Archive for febrero, 2007

La utopia del Ostracismo.

He sido una frecuente exiliada. Primero, de mi niñez, gracias a una temprana madurez, consecuencia de vivir rodeadas de adultos. Después, de las ideas y una aparente normalidad que no tardé en descubrir que no era más que un concepto facilista que ignoraban un mundo de cuatro dimensiones. Constamente, he sido también una extraña en la cordura, deambulando por laberintos de hojas de naranjo con olor al pasado, de significados corrosivos de un solo sentimiento.

Sin embargo, a pesar del ostracismo conceptual, soy parte de mi propio cosmos, del Universo cuántico que construyo con cada palabra e imagen que me pertenece, satélites paradojicos de mi deseo y mi esperanza. Soy una hija del márgen, deambulo por el camino menos recorrido, pero lo hago con el convencimiento que necesito hacerlo, demostrarme una y otra vez que soy capaz de atravesar mis propios circulos de fuego.

Tal vez en eso consiste el enigma ¿No es así?

La belleza y la magia.

Para la Antigua Religión, el concepto de la estética tiene un valor meramente simbólico. La belleza de una mujer o de un hombre, se vinculan directamente a la manera como se manifiesta en fisicamente espiritu y a su capacidad para expresar su energía más intima y personal. En otras palabras, para la brujeria la hermosura es un atributo de la Diosa, un relfejo directo de su poder en nuestra apariencia personal.

Existen muchos rituales dentro de la tradición que practica mi familia para interiorizar el espiritu de la belleza en nuestro cuerpo. Uno de los formas de mágia más sencillas usada en Escocia era recoger el rocío matinal y aplicarlo a la piel mientras se invocaba la fuerza de la Diosa para que alejara toda duda que pudiera lastimar nuestra valoración personal. Si no era posible obtener rocío matinal, se mezclaba un poco de te de manzanilla o margaritas como un poco de agua de lluvia.

Un ritual muy sencillo que mis primas menores suelen realizar, es el siguiente:

Necesitarás:

Un hueso de aguacate.
Dos cáscaras secas de pepino.
Una imagen que consideres hermosa.
Un poco de Gingseng.
Un trozo de tela de tu preferencia, mientra la consideres bella.

Disposición:

Toma todos los materiales y atalos dentro del trozo de tela, formando una bolsa. Sostenla entre las manos y visualiza una imagen que englobe lo que para ti simboliza la belleza. Siente la energía de la Diosa te envuelve, dandole poder a lo que tu mente crea en imagenes y conceptos. Luego, realizarás la siguiente invocación, con estas u otras palabras, mientras conserven el sentido:

“Gran Diosa Madre
te pido que mi belleza brille
que todas mis dudas sean como el humo
y pueda alejarlas en el sonido del viento
crea poder en mi, crea fuerza en mí
para que a través de mi rostro pueda reflejar mi amor por la vida
y la sabiduría que he aprendido a través de ti
Asi sea”

Deja la bolsa junto al espejo que utilices con más frecuencia todo un ciclo lunar y luego entierralo en tierra fértil, para que la Diosa provea de energía tu propósito y determinación.

La Gran Madre vive en sus hijos.

La diosa Gea (1) , Gaya o Gaia (en griego antiguo Γαῖα Gaĩa, Γαῖη Gaĩê o Τῆ Gễ, ‘suelo’ o ‘tierra’) es la deidad griega que personifica la Tierra.

En la mitología griega:

La Teogonía de Hesíodo cuenta cómo, tras el Caos, surgió Gea, la de anchos pechos, la eterna fundación de los dioses del Olimpo. De su propio ser, «sin dulce unión de amor», trajo a Urano, el cielo estrellado, su igual, para cubrirla a ella y a las colinas, y también a Ponto, la infructuosa profundidad del mar. Pero tras esto, cuenta Hesíodo, yació con Urano y engendró a los Titanes Océano, Ceo, Crío, Hiperión y Jápeto, y a las Titánides Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe la de la dorada corona y la hermosa Tetis. «Tras ellos nació Crono el astuto, el más joven y terrible de sus hijos, y éste odió a su lujurioso padre.»

