Archive for abril 9, 2007

Goethe en su laberinto.

A lo largo de la historia, las sociedades y los grupos sociales han definido valores, parámetros y tipos ideales que debían servir de norma y modelo para que el hombre trazara su camino y realizara su personalidad. La manera de buscar la plenitud personal era siempre asunto individual; sin embargo, la sociedad entera o un determinado grupo social se encargaron de fijar los rumbos y valores en virtud de los cuales cada uno determinaba libremente su destino. La sociedad medieval que se comprendió como comunidad cristiana creó como arquetipos supremos las figuras del santo y del caballero. La cristiandad canonizó a aquellos hombres santos que, siendo modelos de virtud sobrenatural y natural, representaban en la forma más excelsa el ideal de Cristo. Las congregaciones religiosas establecieron un orden fijo, una regla, que reglamentaba cada hora y cada minuto de la existencia temporal para que el monje se pudiese liberar de las limitaciones del tiempo y prepararse, mediante la imitatio Christi, para el encuentro con Dios, el Ser absoluto.

El caballero cristiano se constituyó como ideal máximo de la sociedad feudal, figura en que se fundían los ideales guerreros y heroicos de la ética germánica con los valores sobrenaturales de la espiritualidad cristiana. El caballero, en el momento de ser armado como tal, se compromete ante Dios a usar la espada en defensa de la justicia y a proteger a los ancianos, a las mujeres y a los niños. La caballería medieval se regía por un código de honor que señalaba claramente las virtudes que cada caballero tenía que realizar en su vida personal. Eran las virtudes del valor, de la lealtad, de la mesura y de la generosidad; todas ellas centradas en las virtudes sobrenaturales de la fe, del amor y de la esperanza. El ideal caballeresco fue un ideal, y tal vez fue quimera, ilusión y utopía. Sin embargo, fue también una realidad; ayudó a una sociedad, en la que predominaban las pasiones y la violencia, a organizarse y ascender a niveles más elevados de civilización. En este ideal se inspiraron grandes poetas que cantaron las heroicas gestas de los caballeros de la mesa redonda, del rey Arturo, por citar un ejemplo conocido.

El arquetipo del caballero cristiano perduró durante largo tiempo, siendo posteriormente reformulado y redefinido por las distintas sociedades nacionales que se formaron en Europa. La sociedad española erigió en ejemplo e ideal al hidalgo. La sociedad inglesa creó el arquetipo del gentleman. La sociedad francesa creó en tiempos del Barroco el ideal del honnête homme, sucesor del caballero medieval, pero distinto de éste por agregar a las tradicionales virtudes del valor heroico y de la lealtad los nuevos valores de la refinada cultura literaria acuñadas por el humanismo. La virtud esencial del honnête homme es la cortesía, la cortesía del corazón y de la conducta, el alma noble que se expresa a través de un lenguaje culto y hermoso. La honnêteté es un valor, no solamente ético, sino también estético.

Durante largo tiempo, las sociedades europeas, o al menos sus élites dirigentes, dispusieron, pues, de modelos que indicaban a cada uno lo que debía hacer y cómo debía conducirse frente a Dios y frente al prójimo. En el siglo XVIII los viejos ideales empezaron a perder credibilidad y vigencia. Al mismo tiempo que se produjo la gran revolución en el pensamiento, siendo sustituidas las viejas categorías aristotélicas teleológicas por los planteamientos causalistas y nomotéticos de las ciencias modernas, tiene lugar también una profunda revolución de las estructuras sociales y de los valores que hasta entonces habían informado la conducta individual y social. Se empieza a desintegrar el orden estamental, la nobleza pierde su rol tradicional de élite, se cuestionan los privilegios que habían otorgado la sangre y la ordenación sacerdotal. El individuo, tomando conciencia de su individualidad, se levanta contra las formas y los valores colectivos sancionados por la tradición.

La persona que quizás representa mejor el nuevo sentir fue Rousseau. Su vida fue una permanente protesta contra las convenciones de la sociedad de su tiempo. Se emancipó de la autoridad paternal, se sublevó contra la educación que se le quiso dar, se unió a una mujer casada, protestó contra la civilización artificial y la ilustración racionalista del siglo XVIII, causó el escándalo de sus contemporáneos al poner en duda los beneficios que podrían haber producido los avances científicos, convivió durante largos años con una mujer analfabeta, ordinaria y borracha y entregó los hijos que tuvo con ella a un orfanato. Rousseau desconoció todo valor social colectivo y centró su existencia en su propia subjetividad. Rousseau fue el primer representante de aquel individualismo y subjetivismo que se convertirían en fuerzas determinantes de la historia contemporánea y que darían origen a un proceso emancipatorio que en el curso del tiempo abarcaría todos los fenómenos de la existencia social. Mientras que en los siglos anteriores el hombre había tratado de ordenar su existencia individual incorporándose a un orden de valores objetivos, ahora trataría de vivir su vida desde su propia individualidad y comprendería la existencia como la posibilidad de realizar su subjetividad.

