La función creadora de la Diosa: el sexo y la Divinidad.

Las fuentes bibliográficas, históricas y arqueológicas demuestran que las técnicas del placer sexual fueron una faceta muy valorada de muchas civilizaciones de la antigüedad y que su posición es en muchos sentidos, el equivalente a la del arte o la música en las sociedades modernas. Se refinaron, practicaron y alcanzaron niveles tan altos de complejidad que sentaron las bases del pensamientos religioso y filosófico. Consideraban que la unión sexual era la expresión suprema de la creatividad humana.

Civilizaciones como la Sumeria – que consideraban el sexo una actividad compleja y placentera, espiritual y físicamente beneficiosa ( de manera muy parecido al yoga indio ) – adoraron, por lo general, una activa divinidad femenina. Según los ritos de esta deidad la cópula es un acto más trascendente que la mera gratificación carnal o la necesidad de perpetuar la especie. Este tipo de sexualidad ha inspirado textos eróticos, que no estaban destinados exclusivamente a excitar, sino que formaban parte de un discurso religioso que aun perdura. Dichas obras erotico-religiosas incluyen los cuadros sumerios que rodean a Inanna, los dramas rituales de Ugarit, textos japoneses como Nihongi y Kojiki y diversos tratados chinos de medicina y filosofia. Es probable que el texto erótico antiguo más celebre sea el Kamasutra, de Vatsyayana Mayanaga, redactado en India entre el siglo III y V.

La concepción del sexo como pecado está totalmente ausente en esta obra y en la mayoría de los arcaicos escritos eróticos. El kamasutra incluye análisis explícitos y pormenorizados de la belleza de las formas femeninas, de las pestañas a los dedos de los pies, y obviamente, del Yoni, que se parece a “La flor del loto que se abre” y está “perfumada como el Lirio que acaba de abrirse”. El kamasutra inspiró a los autores de muchos tantras: textos sagrados de las filosofías místicas asiáticas, colectivamente denominadas tantrismo que se remontan, por lo menos, al siglo VI. El tantrismo concibe el universo como un conjunto de vibraciones de energía que emanan del juego amoroso entre el Dios Siva ( pasivo e incognoscible ) y su Sakti o principio femenino activo.

Una de las “cinco prácticas” del tantrismo se denomina: “Kamakala Dhyana” y consiste en meditaciones sobre el arte de amar. El devoto contempla el deseo convirtiendo en centro de culto, el Yoni de la Diosa.

En algunas tradiciones tantricas, el encuentro físico tiene lugar como alegoría de la unión mística entre la Diosa y el acólito. Además de garantizar la paz en la vida futura esta unión produce Jivanmukti o liberación en este mundo, estado que solo aceptan las religiones con la figura de una Diosa poderosa. Consideran que el encuentro sexual anula las barreras sociales y desbloquea el flujo de energía imprescindibles para la función creadora divina que los devotos de la Diosa deben imitar en sus rituales.

El profeta Mahoma jamás defendió el celibato y el Corán contiene muy pocas muestras de odio al sexo. Hasta la biblia incluye el sensual y erótico “Cantar de los Cantares” que probablemente es de origen pagano.

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