Hesíodo menciona que Gea concibió más descendencia con Urano. Primero los Cíclopes gigantes de un solo ojo, constructores de murallas, a los que posteriormente se le dieron nombres: Brontes (‘el que truena’), Estéropes (‘el que da el rayo’) y Arges (‘el que brilla’): «Había fuerza, poder y destreza en sus obras.» Luego añade los tres terribles hijos de cien manos de la Tierra y el Cielo, los Hecatónquiros, Coto, Briareo y Giges, cada uno con cincuenta cabezas.

Urano se avergonzó de los deformes cíclopes y hecatónquiros, y decidió encerrarlos en el Tártaro, el mundo de las profundidades y la oscuridad, donde no pudieran ver la luz, y se regocijó de su maldad. Gea sin embargo los amaba, así que incitó a los titanes a que se rebelaran contra su padre. Urano terminó por encerrarlos también en el Tártaro. Gea acudió a ayudarles con las titánides. Pero apenas liberados, los cíclopes atacaron a los titanes y los hecatónquiros a las titánides, celosos de su belleza.

Gea se vio entonces obligada a encerrar por su cuenta y para siempre a cíclopes y hecatónquiros. Gea pidió ayuda a sus hijos, titanes, para vengarse de Urano, pero sólo Crono estuvo dispuesto a cumplir con su obligación. Crono encontró a Urano confiado en brazos de Nix, con la que había engendrado a Tánatos e Hipnos, y le castró con una hoz de pedernal que le había dado Gea, arrojando los testículos tras él. Al salpicar la sangre de éstos en la Tierra, surgieron los Gigantes con armadura (más tarde destruidos por los dioses con la ayuda de Heracles), las Erinias y las Melias (ninfas de los fresnos). Crono arrojó al mar la hoz (que dio origen a la isla de Corfú) y los testículos de Urano, donde produjeron una espuma de la que nació Afrodita. Crono encerró entonces a Urano en el Tártaro junto con los cíclopes y hecatónquiros, a quienes también temía.

Tal como Urano había sido depuesto por su hijo, Crono, así él mismo estaba destinado a ser derrocado por el suyo. Para evitarlo, se tragó a sus hijos tan pronto como éstos nacían. Gea le dio a la esposa de Crono, Rea, la idea que salvaría a su último hijo, Zeus: dar a Crono una piedra envuelta en pañales que pareciese un bebé. Entonces Gea crió a Zeus (según algunas versiones de la historia), quien eventualmente rescataría a sus hermanos y hermanas, tragados por Crono, y también liberaría a los Cíclopes, Hecatónquiros y Gigantes del Tártaro. Juntos, Zeus y sus aliados derrocarían a Crono.

Tras la castración de Urano, Gea parió a Equidna y (según algunos) a Tifón, engendrados por Tártaro. De Ponto, Gea tuvo a Nereo, Taumante, Forcis y Euribia.

Cuando Apolo mató a Pitón, hijo de Gea, ésta le castigó enviándole con el rey Admeto como pastor durante nueve años.

Zeus escondía a una amante, Elara, de Hera ocultándola bajo la tierra. El hijo que tuvo de ésta, el gigante Ticio, es por tanto considerado a veces hijo de Gea, la diosa de la tierra, y de Elara.

Gea también hizo inmortal a Aristeo.

Se cree por algunas fuentes (Joseph Fontenrose 1959 y otros) que Gea fue la deidad original tras el Oráculo de Delfos. Traspasó sus poderes a, según la versión, Poseidón, Apolo o Temis. Apolo es el mejor conocido como poder tras el oráculo, muy reconocido ya en tiempos de Homero, tras haber matado al hijo de Gea Pitón en ese lugar y usurpado su poder ctónico. Hera castigó a Apolo por esto enviándole al rey Admeto como pastor durante nueve años.

Los juramentos prestados en nombre de Gea, en la antigua Grecia, estaban considerados entre los más sagrados.

