Archive for abril 4, 2007

En la sangre y la locura: los comienzos de Coppola.

Películas como ‘El Padrino’, ‘El Padrino II’ (confieso que la tercera parte nunca me ha apasionado demasiado) o ‘Apocalypse Now’ ya llegan para encumbrar a Francis Ford Coppola y considerarlo como uno de los grandes directores del Séptimo Arte, que evidentemente también ha tenido sus fallos como todo ser humano. ‘Dementia 13’ fue un film que realizó bajo el manto de la productora AIP (American International Pictures), que era algo así como la británica Hammer pero hecha en los USA y que estuvo desaparecida de la filmografia habitual hasta hace pocos años ( de nuevo, bendita sean las inspiradas retransmisiones del canal TNC de Direct tv). Se la produjo el mismísimo Roger Corman, figura capital también en el Cine Alguien que desmostró que los grandes presupuestos no son necesarios para hacer una buena película, aunque por supuesto no todas sus films eran de gran calidad, pero ésta jamás era atribuible a una determinada cantidad de dinero. Le daban capital para hacer una película, y él hacía tres, incluso alguna la rodaba en el patio de su casa en un par de días. De su extensa filmografía me quedo con las adaptaciones de los relatos cortos de Edgar Allan Poe.

Por otro lado Corman fue el descubridor, por decirlo de algún modo, o el padrino, por decirlo de otro, de gente como el mismo Coppola, Jack Nicholson, Dennis Hopper, Peter Bogdanovich, Monte Hellman, Peter Fonda, Jonathan Demme y alguno más que se me olvida. Gente que en sus comienzos estaban motivados por una misma clase de intereses, aunque con el tiempo y cómo pudimos comprobar, algunos de ellos siguieron caminos bien distintos.

‘Dementia 13’ con guión del propio Coppola cuenta una extraña sucesión de asesinatos en un viejo castillo irlandés, en el que algunos dicen que vaga el fantasma de un niña ahogada en el lago, y cuyo recuerdo tiene marcadas las vidas de todos los de su familia.

Siendo una de sus primeras películas, no se ve casi nada en ella que pudiera augurar que su director se convertiría más tarde en el gran realizador que todos conocemos. Más bien todo lo contrario, y es que esta película está llena de fallos muy grandes y típicos de un novato. Para empezar el guión es bastante confuso, está mal desarrollado y se deja cosas en el tintero, por no hablar de aquellos elementos a los que le concede una importancia extrema para luego olvidarse de ellos, tal vez con la intención de desviar la atención del espectador hacia otro punto para cogerlo desprevenido en su tramo final, cuando se descubre la identidad del asesino, cosa que evidentemente no ocurre. Y esto es así, porque hay pocos personajes, y Coppola no es capaz de disimular argumentalmente quién es capaz de cometer todas las atrocidades que se cometen.

Puede que el film no escatime en detalles macabros que le quedan bastante bien a la historia, y en ellos basa su impacto. Ahí es donde Coppola juega su mejor baza. Las escenas en las que se cometen los asesinatos están bien filmadas y denotan algo de pasión. A destacar aquella que sucede de noche en un lago, en el que uno de los personajes femeninos es sorprendido por el psychokiller de turno. Y es que el “malo” de la película puede considerarse un claro antecedente de futuros personajes como Michael Meyers o Jason, ya que comete sus actos de la forma más bestia posible y portando un gran hacha.

Pero dichas escenas, rodadas con cierta inspiración, no llegan para salvar un film que se pierde en un guión muy, muy pobre, y con pocos recursos. Algunas de las motivaciones de los personajes son totalmente ilógicas, y presenta situaciones absurdas que rozan lo incomprensible. No sé si eso es obra de Coppola, o del escritor de la segunda unidad (sí, sí, aparece con ese nombre en los títulos de crédito) Jack Hill, otro que empezó bajo la protección de Corman.

Un film muy flojo, que sirve únicamente para comprobar los inicios de Francis Ford Coppola, quien luego nos deleitaría con películas inolvidables como las antes citadas, o ‘Rebeldes’ y ‘La Ley de la Calle’. Habrá que estar muy atentos a su esperado regreso detrás de las cámaras con ‘Youth Without Youth’, en fase de postproducción, drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial.

