El nacimiento del tiempo.

La idea del Universo Oscuro, acuoso y amorfo esta presente en muchas mitologias. Mientras que el pensamiento científico moderno sostiene que la tierra, las estrellas y los planetas se desplazan por el espacio, las cosmologias más arcaicas hablan de un mundo que flotaban en las aguas primigenias ilimitadas. En ocasiones, es la propia agua ( una Diosa ) la que con su voluntad da existencia al mundo, aunque en otros casos se trata de un demiurgo o de una entidad creadora que ha coexistido eternamente en su seno. El concepto del espiritu creador que nace del agua queda reflejado en la extendida practica del bautismo, que simboliza el “renacimiento” en una nueva fe o estilo de vida. El cristianismo ha descrito la pila bautismal como el útero de María.

Los detalles concretos de la creación varían de una cultura a otra. En Japón, la Diosa Izanami y su consorte, Izanagi, formaron las tierras con las aguas primordiales y luego parieron a sus hijos, las constelaciones y los elementos. En Arizona, dos diosas Hopis del mar o del océano produjeron la tierra mientras meditaban sobre el arcoiris, al tiempo que la nigeriana Yemonja – Diosa de la Sal y el agua dulce – dió a luz al Sol después de yacer con el suelo, su hermano.

Una poderosa creadora que combina diversos elementos mitologicos, es Neit ( también llamada Net y Nuanet ), divinidad del Egipto pre disnastico. Definida como el “agua de arriba y agua de abajo” es la señora del mar y encarna no solo las aguas terrenales sino las celestiales. El mundo y todos sus seres permanecen suspendidos en su interior. Aunque otrora fue aclamada como la poderosa Diosa velada de Sais y, según Plutarco declaró: “Soy todo lo que ha existido, es y será y todavía ningun mortal ha descubierto mi túnica”. Neit suele quedar excluida de los relatos modernos de la cosmologia egipcia.

A medida que los mitos evolucionan y vuelven a redactarse – seguramente por razones políticas – las deidades de las aguas primigenias que contienen el mundo o lo crean a partir de su propio ser, suelen ser desplazadas por Dioses que producen el Universo al margen de sí mismos. En el enuma elis de Acadia – parábola política redactada H. 1750 a.C. – la diosa Tiamat, el agua salada y su consorte Apsu, el agua dulce, engendraron dioses que permanecieron en el seno de Tiamat y lucharon por la supremacía hasta que Apsu tomó la decisión de matarlos. Los hijos de Tiamat se enteraron del plan y Ea – la “sabiduría terrenal” – mató a Apsu, y lo sustituyó. Con el fin de vengar la muerte de su marido, Tiamat ” engendró una nueva camada de Dragones gruñones” para que combatiesen a Ee, cuyo hijo – Marduk – le disparó en el vientre y le partió el utero a fin de utilizar su cuerpo desmembrado para rehacer el mundo que ella había creado.

Imagen que acompaña la entrada:
Water Goddess de C.J Bloomer.

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