En el arte clásico Gea era representada de dos formas. En las vasijas pintadas atenienses se la mostraba como una mujer entrada en años medio levantada del suelo, a menudo dando al bebé Erictonio (un futuro rey de Atenas) a Atenea para que ésta lo criase. Más tarde, en los mosaicos aparece como una mujer reclinada sobre la tierra rodeada por un grupo de Karpoi, dioses infrantes de los frutos de la tierra.

Para la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, Gea es la fuerza de la naturaleza, la furia ciega y la serenidad en plata. Para celebrar su nombre y advocación, se realiza un ritual que consiste en encender 7 velas verdes, y en cada una de ellas, agradecer los dones de la Madre Tierra que enriquecen nuestro espiritu. Una forma de vincularnos a nuestra forma más primitiva de fe.

(1) En la tradición de brujeria que practica mi familia, hoy se realiza la veneración de las siete velas a la figura de la Madre Tierra, representada por Gea.

La fuerza del Aerópago.

En la mitología romana, Marte (1) , en latín Mars, era el dios de la guerra, hijo de Júpiter en forma de flor y de Juno. Se le representaba como a un guerrero con armadura y con un yelmo encrestado. El lobo y el pájaro carpintero eran sus símbolos. Tuvo dos hijos con Venus: Fuga, Deimos para los romanos y Timor, Fobos para los griegos.

El dios Marte proviene del Ares griego de Tracia, donde su culto no estaba muy difundido, y no tenía repercusiones morales o sociales. Ya existía, en cambio, esta deidad en Atenas, donde tenía un templo en el Aerópago (en latín, colina de Ares).

Antes de la guerra se le ofrecían sacrificios, y aparecía en las batallas acompañado por la diosa guerrera Duellona (para los griegos Belona). Esta diosa era originalmente una divinidad sabina, de nombre Nerio, que más tarde fue identificada con Minerva. Llevaba un casco, un escudo, una lanza y una antorcha, por lo que también se identificó erróneamente con la diosa Enio, divinidad de la guerra. Hija de la hermana gemela de Marte, Eris diosa de la discordia.

Marte dio nombre al cuarto planeta del sistema solar: Marte, al segundo (o tercero según algunas religiones, calendarios o regiones como en EEUU) día de la semana: Martes y al tercer mes del año: Marzo.

Culto:

El Marte romano original era el dios de la fertilidad, la vegetación y el ganado, aunque para otros era el dios de la guerra, al igual que en Grecia; asimilación que perdura por su identificación con Ares. Se le adjudicaban varios templos:

El templo de Roma, que compartía con Júpiter y Quirino, que hacían referencia a la descendencia del pueblo romano de Ares, padre de Rómulo y Remo. Quirino era un aspecto de Marte, que después adquirió una personalidad separada como dios de la paz armada, y en tiempos de la república romana se identificó con Rómulo. Los romanos se llamaban a sí mismos hijos de Marte.

El templo ‘Mars Ul, Marte, el Vengador, situado en el Forum Augustus.

El templo Mars Gradivus, Marte, el que precede al ejército en la batalla, situado en el lugar donde se concentraba el ejército antes de iniciar una guerra.

También existía el Campus Martius, campo de Marte, donde se preparaban los soldados y atletas.

La Feriae Marti se celebraba el 1 de marzo y el Armilustrium el 19 de octubre. Cada cinco años se celebraba la Suovetaurillia, en la que se sacrificaba en su honor un cerdo, una oveja y un toro. El 27 de febrero y el 14 de marzo tenían lugar las carreras de caballos de la Equirria. El 23 de marzo se celebraba el Tubilustrium, en el que se purificaban las armas y las trompetas de guerra.

Era venerado por los sacerdotes salianos (sali palatini), que efectuaban danzas guerreras en su honor con los doce escudos que habían caído del cielo.

Marte (Mars) en un antiguo dios de la fecundidad que pasó luego a serlo de la guerra. Era el antepasado de los romanos, como padre que fue de Rómulo y Remo. En el antiguo palacio de los reyes se guardaba su escudo (ancile) y su lanza. Con doce escudos como éste, sus doce sacerdotes ejecutaban en el mes de marzo (mes dedicado al dios) una danza guerrera acompañada de antiguos cantos, en los que se invocaba su protección sobre la ciudad.