Las nuevas tendencias que surgieron en Francia también se hicieron presentes en Alemania. Hacia 1770 se levantó en Alemania una generación de jóvenes poetas que, bajo la influencia de Rousseau, declararon la guerra a la Ilustración y su impersonal racionalismo. En otros términos, se apelaba al sentimiento, no a la razón; se apelaba a la vivencia, no al conocimiento. Originalidad y genialidad son las divisas de este período que luego recibiría el nombre de Sturm und Drang (Tormenta e Impulso, o Tempestad y Empuje). Estos jóvenes poetas quisieron revolucionar las letras y artes, la vida entera. Sus sentimientos y pasiones se desbordaron. El universo se les presentó como un conjunto de fuerzas vitales. Rompieron con las formas tradicionales y se decidieron por el caos, porque el caos era fecundo y engendraba nuevas fuerzas. Se sintieron libres y quisieron disfrutar de su libertad. Cada persona debía formar su propio mundo, cada persona era un mundo. A esta generación perteneció también Johann Wolfgang Goethe. La publicación de sus poesías y, ante todo, de su drama Goetz von Berlichingen y de su novela Los sufrimientos del joven Werther lo hicieron célebre en Alemania y Europa y lo convirtieron en la primera figura literaria de su país.

También Goethe estaba convencido de que sólo la destrucción de las formas consagradas podía libertar las voluntades y abrir acceso a la plenitud de la vida. Por encima del intelecto estaban la imaginación, el sentimiento y la acción. El mundo le parecía un conjunto de infinitas posibilidades y de riquezas inagotables. La vida era digna de ser vivida por el solo hecho de ser vida. Las fuerzas vitales que actuaban en el universo se condensaban en poderosas individualidades. Cada persona tenía un derecho a su individualidad y tenía el deber de desarrollarla. Así cumplía con su función creadora y enriquecía la creación. Goethe creía poder entender la vida a través de la idea de la personalidad. El gran personaje, el genio creador, era meta y sentido de la humanidad y de la historia. El genio era la expresión máxima de lo humano. En el gran personaje, la humanidad expresaba su ser propio.

Todas las obras de Goethe en aquel tiempo giraron en torno de este problema. Fuera de las obras publicadas, concibió y comenzó numerosas otras. Sólo una de ellas sería terminada: Fausto. De las otras quedaron fragmentos: “Prometeo”, “Mahoma”, “César”. Los temas son significativos. Goethe recurrió a los grandes personajes de la historia para que le informaran acerca del hombre y le revelaran los secretos de la existencia humana. Prometeo, el titán; Mahoma, el profeta; Fausto, el mago; César, el héroe. Son los grandes genios creadores a través de los cuales se ha revelado la humanidad y que han dado forma a la civilización humana.

Ahora bien, el “Fausto” es la obra de casi toda la vida de Goethe. Es muy probable que el poeta, cuando era un niño, se haya encontrado por primera vez con su personaje en un teatro de títeres. Lo cierto es que antes de 1775 Goethe comienza a escribir el “Urfaust”. Este “Fausto” primitivo estaba compuesto por el Primer Monólogo hasta el diálogo con Wagner, inclusive; Mefistófeles y el estudiante; taberna de Auerbach y, por último, las escenas correspondientes a la Tragedia de Margarita con excepción de la Selva y la caverna junto a la Noche de Walpurgis. El “Urfaust”, como ya hemos visto, pertenece a la época del Sturm und Drang. Es, pues, hermano de “Prometeo” en lo que concierne al titanismo goetheano. El Titán personifica la divinización del hombre y de la Naturaleza; él contiene a Dios o se enfrenta a Dios, y su fuerza, que se caracteriza por la fecundidad y la creación, descansa en la afirmación de sí mismo. Todos los héroes representativos de este período tienen el gesto de la rebelión y la exuberancia de su yo que desborda los límites de la razón y de la moral. Esta rebelión y esta exuberancia pueden estar marcadas por el signo de la salud heroica, o sea, surgen de una individualidad que no se conforma con algo menos que lo Absoluto: quiere que su propia vida sea toda la vida y su propio ser el Ser en sí. En otros términos, el titanismo significa la apoteosis del Yo, de la individualidad que no admite límites ni condiciones para el libre desenvolvimiento y la libre expresión de una existencia personal que busca fundirse a la existencia entera. Fausto, como personaje de la obra dramática a ser estudiada, se corresponde enteramente con esta modalidad, si bien Goethe -a lo largo de su vida y sin dejar de elaborar esta obra clave de la literatura occidental- no tardó mucho tiempo en abandonar ese enfoque y en superar el romanticismo juvenil del “Sturm und Drang”.

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La fuerza y la belleza.

En la mitología griega las Amazonas (1) (en griego Ἀμαζόνες) eran una antigua nación legendaria de guerreras o un país contemporáneo poblado por mujeres en los confines del mundo. Las leyendas parecen tener una parte real basada en las mujeres guerreras de los escitas, pero los griegos antiguos nunca dejaron de asombrarse de tal inversión de roles. En un anticipado uso moderno, la palabra fue empleada a menudo para referirse a mujeres fuertes e independientes, en contraste con los estereotipos convencionales de mujeres débiles y pasivas (véase damisela en apuros), pero actualmente «amazona» tiene en tales contextos ciertos matices irónicos

Etimología:

El nombre griego Ἀμαζὼν Amazon deriva probablemente de un etónimo iraní, *ha-mazan-, que originalmente significaba ‘guerreros’. Una palabra relacionada probablemente sea la glosa de Hesiquio ἁμαζακάραν· πολεμεῖν (‘hacer la guerra’, conteniendo la raíz indo-iraní kar-, ‘hacer’, presente también en kar-ma).

