La voz secreta.

En un nuevo giro de su prolífica visión artística, Tim Burton estrenará durante la próxima temporada navideña el resultado de su fecunda y larga colaboración su actor fetiche, Jhonny Depp: Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, un musical con tintes lóbregos que cuenta la historia de un prisionero injustamente encarcelado en la Inglaterra victoriana, que sale a la calle buscando venganza contra el Juez que lo mandó a prisión. El musical es original de Stephen Sondheim, que también escribió “West Side Story”.

Siendo como soy una amante de las historias complejas y con cierta tendencia a las oscuridad, las vicisitudes del extraño villano Sweeney Todd no podían menos que interesarme. Bien, lo admito, obsesionarme un poco. Y es que creo que todos tenemos una cierta apetencia por la morbosidad y la crueldad, esa curiosidad un poco inquietante con el lado más oscuro de la razón humana: Un infierno de llamas blancas y expúreas que tal vez tememos – o percibimos – habita en todos nosotros. Desde que era una adolescente, me he sentido profundamente fascina – una cierta lujuria intelectual digamos – hacía de los derroteros más temibles de la imaginación; el rincón lóbrego donde habita el miedo y el desconcierto, el laberíntico pasillo que esconde tal vez un rostro apenas dibujado entre las sombras: ese que no nos atrevemos a mostrar jamás y que muchas veces dudamos que exista. No obstante, ese ligero palpitar demencial, esa idea recóndita sobre nuestra propia oscuridad es probablemente uno de los secretos más antiguos – y temidos – de la historia intelectual del hombre.

Obviamente, los asesinos ocupan un lugar preponderante en esta insólita galería que se alza en medio de un silencio dioclesiano y voraz. Tal vez se deba a esa transgresión violenta de la cotidianidad o que simbolizan la definitiva conciencia que el ser humano es capaz de romper los limites de esa moralidad aparente y ambigua que la sociedad llama conciencia. No sabría decir el motivo, pero muchas veces, cuando leo sobre los crímenes y atrocidades cometidas por estos monstruos que la razón humana engendra en la violencia, me pregunto si esa inquietante atracción que despiertan en la psiquis general tendrá alguna relación con el hecho que todos, de alguna u otra manera, tememos a ese instinto, esa primitiva y brutal carencia de objetivos que destruye cualquier criterio asceptico sobre nuestra perspectiva espiritual y moral. Una equidescencia puramente animal, profundamente arraigada que probablemente subyace allí, más allá de la memoria y la capacidad de la razón.

De hecho, Sweenet Todd o mejor dicho, su leyenda, es el mejor ejemplo de esta afición secreta por el temor y la más crasa y brutal forma de vanidad: el asesinato.

Del sueño de la razón a la realidad:

Una de las primeras noticias inglesas de Sweeney Todd fue su aparición en una publicación llamada The People’s Periodical, en el número 7, fechado el 21 Noviembre de 1846. El cuento en el que aparece se titula “The String of Pearls: A Romance,” y probablemente fue escrito por Thomas Prest, quien creó otros villanos espantosos en diferentes relatos. Solía basar sus cuentos de terror en sucesos del mundo actual, a veces buscando inspiración en artículos sobre el crimen aparecidos en The Times.

Se afirma a veces que la leyenda de Sweeney Todd está basada en hechos reales, pero jamás se ha encontrado ninguna prueba fidedigna de esto. Según el cuento, Todd fue procesado por sus crímenes en el Old Bailey y fue ahorcado en Tyburn en enero de 1802 frente a una gran multitud. Sin embargo, no se encuentra ningún documento sobre el juicio ni en los archivos del Old Bailey ni en el Newgate Calendar. Tampoco existen reportajes de prensa contemporánea sobre el proceso o la ejecución. Ya en 1878, un contribuidor del Notes and Queries señaló esta ausencia de auténticas fuentes verídicas. Si bien Peter Haining expone la realidad histórica, no ofrece ningún dato específico o comprobable.

¿No es desconcertante que una historia sin ningún fundamento histórico que la sustente haya sobrevivido hasta nuestros días? ¿No es evidencia de esa necesidad oculta de mirarnos, con temor y apremio, en esa imagen deformada que simboliza la crueldad y la destrucción de los principios más intrínsecos de lo que consideramos culturalmente aceptable?

No sabría decirlo, pero ese pensamiento constamente me llena de desazón…y una oscura comprensión sobre nuestra naturaleza dual.

Para no arruinar la intriga, no incluiré detalles sobre la historia de Sweeney Todd que imagino Tim Burton incluyo en la trama de su más reciente obra cinematográfica. Sin embargo, para los impacientes que como yo apenas pueden esperar, incluyo el trailer oficial de la película:

Con información de www.wikipedia.org


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