Algunos epítetos de Marte son Silvanus, Ul y Gradivus.

Para La Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, el Dios Marte representa la fecundidad y la fertilidad. Para conmemorar su energía y canalizar su energía en nuestro beneficio podemos realizar el siguiente ritual:

Necesitaremos:

Una vela roja
un vaso de agua
un platito blanco
un pieza de oro ( puede ser una cadenilla, dije, anillo )
Papel
Sal marina

Disposición:

Para realizar este ritual, debes colocarte en el punto cardinal norte. Apaga todas las luces de la habitación y coloca la vela roja en el centro del lugar, junto con el platito. Ahora, enciendela y colocala ante el platito. Toma el vaso de agua y vierte unas gotitas en el plato blanco. Ahora invoca de la Siguiente manera, con estas u otras palabras, mientras guarden el sentido:

“En la energía del Norte, Sur, este y oeste
Llamo al Dios Marte
para que encuentre morada
en la llama de esta vela que enciendo en su nombre
que esta pieza de oro se llene de su energía
y me envuelva en ella
Asi sea”

Ahora escribe un deseo en el papel y sostelo con la mano izquierda. Coge un puñado de sal marina y se coloca el papel en el platillo. Mientras repites el deseo en voz alta, ve echando poco a poco la sal en el papel. De inmediato coge el papel con la mano izquierda de nuevo y quemalo en la llama de la vela roja. Deja consumir la vela, mientras enfocas tu energía para la concresión de lo que deseas, o simplemente para tomar el don de fuerza que el Dios Marte te provee. Luego tira las cenizas con la sal y el agua en tierra fertil ( puede ser incluso un pequeño recipiente dispuesto para ello ). Lleva la pieza de oro en tu ropa o en tu cuerpo durante tres días seguidos.

(1) Según la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, hoy se celebra las fiestas de Marte como dador de fertilidad.

En territorio rojo

Tengo un grave problema para controlar mi temperamento, creo haberlo dicho antes. No puedo finjir una emoción, no soy hipócrita, si algo me desagrada no puedo evitar decirlo en voz alta y clara, antagonizo siempre que debo y puedo. Sin embargo, no me considera polémica, ni tampoco controversial. Simplemente, me siento firmemente identificada con mis principios, mi obsesiones, errores y caratulas manufacturadas. Mias, mias, todas mias mis máscaras, mis rostros, mis lágrimas y sonrisas. Soy territorial, una loba de espacios inciertos que corre desordenadamente por una estepa de horizontes propios. Sí, sí! yazgo en lecho de fuego. Me resulta inevitable no hacerlo, y tal vez, la razón de mi descontento general es que no deseo otra cosa que mi perspectiva, que mi voz, que mi decisión.

La arrogancia de la ingenuidad, dirán algunos. Yo lo llamo pasión.

El gato y la bruja.

Para la imaginería popular, la figura del gato y la bruja se encuentran irremediablemente unidas. De alguna forma, la identidad cultural que se le ha atribuido a las practicantes de la Antigua Religión, tiene como elemento fundamental una extraña simbiosis de elementos reconocibles que la identifican como tal. El gato, es por supuesto, una de las características más visibles que definen esta ambigua definición de “bruja”.

Los origenes de esta creencia son diversos. En la tradición Celta se relata que las brujas consideraban como sus mejores amigos a los gatos erizos, en especial los de color negro. La Bruja utilizaba a su gato, como su sirviente mensajero o secretario y también se decía que era alguna persona transformada por un conjuro, doblegando su voluntad.

Durante la Edad Media nace la falsa creencia de considerar al gato negro como de mal agüero, por pensar que cumplían mandatos de las brujas y esto dio lugar a que los fanáticos sacrificaran a miles de estas bellas e inocentes criaturas. En otros continentes como el Africano los brujos de las tribus zulúes preferían a los gatos de color cobrizo en lugar de los negros.

