy Una Hija de la Diosa, una bruja, una floración tardío del concepto más primitivo y vasto de la experiencia trascendental. Una expresión ferviente, poderosa, enorme, inabarcable del poder de las ideas y una moralidad creada a base de decisiones y determinaciones de ferviente individualidad. Una conexión intima e inalienable con el Universo Creativo, la forma verbal divinizada a través de nuestra necesidad de comprender el mundo a través de una idea intelectual profundamente personal.

2. La palabra, el verbo creador originario, que nace del deseo y la furiosa necesidad de recrear el mundo a través de un ideal de la memoria. El mundo que se extiende más allá de mis dedos, el reflejo de la Aurora en el ojo de mi memoria. Un renacimiento radiante, en cada parrafo que delinea un rostro, un momento, un valle, la montaña del deseo, el tiempo y el temor. Vida, si, furiosamente viva a través de esta necesidad inaudita y destructora. Escribiendo, a solas, llorando, entre gemidos y jadeos, con los dedos encalambrados y heridos de pasión. Dolor y necesidad, este poder inmaculo, una cúpula purpura que se abre sobre mi mente, tal alto e inalcanzable. El aliento de un Dios indiferente que se manifiesta en esta sueño de la cólera infinita. El caos redentor, el fuego abrasador. Fe y esperanza, miedo y una insatisfacción irresistible y desigual.

3. La imagen, la sutil y depurada metáfora del mundo a través de los ojos de mi mente.

4. Los libros. Leo a toda hora, en todo momento, bajo cualquier circunstancia. Danzo en los iluminados salones dioclesianos de Dickens, me dejo caer en el abismo diametral de Kafka, me elevo en las rutilante ternura de Jean Austen, divago en la memoria cenital de Zweig, me desplomo, aturida y abrumada de puro delirio intelectual en los valles yermos de Somerset. Soy en todas las palabras, he muerto y renacido en la ternura aciaga y quimerica de Wilde. Conocí el deseo de la mano de Nobokov, transgredí la forma de la mano de Miller, me regodeé en la voluptousidad de Nin, abarqué la quimera Hedonista de Rouge. Un suspiro en medio de las sombras de Proust, padecí el temor Inaudito de Phusking. El rostro de todos los rostros, en el tiempo infinitesimal de un Universo raquídeo e inarbacable, construido en el verbo inmortal y vociferante de la memoria Universal.

5. El Cine. Soy una adicta obsesiva a todo género cinematográfico, desde las inspiradas aliteraciones del impresionismo Alemán hasta las rutilantes creaciones – caóticas, derruidas por el simple peso del concepto inalienable – de Lars Von Trier. Voy al cine al menos tres veces a la semana, casi siempre sola porque no soporto un instante de distracción en mi fascinada necesidad de descubrir ese mundo secreto y fascinante del lenguaje de plata y silencio de la creación filmica. Tengo una enorme colección de peliculas en formato DVD que abarcan desde las preciosista visión de Steinberg hasta las vulgares fantasias de la Serie B que animan mis largas horas de insomnio. En suma, soy una amante empedernidad de la globalidad del cine.

6. Mi Cabellero rojo: Mi némesis intelectual, mi complice en la necesidad de creación, el deseo y la intimidad sentida y espléndida de la memoria y el deseo.

7. La vida en todas sus formas: Soy una consumada hedonista, dada a los extremos y exageraciones. Amo comer con buen apetito, reir hasta caer agotada, llorar sin rebozo, bailar en la oscuridad, dando tumbos en las sombras purpuras de mis ojos cerrados, tropezando en medio de mi tiempo personal. Adoro caminar a solas por la ciudad, consumirme en la pasión espléndida y finisecular de observar todos los rostros y voces del mundo. Soy una erudita del caos, una atenta testigo del desastre cotidiano de una realidad anecdotica deshilachada y procaz. Admiro y detesto el fino hilo entre la intelectualidad y la estructura más intima de mi memoria. Soy a la vez mecaniscista y orgánica, cerval, inquieta, desordenada, angustiada, deslizandome con lentitud en las profundidades de zafiro y espejos de mi voz y mi busqueda personal.

