El nacimiento de un ideal: Origen de la Cultura Egipcia.

La cultura egipcia emergió desde un proceso que duró miles de años. Al mismo tiempo, distintas culturas se desarrollaron a orillas de otros ríos (en India/Pakistán, China o Mesopotamia).

La arqueología ha revelado diferentes habitats en Egipto e incluso grandes poblados que tenían sus propias cerámicas, herramientas, armas, costumbres funerarias, etc. Un ejemplo de esto se encuentra al norte del pueblo de Merimde con una población de varios miles entre agricultores y cazadores. Tenían domesticados ganado vacuno, ovejas, cabras y, como símbolo característico de esta cultura, cerdos.

La caza se constituía, como para la zona sur del valle, de antílopes, hipopótamos, cocodrilos, avestruces y aves además de la pesca conseguida en el Nilo. El trabajo diario se realizaba con herramientas hechas de piedra, hueso o madera, y alrededor del 4.000 aC, el asentamiento desapareció cuando el primer metal, el cobre, comenzó a usarse en otros poblados que crecieron y se expandieron ocupando su lugar. Al mismo tiempo aproximadamente también llegó a su fin la primera cultura que se desarrolló en El Fayum.

Merimde guarda similitudes con otros centros culturales del area costera del este del Mediterráneo, pero comparada con el sur, en lo que luego sería el Alto Egipto, había bastantes diferencias. Los habitantes de Merimde no tenían cerámica decorada y enterraban a sus muertos dentro del asentamiento sin ningún tipo de ofrendas funerarias o ajuar. Tampoco tenían lugares donde almacenar el grano, tal y como sucedía en el sur.

Las culturas situadas en la zona del pueblo de Badari (situado en el centro de Egipto) y un par de culturas menores en el sur del delta, se desarrollaron independendientemente hasta que la civilización más avanzada del pueblo sureño de Nagada comenzó a expandirse hacia el norte. Después de alrededor de un milenio llegó a orillas del Mediterráneo y acabó con las culturas locales de Maadi y Omari, que hasta entonces habían tenido influencias culturales provenientes de la zona sur de Palestina.

Las dos zonas geográficas del valle del Nilo tuvieron básicamente una cultura común hasta antes de la unificación. De todas formas, se conservaron ciertas diferencias entre ellas, como distintos dioses y símbolos, que se originaron en torno a alrededor de unas cuarenta pequeñas provincias que habían habitado la zona a ambos lados de las orillas del Nilo.

Dos factores fueron esenciales a la hora de crear el primer estado de la historia de la humanidad: un lenguaje común y un sistema de escritura.

La cultura de El Faiyum tenía puntas de flecha y herramientas hechas de piedra. La cerámica no tenía decoración. También se han encontrado hoces hechas de madera y microlitos (pequeñas piedras talladas); todo perteneciente a esta sociedad mixta de cazadores-agricultores. El rango de esta cultura sería desde el 6.000 al 4.000 aC.

La cultura de Merimde tenía casas circulares con enterramientos a lo largo de una “calle” principal. Las tumbas no contenían ofrendas funerarias; y la cerámica tampoco estaba decorada. También realizaban cuchillos serrados de sílex. Es muy conocida una cabeza de arcilla, con agujeros para introducir la barba y el pelo, que posiblemente representase a un antepasado. La fecha estimada de esta cultura sería desde el 5.000 al 4.200 aC.

La cultura de Badari tenía simples figurillas de arcilla y cerámica fina, alguna decorada con pintura negra en los bordes; también pertenecen a esta cultura las primeras paletas cosméticas. Una posible cultura paralela, la de Tasia, tenía jarras atrompetadas (se cree que algunas se usaban para guardar aceites perfumados). El periodo de esta cultura iría del 4.500 al 4.000 aC.
La cultura de Nagada muestra un elaborado diseño en su cerámica, completamente decorada. También realizaban figurillas femeninas en hueso de unos 10-12 centímetros de longitud. Nagada I (cultura Amratiana) comenzaría en el 4.000 aC. Nagada II (cultura Gerziense) sería sobre el 3.500 aC.

Anteriormente a la unificación sobre el 3.200 aC, las dos culturas principales del delta y el valle (norte y sur) eran claramente diferenciables. Tenían distintos reyes que llevaban coronas diferentes, los dioses que adoraban no eran los mismos y les rendían culto en templos de distintos estilos; la cerámica en el norte mostraba claras influencias del area de Siria-Palestina, y al sur llegaban nuevos diseños procedentes de la zona de Sumeria, así como sellos cilíndricos para dejar impresiones en la arcilla. En el delta se adoptó un nuevo diseño arquitectónico a base de ladrillos y comenzaron a construir tumbas bajo edificaciones de forma rectangular (las mastabas) con muros rodeándolas a modo de complejo funerario. Al sur, las tumbas de la clase alta no cambiaron, siendo a penas simples construcciones sobre el suelo.

