Las Madres nutritivas.

El influjo del arquetipo de la Madre queda en manifiesto en la abundancia y variedad de representaciones de la Diosa Madre que existen en todo el mundo. Esta categoría incluye las diosas de la naturaleza: progenitoras indiscriminadas de Dioses, Seres humanos y vegetación. Otras figuras más personalizadas se asemejan a las que Matres domesticae de la época celtoromana: madres de un pueblo, una región o un país. La mayoría de las Diosas Celtas no tenian nombre y las denominaban simplemente, Madre, añadiendo el topónimo del sitio donde creían que aparecían. Britania – encarnación femenina del poderío militar británico – es un vestigio de este tipo de figuras maternas.

Aquellas deidades cuya mitología recalca la relación con un hijo único – como Isis o la Virgen María – son tal vez las Diosas Madres más duraderas y ampliamente representadas. Con frecuencia se las retrata amamantando a sus vástagos y la capacidad de los senos para alimentar, consolar y proteger es uno de los atributos más importantes y citados de la Diosa. Este poder de sustento primigenio es tan significativo que también se ha reivindicado en el caso de Dioses Supremos. San Ambrosio fue uno de los numerosos comentaristas cristianos que aludió a “Los pechos nutritivos de Cristo”.

Mitologicamente, la leche materna no solo es una poderosa fuente de creación, sino de sustento. Según mito indio de la creación, la madre adopta la forma de océano lácteo y agita las aguas para producir cuajada que se convierte en materia. Hay numerosas descripciones de las estrellas definidas como leche que escapó de los pechos de Hera ( en la Grecia clásica ), de las Ubres de Dioses vacas como Hator (en Egipto) o de Io ( En la antigua Jonia ), así como de incontables divinidades de todo el mundo.

La leche también es el medio de transmisión de la divinidad o de otro poder sagrado. A menudo Isis no solo amamanta al pequeño Horus, sino al Horus adulto. Desde la primera dinastía los faraones se hicieron representar junto al seno de Isis, con lo cual bebían el derecho divino de gobernar.

La imagen de la Madre nutritiva es incluso anterior a Isis. En Tesalia apareció una figura del Quinto milenio a.C en la que una mujer entronizada amamanta a un niño y los restos hallados en Ur incluyen una Diosa con cabeza de serpiente que da el pecho, realizada en terracota entre 4000 y 3500 a.C. La figura tesálica también el incorpora el tema de la serpiente, debido a que parece estar cubierta de ofidios. Dada la posibilidad de que ambas imagenes se relacionen con una forma de nutrición materna, aun más primigenia que el pecho; se ha postulado que la habitual relación entre las diosas de la antigüedad y las víboras se corresponde con el cordón umbilical, semejante a dos serpientes entrelazadas.

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