Archive for abril 13, 2007

Las catedrales góticas y los laberintos.

El arte del embaldosado del suelo de las catedrales había adquirido en la Edad Media bastante perfección para asegurar a los temas historiados la variedad suficiente de dibujo y colorido. Los laberintos se trazaban generalmente en el punto de intersección de la nave y el crucero.

En Amiens, se puede observar en el centro, una gran losa en la que se había incrustado una barra de oro y un semicírculo del mismo metal, representando la salida del sol en el horizonte. Más tarde se sustituyó el sol de oro por un sol de cobre, el cual desapareció a su vez, para no ser ya reemplazado.

Laberinto de Chartres

En cuanto al laberinto de Chartres, y dibujado sobre el pavimento de la nave, se compone de toda una serie de círculos concéntricos que se repliegan unos en otros con infinita variedad. En el centro de esta figura, antiguamente se veía el combate de Teseo contra el Minotauro. Nueva prueba, pues, de la infiltración de temas paganos en la iconografía cristiana y, en consecuencia, de un sentido mito-hermético evidente.

Una de las explicaciones de la utilización de este símbolo es la existencia del llamado laberinto de Salomón, que es una figura cabalística que se encuentra al principio de ciertos manuscritos alquímicos y que forma parte de las tradiciones mágicas atribuidas al nombre de Salomón. Es una serie de círculos concéntricos, interrumpidos en ciertos puntos, de manera que forman un trayecto chocante e intrincado. La imagen del laberinto se nos presenta, pues, como emblema del trabajo entero de la obra, con sus dos mayores dificultades: la del camino que hay que seguir para llegar al centro y la del otro camino que debe enfilar el artista para salir de aquél. Aquí es donde necesita el hilo de Ariadna (1) si no quiere extraviarse en los meandros de la obra y verse incapaz de encontrar la salida. Ariadna, la araña mística, escapada de Amiens, sólo dejó sobre el pavimento del coro la huella de su tela…

Recordemos, de paso, que el más célebre de los laberintos antiguos, el de Cnosos, en Creta, era llamado Absolum. Y observemos que este término se parece mucho a “absoluto”, que es el nombre con que los alquimistas antiguos designaban la piedra filosofal.

De esta manera, podemos considerar al laberinto como camino o vía del Conocimiento o Iniciación en los Misterios, con las pruebas que el alma debe afrontar y salvar en su reforma psicológica. “Entrar en el Laberinto” supone un conocimiento previo de cual es la “puerta” que permite su encuentro; es decir se entra en el Laberinto una vez se ha divisado, cual es el camino o vía hacia el conocimiento, la Tradición misma, con sus símbolos, ritos y mitos.

El Laberinto se traza entonces, después de la entrada en el Templo (lugar de la pila bautismal) y antes del acceso al altar; en el centro, mas o menos, de la Nave, ya que el altar simboliza el centro o punto dónde las influencias espirituales “descienden”: donde se materializa el espíritu espiritualizando la materia. De esta forma la idea de Orientación es básica para comprender el simbolismo del Laberinto, que se sitúa entre el bautismo de agua (baptisterio) y el bautismo de fuego (altar) y que corresponde, en la obra alquímica, al Blanco. Igualmente, en el Árbol Sefirótico cabalístico, el Laberinto correspondería al Mundo de Yetsirah, entre Yesod [el Fundamento, también la Luna] y Thiferet [el Amor, también el Sol]. Asimismo en el Adán Primordial [Adam Kadmon] el Laberinto se sitúa en la zona del vientre.

1. El Hilo de Ariadna es el que permitió a Teseo cumplir su misión. Ariane es una forma de ariagne (araña), por metátesis de la i. Por lo tanto, puede, pues, leerse arahné, arahni, arahgne. ¿Acaso nuestra alma no es la araña que teje nuestro propio cuerpo? En provenzal, el hierro se llama aran e iran, según los diferentes dialectos. Es el Hiram masónico, el divino Aries el arquitecto del Templo de Salomón. Los felibres llaman a la araña: aragno e iragno, airagno,, en picardo, se dice arégni. Pero aún hay más. El verbo apva expresa el orlo de un astro que sale del mar: de donde se deriva apvav (aryan), el astro que sale del mar, que se levanta; apvav, o ariane, es, pues, el Oriente, por permutación de vocales. Además, apvw tiene también el sentido de atraer, luego, apvav es también el imán. Si volvemos ahora al origen del latino sidus, sideris, estrella, reconoceremos a nuestro aran, iran, airan provenzal, el apvav griego, el sol que sale.

