Los dos rostros de la Fe.

Como he mencionado en varias entradas anteriores, la Diosa Maat (1) es la Diosa de la justicia, la verdad y el orden, tanto cósmico como político y social. Era considerada una divinidad fundamental en el gobernar de los faraones como suprema guardiana del orden universal. Protectora de los jueces, que eran sus seguidores, presidía el juicio de los difuntos, y su imagen o su pluma servía de contrapeso para valorar el corazón del difunto; la Sala de las Dos Verdades, donde esto ocurría, fue llamada así por las frecuentes apariciones de Maat como dos diosas idénticas. En un pasaje de los Textos de los Sarcófagos, donde el demiurgo cuenta lo que pasó antes de la creación, el océano primordial le dijo “Respira a tu hija Maat y acércala a tu nariz para que tu corazón viva”; en este sentido, Maat es casi consustancial al aire, es la Norma que regirá la regularidad de los fenómenos cósmicos, las reglas sociales y el respeto que se les debe. Era considerada también alimento de los dioses, ya que, en el ritual diario, el sacerdote ofrecía una figurilla al dios, para que se alimentara de ella. Aparece mencionada en el Reino Antiguo en los “Textos de las Pirámides”. Su último papel era el de servir de guía del dios solar Ra, de quien es considerada hija, en su camino por el cielo; iba detrás de su padre en la barca que le llevaba cada noche hasta el mundo subterráneo.

Posteriormente se la hizo esposa de Ra y, a partir de la XVIII Dinastía, la pareja real pasa a compararse con Ra y Maat, cuya unión es la garantía de un funcionamiento justo del mundo. Representada como mujer de pie o sentada sobre sus talones, con una gran pluma de avestruz en la cabeza, el cetro en una mano y el anj en la otra; en algunas ocasiones aparece con un par de alas junto a sus brazos; o bien con una pluma de avestruz como cabeza. Deificación abstracta por excelencia, no tiene ningún centro propio de culto, aunque fue adorada en el templo de Montu en Karnak.

Para la tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, Maat es la Diosa de la justicia y el equilibrio Universal. En su nombre se realizan rituales donde se celebra la dualidad que le da sentido a la realidad y al tiempo espiritual. Uno de ellos es el siguiente:

Necesitarás:

2 velas blancas.
2 velas azules.
Un cuenco para quemar.
7 Hojas de Laurel.

Disposición:

Coloca las velas de tal manera que una blanca se encuentre junto a una azul, formando un cuadrado en el medio del cual te sentarás. Dispón frente a ti el cuenco para quemar con las hojas de laurel en su interior.

Ahora cierra, los ojos y toma varias bocanada de aire, largas y profundas. Siente que la tensión abandona tu cuerpo con lentitud, a medida que el ritmo de tu respiración se hace más sostenido y lento. Imagina que la energía a tu alrededor se hace más calida, con una tonalidad nacarada. Siente que la energía de tu cuerpo se manifiesta a través de tus brazos y piernas como pequeños hilos de luz que te recorren por entero. Cuando sientas que tu concentración ha llegado a un nivel óptimo, abre los ojos y enciende las velas, comenzando por la primera de color blanco ( la que se encuentra más cerca de ti y continua en el sentido de las agujas del reloj ) diciendo:

“Luz y Oscuridad
la risa y la lágrima
el silencio y el grito del tiempo
Que sea en mi los dos rostros de la verdad
en el Nombre de la Diosa Maat
prometo que mi razón será un canto
insólito y veraz
de mi tiempo y convicción espiritual
Así sea”

A continuación, enciende las hojas de Laurel dentro del recipiente donde las has colocado. Cuando el fuego esté ardiendo con la suficiente fuerza como para que el olor de las hojas se esparza alrededor del lugar donde te encuentras, toma una larga bocanada de aire y cierra los ojos. Imagina que te encuentras en una habitación brillantemente iluminada. Sin embargo la luz solo llena la mitad de la misma. Visualiza una pared de oscuridad que se alza ante ti, dividiendo en dos partes el lugar. Siente la vibración cálida de la luz y el frío de la oscuridad. No obstante, intenta comprender la forma como se complementan entre sí, la manera como la realidad toma sentido a través de la dualidad. Ahora, camina hacia el limite entre ambas expresiones del tiempo interior y colócate en el mismo centro de la línea que divide el espacio iluminado de la penumbra. Así, una parte de tu cuerpo se encuentra impregnado del cálido resplandor y la otra, apenas puedes distinguirla, hundida entre las sombras. Sin embargo, sientes en ti se conjugan ambas polaridades: tanto la luz como la oscuridad, forman parte de tu percepción de la verdad, te brindan la oportunidad de apreciar el matiz más profundo y sentido sobre ti mismo. Los dos rostros de la divinidad en ti.

Para finalizar, regresa a tu núcleo de conciencia habitual. Si lo deseas, permite que las velas se consuman para completan el pase mágico que has llevado a cabo. Sino quieres hacerlo apágalas, en el sentido contrario de las aguas del reloj diciendo:

“Soy el tiempo y la creación
el verbo y el poder
Crea poder en mí
Crea fuerza en mí”

Come y bebe algo para equilibrar la energía que has obtenido mediante el ritual.

Fuente:
La Diosa Maat como estructura Mitológica.
F.C. Yarza. Diccionario de Mitología. Edimat Libros. España. 2002.

Ritual:
Libro de la Sombras de Natalia, 12 de febrero de 1810, que a su vez lo heredó Felipa, quién me lo obsequió a mí. Adaptación de mi autoría.

(1) Para la tradición de Brujeria que práctica mi familia, hoy se llevan a cabo los rituales de la Diosa Maat, como Señora del equilibrio Universal.

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