La variante griega del nombre estaba relacionada por etimología popular con el a- privativo + mazos, ‘sin pecho’, relacionado con la tradición etiológica que decía que las amazonas se cortaban o quemaban el pecho derecho, para poder ser capaces de usar el arco con más libertad (los griegos de la época tensaban la cuerda hasta el esternón), y criaban a sus hijas con el izquierdo. Pero no hay indicios de esta práctica en obras de arte, en las que las amazonas siempre son representadas con ambos pechos, aunque con el derecho frecuentemente cubierto. Otras derivaciones que se han sugerido son: a- (intensivo) + mazos, ‘pecho íntegro’; a- (privativo) + masso, ‘sin tocar [hombres]’; maza, una palabra caucásica que se dice significa ‘luna’, ha sugerido la conexión con la adoración a una diosa lunar, quizá la representante asiática de Artemisa.

Se decía que las amazonas vivían en Ponto cerca de la costa del mar Euxino, donde constituían un reino independiente bajo el gobierno de una reina, llamada con frecuencia Hipólita (‘la que deja sueltos sus caballos’). Se suponía que habían fundado muchas ciudades, entre ellas Esmirna, Éfeso, Sinope y Pafos. Según otras fuentes, originalmente llegaron al Termodonte desde el Palus Maeotis (‘Lago Mareotis’, el Mar de Azov).

En algunas versiones, ningún varón tenía permiso para residir en el país de las amazonas, pero una vez el año, para evitar la extinción de su raza, éstas visitaban a los gargarios, una tribu vecina. Los niños varones que resultaban de estas visitas era sacrificados o enviados de vuelta con sus padres; las niñas se quedaban con ellas y eran criadas por sus madres, y adiestradas en las labores del campo, la caza y el arte de la guerra (Estrabón xi. p. 503).

En La Ilíada, se nombra a las amazonas como Antianiras (‘las que luchan como varones’). Herodoto las llamó Andróctonas (‘asesinas de varones’).

Las amazonas aparecen relacionadas con varias leyendas griegas. Invadieron Licia pero fueron derrotadas por Belerofonte, que había sido enviado a luchar contra ellas por Iobates, el rey de este país, con la esperanza de que encontrase la muerte a manos de las amazonas (La Ilíada, vi. 186). Según Diodoro (Biblioteca Histórica, iii. 52-55), serían originarias del oeste de Libia. Su reina Mirina las llevó a la victoria contra los atlantes y las Gorgonas.

Atacaron a los frigios, que fueron ayudados por Príamo, por entonces un hombre joven (La Ilíada, iii. 189). A pesar de esto en su vejez, hacia el final de la Guerra de Troya, sus antiguas oponentes se pusieron de su lado contra los griegos bajo el mando de su reina Pentesilea, quien fue muerta por Aquiles (Quinto de Esmirna i.; Justino ii. 4; Virgilio, Eneida i. 490).

El noveno trabajo impuesto a Heracles por Euristeo fue conseguir la posesión del cinturón de la reina amazona Hipólita (Apolodoro ii. 5). Fue acompañado por su amigo Teseo, quien raptó a la princesa Antíope, hermana de Hipólita, un incidente que llevó a la invasión de Ática en represalia, donde Antíope pereció luchando junto a Teseo. En algunas versiones, sin embargo, Teseo se casaba con Hipólita y en otras lo hacía con Antíope, quien no moría. La batalla entre los atenienses y las amazonas se conmemora con frecuencia en un género artístico expresamente dedicado, la amazonomaquia, esculturas en mármol como los del Partenón.

También se dice que las amazonas habrían emprendido una expedición militar contra la isla de Leuce, en la embocadura del Danubio, donde las cenizas de Aquiles habían sido depositadas por Tetis. El fantasma del héroe muerto se apareció aterrorizando a los caballos, que tiraron y pisotearon a las invasoras, obligándoles a retirarse. Se dice que Pompeyo las encontró en el ejército de Mitrídates VI del Ponto.

Se oyen historias sobre ellas en la época de Alejandro Magno, cuando algunos de sus biógrafos mencionan que la reina amazona Talestris le visitó y fue madre con él. Sin embargo, otros biógrafos cuestionan esta afirmación, incluyendo a Plutarco, considerado ampliamente una fuente secundaria. En sus escritos, éste menciona que cuando un comandante naval de Alejandro, Onesicrito, estaba leyendo el pasaje sobre la amazona de su historia de Alejandro al rey Lisímaco de Tracia, que participó en la expedición original, éste le sonrió y dijo «¿Y dónde estaba yo, entonces?».

En La Eneida, el escritor romano Virgilio tomó prestado mucho del mito de las amazonas para su personaje de la doncella guerrera volsca Camilla.

Orígenes escitas:

En una excavación de yacimientos samartianos en 2003 realizada por la Dra. Jeannine Davis-Kimball fue hallada una tumba en la que estaban enterradas mujeres guerreras, lo que prestó cierta credibilidad a los mitos sobre las amazonas. Tras esta excavación, la Dra. Davis-Kimball y el Dr. Joachim Burger compararon material genético del yacimiento con el de kazajos, hallando un sorprende lazo genético, verificado posteriormente por la Universidad de Cambridge.

