El secreto del Guerrero.

La Diosa Ardvi (1) era, para la cosmovisión persa, la divinidad cuya energía se vincula con la fecundidad y la fertilidad, el atributo de la Madre Tierra como expresión central de la mitología de este Antiguo Pueblo. De hecho, durante varios siglos, la figura de Ardvi fue considerada la de una Madre guerrera, portentosamente fuerte y justa, que sin embargo, podía recurrir a la violencia brutal y divina de una fuerza natural incontrolable. De hecho, los guerreros pedían a la diosa que les ayudara en la batalla, suplicándole su anuencia antes de entrar en combate. En la Tradición mágica persa es venerada por héroes y antihéroes. Posiblemente de origen mesopotámico, su culto fue importante con Artajerjes II, y las estatuas y los templos fueron construidos en su honor durante el Imperio Persa. Cierto culto ha existido después en el Asia Menor. En el Avesta es llamada Ardvi Sura Anahita (“Húmeda, Fuerte, Incontaminable”); esto parece ser una unificación de lo que originariamente fueron dos deidades originales. En Grecia, Anahíta fué identificada con Atenea y Ártemis.

Para la Tradición de Brujería que practica mi familia, Ardvi es la Diosa de las fuerzas naturales. Es la energía que se manifiesta en la tormenta y en el calor matinal del sol, en el poder del mar y el viento. En su nombre se llevan a cabo rituales donde se celebra el misterioso Poder de la Madre Tierra y su expresión más intima en el espíritu humano. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

Una velón azul.
Sal marina.
Un cuenco para quemar
7 Hojas de Laurel.

Disposición:

Toma el velón azul y colócalo en el centro de la habitación donde realizarás el ritual. A continuación, forma un circulo a su alrededor utilizando la sal. Siéntate frente al conjunto, disponiendo el cuenco para quemar frente a ti con las 7 hojas de Laurel en su interior.

Cierra los ojos. Toma lentas y profundas bocanadas de aire. Siente que todo tu cuerpo comienza a relajarse con lentitud, mientras percibes la manera como la tensión abandona tus miembros. Imagina que un círculo de luz azulada te rodea y su brillo se hace cada vez más fuerte, a medida que tu respiración se hace más acompasada. Visualiza que el resplandor se extiende por toda la habitación donde te encuentras, hasta que cada objeto se encuentre impregnado de él. Cuando sientas que tu concentración ha llegado a un punto óptimo, abre los ojos y enciende el velón azul invocando de la siguiente manera:

” Veo elevarse el Antiguo poder del mar
en el calor de la ígnea llama de la Sabiduría
En la llama Primigenia esta tu nombre
Acude a mi hoy, Ardvi, reina de la Tierra virgen
y has que crezca alto y poderoso
el árbol del conocimiento en mi corazón
Así sea”

Enciende las hojas de Laurel. Cuando el exquisito olor de la hierba comience a extenderse por la habitación, cierra los ojos y coloca las manos sobre las llamas ( cuidando de no quemarte ) e invoca de la siguiente manera:

“Crea poder en mí
Crea fuerza en mí”

Imagina ahora que te encuentras en el claro de un bosque de árboles tupidos y robustos. El viento que flota entre las ramas está impregnado del olor del Laurel. El sol brilla radiante sobre tu cabeza y el calor se dispersa a tu alrededor como una vaharada dorada. Levanta los brazos y pidele al viento que te envuelva en su manto. Escucha las ráfagas como se hacen más poderosas para complacer tu suplica, siente como te golpean el rostro, como desordenan tu cabello y hacen ondear tu ropa. ríe, siente la magia interna que brota de tus dedos y manos extendidas. Visualiza la forma como la luz brillante del sol se fusiona con el viento cargado de hojas y motas de polvo y se hace un gran destello rítmico, abriéndose camino en medio de los colores del bosque. Levantante y siente que ese resplandor infinito te absorbe, te invade por completo. La fuerza del Universo en tu interior.

Vuelve a tu núcleo de conciencia habitual. Permite que tu mente divage, llena del palpitar exquisito del poder que Ardvi ha despertado en tu espíritu. Para culmina la estructura magia que has llevado acabo, apaga la llama del velón diciendo:

“Soy el despertar del tiempo
Hijo de la Tierra
Así sea”

Come y bebe algo que has obtenido mediante este ritual.

Fuentes:
Aspecto Mitológico de la Diosa Ardvi:
Alejandra Gárafo Reyes. Mitos Clásicos. Editorial Intermedio. 2006

Ritual:
Libro de las Sombras de Carlota, 12 de enero de 1987 y adaptado para el uso general por mí.

(1) Según la tradición de Brujería que practica mi familia, hoy se le celebran los rituales de Ardvi como Señora del tiempo fértil.

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