Los tipos de embarcación que utilizaban eran ligeramente diferentes también, en el delta tenían popas altas (como las de los barcos de juncos de Sumeria) y cabinas abovedadas. En el valle los barcos eran largos, con popas bajas y hechos parcialmente con madera, con las cabinas de tejado plano y cuadradas. Estas diferencias se ven claramente en las pinturas de una vieja tumba y en el mango de un cuchillo de marfil donde también se ve a guerreros luchando con porras. Este cuchillo muestra detalles muy interesantes, e incluso algunos creen que pueda representar la batalla final de la unificación: todos los guerreros tienen un aspecto similar, con ropas y armas parecidas, la única diferencia radica en los estilos de peinado; en otras palabras, es como si fuese una lucha interna entre gente de culturas básicamente similares.

A principios del siglo XX, los estudiosos tenían la teoría de que ciertos invasores penetraron a lo largo del Nilo llegando desde las montañas del Mar Rojo, a unos 120 kilómetros al este, terminando en la cuna de la cultura del Alto Egipto. Cómo, y de qué forma se transportaron desde Sumeria hasta Egipto no está del todo claro, pero es la forma en que intentaron explicar las influencias culturales que les llegaron desde el este.

Esta hipótesis se ha abandonado ahora completamente y la “teoría de la invasión” ha sido cambiada por la de una cultura con un gran impulso comercial.

Antes del periodo Predinástico, la cultura egipcia ya comenzaba a parecerse enormemente a la de la época faraónica que vendría poco después. En un periodo transicional de unos mil años (del que todavía se sabe bastante poco), casi todas las características principales de la cultura faraónica ya habían aparecido, y ya en el 5.500 aC encontramos evidencias de asentamientos permanentes y organizados enfocados principalmente alrededor de la agricultura, y poco menos en torno a la caza, ya que ya no era la mejor forma de suplirse de alimentos, pues los egipcios habían comenzado ya a domesticar ganado: vacas, ovejas, cerdos y cabras. Los cereales más utilizados eran el trigo y la cebada. Se suplementaban los artefactos de piedra con otros hechos de metal, además de la cestería, la cerámica o el hilado; la doma de animales se convirtió también en parte de la vida diaria. Así que se puede decir que la transición de la vida nómada de las tribus a la de una civilización más tradicional se había casi completado.

Uno de los aspectos más interesantes de las costumbres de este periodo transicional tiene que ver con las costumbres funerarias y de enterramientos. Anteriormente a los asentamientos permanentes, muchos enterramientos se hacían allí donde era más conveniente, a menudo se centralizaban cerca o dentro del propio asentamiento, como se puede observar en los cementerios de Jebel Sahaba. Según los campos estacionarios de caza crecían y se convertían en aldeas agrarias, los lugares y prácticas funerarias cambiaron. Los cementerios y las tumbas individuales dejaron de localizarse en los mismos lugares donde los vivos tenían sus residencias, para ser colocados cada vez más lejos, tanto de los aldeanos como de las tierras cultivadas, a menudo en los límites de lo que se consideraba territorio de la aldea. Incluso los niños, que se solían enterrar bajo el suelo de sus hogares, se vieron relegados a esos cementerios exteriores. La razón para este comportamiento se desconoce, pero se piensa que la causa podría ser un aumento del miedo a los muertos (necrofobia), como suele suceder en otras culturas. También las prácticas cambiaron, encontrándonos con los inicios de las creencias en ”una vida después de la muerte”, que siglos después hizo tan famosas a las costumbres egipcias. Los muertos eran enterrados con provisiones para el viaje a la próxima vida, así como con cerámica, joyería, y otros artefactos que les ayudarían a disfrutarla. Se incluían también ofrendas de cereales, carne seca y fruta, siendo incluso comunes los implementos para la caza o la agricultura (presumiblemente para que los muertos no se muriesen de hambre después de terminar con las ofrendas). Incluso entonces, los egipcios creían que la próxima vida sería muy similar a la actual. Es muy interesante el que los muertos eran enterrados en posición fetal, rodeados por las ofrendas funerarias y demás ajuar (como la famosa “Ginger”, que aparece en la imagen de mi post anterior sobre este mismo tema), mirando hacia el oeste, con todo preparado para el viaje al Mundo de los Muertos, donde el sol se sumergía tras haber abandonado el Mundo de los Vivos.

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