Antes de que la arqueología moderna descubriese algunos de los enterramientos escitas de doncellas guerreras sepultadas bajo kurganos en la región Altai de Siberia, dando por fin forma concreta a los relatos griegos de amazonas a caballo, el origen de la historia de las amazonas ha sido objeto de especulación entre investigadores clásicos. En la Encyclopaedia Britannica de 1911 variaba las siguientes hipótesis que se detallan a continuación.

Mientras algunos consideran a la amazonas un pueblo puramente mítico, otros les suponen un fundamento histórico. Las deidades a las que prestaban culto eran Ares (que sistemáticamente se les asigna como un dios de la guerra, y como un dios de Tracia y generalmente de origen nórdico) y Artemisa, no la diosa griega normal así llamada, sino la deidad asiática equivalente en algunos aspectos. Se conjetura que las Amazonas eran originalmente las sacerdotisas y sirvientes del templo (hierodulae) de esta diosa, y que la amputación del pecho correspondía con la automutilación del dios Atis y los galos, los sacerdotes romanos de Cibeles. Otra teoría es que, a medida que se extendía el conocimiento de la geografía, los viajeros volvían contando historias de tribus gobernadas únicamente por mujeres que asumían las obligaciones que en los demás lugares se consideraban exclusivas del hombre, a quien se aseguraba los derechos de nobleza y herencia, y que tenía el control supremo de todos los asuntos. De ahí surgió la creencia en las amazonas como una nación de mujeres guerreras, organizada y gobernada totalmente por mujeres. Según J. Vurtheim (De Ajacis origine, 1907), las amazonas eran de origen griego: «todas las amazonas son arqueras, y la propia Diana era una amazona». Se ha sugerido que el hecho de que la conquista de las amazonas se atribuya a dos famosos héroes de la mitología griega, Heracles y Teseo (a quienes se asignaban generalmente la tarea de enfrentarse a monstruos y seres de por sí imposibles, pero usados como ejemplos del peligro y el daño permanentes) demuestra que eran una ilustración mítica de los peligros que acechaban a los griegos en las costas de Asia Menor. Quizás más bien puede pensarse que las amazonas representaban el conflicto entre la cultura griega de las colonias del Mar Negro y el barbarismo de los habitantes nativos.

Herodoto contaba que los samartianos era descendientes de las amazonas y los escitas. Sus orígenes escitas/sakas/cimerios/gomerios se ven reforzados más aún por su procedencia de los escitas del Termodonte que invadieron aquella región procedentes de los alrededores del Mar de Azos y su uso del arco y las flechas como arma principal, así como su costumbre de luchar a caballo.

Los autores de la Edad Media y el Renacimiento acreditaban a las amazonas la invención del hacha de guerra. Esto está probablemente relacionado con el sagaris, un arma parecida a un hacha asociada tanto con las amazonas como con las tribus escitas por los autores griegos (ver también kurgan de Aleksandrovo). Paulus Hector Mair expresa su sorpresa acerca de que tales «armas hombrunas» hubieran sido inventadas por una «tribu de mujeres», pero acepta la atribución por respeto a la autoridad de Johannes Aventinus.

Las amazonas en el arte griego:

En las obras de arte, los combates entre amazonas y griegos se sitúan al mismo nivel y suelen ser asociados con los combates de éstos con los centauros. La creencia en su existencia, sin embargo, habiendo sido alguna vez aceptada e introducida en la poesía y el arte nacionales, hizo necesario rodearlas tanto como fuera posible con la apariencia de seres no sobrenaturales. Sus ocupaciones eran la caza y la guerra, sus armas el arco, la lanza, el hacha, un escudo partido con la forma aproximada de una medialuna llamado pelta, y en el arte más antiguo un casco, habiendo sido la diosa Atenea el modelo tomado por los griegos. En el arte posterior se acercaron al modelo de Artemisa, que llevaba un vestido fino, sujeto no muy bajo para mayor libertad, mientras que en vasijas decoradas posteriores su vestido es con frecuencia peculiarmente persa, es decir, pantalones ajustados y un sombrero alto llamado kidaris. Normalmente montaban a caballo aunque a veces iban a pie. La batalla entre Teseo y las Amazonas es un tema favorito en los frisos de los templos (por ejemplo, los relieves del friso del templo de Apolo en Bassae, actualmente en el Museo Británico) y en relieves de vasijas y sarcófagos. En Atenas se representaba en el escudo de la estatuda de Atenea Partenos y en murales en el templo de Hefesto y en el Stoa Poikile. Muchos de los escultores de la antigüedad, incluyendo a Fidias, Policleto, Cresilas y Fradmón, ejecutaron estatuas de las amazonas, y se conservan muchas reproducciones de éstas.

Amazonas legendarias de la mitología griega:

* Ainia
* Antianira
* Antibrote
* Antíope
* Asteria
* Cleta
* Hipólita
* Helena
* Melanipa
* Mirina
* Otrera
* Pentesilea
* Talestris
* Tebe

Personajes similares a las amazonas en la historia y el folclore:

La doncella escudada Hervör muere tras una batalla con los hunos en la Saga de Hervör, narración épica islandesa del siglo XII.

