De creadora a Ramera: Una visión sobre el sexo como expresión divina.

Frecuentemente, mis amigos más cercanos suelen preguntarme sobre que tanto tienen de cierto toda la serie de mitos, más o menos estrafalarios, que rodean el concepto de la sexualidad pagana. Por supuesto, que más allá normal necesidad que todos sentimos hacia los placeres hedonistas y el concepto sexual, existe toda una serie de formas anecdóticas y alegorías – por completo exageradas y falsas – que han tergiversado el sentido que mi Religión y otras creencias basadas en estructuras de fe pre cristianas, a otorgado a la unión física del hombre y la mujer. La Divinidad creadora tiene un rostro creacionista y sexual, por supuesto, y este se muestra como una forma redentora de una profunda estructura religiosa dentro de nuestras creencias.

El concepto de la diosa Suprema cuenta con el rechazo absoluto de las religiones que hacen una distinción tajante entre lo espiirutal y lo carnal y consideran que la salvación se alcanza mediante la negación y, en última instancia, el abandono de lo corporal. Estos credos trascendentes propoonen una divinidad separada de la naturaleza y rechazan toda deidad que la contiene. Una de las maneras en que los sacerdotes de estas religiones denigraron a la Diosa – y en consecuencia a sus creyentes -consistió en escindir su naturaleza esencial y atribuir su espiritualidad, sabiduría y virgnidad a un principio masculino abstracto y sus cualidades y apetencias fisicas a un principio femenino al que consideraron excesivamente concreto.

El modo más evidente de atacar a la divinidad femenina consistió en criticar a sus sacerdotisas y creyentes, que a menudo practican el sexo ritual, y en negar la santidad del sexo, que desempeñó un papel tan importante en el culto de la Diosa. Con frecuencia esta postura incluía la negación de la posibilidad de que una mujer fuera sagrada. Pitagoras, decretó ” existe un principio del bien que ha creado el orden,la luz y al hombre, y un principio del mal que ha creado el caos, las tinieblas y a la mujer”. En fecha muy posterior, el Santo Cristiano Pablo – conocido misógino- ilustró con ejemplos la idea que el sexo era una necesidad lamentable de la humanidad, que lo mejor era evitarlo y que es preferible que “el hombre no toque a la mujer”.

Al invadir Canaan, los hebreos aprobaron leyes que despojaron a la sacerdotisa sagrada – practicante tradicional del sexo sacramental – de su categoría, incluidos los derechos hereditarios de los que había disfrutado, como consta en los primeros archivos de Sumeria. Poco a poco, los templos desempeñaron exactamente la función contraria a la esta entonces cumplida, es decir, antes eran considerados lugares de culto mistéricos donde al sexualidad tenía un lugar preponderante. Ahora, desde el mismo habitáculo, se condenaba el placer de la carne, por considerarlo ofensivo a la fe. Los hombres rezaron a la espiritualidad y a la liberación de los placeres carnales en los mismos sitios donde antes habían venerado la comunidad sexual.

Los templos dejaron de ser sitios de culto gozoso para convertirse en centros de penitencia o temor. La actividad sexual de la mujer ya no se consideró un proceso de purificación y la unión con lo divino se redujo a un hecho estrictamente espiritual. La Diosa y sus hijas fueron condenadas por impuras.

Por parte del gobierno y la élite cultivada, en la India la sacerdotisa sagrada – que conserva las costumbres mágicas y ritualistas del sexo más antiguas – se considera una simple “molestia”, un arcaísmo que no tiene razón de ser un estado moderno. La prostitución sagrada prosperó en la india hasta que fue atacada por la potencia colonial británica. Y, más adelante, por los indios anglófilos.

Aunque la primera ley contra la utilización del sexo como vehículo religioso se aprobó en Madras en 1947, a casi todos los estados Indios les basta con desalentar dicha practica, que se extingue gradualmente.

Después de que la encarnación femenina de lo divino quedara presuntamente expurgada de la sinagogas, perduraron vestigios bajo la forma de Sofia ( la sabiduría ), en otra época conocida como Prunikos ( impura o prostituta ).

En el bíblico libro de los proverbios, la sabiduría la creación del mundo y evoca su cercanía a la divinidad masculina “recreándose en el orbe de la Tierra y teniendo mis delicias con los hombres”. Podría tratarse de una alusión velada a la prostitución sagrada, aunque en otra sección del mismo texto los ritos sexuales de Ishtar se identifican con la perversidad y corrupción. Llama a Isthar ” la Gran prostituta”, lo mismo que a Babilonia ciudad de la que es Divinidad regente. La condena como la peor de las tentadoras que se seduce implacablemente a los hombres y afirma que, si se equivocan, los perdona y los conduce a su propia ruina.