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En la sangre y la locura: los comienzos de Coppola.

Películas como ‘El Padrino’, ‘El Padrino II’ (confieso que la tercera parte nunca me ha apasionado demasiado) o ‘Apocalypse Now’ ya llegan para encumbrar a Francis Ford Coppola y considerarlo como uno de los grandes directores del Séptimo Arte, que evidentemente también ha tenido sus fallos como todo ser humano. ‘Dementia 13’ fue un film que realizó bajo el manto de la productora AIP (American International Pictures), que era algo así como la británica Hammer pero hecha en los USA y que estuvo desaparecida de la filmografia habitual hasta hace pocos años ( de nuevo, bendita sean las inspiradas retransmisiones del canal TNC de Direct tv). Se la produjo el mismísimo Roger Corman, figura capital también en el Cine Alguien que desmostró que los grandes presupuestos no son necesarios para hacer una buena película, aunque por supuesto no todas sus films eran de gran calidad, pero ésta jamás era atribuible a una determinada cantidad de dinero. Le daban capital para hacer una película, y él hacía tres, incluso alguna la rodaba en el patio de su casa en un par de días. De su extensa filmografía me quedo con las adaptaciones de los relatos cortos de Edgar Allan Poe.

Por otro lado Corman fue el descubridor, por decirlo de algún modo, o el padrino, por decirlo de otro, de gente como el mismo Coppola, Jack Nicholson, Dennis Hopper, Peter Bogdanovich, Monte Hellman, Peter Fonda, Jonathan Demme y alguno más que se me olvida. Gente que en sus comienzos estaban motivados por una misma clase de intereses, aunque con el tiempo y cómo pudimos comprobar, algunos de ellos siguieron caminos bien distintos.

‘Dementia 13’ con guión del propio Coppola cuenta una extraña sucesión de asesinatos en un viejo castillo irlandés, en el que algunos dicen que vaga el fantasma de un niña ahogada en el lago, y cuyo recuerdo tiene marcadas las vidas de todos los de su familia.

Siendo una de sus primeras películas, no se ve casi nada en ella que pudiera augurar que su director se convertiría más tarde en el gran realizador que todos conocemos. Más bien todo lo contrario, y es que esta película está llena de fallos muy grandes y típicos de un novato. Para empezar el guión es bastante confuso, está mal desarrollado y se deja cosas en el tintero, por no hablar de aquellos elementos a los que le concede una importancia extrema para luego olvidarse de ellos, tal vez con la intención de desviar la atención del espectador hacia otro punto para cogerlo desprevenido en su tramo final, cuando se descubre la identidad del asesino, cosa que evidentemente no ocurre. Y esto es así, porque hay pocos personajes, y Coppola no es capaz de disimular argumentalmente quién es capaz de cometer todas las atrocidades que se cometen.

Puede que el film no escatime en detalles macabros que le quedan bastante bien a la historia, y en ellos basa su impacto. Ahí es donde Coppola juega su mejor baza. Las escenas en las que se cometen los asesinatos están bien filmadas y denotan algo de pasión. A destacar aquella que sucede de noche en un lago, en el que uno de los personajes femeninos es sorprendido por el psychokiller de turno. Y es que el “malo” de la película puede considerarse un claro antecedente de futuros personajes como Michael Meyers o Jason, ya que comete sus actos de la forma más bestia posible y portando un gran hacha.

Pero dichas escenas, rodadas con cierta inspiración, no llegan para salvar un film que se pierde en un guión muy, muy pobre, y con pocos recursos. Algunas de las motivaciones de los personajes son totalmente ilógicas, y presenta situaciones absurdas que rozan lo incomprensible. No sé si eso es obra de Coppola, o del escritor de la segunda unidad (sí, sí, aparece con ese nombre en los títulos de crédito) Jack Hill, otro que empezó bajo la protección de Corman.