Las mujeres armadas han actuado a menudo como guardaespaldas a lo largo de la historia. Chandragupta Maurya (322-298 adC), el primer emperador que desarrolló un estado centralizado en la India, tenía una guardia personal formada por mujeres griegas gigantes. Las guardias reales femeninas reaparecen 2.000 años más tarde en la historia de la India como guardias del Nizams de Deccan e Hyderabad. Y en la isla de Sri Lanka, la familia real de Kandy tenía una guardia de mujeres arqueras. En Europa, las tribus celtas y germánicas tenían a menudo mujeres luchando con sus maridos. Tácito cuenta que Boadicea tenía más mujeres que hombres en su ejército.

En la Península Ibérica se tienen referencias, de la mano de algunos escritores clásicos, de un cierto amazonismo motivado por un matriarcado extremo (poliandria) en pueblos de Gallaecia (la actual Galicia) y entre los vacceos.

En Escandinavia, las mujeres que no tenían aún la responsabilidad de criar una familia podían tomar las armas y vivir como guerreros. Eran llamadas doncellas escudadas (Skjaldmö) y muchas de ellas aparecen en la mitología nórdica. Una de las más famosas fue Hervor, que toma parte en el ciclo de la espada mágica Tyrfing. El cronista danés Saxo Grammaticus relata que cuando el rey sueco Sigurd Ring y el rey danés Harald Wartooth se encontraron en la batalla de Bråvalla, 300 doncellas escudadas lucharon en el bando danés al mando de Visna. Saxo cuenta que las doncellas lucharon con escudos pequeños y espadas largas.

Similarmente, las Valquirias de la mitología nórdica son deidades femeninas menores, que sirven a Odín. Su nombre significa ‘electoras del asesinado’, pues su misión era elegir a los más heroicos de aquellos que habían muerto en la batalla y llevarlos al Valhalla donde se convertían en einherjers. Así se proveía a Odín de guerreros que luchasen a su lado en la batalla del fin del mundo, el Ragnarok.

Una leyenda que puede estar basada en las amazonas griegas aparece en la historia de Bohemia. La historia cuenta que una gran banda de mujeres, lideradas por una tal Vlasta, mantuvo una guerra contra el duque de Bohemia, y que esclavizaban o mataban a todos los hombres que caían en sus manos; finalmente, fueron despiadadamente derrotadas por el duque.

En el siglo XVI el explorador español Francisco de Orellana afirmó que había luchado en el río Marañón en Sudamérica con mujeres guerreras que desde la orilla le disparaba dardos de cerbatanas y flechas. La tradición dice que a partir de entonces el río fue llamado Amazonas o río de las Amazonas, aunque también se afirma que este nombre procede del término indio amassona (‘destructor de barcos’), que se aplica la ola gigante que recorre el río, conocida como pororoca.

La doncella guerrera (cuyo género real a menudo se desconoce) es un personaje frecuente en la épica caballeresca europea. La más famosa de estas mujeres-caballero es Bradamante —hija de Aymón, hermana del caballero Reinaldo de Montalbán y legendaria antepasada de la casa de Este—, que estaba destinada a casarse con el caballero Ruggiero. Sus aventuras son un elemento importante en las épicas renacentistas italianas Orlando enamorado de Matteo Maria Boiardo y su continuación Orlando furioso de Ludovico Ariosto. Un personaje parecido es la guerrera pagana Clorinda, que batalló contra los cruzados cristianos en la épica de Torquato Tasso Jerusalén liberada. La moda de estas mujeres-caballero en la literatura siguió durante el siglo XVII e inspiró no sólo recreaciones dramáticas sino también hazañas militares reales, como la participación de la duquesa de Montpensier en la Fronda, o la historia épica de Juana de Arco.

Las amazonas de Dahomey eran una fuerza militar de 6.000 unidades de Dahomey (actual Benin) en África Occidental que estuvo activa desde el siglo XVI hasta finales del XIX. Tuvieron mucho éxito en sus batallas contra los reinos vecinos, siendo finalmente derrotadas por Francia. Libia tiene una larga historia de mujeres guerreras, probablemente anterior a las amazonas griegas. Todavía hoy Gadafi es protegido por soldados femeninos. Otros grupos étnicos africanos que tuvieron amazonas fueron los igbo y los fulani, que integraron a las mujeres en sus ejércitos.

En el reino de Siam en el siglo XIX, el rey tenía un batallón personal de 400 mujeres lanceras. Éstas eran elegidas entre las más bellas del país, y se decían que eran excelentes alanceadoras, aunque se les consideraba demasiado valiosas como para ser enviadas a la guerra. Otros pueblos que tenían mujeres guerreras eran los árabes, los aborígenes australianos, los bereberes, los chinos, los kurdos, los filipinos, los maoríes, los micronesios, los papuanos, los rajput, los soviéticos, israelíes y vietcongs. A principios del siglo XXI, la mayoría de los miembros de la OTAN y la Federación Rusa tienen soldados femeninos en sus ejércitos.

Cerca de 400 mujeres tomaron parte como soldados en la Guerra Civil de Estados Unidos. Para casos relevantes de mujeres que se han convertido en soldados, puede hacerse referencia a Mary Anne Talbot y Hannah Snell.
Representación moderna de las amazonas:

Se ha advertido que hasta el siglo XX, las amazonas han sido representadas típicamente en la literatura como un adversario extranjero que amenazaba la masculinidad de los héroes. Como tales, una meta clásica de los héroes ha sido derrotarlas y humillarlas como forma de reafirmar la superioridad masculina.

