El camino de las estrellas.

La Vía Láctea (1) es una franja de estrellas que aparece recorriendo la esfera celeste, como faja del luz difusa. En diferentes panteones ha sido considerada formada bien, por la leche de diferentes Diosas, o bien se pensaba estaba formada por las semillas del vientre de la Diosa, o lo que es casi lo mismo, estaba formada por la capacidad de creación de la Diosa como expresión celeste o divina.

Las estrellas de la Vía Láctea, ha sido considerada en diferentes mitos, como ríos de leche que surgen de las mamas de la Diosa ( de ahí que también se llame a la Vía Láctea: Galaxia “Fluido de Leche”). Y se identifica por Diosas Madres de distintos panteones, con cuyas mamas nutricias, “Alimentaba” a los seres humanos, a los difuntos y a otras Divinidades, producía la Fertilidad o la Resurrección (germinación). Y representa por tanto a la Diosa Nutritiva, a la Diosa del Mar (celeste) donadora de Prosperidad: de leche y de lluvia, con cuyas Aguas procuraba la Fertilidad de la Naturaleza.

Un buen ejemplo es el mito griego que considera a la Vía Láctea como la leche de la Diosa Galatea “Diosa de Leche”. O el mito que narra que la Vía Láctea surgió del pecho de la Diosa Hera, tras Heracles mamarlo y morderlo con tanta fuerza, que la leche se derramó por el cielo y creó la Vía Láctea. En otros mitos egipcios, griegos y escandinavos, la Vía Láctea es considerada la leche que escapa de las Ubres de la vaca sagrada Hator / Hathor, Io o Audumla.

El lenguaje del infinito:

Para un gran número de expresiones culturales, la via láctea concretiza a la Diosa vaca Hathor, como personificación de la Vía Láctea, el relieve del Alto Egipto del año 4000 adne Dibujo 1, como cabeza de vaca con cuernos rodeada de estrellas. De esta abstracción manifiesta Raphael citado por Giedion (1981, 87): “En realidad estamos ante una representación de la parte superior de un cuerpo de mujer: las estrellas de cinco puntas están sobre sus pechos y sustituyen a los dedos en que terminarían sus brazos levantados, y la estrella de seis puntas sustituye a la cabeza (indicando un desmembramiento ritual parcial).”

Y más tarde añade: “las estrellas de cinco puntas están sobre sus pechos”, alude a las mamas de las que surge leche, y que identifica por tanto con la Vía Láctea.

A través de la historia, diferentes tradiciones magicas han concretizado a la Vía Láctea como la leche de Diosas. Las diferentes obras de arte arcaicas, como imagen femenina con muchas mamas o con mamas exageradas, de las que son ejemplos:

* La famosa escultura de la Gran Diosa Artemisa / Diana de Éfeso, con muchas mamas del Ier milenio adne Dibujo 2, acompañada de otros atributos, reflejo de ser la Madre Naturaleza, que personificaba otros astros y constelaciones.

* La imagen de una poderosa mujer, tallada en marfil de quince centímetros, que mantiene los brazos encima de las enormes mamas, de Lespugue, Lourdes, Alto Garona, Dibujo 3 datada en el año 20000 adne. Es imagen de la Diosa de cuyas mamas surgiría la Vía Láctea como ríos de leche.

* También es representación metafórica de la Vía Láctea, las mamas en la cabeza que porta la escultura africana femenina de Jema, civilización de Nok de Nigeria Dibujo 4, datada en el año 250 adne.

*Y lleva implícito la misma metáfora de la Vía Láctea, las tres pares que porta el “sombrero” de la máscara funeraria, usada en funerales de los “fon”, de los Badfandji de Camerún Dibujo 5. Las tres pares de mamas son simbólicas y evocadoras de la función Nutricia, cuyas mamas alude a la Vía Láctea como ríos de leche. Y con la que se reclamaría la intervención Divina para que, con sus mamas, dé Vida y Alimente a los muertos, al igual que una madre amamanta a sus hijos. Y le produzca la Resurrección.