Un film muy flojo, que sirve únicamente para comprobar los inicios de Francis Ford Coppola, quien luego nos deleitaría con películas inolvidables como las antes citadas, o ‘Rebeldes’ y ‘La Ley de la Calle’. Habrá que estar muy atentos a su esperado regreso detrás de las cámaras con ‘Youth Without Youth’, en fase de postproducción, drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial.

La magia de la Luna.

La magia de la luna es uno de los atributos energéticos más poderosos dentro de la brujeria. Trabajar en armonía con las fases lunares, los signos de la luna, las transiciones de temporada, y las horas planetarias es muy importante en el arte de la hechicería y una de las claves para tener éxito en la magia. El tiempo significa todo para la bruja o el brujo, ya que un hechizo programado en el momento exacto tendrá mayores probabilidades de lograr su objetivo que uno que no lo está. Esta es una regla que siempre se debe tener en mente -especialmente al diseñar hechizos propios.

Magia Lunar:

Luna Nueva:

Los conjuros relacionados con todo aquello que comienza tienen un mejor efecto cuando hay Luna nueva. Es decir, esta es la fase lunar apropiada para lanzar hechizos y rituales, que sirvan para comenzar un nuevo proyecto como nacimientos, virginidad, nuevas ideas; la magia del deseo, la caza; y que provoquen que algo suceda.

El cambio de monedas de plata en el bolsillo para incrementar el bienestar es un antiguo acto de magia tradicionalmente realizado durante la Luna nueva. Algunos creen que la primera Luna nueva del año provoca sueños proféticos (especialmente para saber quién será el futuro consorte) cuando un conjuro especial, como el siguiente, se repite 3 veces:

“¡Saludos, Luna nueva, saludos todos a vos!
Os ruego, buena Luna, que me digáis,
Esta noche quién será mi verdadero amor”

De acuerdo con una antigua costumbre esotérica de Inglaterra, el tercer día inmediatamente posterior a la Luna nueva es un “Día favorable para la mayoría de los compromisos”. También, se debe estar alerta de las Lunas nuevas que caen en sábados o domingos, ya que se dice que traen mala suerte y tiempo desagradable. La antigua ciencia popular lunar de los británicos paganos establece que apuntar un dedo a la Luna nueva trae mala suerte a su vida. Como detalle interesante, esta creencia encontró cabida en el reino de la superstición cristiana, que sostiene que apuntar a la Luna 9 veces deja a la persona sin la posibilidad de entrar al cielo. Es dudoso que se haya elegido el número 9 para esta superstición por mera casualidad, ya que éste siempre ha sido considerado por brujas, magos y todos aquellos que se ocupan de lo oculto, como el más mágico de todos los números.

Luna Creciente:

La hechicería que se relaciona con todo aquello que se desea incrementar o atraer se realiza mejor cuando hay Luna creciente. Es decir, en esta fase lunar se hacen conjuros y se efectúan rituales que involucran nacimientos, la fuerza, el crecimiento, el cultivo de jardines, la amistad, la armonía, la felicidad, el logro de objetivos y metas, viajes, protección, enseñanza, trabajar con el clima (para atraer), y cambios positivos. La magia del amor y los hechizos para la salud, buena suerte y dinero también se realizan durante esta fase.

Luna Llena:

Se dice que la Luna llena es la fase en la que las energías están en su punto máximo, y también es el tiempo en el que las brujas efectúan sus juntas mensuales, o reuniones de brujas, pues es en este momento cuando los poderes psíquicos de las brujas están en su grado máximo.

En esta fase de la Luna llena se lleva a cabo la hechicería que vigoriza, habilita, ilumina, transforma y satisface; es decir, es la más apropiada para hacer hechizos y rituales que incluyan la fertilidad, la virilidad, la creatividad, la belleza, la salud, las bendiciones, las comunicaciones, la adivinación, la felicidad, la intuición, la transformación, los conjuros espirituales; la enseñanza, la sexualidad, y los sueños -especialmente de los proféticos-, y cualquier asunto de naturaleza psíquica.