Ya el siglo XX, las amazonas fueron representadas con creciente simpatía. Actualmente, la representación típica de estos personajes es como una comunidad aislada de poderosas y bellas guerreras, teniendo los héroes masculinos el reto de ganarse su respeto para convertirlas en valiosos aliados. El ejemplo moderno más famoso de una amazona es la superheroína Wonder Woman. Las amazonas también aparecen con frecuencia en la serie de televisión Xena: La princesa guerrera y Hércules: Los viajes legendarios.

El personaje secundario de Robert E. Howard Red Sonja, que fue definido en los cómics de Conan el Bárbaro y posteriormente en su propia película también debe mucho de su moderno tratamiento amable a las amazonas. En un episodio de Futurama aparecía un planeta de mujeres amazonas gigantes en el que la tripulación naufragaba. Otro ejemplo paródico de amazona aparece en la serie de animación Ranma 1/2. Esther Freisner ha publicado una serie de antologías sobre el tema de Chicas en cota de malla, conteniendo tomas humorísticas sobre personajes de amazonas creados por escritores de ciencia ficción y fantasía.

Para la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, la figura de las amazonas es una estructura simbólica, más que cognoscitiva. Para celebrar su advocación, como metáfora de la fuerza de voluntad y la determinación del guerrero, se encienden 7 velas rojas y se coloca una negra en el centro, concentrando y focalizando la energía personal en desconocer nuestros temores y concetrarnos en nuestra fortaleza.

(1) Según la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, hoy el día sagrando de las Amazonas, cuando se conmemora su fuerza y osadía.

Danzando entre sedas de azul profundo.

Yemayá (1) es un Osha y está en el grupo de los Oshas de cabecera. Iyá Omo Aiyé, Yemayá madre de todos los hijos en la tierra. Representa al útero en cualquier especie como fuente de la vida, la fertilidad, la maternidad, en la naturaleza está simbolizada por las olas del mar, al igual que su baile que asemeja el movimiento de las olas del mar.

Yemaya es la Orisha del río Oggùn que corre por Òyó y Abeokutá, en el territorio Nupe, luego se traslado a territorio Tapa, en Abeokutá, Ibadán y Shaki. Representa la intelectualidad, la sapiencia y los carácteres cambiantes como el mar. Cuando castiga es inflexible.

Adivina por excelencia, le robó el Ekulé a Orunla y este luego le entregó los caracoles (diloggún). Dueña también de las aguas y el mar fuente de toda vida. Reina de Abeokutá. Su nombre proviene del Yorùbá Yemòjá (Yeyé :madre-Omo:hijo-Eyá :Peces) literalmente madre de los peces. Se dice que todos somos hijos de ella, por que por 9 meses nadamos como peces en la placenta de nustra madre. Come siempre junto a Shango, excepto Yemaya Okute que come con Oggun.

Se recibe como Orisha tutelar y en el Sodo Orisha sus Omo no reciben Oyá. Antes de asentarla se realiza como mínimo con 7 días de antelación una ceremonia en el mar y sus Otá son 7 oscuras o negras y se recogen allí.

Se sincretiza con la Virgen de Regla (7 de Septiembre). Su número es el 7 y sus múltiplos. Su color es el azul y sus tonalidades. Se saluda ¡Omío Yemaya Omoloddé! ¡Yemaya Ataramawa!

Familia de Yemayá:
Hija de Olokun, por eso se la relaciona con el mar, fue esposa de Obbatala, Orunla, Aggayu, Babalu ayé, Orisha Oko y en uno de sus caminos de Oggun. Hermana de Oshún. Fue la madre de la mayoria de los Orishas y crió a los demás.

Diloggún en Yemayá:
Habla en el diloggún fundamentalmente por Oddí (7), aunque también lo hace por Irosso (4).

Herramientas de Yemaya:
Su receptáculo es una sopera o tinaja de loza de color azul o de tonalidades azulinas que contiene las otá y viven en agua de mar. Sus atributos son 7 remos, 7 odanes(manillas), una corona, timón, barcos, hipocampos, peces, conchas, corales, un sol, una luna llena, 1 mano de caracoles, una sirena, platos, un salvavidas, una estrella, una llave, una maraca pintada de azul, abanicos redondos, un pilón y todo lo relativo al mar de hierro, plata o plateado.

Sus Elekes más tradicionales se confeccionan intercalando 7 cuentas azules, 1 azul ultramar y 7 de agua .

Objetos de poder de Yemaya:
Un agbegbe, abanico de plumas de pato o pavo real decorado con madreperlas y conchas. Un objeto hecho con pelos de la cola del caballo con cuentas azules y blancas. Una campana que se suena para ser llamada.

Trajes de Yemaya:
Yemaya viste un manto de crepe con un vestido azul marino, que puede tener adornos en zul y blanco. Lleva pequeñas campanitas cosidas en este. Lleva su agbegbe. Un cinturon ancho de algodon con un romboide en el estomago alrededor de su cintura.

