La antigua voz de la memoria.

Como he mencionado en varias oportunidades en anteriores entradas de este blog, Ishtar (1) (o Inanna), era para la cosmovisión sumeria, la señora del firmamento, poderosa diosa del amor y de la guerra . Su primer esposo fue su hermano Tammuz. Al morir Tammuz, Ishtar descendió a los infiernos para arrancarle a su herman, la terrible Erskigal, el poder sobre la vida y la muerte.

Después de darle instrucciones a su siviente Papsukal, de ir a rescatarla si no regresaba, Ishtar descendió a la tierra de las tinieblas. Comenzó valiente y desafiante, gritando al portero que abriera la puerta antes de que la echse abajo. Pero cada una de las siete puertas se la iba despojando una de sus prendas, y con ellas se iaba despojando de su poder, hasta qye llegó desnuda e indefensa ante Ereskigal, que la mató y colgó su cuerpo en un clavo.

Con su muerte, todo el mundo languideció. Pero el fiel Papusukal llegó hasta los dioses y les pidió que creasen un ser capaz de entrar en el mundo de los muertos y resucitase a Ishtar con la comida y el agua de la vida. ASí es como Ishtar volvió a la vida, pero tenía que pagar el precio: durante seis meses al año, Tammuz debe vivir en el mundo de los muertos. Mientras está allí, Ishtar ha de lamentar su pérdida; en primavera, vuelve a salir y todos se llenan de gozo.

En la Tradición de brujería que practica mi familia, Ishtar es la Diosa cuya energía se vincula al hedonismo, la sexualidad, el placer, la fertilidad, la inteligencia y la creación. En su nombre se llevan a cabo rituales, donde se celebra la fuerza espiritual que da sentido a las ideas y formas de expresión más personales. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

Un puñado de petalos de color rojo ( pueden provenir de la flor de tu preferencia )
2 velas rojas.
Incienso de mirra.

Disposición:

Toma los pétalos y forma un círculo en cuyo centro te sentarás. Coloca las velas a tu derecha e izquierda respectivamente y frente a ti el incienso de mirra. Ahora, cierra los ojos y comienza a respirar lenta y de manera ritmica. Llena tus pulmones de aire, siente como su cuerpo entero se llena de la energía profunda y magnifica de tu concentración. Imagina que te rodea un circulo de luz carmesí, que se hace más brillante y cálido a medida que la tensión abandona tu cuerpo. Cuando sientas que tu nivel de concentración ha llegado a un punto óptimo, abre los ojos y enciende la vela que se encuentra a tu izquierda invocando de la siguiente manera:

“Clama la voz de la carne y el placer entre mis dedos
soy la hija de la Diosa,
En la sabiduría y la creación
Hablan para mí la tierra fecunda
el viento cómplice
el mar sabio
el fuego purificador”

Ahora la vela que se encuentra a tu derecha:

“Invoco el poder de Ishtar, la fueza del espiritu redentor
en todos sus nombres y en todo su poder
para que me guie en el camino de la comprensión y el valor
Soy la hija de la Diosa
soy el rayo y la tormenta
la pasión y el valor
Así sea”

A continuación, enciende el incieso de mirra. Disfruta del exquisito olor mientras cierras los ojos y permites que tus pensamientos se impregnen de una espléndida sensación de paz y serenidad. Imagina que te encuentras en el risco de una montaña, a mitad de la noche. Frente a ti, se extiende un valle en sombras que apenas puedes vislumbrar. El cielo nocturno tachonado en estrellas te cubre, extiendose en todas direcciones como un manto exquisito. Toma una larga bocanada de aire y ahora, comienza a cantar. No tiene importancia la letra o el ritmo de la canción que interpretes en tu visualización, mientras te haga sentir feliz y lleno de emoción. Cantala con toda tu fuerza, grita si asi lo deseas, mientras el eco de tu voz reverbera en la oscuridad. Levanta los brazos hacia el cielo y percibe como la luz púrpura y cristalina de las estrellas te envuelve, llena de poder cada sensación e imagen. Sientete libre de expresar en esa canción secreta cada palabra, cada sentimiento, cada pensamiento que exprese tu memoria más intima, la forma en que tu memoria se manifiesta. La voz de la Diosa en ti.

Por último, vuelve a tu núcleo de conciencia más habitual. Para completar el pase de energía que has llevado a cabo, apaga las velas – de derecha a izquierda – mientras invocas:

“Crea poder en mí
Crea fuerza en mí”

Come y bebe algo para que equilibres la energías que has obtenido mediante este ritual.

Fuentes:
Aspecto Mitologico de Isthar / Inanna:
F.C Yarza. Diccionario de Mitología. Edimat Libros. España. 2006

Ritual:
Libro de las Sombras de Nele, 2 de enero de 1994 y adaptado para el uso general por mí.



(1) Para la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, hoy se llevan a cabo los rituales de Isthar, como Señora de la Fecundidad.

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