El incesto Divino.

El incesto divino está presente en la mitología del todo el mundo y se vincula con diversos temas míticos. Se repite en las descripciones del mundo de los muertos y en las explicaciones de las estaciones. El Dios que viola a su hija o a la mujer que ha creado y a la que ha dado vida, es el relato típico de los orígenes de la humanidad. A menudo el incesto entre hermanos, se relaciona con el establecimiento del orden cósmico o social, como en la narración Inuit del sol y la luna. Donde quiera que aparece en la mitología de los cinco continentes, la diosa suele participar del incesto, sea de manera consciente o inconsciente, voluntaria o involuntariamente.

Pese a las presuntas diferencias, todos los temas incestuosos se ocupan de la unificación de contrarios complementarios, a fin de crear un perfecto ser androgino que todo lo contiene. La Diosa personificada como la luna, copula con el Dios que encarna al Dios o el Dios responsable de la muerte y viola a una Diosa relacionada con la nueva vida.

Esta “Unificación” suele conseguirse únicamente a través del equilibrio o la alternancia de fuerzas opuestas: el sol y la Luna marcan el día y la noche,Hades y Perséfone, y Baal y Anat simbolizan la fertilidad y la sequia.

El relato egipcio de Isis y Osiris combina diversos temas míticos sobre el incesto. Neftis, Seth, Isis y Osiris, eran hermanos, consecuencia de una larga sucesión de uniones incestuosas. Isis y Osiris se amaban desde el utero y solo se separaron cuando Seth le tendió una trampa a Osiris y lo convenció de que se introdujese en un cofre ornamental, que se cerró en el acto y arrojó al agua. El intento de Seth de apoderarse del reino de su hermano, originó el tipico descenso al mundo de los muertos, debido a que Isis salió a buscar a su marido.

Por su similitud con Nut, Isis representaba la madre y amante de Osiris. Dada su función de Madre Divina, su ausencia produjo un período de esterilidad. Finalmente regresó con Osiris a Egipto, con lo cual representó el retorno del Dios que muere, tema compartido con muchos otros descensos a los infiernos. Luego Isis adoptó la forma de pájaro y sus alas dieron vida a Osiris, que se masturbó para fecundarla con su semen.

Seth encontró a Osiris, cortó su cuerpo en 14 partes ( que simbolizan las catorce divisiones del año egipcio ) y las dispersó por la tierra, acto que mitologicamente establece y explica la sucesión de las estaciones. Isis volvió a recorrer la tierra en busca de los fragmentos pero no encontró el pene, debido a que había sido devorado por un pez. Con la ayuda de Neftis rehízo a Osiris y simbolicamente volvió a convertirse en su madre. Horus el hijo concebido en la unión anterior, también era Osiris renacido.

Al llegar a la adultez, Horus desafió la supremacia de Seth. Isis defendió a su hijo ante un tribunal divino y ganó, pero Seth no quedó satisfecho con el resultado y prosiguió la lucha. Se desató una violenta disputa durante la cual Seth y Horus se sodomizaron mutuamente por la fuerza. Podemos considerar este ataque sexual como otra forma de incesto divino que puede pretender unificar violentamente fuerzas opuestas.

La antítesis de Osiris ( que representa el orden y la fertilidad del Nilo ) no era su esposa y hermana Isis sino su hermano Seth ( simbolo del caos y la esterilidad del desierto ). Podemos interpretar el incesto de Isis y Osiris como una Unión política que garantizó el divino derecho de sucesión de sus hijos. Por otro lado, el objetivo cósmico del incesto divino – la unificación de contrarios absolutos – solo era asequible mediante la relación incestuosa de Osiris – Horus y Seth. Después de la sodomización mutua de los Dioses, Isis retiró de Horus el semen de Seth e introdujo en éste el semen de aquel, de modo que cuando Seth declaró que había humillado y mancillado a Horus mediante la violación anal, los Dioses descubrieron que eran a la inversa y el derrotado Seth se vió obligado a servir a Horus.

El incesto entre hermanos se utiliza para vincular los sistemas divino y humano y para equiparar el orden cósmico con el social. Los faraones imitaban a las Deidades, se casaban con sus hermanas para asegurarse los favores divinos y así reforzaban la reinvidicación de que descendian de antepasados divinos ( los Incas sudamericanos desarrollaron una tradición similar ).

La práctica del Tabú del incesto también introdujo la idea de un conjunto de seres superiores a los mortales en cuanto a potestades, esplendor y sabiduría, lo que los volvía dignos de ostentar el poder.

Casi todas las culturas temieron tanto al incesto que ni siquiera los reyes se atrevieron a transgredir este tabú. Los maories de Nueva Zelanda creían que el incesto introdujo la muerte en el mundo cuando Tane-Mahuta ( la figura creadora ) sedujo a su hija Hine-Nui-Te- Po. Al enterarse que Tane-Mahuta era su padre la muchacha huyo al mundo de los muertos. Tane- Mahuta la siguió y le suplicó que regresara, pero su hija le pidió que se fuese y criase a sus hijos (la humanidad ) mientras ella permanecía en los infiernos y los aguardaba. Con anterioridad a este acto nadie había muerto. Este relato recuerda vagamente a uno de los mitos más arcaicos que perduran y que describe la violación de Ereskigal, Reina Sumeria de los Infiernos.

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