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La Religión de la virtud.

La Región Autónoma del Tíbet es una famosa zona budista, donde casi todos los habitantes creen en el lamaísmo, una secta del budismo. El “lamaísmo” viene de la palabra Tibetana “lama”, nombre con que se designa a los monjes de amplios conocimientos y respetables virtudes morales.

Antes de que el budismo se introdujera en el Tíbet, los Tibetanos creían en una religión panteísta primitiva. En el siglo VII, el rey Songzan Gambo del Tíbet se casó, por separado, con la princesa Chizun, del Reino de Nepal y la princesa Wencheng, del régimen imperial chino de la dinastía Tang. Cada una de ellas llevó al Tíbet una estatua de buda, y muchos sutras budistas. Después, presidieron, por separado, sendos institutos cuya misión era traducir y difundir estos sutras. Con el transcurso del tiempo, el budismo alcanzó una divulgación tan grande que, incluso el mismo rey Songzan Gambo fue uno de sus más fervorosos creyentes. Se empezaron a construir grandes e importantes templos y fueron llevados al Tíbet, en calidad de invitados, varios monjes de gran reputación de la India para explicar los sutras.

No obstante, el desarrollo del budismo en el Tíbet también encontro obstáculos y dificultades, sobre todo provocados por el poder de algunos nobles, recalcicrantes creyentes del panteísmo. Ellos aprovecharon todas las oportunidades posibles para atacar al budismo. Así a mediados del siglo IX, el rey del Tíbet de ese momento, controlado por esa fuerza, dio la orden de erradicar el budismo. Se destruyeron todos los templos, y se obligaron a todos los monjes a llevar una vida laica. Esta situación no terminó sino hasta el final del siglo X, cuando el budismo resurgió con fuerza y esplendor al punto de culminar en una segunda época de oro en Tíbet. En 1270, Basba, nombrado “maestro del emperador” por el gobernador de la Dinastía Yuan , unificó todo el Tíbet, y dio inicio a la historia de la religión integrada al poder político, con lo que el budismo fortaleció su posición predominante en Tíbet.

Aunque se reconoce ampliamente que el budismo se introdujo al Tíbet de la India, a lo largo del proceso de desarrollo, la religión foranea poco a poco fue mezclándose con el panteísmo nativo de la zona, hasta resultar un hibrido con características propias: el budismo Tibetano, o sea, el lamaismo.

Dentro del budismo Tibetano, hay muchas ramas, cuatro de las cuales sobresalen por su importancia. He aquí los nombres con que se les conoce: la secta roja, la secta blanca, la secta amarilla y la secta de colores combinados. Los primeros tres nombres vienen de los colores de la kasaya y el gorro que llevan los monjes, y el último, de los 3 colores, rojo, blanco y negro, con que se decoran los muros que rodean los templos.

En cualquier rincón del Tíbet se puede percibir el denso ambiente del budismo. Hasta el momento se han abierto para visitantes más de 1,400 templos budistas. Y sobre el tejado de todas las casas y campamentos ondean banderolas de diferentes colores en que hay frases de sutras o figuras de los budas. Además de ser emblemas religiosos, son también objetos artísticos de larga historia. Del asta, tejida con pelos de yac, animal típico de la meseta Qinghai-Tíbet, cuelgan banderas cuadradas de tela con dibujos estampados de dragones, aves fénix, figuras de buda y citas de los sutras. A todo esto se le asigna la virtud de traer la buena suerte y la felicidad. Este tipo de banderola fue creada por los lamas de la secta blanca.