Bailes de Yemaya:
Cuando Yemaya baja, llega riendose a grandes carcajadas. Su cuerpo se mueve como las olas del oceano, al principio suavemente, luego agitado por la tormenta. Empieza a girar entonces como un remolino. Puede imitar estar nadando o buceando en el oceano trayendo los tesoros del fondo para sus niños. Tambien puede imitar estar remando. Los otros bailadores hacen un circulo alrededor de ella haciendo movimientos como las olas que van aumentando en velocidad hasta que comiencen a girar.

Ofrendas a Yemaya:
Se le ofrenda Ochinchin de Yemaya hecho a base de camarones, alcaparras, lechuga, huevos duros, tomate y acelga, ekó (tamal de maíz que se envuelve en hojas de platano), olelé (frijoles de carita o porotos tapé hecho pasta con jenjibre, ajo y cebolla), plátanos verdes en bolas o ñame con quimbombó, porotos negros, palanquetas de gofio con melado de caña, coco quemado, azucar negra, pescado entero, melón de agua o sandía, piñas, papayas, uvas, peras de agua, manzanas, naranjas, melado de caña, etc. Se le inmolan carneros, patos, gallinas, gallinas de angola, palomas, codornices, gansos.

Sus Ewe son itamo real, lechuga, peregun fun fun, atiponlá, mejorana, mazorquilla, mora, flor de agua, meloncillo, hierba añil, berro, berbena, malanguilla, paragüita, prodigiosa, helecho, cucaracha, malanga, canutillo, albahaca, hierba buena, botón de oro, hierba de la niña, carqueja, diez del día, bejuco de jaiba, bejuco ubí macho, bejuco amargo, verdolaga, jagua, limo de mar, aguacate, ciruela, pichona, copalillo del monte, etc.

Coronar Yemaya. Kari-Osha:

Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.

Elegguá, Obbatalá, Oke, Yemayá, Ibeyis, Shangó, Ogué y Oshún.

Caminos de Yemaya:
Sus caminos son:

* Yemayá Asesu.
* Yemaya Awoyó.
* Yemaya Akuará.
* Yemaya Okute u Okuti.
* Yemayá Ibu Konla.
* Yemayá Ashaba o Ayabá.
* Yemayá Mayaleo o Mayelewo.
* Yemaya Yembó o Yemú.
* Yemayá Ibu Okoto.
* Yemayá Ibu Oleyo.
* Yemayá Ibu Elowo.
* Yemayá Akere.
* Yemayá Oro.
* Yemayá Ataremawa.
* Yemayá Ibu Gunle.
* Yemayá Ibu Agana.
* Yemayá Ibu Akinomi.
* Yemayá Ibu Iña.
* Yemayá Oggún Ayipo.
* Yemayá Oggún Asomi.
* Yemayá Ibu Nodo.
* Yemayá Yamase.
* Yemayá Ibu Alaro.
* Yemayá Ibu Yabani.
* Yemayá Ibu Tinibu.
* Yemayá Lokún Nipa.

Características de los Omo Yemaya: Voluntariosos, fuertes y rigurosos. En ocasiones son impetuosos arrogantes y maternales o paternales, de carácter cambiante como el mar, por momentos calmos y por momentos bravos. Los hombres en muchas ocasiones son amanerados y de actitudes femeninas y deben cuidarse de no ser tomados por homosexuales. Les gusta poner a prueba a sus amistades, se recienten de las ofensas y nunca las olvidan, aunque las perdonen. Aman el lujo y la magnificencia. Son justos pero un poco formales y tienen un alto grado de autoestima.

Patakies de Yemaya: Yemayá estaba casada con Orúnmila, gran adivinador de la tierra de Ifé, que hacía milagros y tenía una gran clientela. Por ese entonces, Orúnmila se hallaba íntimamente unido al secreto de los caracoles (Diloggun), pues Yemayá, dueña del mar, peces, caracoles y todo lo marino, se lo comunicaba. El, a su vez, interpretaba esos secretos a través de los Oddun y de las leyendas.

Ocurrió que un día Orúnmila tuvo que hacer un viaje largo y tedioso para asistir a una reunión de los Awó que había convocado Olofi, y como se demoró más de lo que Yemayá imaginaba, ésta quedó sin dinero, así que decidió aplicar su técnica y su sabiduría para consultar por su cuenta a quienes precisaban de ayuda.

Cuando alguien venía a buscar a Orúnmila para consultarse, ella le decía que no se preocupara y le tiraba el Diloggun. Como era adivinadora de nacimiento, sus vaticinios tuvieron gran éxito y sus Ebbó salvaron a mucha gente.

Orúnmila, de camino hacia su casa, oyó decir que había una mujer adivinadora y milagrosa en su pueblo. El, curioso -como todo ser humano-, se disfrazó y, preguntando por el lugar donde vivía aquella mujer, llegó a su propia casa.

Yemayá, al descubrirlo, le dijo:
“¿Tú creías que me iba a morir de hambre?”

Así que él, enfurecido, la llevó delante de Olofin, sabio entre los sabios, quien decidió que Orúnmila registrara con el Ekuele, los Ekines y el Até de Ifá, y que Yemayá dominara el Diloggun. Pero le advirtió a Orúnmila que cuando Yemayá saliera en su Oddun, todos los Babalawos tendían que rendirle pleitesía, tocar con la frente el tablero y decir: Ebbo Fi Eboada.

(1) Hoy se celebra en algunas localidades cubanas, la fiesta en honor a la bondad y fuerza de Yemayá.