8. El Teatro: Creo que lo que más disfruto del mundo escenico es esa ferviente calidez que se eleva exquisito y cenital en cada actuación, en el mundo minimo e intimo que delinea cada escena y que otorga forma a ese Jardín amurallado y criptico de la imaginación. La dramaturgia siempre me ha resultado un enigma, una conflagración caústica y valiosa entre la palabra y la emoción que despierta el ingenuo deseo por las imagenes y las metáforas del lenguaje visual.

Una voz en el silencio de mi memoria:

* La música. Mi visión sobre el mundo musical abarca una ecléctica combinación de expresiones ritmicas: desde Barroca * Rondos venezianos * hisperiones del siglo XV * música medieval Española * soundtracks que incluyen John Williams hasta Danny Elfman * Dario Marianelli * Ennio Morricone * Alessandro Moreschi * música étnica * medieval * arpa diátonica * Beethoven * Orff * Mozart * Ragmaninoff * Paganini. Un poco de Scarlatti * Saint-Saëns * Rimsky-Korsakov, Índice Eugéne Ysaÿe, Leonid Kogan, Jascha Heifetz, David Oistrakh, Arthur Grumiaux, Yehudi Menuhin, Isaac Stern hasta el rock industrial – mientras más ruidoso e insoportable mejor – que retumbe en las paredes, estremeciendome como una ráfaga de vitalidad impuluta y violenta. Una sensación espléndiday cegadora, quemante y falaz.

Ocho cosas que deseo hacer antes de morir:

1.- Seguir disfrutando de mi inveterado habito de viajar. Tal vez debido a mi infancia inquieta, soy un espiritu nómada que necesita constantemente encontrar un forma nueva y espléndida para el mundo que me rodea. Lo hago desde que era muy jovencita, incluso en las condiciones más dificiles: cuando tenía 18 años recorrí al menos seis países Europeos llevando apenas 200 dolares como capital. Para mí, conocer y apreciar las diferentes culturas y formas de expresión social es una especie de recorrido espiritual profundamente sentido, que corrobora mi completa convicción que el mundo es una idea divina, caótica y diamentral, que se crea asi misma.

2. Un doctorado en literatura Rusa.

3. Recorrer el camino de Santiago. Mi abuela lo hizo en su oportunidad y me obsequió su Compostela, pero en realidad siento que no he hecho nada para merecerlo por lo que uno de mis sueños más preciados es completar el viejo camino iniciático y encontrar sentido a la enorme experiencia emocional que supone el ancestral simbolismo de esta antigua costumbre.

4. Escribir, así sin más. Dedicarme a escribir a toda hora y en todo momento, no solo como mi trabajo – que ya lo es – sino la manera más sincera que tengo de recorrer el mundo vasto e ilimitado de mi imaginación.

5. Visitar la Nueva biblioteca de Alejandría y el Taj Mahal.

6. Fundar mi propia revista sobre artes.

7. Vivir en Praga al menos seis meses.

8. Completar mi siempre pospuesta investigación sobre los misterios simbólicos de Caracas.

Ocho cosas que digo con frecuencia:

1. “Indeed”
2. Yeah Baby!! ( ajajaja, si lo admito, me encanta Austin Powers)
3. Una simple idea cartesiana.
4. Como tu digas ( en tono que denota mi profundo hastio )
5. “De hecho.”
6. “Fuck!”
7. “My dear”
8. “Joder”

Ocho libros que leído en los últimos días:

1. Fantasmas de Chuck palaniuk ( una relectura veloz en medio del insoportable tráfico de mi ciudad)
2. Otra vuelta de tuerca de Henry James.
3. El extranjero de Alberto Camus.
4. La dignidad Humana de Miguel de Unamuno.
5. La hija de Rapaccini de Nathaniel Hawthorne
6. Finnegans Wake de James Joyce.
7. El Libro de los Seres Imaginarios de Jorge Luis Borges.
8. La maja desnuda de Blasco Ibañez.

Ocho canciones que podría escuchar una y otra vez:

1. Romeo y Julieta de Aymer ( mi canción favorita sin lugar a dudas )
2. La Traviata cantada por Maria Callas
3. “Casta Diva”, de Norma de Bellini también en la versión de la Callas.
4. Read My mind de The Killers.
5. La danza macabra de Camile Saint Saens.
6. Crown of Love, de Arcade Fire.
7. Bachelorette de Björk.
8. The things have change de Bod Dylan

C´la vie.