El budismo Tibetano es una religión muy arraigada entre la gente y no sólo se manifiesta en el arte, la arquitectura y los ritos estrictamente religiosos, sino también en las costumbres y en la vida cotidiana. Así, una de las grandes manifestaciones del budismo en el Tíbet está en las fiestas, tengan o no un carácter estrictamente religioso.

Durante el año, los Tibetanos celebran 4 fiestas religiosas importantes. La primera, traducida al español, se llamaría “gran reunión de oraciones”, se celebra desde el 4 hasta el 24 del primer mes del calendario Tibetano, semejante al calendario lunar chino. Durante esta fiesta, los maestros budistas predican ante los monjes y el pueblo los principios del budismo sobre la base de los sutras; los monjes participan en un examen para obtener importantes títulos académicos, y se hacen desfiles de jinetes vestidos con ropa tradicional. La segunda fiesta, se llama “Fiesta de los faroles”. Se lleva a cabo la noche del 15 del mismo mes, o sea , durante la gran reunión de oraciones. Se dice que cuando nació Sakiamuni, el fundador del budismo, los inmortales de otros lugares lo saludan llevando faroles y frutas. Y para recordar este evento, los monjes y la gente del pueblo hacen, empleando mantequilla, todo tipo de figuras de personas, animales y flores, de los cuentos o leyendas budistas, y las ponen sobre el armazón de los faroles. Al día siguiente, la gente va a los templos para reverenciar a los budas y rezar. Por la noche, visitan, junto con familiares y amigos, las inumerables y artisticos faroles, y cantan y bailan hasta altas horas. La cuarta fiesta budista, llamada Sagadawa, se celebra durante todo el cuarto mes del calendario Tibetano. Es un mes dedicado a conmemorar el nacimiento, la caída en el nirvana y el convertirse en buda de Sakiamuni; y además, el 15 de este mes es el día en que la princesa Wencheng, de la dinastía Tang, esposa del Rey Songzan Gambu, llegó a Lahsa, capital provincial del Tíbet. Las principales actividades durante esta fiesta son reverenciar a los estatuas de Sakiamuni y la princesa, rezar y caminar todo el día entrono de los templos con algunos objetos religiosos en las manos.

Las fiestas no religiosas tampoco se celebran al margen de la fe budista. Por ejemplo, un contenido imprensible de la celebración del Año Nuevo del calendario lunar Tibetano, la más importante de las fiestas laicas del Tíbet, es cambiar los banderolas de las casas. Esta fiesta se celebra a fines de enero o en febrero, y en muchos casos, el mismo día de la Fiesta de la Primavera. Cuando se aproxima, todas familias Tibetanas preparan diferentes comidas con mantequilla, harina de Qingke y de trigo. Al alba de ese día, las mujeres van a los rios o pozos cercanos para recoger agua limpia, simbolo de buena suerte y un buen comienzo del nuevo año. Durante los 3 o 4 días siguientes, las personas se visitan para saludarse y ofrecerse el Hada.

El despertar de la tierra

Para los pueblos con ascendencia escandinava, el día 13 de abril se celebra el primer dia del Verano. En el antiguo mundo nórdico era la epoca de los sacrificios a Odinn (llamados Sigrblots) para obtener victorias en las batallas que se sucedían en los viajes de Verano.

Tradicionalmente, es la noche donde se realizaba la mayor celebración del calendario. Esto incluiría generalmente carne de cerdo; los cerdos eran una fuente común de carne para los pueblos Nórdicos y eran sacrificados en este tiempo, también el verraco es un animal sagrado de Frey. Las manzanas de oro son otro plato tipico(Manzanas acarameladas) y simbolizan la juventud y la vitalidad del renacimiento. El banquete se lleva se lleva a cabo en la noche hasta el amanecer de modo que todos los ancestros puedan pasar por la casa y honrar el levantamiento del sol. El vigil como se le llama a este tipo de fiesta, incluye un Symbel(o sumbel), narracion de historias, una canción, etc. Los juramentos realizados en esa noche, generalmente en el verraco de Frey o el martillo de Thor, son particularmente santos. Las palabras en el Symbel tienen un gran peso energetico. Es una época de contar bendiciones, de tomar acción y de dar curso al futuro.