Circulos formales o el lugar sagrado de energía pura.

Cuando realizas un ritual e invocas un circulo sagrado “formal” ( es decir, atendiendo a ciertos requerimientos ritualisticos ) el cambio de ambiente crea una transición importante en la forma que abordas tu concepto de magia. La potencia y la atmósfera definen la distinción entre estos y el marco más casual. Esto no significa que debas vestir ropas determinadas y pierdas tu espontaneidad, pero un pesacio verdaderamente sagrado es bendito, por tu energía y la de la Diosa, que se vincula a la tuya durante el requerimiento mágico. En él compartes tu tiempo mágico con las grandes energías del Universo. Por tanto se te pide una conducta respetuosa.

Para comenzar a crear este ambiente, sigue el primer paso del circulo informal: Ordena y limpia tu área de trabajo si es necesario. Una zona ordenada distrae menos y quitar el polvo o los trastos también quita un poco de energía extraviada depositada con las tensiones diarias.

Luego, invoca cada punto elemental alrededor del círculo. Mientras lo haces, muévete en el sentido de las agujas del reloj, empenzando por el este con el sol naciente y acabando en el norte. Tal vez te apatezca encender una vela en cada punto mientras pronuncias la invocación. Escoge el color según lo que representa: Verde, marron y negro son los mejores para la tierra. Unsa rojo, amarillo y naranja para el fuego: azul y verde marino para el agua; y amarillo pálido o blanco para el aire. Los siguientes son ejemplos de invocación:

Este/Aire:

Salve guardianes del Este,
Espiritus del aire y protectores del sol naciente
y la luna poniente
Yo ( tu nombre ) los invoco y les doy la bienvenida
Permitan que los vientos frescos soplen para inspirar
la creatividad de este sitio sagrado.
Mantengame resguardado por la negatividad proveniente del este
Y permanezcan junto a mi hasta que el circulo se cierre.

Sur/fuego:

Salve Guardianes del sur, llamas del tiempo de los Dioses
Chispas de luz que destierran toda sombra
Yo ( tu nombre ) te invoco y te doy la bienvenida
Permitid que vuestro fuego arda en mi corazón
para hallar el sentido de la magia
Mantenganme resguardado de negatividad proveniente del sur
y permanezcan conmigo hasta que el circulo se cierre.

Oeste/Agua:

Salve Guardianes del Oeste, fluidas aguas de la intuición y la curación
memoria del tiempo vivo
Yo ( tu nombre) te invoco y te doy la bienvenida
Permitid que las ideas fluyan y despierte la vitalidad en mi interior
Mantenganme resguardado de la negatividad proveniente del Oeste
y permanezcan conmingo hasta que el círculo se cierre.

Norte/Tierra:

Salve Guardianes del Norte, tierra de cimientos y fuerza de la vida
Yo ( tu nombre ) te invoco y te doy la bienvenida
para que sostengas mi espiritu y me guies para completar mi intención
Mantenganme resguardado de la negatividad proveniente del norte
y permanezcan conmigo hasta que el ciclo se cierre.

Centro/ La presencia de la Diosa y el Dios:

Salve Señor y Señora de la luz,
Diosa de la Luna, Dios del sol
Les invoco con la humildad del hijo
y la fuerza de la bruja
para que acompañados por los elementos, bendigan mi propósito en este ritual
Yo ( tu nombre ) abro este tiempo y espacio en vuestro nombre y vuestra bendita presencia.
Que asi sea.

Al igual que con el círculo informal, recuerda visualizar rayos de luz que unan cada parte del círculo hasta que engloben toda tu área de trabajo con una bola luminosa de energía protectora. Una vez que se complete el círculo, debería realizarseuna pequeña libación y una ofrenda al Diosa y a la Diosa. Esta es una forma de agradecer al Gran Espíritu por la ayuda y providencia antes de realizar tu hechizo.

Las libaciones pueden ser en forma de vino, zumo o agua, vertida a la Tierra ( o si se realiza en el interior, en otro cuento dejado en el altar ). Lleva a cabo las ofrendas de la manera en que te sientas más cómodo. Incienso de buena calidad, cereales, frutas y monedas son buenas opciones.

Una vez concluido tu ritual, despide a los elementos de la siguiente manera: ( recuerda que estas invocaciones son a modo de ejemplo y te recomiendo que utilices tus propias palabras al invocar las energías en cualquier pase mágico )

Norte:

Guardianes del Norte, Gracias por vuestros cimientos y protección.
Yo ( tu nombre) te libero ahora con agradecidos corazones.

Oeste:

Guardianes del Oeste, Gracias por vuestra inspiración y protección.
Yo ( tu nombre ) te libero ahora con corazones sosegados.

Sur:

Guardianes del Sur, Gracias por vuestra energía y protección.
Yo ( tu nombre ) te libero ahora con corazones renovados.

Este:

Guardianes del Este, gracias por vuestras frescas perspectivas y protección.
Yo ( tu nombre) te libero ahora con corazón inspirados.

Centro:

Que el Diosa y la Diosa, nos proteja. Agradezco vuestra luminosa presencia aquí.
Cuidadme diariamente y hablad a mi corazón hasta que pueda volver a compartir este espacio con vosotros nuevamente.
Asi sea.