“Cuando esté llena, reza a la Luna.
Así contigo abundará la fortuna.
Lo que busques encontrarás,
Sea en la tierra o en el mar.”
-Antigua rima pagana (anónima)

Se dice que la Luna llena provoca locura en los hombres, y el viejo dicho: “cuando la Luna está llena, la cordura se debilita”es una muestra clara de esto. En algunas regiones de Europa donde se creía en la licantropía, fue común entre la realeza y el campesinado tenerle mucho miedo a la Luna llena, ya que su naturaleza intrínseca activaba las transformaciones animales en los hombres afectados con la maldición del hombre lobo.

Los hechizos para curar verrugas se han hecho en Luna llena, probablemente desde que la magia se practicó por vez primera. Se decía que las brujas del norte de Inglaterra eran capaces de quitar, por medio de magia, cualquier verruga de cualquier parte del cuerpo, simplemente soplando su aliento a la luz de la Luna llena. “Lavarse” las manos en una vasija de plata bien pulida, llena sólo con los rayos de la Luna llena, mientras se recita un encantamiento mágico fue otro método utilizado alguna vez por las brujas y los curanderos para eliminar verrugas de dedos y manos.
Luna Menguante:

Los hechizos que disminuyen, alejan o llevan a término ciertos asuntos se realizar mejor con la Luna menguante. En esta fase lunar se hacen hechizos y rituales que involucran la exoneración, la reversión, la muerte y la resurrección, la sanación, la sabiduría, la madurez, la contramagia, el liberarse de ataduras, la superación, hechizos para modificar el clima, la pérdida de peso, la venta de propiedades y el rompimiento de adicciones, malos hábitos y rachas de mala suerte.

Expulsiones, ataduras, exorcismos; el lanzamiento y la ruptura de maldiciones también son, tradicionalmente, desarrollada durante la Luna menguante.

Luna Negra:

La Luna negra es el periodo de 3 días y medio justo antes de la Luna Nueva. La Luna no es visible en el cielo durante este tiempo, y los que practican la hechicería de acuerdo con las energías de las fases lunares se abstienen de toda actividad mágica hasta que concluya. De acuerdo con una antigua creencia popular, el hacer cualquier tipo de hechizos durante la Luna negra provoca que no se obtengan los resultados deseados.

La mayoría de las brujas modernas consideran la Luna negra como un tiempo de descanso y recuperación. Es el momento ideal para la meditación, la búsqueda de visiones y la planeación de futuros hechizos.

Luna Fuera de Curso

La Luna fuera de curso ocurre cada 2 o 3 días, y se refiere al tiempo entre el aspecto final de la Luna en cualquier signo del zodíaco y al momento en que entra al siguiente. Ésta puede tener un rango de tiempo que va de varios minutos a varias horas.

Tradicionalmente, cuando la Luna está fuera de curso, no se hacen hechizos. Muchas brujas creyentes de la astrología creen que los hechizos hechos durante este tiempo son altamente propensos al fracaso; sin embargo, la meditación se incrementa durante este tiempo y mucha gente lo encuentra favorable para realizar adivinaciones y trabajar con los sueños. Respecto a la carencia de curso de la Luna, el autor Nicholas de Yore establece en la “Encyclopedia of Astrology” que: “Cuando la Luna está ubicada de tal manera, ésta niega el cumplimiento de mucho de lo bueno prometido en otras circunstancias en el trazado”.

Eclipses:

Desde tiempos ancestrales, los eclipses -tanto lunares como solares- han sido considerados por muchas culturas como los causantes de tormentas, terremotos y otras furias de la naturaleza, suerte funesta, malos presagios e incluso la ira de los dioses. Históricamente, los eclipses han presagiado la muerte o el asesinato de figuras políticas -como el emperador romano Nerón y Catalina de Aragón, la primera esposa de Enrique VIII, Rey de Inglaterra-, plagas -como la muerte negra en 1348-, y guerras -como la Primera Guerra Mundial en 1914. No es difícil percatarse de por qué los eclipses han llenado de pavor a todo el mundo y han ganado tan siniestra reputación.