Según cuenta la leyenda, en el Arca Noé, los ratones se reproducían de una manera alarmante, haciendo peligrar las provisiones por lo que Noé preocupado solicitó ayuda del Señor, quien le indicó que debía acariciar tres veces la cabeza del león. Noé hizo lo que Dios le dijo y el león estornudó surgiendo de sus fosas nasales una pareja de gatos que restablecieron de inmediato el equilibrio en la embarcación.

La historia Natural del gato:

El gato es un felino cuya historia y origen se remontan al antiguo Egipto. Los egipcios inoculaban a los gatos algunas gotas de su sangre para protegerlos de las enfermedades y los malos espíritus. Estaba prohibido matar a un gato, y la pena por hacerlo era de muerte, era tanto el respeto que existía por este noble animal que cuando el gato moría los egipcios se afeitaban las cejas en señal de duelo.

Los gatos eran animales salvajes que comenzaron su proceso de domesticación hacia el año 3000 a. C., debido a la abundancia de ratones que pululaban en los silos de grano que existían en Egipto. El gran valor del gato como cazador de ratones hizo que los egipcios intentasen y lograsen su convivencia doméstica, pese a lo cual el gato no perdió su status divino. La religión del antiguo Egipto incluyó el gato entre sus símbolos sagrados, estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad.

La misma belleza del animal hizo que la diosa Bastet, símbolo de belleza y fecundidad, fuese representada con cabeza de gato.

Fue tal la adaptación del gato a la vida cotidiana de los egipcios, que su muerte era motivo de duelo familiar; Herodoto, en Los nueve libros de la Historia, manifiesta que los moradores de la casa se rapaban las cejas en señal de duelo. Tras su muerte, su cuerpo se embalsamaba y momificaba en locales sagrados, y en el lugar de su enterramiento se colocaba junto a ellos ratones embalsamados. En 1890 fueron halladas en la ciudad de Bubastis amplias necrópolis con más de 300.000 momias de gatos.

Los griegos, conocedores del valor del gato como cazador de ratones, intentaron comprar una pareja para hacerlos criar en Grecia; dada la naturaleza sagrada del gato los egipcios se negaron a esta transacción. Pero los griegos, a pesar de este argumento o quizá debido a él, robaron una pareja que llevada a Grecia extendió la raza al resto de Europa.

Para los antiguos griegos, el origen del gato se remontaba a Artemisa, diosa de la caza, que había dado vida al gato para poner en ridículo a su hermano Apolo, que previamente había creado al león para asustarla.

Otra leyenda explica porque los gatos tienen su cola doblada, los gatos siameses tenían la misión de proteger las ánforas llenas de oro en los templos dedicados a las divinidades. Estos animalitos cumplían tan bien su tarea que de mirar la vasija sus ojos se volvieron estrábicos, y como sujetaban firmemente las asas con su cola esta tomó la forma que le conocemos.

Por otra parte los Celtas creían que los ojos de los gatos representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas.

Entre los galos, se castigaba la muerte de un gato con el equivalente de una oveja y su cordero, o a la cantidad de trigo necesaria para cubrir completamente el cadáver del gato suspendido por la cola, con el hocico tocando el suelo.

El estigma Felino:

Los gatos llevaron una existencia más que placentera hasta que la Iglesia, hacia mediados del siglo XIII, comenzó una terrible persecución contra ellos, considerándolos como símbolo del diablo y cuerpo metamórfico de las brujas.

El gato aparecía ligado al paganismo de la Edad Media a través del culto de la diosa Greya, diosa del amor y de la curación según la mitología nórdica. Esta diosa guardaba en su jardín las manzanas con las que se alimentaban los dioses del walhalla y en su iconografía aparecen dos gatos tirando del carro de la diosa y, como dice Julio Caro Baroja, una tergiversación de origen mítico es la de “confundir al animal que acompaña a un numen o divinidad con la divinidad misma”. Por ello, el gato se convirtió en la base de las “purificaciones” de la Iglesia.

