La gran Dama de blanco.


Hoy a muerto uno de los últimos símbolos de reconciliación política y sincretismo cultural más preponderantes de la última mitad del siglo XX: Benazir Bhutto se ha unido hoy a la larga e infame lista asesinados a lo largo de la historia. Abanderada de una propuesta concreta de paz y conciliación en las levantisticas Provincias de Pakistan, murió asesinada en medio de un confuso atentado dinamitero que sin embargo, no fue la causa de su muerte. La gran dama de la política oriental murió ajusticiada de un disparo en la nuca, silenciada para siempre por la violencia y la intolerancia religiosa de una conciencia cultural extremista y sin sentido. Con su desaparición, las últimas esperanzas de paz en un territorio lleno de la cruel violencia seglar y secular llegan a su fin también.

La voz de una visionaria:

Benazir Bhutto nació en Karachi el 21 de junio de 1953, hija mayor del prominente ideologo político Zulfikar Ali Bhutto. Educada a la usanza Occidental – realizó estudios en Estados Unidos en la Universidad de Harvard (1969-73) y posteriormente en Inglaterra en la Universidad de Oxford, donde obtuvo en 1976 la licenciatura en filosofía, ciencias políticas y economía – desde su juventud, se destacó por gran activismo político y su enfretamiento decidido a las facciones violentas de un Pakistan dividido por el horror de la violencia étnica.

Después de su regreso a su país en 1977, su padre fue derrocado por un golpe militar y ejecutado en septiembre de 1979. Como consecuencia inmediata, Benazir comienza a sufrir numerosas persecuciones por parte del dictador Mohamed Zia ul-Haq. Su labor como vocero y cabeza visible del Partido Popular de Pakistán (PPP) la llevó a la cárcel en numerosas ocasiones. Estuvo un total de seis años o tras las rejas o bajo detención temporal y en abril de 1984 regresó a Londres.

A finales de 1985 aprovechó el levantamiento de la ley marcial para volver a Pakistán. En 1987, al celebrarse el aniversario décimo del derrocamiento de su padre, volvió a ser arrestada; pero esta vez el Partido Popular de Pakistán (PPP), impuso al dictador la fijación de fecha para la celebración de elecciones democráticas. En agosto de 1988, la muerte del hombre fuerte de Pakistán en un accidente aéreo facilitó la realización de los comicios, en los cuales, además del PPP, participaba la Alianza Islámica Democrática, progubernamental.

El 2 diciembre de 1988, tras la victoria de su partido, de tendencia socialdemócrata, fue electa Primera Ministra de su país y pasó a ser la primera mujer en conducir los designios de un país musulmán. En agosto de 1990 fue destituida por el presidente de la República Ghulam Ishaq Khan, bajo acusaciones de corrupción y violación de la Constitución.

En las elecciones celebradas en octubre de 1993 el PPP ganó una pluralidad de votos, y Bhutto se convirtió otra vez jefe de un gobierno de la coalición. Bajo nuevos cargos de corrupción, de mala gestión económica, y de una declinación en la seguridad pública, su gobierno fue revocado en noviembre de 1996 por el presidente Farooq Leghari.

Publicó varios libros. En 1978 publicó ´´Foreign Policy in Perspective´´ (Políticas Extranjeras en Perspectiva) y en 1989 su autobiografía Daughter of Destiny (Hija del Destino).

En 1988 recibió el premio Bruno Kreisky de Derechos Humanos y en 1989 el Premio Honorario Phi Beta Kappa Award de Radcliffe.

La reforma constitucional del año 2002 prohíbe que un Primer Ministro sirva dos períodos. Esta condición deshabilitaba a Bhutto para volver a acceder al cargo, al igual que al ex Primer Ministro Nawaz Sharif.

Bhutto abandonó Pakistán poco después que Pervez Musharraf, quien también es jefe del ejército, tomara el poder en un golpe de Estado en 1999. Hasta el 2007 Bhutto vivió en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, desde donde mantuvo contactos con el PPP y sus seguidores, y continuamente viajaba al extranjero para dar conferencias.

Un ciclo completo.

Fiel a su promesa de regresar a Pakistán para continuar con la lucha contra las facciones más radicales del gobierno militar que ocupa el poder actualmente en el país, El 18 de octubre de 2007, la ex primera ministra paquistaní retornó a Karachi, después de ocho años de exilio en Dubai y Londres. Su regreso a Pakistán estuvo enmarcado en un acuerdo con el presidente Pervez Musharraf, quien promulgó una ordenanza que anula los casos de corrupción abiertos en su contra, que continuaban siendo esgrimidos por sus enemigos políticos como una manera de contener su creciente poder sobre la población . Ese pacto se concluyó antes de las elecciones presidenciales del 6 de octubre de 2007, en las cuales Pervez Musharraf obtuvo la mayoría.

El mismo día de su regreso a Pakistán, la comitiva que acompañaba a Banazir Bhutto sufrió una serie de atentados en Karachi, y murieron cerca de 126 personas y resultaron mas de 400 heridas.

Decía Bhutto que aún esperaba más ataques por parte de Al Qaeda y los talibanes. Su lucha contra el radicalismo religioso y el imperio de una autocracia de corte militar en su país, la llevo a granjearse enemigos en las más diversas esferas, tanto dentro como fuera de las fronteras de Pakistán. Siendo lider visible de la disidencia contra el gobierno militar de Pervez Musharraf, se enfrentó en la arena política al gobierno plenipontenciario, mostrando su descontento ante la política dictatorial de Musharraf. Poco a poco, logró construir un piso político lo suficientemente solido como para enfrentarse al dictador en las venideras elecciones y esperaba obtener el triunfo para establecer una democracia en Pakistán. Pudo volver gracias a la mediación de Estados Unidos y Gran Bretaña con el presidente paquistaní, liderazgo que se puso en entredicho por la llegada de Bhutto.

No se hicieron esperar las duras críticas de Bhutto a la declaratoria del Presidente Pervez de suspender al Presidente del Tribunal Superior de Justicia y la abolición de la garantías individuales el día 4 de noviembre del 2007. La anterior Primer Ministro, llamó a las protestas generalizadas encabezadas por el Partido Popular Pakistaní (PPP).

Sin embargo, su propósito de llevar la paz al país que le vio nacer, no pudo llevarse a cabo. La violencia de nuevo intentó imponerse sobre las ideas, intentando convalidar el miedo y la represión a través de la muerte y el temor. Benazir Bhutto falleció en medio de una contienda política que llevaría a Pakistán de nuevo hacia la esperanza de encontrar una ideología política unificadora y respetuosa de los derechos humanos. Su perdida, propina un duro golpe a los reitados acuerdos de lograr la paz en un tierra donde el odio político y el fanatismo han intentando destruir el valor moral e intelectual.

No obstante, el legado de Bhutto no desaparecerá con su muerte. La fuerza de su voz, alzándose en medio del caos y la zozobra, siendo el rostro de una lucha interminable, continuará siendo el estandarte de la proclama contra el temor como instrumento de lucha política y la muerte como opónimo de la paz.

Gloria a la Gran Dama que levantó su proclama contra el odio y el dolor.

Con información de www.wikipedia.org

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