La creencia popular y muchos libros de texto mágicos ancestrales previenen contra el lanzamiento de hechizos o la realización de cualquier rito mágico en el día o la noche del eclipse. La mayoría de los hechiceros de hoy en día continúan haciendo caso de la conseja -no porque teman ser derribados por el rayo luminoso lanzado por la ira de algún dios; sino al contrario, porque durante un eclipse las líneas de fuerza lunares o solares están divididas y sus resultados en la magia se anulan.

Hay algunos paganos que consideran que los eclipses son mágicamente significativos y realizan rituales durante ellos para atraer su poder. Personalmente no veo ningún daño en eso, pero en primer lugar nunca gastaría mi tiempo y energía intentando llevar a cabo conjuros durante un eclipse. Sin embargo, a cada cual lo suyo, según reza el refrán.

Historia de una persecución.


Como un fenómeno histórico de carácter politico y represivo, la cacería de brujas se convirtió en un verdadero estilo de vida que se sustentó en la mal llamada “santa inquisición”, concepto bajo el cual se condenó y mató a miles de personas que tenían creencias que no se apegaban a la religión.

Ejemplos de esta persecución se vivieron en muchas partes de Europa y el mundo, así Navarra y el País Vasco fueron unas de las zonas más asoladas por la obsesión contra el arte de la brujeria.

Ya en 1466 los guipuzcanos obtienen de Enrique IV permiso para que los alcaldes persigan y juzguen a las brujas que asolan la provincia. Poco después nace en la sierra de Amboto un notable foco de aquelarres. En 1507 treinta brujas fueron quemadas por el tribunal inquisitorial de Logroño. Y en 1525 más de 400 personas son interrogadas en Pamplona, donde dos niñas confiesan haber participado en un aquelarre, y colaboran en el arresto y condena de un centenar de presuntas brujas.

Sin embargo, el inquisidor Alonso de Salazar y Fría, radicalmente disconforme con sus colegas, descubrió contradicciones en los testimonios, y no encontró evidencia sobre la realidad de los aquelarres, concluyendo que en toda la comarca no se había cometido ningún verdadero acto de brujería. La inquisición española respaldó en las Instrucciones de 1614, que recomendaban benevolencia y cautela en esta clase de procesos. Gracias a ellas la península quedó prácticamente libre de la locura en que la caza de brujas sumió al resto de Europa.

¿Culpables o diferentes?

A las brujas se las acusaba de arruinar las cosechas, de provocar enfermedades y muertes entre los animales y sus propios vecinos, de matar niños, de practicar el incesto y el aborto, de comer carne humana y beber sangre y de desenterrar cadáveres.

Pero es muy difícil saber qué hubo de cierto en tales acusaciones, ya que estas descripciones suelen proceder de sus perseguidores y, cuando figuran en las declaraciones de las propias brujas, fueron obtenidas mediante amenazas y torturas, que inducían a las acusadas a ajustarse a lo que sus torturadores querían escuchar.

Otras de sus visiones seguramente se deben al carácter alucinógeno de las sustancias que las brujas se aplicaban. No se entiende, que nadie en aquella época, fuese capaz de preguntarse cómo era posible que aquella pobre gente pudiese entregarse a las prácticas repugnantes y abominables que se les atribuían. Y todo ello para condenarse sin remedio por toda la eternidad, con el único propósito de obtener unos supuestos poderes sobrenaturales que, sin embargo, les dejaban indefensos ante sus jueces y torturadores.

Todo invita a pensar que hubo una campaña de desprestigio perfectamente orquestada en la que se jugó con los impulsos más inmediatos y viscerales del pueblo, dirigiéndolos contra estos contestatarios que se rebelaban contra el orden establecido.

¿Por qué más brujas que brujos?

Los cronistas de la caza de brujas lo dejan claro. Por cada hombre 500 mujeres practican la brujería, asegura Bodin. Por cada brujo, 10 mil brujas, aumenta De Lancre. Los textos de la época muestran una gran prominencia del sexo femenino.

¿A qué se debe? Esta claro que la Iglesia, como otras religiones patriarcales, vio en ella el origen de todos los males, inclinándola aún más hacia la brujería, como protesta contra la represión de que era objeto.