En resumen, para el paganismo y todas las creencias que se apoyan en su estructura de principios y valores morales, el sexo es una expresión sagrada de espiritualidad. Es una forma de comunicación con la divinidad, un vehículo de compresión del tiempo Universal a través de la unión del hombre y la mujer en el templo carnal. Para la Brujería, el sexo es un camino para una profunda comprensión del yo más intimo, una creación profundamente significativa que destruye las barreras y limitaciones cognoscitivas y por instante, nos comunica directamente con el Cosmos divinizado a través de la figura de la mujer. La carnalidad, el deseo, el placer sexual en si, componen en si mismo una poderosa metáfora del autodescubrimiento más personal y raquídeo, un canto a nuestra primitiva conciencia de la creación más personal.

Mis amigos cristianos casi siempre sonríen un poco sorprendidos cuando trato de explicarles estos conceptos. Y estoy consciente que debe ser tremendamente complicado de comprender para quienes han crecido con la rígida visión católica del sexo, aceptar que su cuerpo es una forma de manifestación divina. No obstante, siempre percibo que hay un momento de súbito reconocimiento de esa conciencia, más allá de cualquier principio moral o cuestionamiento social. Un centelleo de pura expresión divina más allá de la razón.

Sí, la Diosa aun sonríe entre los velos secretos de la voluptuosidad.

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4 comentarios »

  1. Sator Said:

    María de Naglowska fundó en 1932 la Hermandad de la flecha de oro en París, para preparar el Reino de la Madre, que sucedería al del Padre y del Hijo establecido por la era cristiana, a ésta iniciada se le atribuye la traducción del libro Magia Sexualis de Randolph al francés , sin embargo es posible que el libro de Naglowska mezclara ambos sistmemas. Formaba “sacerdotisas del amor”, aptas para la fecundación moral de los hombres. Pretendía neutralizar el mal oponiéndole actos sexuales religiosos, ejecutados bajo la dirección de prostitutas sagradas, comparables a las hieródulas de Biblos.

  2. Deirge Said:

    Sí, y no solo la reenvidicación del sexo como vehículo hacia la Divinidad, sino la gnosis completa, esa creación que se abre más allá del espíritu carnal para contactar con la idea más profunda de nuestra necesidad hedonista.

    Investigando para esta entrada, me encontré que la misoginia que exhiben descaradamente algunas de las creencias monoteístas mayoritarias actuales, tiene mucho que ver con la ignorancia de su propia historia. Creo que muchos judíos se escandalizan al saber que Jehova tenía su contraparte en la poderosa Shekina, Madre y dadora de vida. O que algunos de los rituales del primitivo cristianismo llevaban aparejada una carga sexual.

    Simple ignorancia o temor, supongo, hacia el poder de la carne y el espíritu.

    Un beso Sator.

  3. Sator Said:

    Es curioso pero las funciones más elementales, es decir la
    alimentación, la respiración y la sexualidad se han usado desde
    siempre tanto para producir Alienación al fabricar seguidores
    incondicionales de una doctrina, incapaces de cuestionar. Como para
    proporcionar la experiencia liberadora de alcanzar un grado de
    entendimiento supremo.
    Las sectas lo saben muy bien y mediante una muy pensada
    administración de verdades a medias, miedo y aislamiento, así como
    condicionando el tipo de alimentos y sobre todo la forma de ejercer ó
    no de la sexualidad. Se va minando la voluntad del individuo y su
    capacidad de ejercer el libre albedrío.
    Por otro lado todas las tradiciones místicas que buscan la
    iluminación también dan indicaciones de la forma de manejar al menos
    alguna de las funciones elementales.
    Aunque hay discrepancia en sus caminos porque algunas van, digamos
    en el caso del sexo, desde prohibirlo, limitarlo, ó hasta sugerir un
    ejercicio libre de condicionamientos sociales.
    Ejemplos hay muchos, pero como los métodos son similares, a la hora
    de evaluar, en lo personal prefiero guiarme por al aforismo
    Bíblico “por sus frutos los conoceréis”

  4. Deirge Said:

    Por supuesto. La idea de darle una Justificación diametral a un instinto puede resultar muy tentadora en sí misma. Un mundo donde incluso la más mínima bocanada de aire pueda tener un sentido, o mejor aun un objetivo, puede recrear un sentimiento de pertenencia, envuelta en un Gran Orden de Ideas universales.

    Muy tentador…pero continuo prefiriendo el caos y esa ligera aliteración de valores que llamamos causa y efecto.


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