El aniquilamiento de los gatos fue de tal magnitud que cuando la peste negra azotó Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de muertos, apenas sí quedaban ejemplares para luchar contra las ratas, principales propagadores de la enfermedad. Y sin ninguna duda, la plaga fue tan devastadora debido al desenfrenado exterminio de los gatos. La Iglesia alentó de tal forma la persecución de los gatos que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos pobres animalitos en las hogueras de la noche de San Juan.

En el siglo XIV, el Papa Clemente decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios, acusándoles de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de gato.

En el año 1400, la especie estuvo a punto de extinguirse en Europa. Su existencia se reivindica a partir del siglo XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de tan temibles y desoladoras plagas. A partir del siglo XVIII el gato vuelve a conquistar parte de su antiguo prestigio, y no sólo se utiliza como cazador de roedores e insectos, sino que su belleza lo hace protagonista de cuadros, muy especialmente de los de la escuela inglesa, y de motivos escultóricos.

Para controlar a las ratas a bordo de los barcos, los armadores del siglo XVIII decidieron embarcar gatos. Allá donde naufragaban los barcos, los gatos solían escapar con vida. Esto explica cómo estos felinos han llegado a lugares tan dispares como la isla de Marion, en la zona subantártica, o a las Galápagos.

La historia de la brujería relata un sin número de anécdotas sobre la transformación de las brujas y brujos en animales. Todas son de índole similar. En una de estas historias la protagonista, cansada de que un gato se bebiese la leche recién ordeñada todas las noches, esperó al animal y consiguió en su persecución herirle en una pata. Al sentirse herido el animal gritó como un ser humano. Al día siguiente una pobre vieja, considerada como bruja, amaneció herida en una pierna lo que acrecentó más aún esta creencia.

El Gato negro:

La dualidad del gato como símbolo de la divinidad y de la representación demoníaca, dio lugar a que en las supersticiones relacionadas con él se le considere representante de la mala o la buena suerte, según la circunstancia o lugar en que naciesen.

Se dice que un gato negro es realmente un vaticinio nefasto, si se cruza en el camino de una persona de derecha a izquierda. También que pierde este carácter de maldad si tiene un lunar blanco en alguna parte del cuerpo.

Existen pueblos en que el encuentro de un gato negro camino de la iglesia el día de la boda da buena suerte, mientras que en otros es símbolo de desgracias conyugales.

Se cree que el gato negro trae buena suerte en los juegos de azar, sobre todo si se toca alguno antes de que empiece el juego.

También se cree que tener un gato negro en casa es símbolo de buena fortuna.

Otra superstición mantiene que encontrarse un gato (no importa el color, sino la dirección) viniendo de cara por el camino trae buena suerte, mientras que verlo de espaldas trae mala suerte. Asimismo, es de buen augurio que un gato nos adelante en el camino.

Cuando un pescador sale de pesca, considera de buen augurio que un gato le preceda, pero muy malo si se le cruza en su camino.

La gente del mar suele estar muy atenta al comportamiento del gato a bordo. Es tradición popular que si el gato corre, juega o salta pronostica tormentas y galernas; si se arroja el gato por la borda o es ahogado en el mar sobrevendrán calamidades al navío y su tripulación.

El Gato y la Adivinación:

Se piensa que la conducta de los gatos manifiesta:

Si está boca arriba en el suelo, anuncia lluvia.

Si está sentado de espaldas al fuego predice frío y mal tiempo.

Si se lava las orejas avisa que habrá una visita masculina si se lava la derecha y femenina si se trata de la izquierda.

El gato y la salud:

Como remedio contra las enfermedades existían diversas pócimas en las que intervenía algún elemento del gato. Por ejemplo, para curar la tos ferina se hacía un brebaje con nueve pelos de la cola de un gato negro desmenuzados y remojados en agua que se daba a beber al paciente.

Se decía que pasar la cola de un gato negro por los párpados curaba los orzuelos.

El gato y otras supersticiones:

En España se dice que una persona afortunada tiene siete vidas como los gatos.

Según la creencia popular el matar un gato o sus crías trae mala suerte, de aquí que algunos prefieran pagar a otros para que los maten en caso de ser muy necesaria su desaparición.

Soñar con un gato es de mal agüero.