Los inquisidores:

Según los historiadores tras las cacerías de brujas los clérigos e inquisidores que “luchaban contra el demonio” se transformaron en seres sexualmente frustrados que encontraron un chivo expiatorio en la mujer.

Una respuesta está en una religión lunar, eminentemente femenina, centrada en la diosa madre, cuyo comparsa es un dios cornudo; divinidad de la magia y del conocimiento no racional, progresivamente suplantada por el dios solar de la luz y la racionalidad.

También griegos, romanos y anglosajones temían a las hechiceras; mujer y magia han sido siempre sinónimos.

Lo cierto es que en su furia por exterminar las nuevas corrientes del pensamiento, la inquisición uso a las brujas como víctimas.

Cacería de brujas:

El sadismo, la curiosidad morbosa y las peores cualidades humanas exacerbaron el espíritu de los cazadores de brujas, convirtiéndolos en verdugos despiadados, capaces de las más terribles atrocidades.

El principal catalizador de tan horrible proceso histórico es el Malleus Maleficarum, verdadero manual del cazador, que resumía cuantos chismes sobre la brujería circulaban en la época e intentaba justificar el uso de todos los métodos en las investigaciones.

Esta obra siniestra, causa de incontables crímenes y sufrimientos, pronto se convirtió en un auténtico bestseller y desató una epidemia de libros brujeriles, que se editaban por cientos de miles.

Los jueces se consideraban a sí mismos instrumentos de la providencia; creían que su función les protegía de maleficios, formulaban a los sospechosos preguntas tan escabrosas como insanas y aceptaban cualquier testimonio, incluido el de niños, idiotas, histéricos y delirantes.

Algunos aceptaron dinero o chantajearon a los acusados; no faltaban a los delatores de brujos profesionales y quienes por este procedimiento se quedaron con las fortunas de sus súbditos o familiares, mientras conducía a aquellos a la hoguera.

La caza de brujas, en la que participaron intensamente los católicos y protestantes, constituye uno de los más negros episodios de la historia de la humanidad.

Los contemporáneos de la época describían a las brujas como mujeres repulsivas, capaces de realizar hechizos y preparar ungüentos y brebajes con virtudes mágicas, aunque entre las procesadas no faltan miles de bellas jóvenes cuya virginidad pudieron comprobar los verdugos.

El poder de las hierbas, pócimas y drogas:

Se suponía que las brujas eran expertas en toda clase de hierbas. Con ellas y los más singulares elementos preparaban en su caldero ungüentos mágicos, pócimas curativas, eficaces venenos y filtros amorosos que guardaban en jarras y botellas.

Se les atribuía ser depositarias de antiguos conocimientos transmitidos de madres a hijas, de iniciadora a iniciada.

Obviamente, el vuelo nocturno y otras de sus visiones eran producidas por ciertas plantas alucinógenas que, mezcladas con grasa, penetraban por los poros de su piel, tras frotarlas enérgicamente.

Nynauld distingue en 1615 tres variedades de ungüentos: “el que produce la ilusión momentánea de una transformación animal; el que permite creer a las brujas que van al sabbat, pero se localiza únicamente en la imaginación; el que permite un verdadero viaje al sabbat, mientras dios lo permita”.

¿Usaban alucinógenos?

La respuesta es sí. De hecho algunas pócimas pudieran en efecto facilitar una experiencia extracorporal que permitiera a la bruja desplazarse psíquicamente al punto de reunión. Esto puede deducirse de las descripciones pormenorizadas que algunas acusadas hicieron de lugares que nunca habían visto físicamente, y es refrendado por prácticas semejantes de los brujos tribales, capaces de describir certeramente lo que sucede en lugares remotos sin salir de su cabaña.

Inquisidores y eruditos de la época han descrito la composición de estas unturas y el modo que tenían de administrárselas. Gracias a ellos, los investigadores modernos han identificado diversos elementos alucinógenos, y varios narcóticos de extracción vegetal.

