Venus, la estrella Gemela.

Probablemente, el planeta Venus es más conocido como el lucero del alba y el de la tarde o como la estrella matutina y la vespertina. Su brillo supera al de los restantes cuerpos celestes, salvo el sol y la luna, por lo que se le vincula con las Diosas del amor y la belleza, desde la epónima divinidad Romana hasta la Diosa Afrobrasilera Oshún. Para algunas culturas, como la china y la mesoamericana, su brillo es señal de mal agüero. La strologia china tradicional, llamaba la “Blanca Grandiosa” a Venus. Su presencia diurna indicaba conflictos, castigos y rebeliones porque simbolizaba el principio Yin de la negatividad, la oscuridad y lo femenino. Según el pensamiento Chino, el Universo se divide en opuestos complementarios, el Yin y el Yang, siendo este último la fuerza de la luz y la masculinidad.

La presencia dual – o matutina y vespertina – del planeta también contribuye a que se le relacione con los gemelos. Quetzalcóatl, la serpiente emplumada de los aztecas, se identificaba con el lucero del alba y su siniestro gemelo Xólotl, con el de la tarde. Cada uno de estos dioses era un ser gemelo, lo que demuestra el primitivo carácter androgino que poco a poco fue encubierto y finalmente eliminado de la mitología azteca. Podemos observar claramente una dualidad semejante en una de las manifestaciones más arcaicas del planeta en tanto Diosa: la babilónica Isthar se consideraba masculina cuando era el lucero del Alba y cuando era el de la tarde.

Probablemente la Venus de la mitología romana fue en fecha anterior una Diosa primigenia comparable a Ishtar. Aunque se convirtió en la deidad tutelar de Roma, contó con un santuario en Ardea mucho antes de la fundación de la ciudad. Los romanos la consideraban madre de Eneas, el general Troyano que fundó Roma. No existe un solo mito que la relacione directamente con la estrella matutina o la vespertina y es probable que este y otros atributos procedan de la tradición Sumeria de Inanna e Ishtar. Varios complejos mitológicos emparentados de la región consideran al planeta Venus como la estrella Polar del eje sobre el que gira el mundo.

La afamada función de la Venus mitológica en cuanto Diosa del amor se explica con su identificación con la Diosa griega Afrodita. En el siglo V a.C empezó a convertirse en una deidad secundaria, aunque ocasionalmente reaparecieron recuerdos de sus aspectos más Universales, como el de dadora de vida o destructora divina. En 217 a.C los oráculos aconsejaron que le construyeran un templo en el Siciliano Monte Erix porque había dirigido la victoria romana durante la primera guerra púnica contra Cártago ( en esa misma fecha, la segunda guerra púnica, era desfavorable para los Romanos ). Julio Cesar hizo erigir un templo en su honor en tanto ” Venus la dadora de los nacimientos” y Pompeyo la denominó “Venus Victoriosa” cuando consagró su templo.

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