Para la Tradición de brujería que practica mi familia, la vía Lactea ( sería justo decir que la cúpula celeste en realidad ) simboliza la trascendencia del espiritu humano sobre la muerte, el eterno poder creador de la mente del hombre y la capacidad innegable de la naturaleza de vincular al ser humano con el infinito. Para celebrar este secreto vinculo, se llevan a cabo rituales donde se celebra el poder del eterno enigma del Universo al que estamos instrinsecamente unidos. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

7 velas blancas.
Un cuenco para quemar.
Un puñado de granos de mirra.

Disposición:

Forma con las velas un circulo en medio del cual te sentarás. Coloca frente a ti, el cuenco para quemar con los granos de mirra en su interior. Ahora, cierra los ojos e imagina que un hilo radiante y plateado te rodea. Este filamento luminoso se encuentra unido a tus muñecas y tobillos y parece flotar en medio de la oscuridad de la habitación donde llevas a cabo el ritual. Visualiza como estos diminutos fragmentos de luz se unen para formar un espiral, que te envuelve y te llena de calor y bienestar. Cuando tu nivel de concentración halla llegado a un punto óptimo, abre los ojos y enciende las velas, comenzando por la que se encuentra frente a ti y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, mientras invocas de la siguiente manera:

“Luz de Luna
Voz de las estrellas
Canto del Universo
Te invoco hoy
Para que seas mi pensamiento
mi guia
y mi convicción
Que sea el cielo nocturno
la medida del divino resplandor
el secreto de la noche eterna
la luz infinita y poderosa
la energía Divina
La inteligencia Universal
Así sea”

A continuación, enciende los granos de mirra, procurando que todos comiencen a arder. Cuando hayas conseguido un fuego alto y el olor comience a extenderse a través de la habitación donde te encuentras, cierra los ojos e imagina que te encuentras flotando en el mar. La noche te cubre y en la oscuridad, la luz de las estrellas resplandece con un brillo plateado teñido en ocasiones de púrpura. Dejate llevar por la paz, la sensación de infinita comprensión que te llena, mientras flotas a la deriva, sostenido por el agua, sintiendo la vibración de las olas contra tu piel, la cálida caricia de ese silencio oscuro y exquisito que te rodea. Disfruta del resplandor de las estrellas, cada vez más poderoso, más firme, un estallido ígneo y cegador que parece lentamente cubrir todo el cielo, centellando y haciendo brillar el agua que te rodea. Siente la fuerza del misterio, la profunda sensación de maravilla que te colma. La huella de la Diosa en ti.

Regresa a tu núcleo de conciencia más habitual. Apaga las velas, comenzando por la primera que encendiste y siguiendo el sentido contrario de las agujas del reloj, mientras invocas:

“El poder del tiempo en mí
La fuerza del secreto en mi espíritu
soy la voz y la creación
Crea poder en mí
crea fuerza en mí”

Para completar la estructura mágica que has llevado a cabo, permite que los granos de mirra ardan hasta consumirse y luego come y bebe algo para que puedas asimilar mejor la energía que has obtenido mediante el ritual.

Fuentes:

Aspectos Mitológicos sobre la Vía láctea:
Martin Cano. Simbolismo de la vía láctea. 2002
Blázquez, José María. (1991): Historia Universal. Prehistoria y Primeras Culturas. Océano-Instituto Gallach, Ediciones Océano, S. A., Barcelona.
Dumézil, Georges. (1989): La cortesana y los señores de colores. Esbozos de mitología. Fondo de Cultura Económica, México.

Ritual:
Libro de las sombras de Celia, 4 de enero de 1974 y adaptado para el uso general por mí.

(1) Según la Tradición de Brujería que practica mi familia, hoy se lleva a cabo los rituales de la siete estrellas, como celebración de la trascendencia del pensamiento humano.

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