El mito y la realidad:

El concepto de brujeria, como arte mágico, siempre ha sido proclive a confundirse con muchos términos análogos como Ocultismo, esoterismo y otras prácticas abiertas a interpretación cultural. Sin embargo, la brujeria, como arte y como creencia, es una forma de expresión del yo tan válida, concreta y estructura como otras creencias religiosas basadas en la relación espiritual del hombre con la divinidad. La creación como fenómeno definitorio de una creencia, hace que está se encuentre profundamente arraigado en el subconciente social de nuestra definición de humanismo y cultura.

Porque no debemos olvidar, que hace mucho tiempo, Dios era mujer.

Entre la tierra fértil.

La fiesta de la Cerealia o Cerialia era una de las más importantes de la Roma antigua. Celebrada en honor de la diosa de la agricultura, Ceres, empezaba el día 4 de abril, coincidiendo con la Fordicidia y terminaba solemnemente el 19 de abril. La fiesta era de carácter plebeyo y la organizaban los Ediles de la Plebe. Los plebeyos convidaban a los patricios y así les correspondían por la invitación que éstos les habían hecho previamente en las fiestas de Cibeles (Megalesia).

Ceres es una antigua diosa de la agricultura que los latinos tenían en común con muchos otros pueblos itálicos, pero fue asociada a la griega Deméter en el año 496 antes de nuestra Era, por una orden de los Libros Sibilinos. Era un tiempo en que la República se enfrentaba a una grave sequía mientras luchaba contra los etruscos, lo que llevó a que el Senado encargara a los Duumviri Sacris Faciundis, los sacerdotes encargados de la custodia y consulta de los libros que contenían los mensajes revelados por la Sibila, que encontraran en ellos un remedio para librar a Roma de la amenaza del hambre. La respuesta que arrojaron estos textos fue que el problema sería conjurado si eran introducidos en Roma los cultos de Deméter y Dionisos. Pero como los romanos ya tenían su propia diosa de la agricultura, la personalidad de la diosa griega fue asumida por la diosa romana, conservando su nombre original de Ceres.

Según nos cuenta Ovidio, la diosa Ceres era hermana de Júpiter y concibió del alto dios a la doncella Proserpina (la griega Perséfone). Ésta fue deseada por el dios del inframundo, Dis Pater, quien la raptó y la llevó a los abismos, donde la hizo su reina. Como Ceres amenazara con llevar la esterilidad a la tierra y condenar al hambre a la humanidad, Júpiter accedió a que pasara cuatro meses con su madre, otros cuatro con su esposo Dis Pater y los cuatro restantes fuera libre para escoger. La Cerealia celebra precisamente el reencuentro de Ceres y Proserpina, que es la causa de la llegada de la primavera.

En estos días se vestía de blanco, en señal de alegría por el regreso de Proserpina, y se tenía la costumbre de llevar antorchas de pino por la calle. Incluso eran incendiados ritualmente por la noche dos pinos para “iluminar” a Ceres en su búsqueda de Proserpina. Estaba prohibido mantener relaciones sexuales desde un día antes de que empezaran las fiestas y hasta que terminaran. Los mismos Ediles de la Plebe organizaban los Ludi Cereris el último día de la celebración. Antes de empezar las carreras en el Circo Máximo, se soltaban zorros y comadrejas que llevaban atadas a la cola lámparas ardiendo, quizá significando que se ahuyenta y se obliga a huir a los animales que roban el grano.

El templo más importante de Ceres estaba en el monte Aventino, donde compartía culto con Liber y con Libera. Tras la importación del culto de Deméter, Líber se asoció al griego Dionisos y Líbera a la doncella Proserpina. En este templo o santuario (aedes) tenían su oficina los Ediles (aediles) de la Plebe, cuya función primitiva consistía en su conservación y en la administración de sus bienes. Aquí se conservaban copias de todos los senatusconsulta y también de las leyes aprobadas en los Comicios Plebeyos (plebiscita).

El sacerdote principal de Ceres era un flamen menor, el Flamen Cerealis. Estaba asistido por un sacerdocio femenino, la Sacerdos Publica Cereris, posiblemente compuesto por mujeres griegas venidas desde Sicilia.