En algunas regiones del sur de Estados Unidos todavía se piensa que, si se permite a un gato acercarse a un cadáver humano, una horrible desgracia caerá sobre la familia del difunto.

En Sicilia, un gato negro representa el mal de ojo.

En Kentucky existe la creencia de que la visita de un gato negro a una casa es señal de buena suerte, excepto si decide quedarse, en cuyo caso significaría infortunio.

En la Gran Bretaña del siglo XIX, el que un gato negro se paseara por delante de unos novios a punto de casarse representaba felicidad y fecundidad para los contrayentes.

En el pasado, los marineros consideraban que traía buena suerte tener un gato negro a bordo, aunque no se podía pronunciar la palabra “gato”, pues hacerlo acarrearía grandes desgracias.

Las mujeres de los marineros solían tener un gato negro en casa para asegurarse de que sus maridos volverían sanos y salvos.

Pero más allá de todas las creencias y extrañas leyendas relacionadas con el gato como figura simbólica, puedo decir con certeza que cuando un felino te adopta como su amigo, será sin duda tu mejor y más fiel compañero, dándote muestras constantes de su inmenso cariño. En mi caso (OHH, sí, claro que tengo gatos ajajajajajajaja ¿como huir del estereotipo?) son mis más cercanos confidentes, mis complices preferidos, la luz de la primera en mi corazón. Por supuesto, que sé muy bien que mi pequeños traviesos están convencido que soy una mascota amable que les da de comer y los llena de mimos. En ocasiones los imagino, conversando entre ellos, y riendose de mi atolondrada torpeza humana.

Pero, en fin…

C´la vie.

Este post lo dedico a todos mis brujos favoritos gato fanáticos, y claro está a Leonardo, Uaine, Marcelo, Sasha, Zoe, Napoleón, Cornelio y todos los felinos que hacen mucho mejores nuestras vidas.

El dulce sabor del tiempo.

En la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, durante las ceremonias de bodas, esponsales y otras relacionadas con la consolidación del amor de una pareja, se sirve una bebida que atraerá las energías positivas y fortalecerá el vinculo entre los amantes.

Se realiza de la siguiente manera:

Llene hasta la mitad una ponchera grande con hielo picado. Cúbralo con una capa de fresas cortadas en láminas o de cualquier otra fruta de su preferencia, mientras sea jugosa y sea la cosecha más fértil del mes. Añada una buena cantidad de azúcar glas y una medida de brandy. Después vierta una botecha de vino espumoso o sidra sobre el hielo.

Deje flotar flores frescas en la superficie. Las rosas, pensamientos, violetas, margaritas, los claveles son perfectamente comestibles. Llene un cáliz o copa grande con la bebida del recipiente y asegura que flota alguna flor. Sirva la copa afrodisíaca a sus huéspedes durante las celebraciones de la estación. La pareja homenajeada durante la celebración deberá beber de la misma copa, pasándola de hombre a mujer con un beso.

Ritos y Rituales ( III )

Algunos rituales de fertilidad: (Continuación)

Los celtas:

Ofrecían un sacrificio animal a la Diosa Artemis el día de su cumpleaños. Se adquirí una victima de sacrificio con las multas que le habian pagado por cada animal matado a lo largo del año. El sacrificio implicaba el reconocimiento que los animales pertenecían a la Diosa, y esto aseguraba su buena voluntad durante la cacería y las cosechas.

Rusia:

Muchas comunidades campesinas en la Rusia rural culpan sus malas cosechas al disgusto de los dioses al no estar casados. Por ejemplo, se decia que en la tribu Votyak, de la región de Malmiz, casaron al dios Keremey con una divinidad y celebraron el matrimonio para asegurar buenas cosechas, que efectivamente sucedió de acuerdo a la leyenda.

Perú:

Los indios Peruanos aún practican el ritual de matrimonio entre una de sus doncellas y un dios de piedra ( un huaca ), para obtener fertilidad y prosperidad. Los ritos duraban tres días, durante los cuales las aldeas celebraban un matrimonio como si fuera una ceremonia real entre un hombre y una mujer.

India:

El matrimonio sagrado entre el sol y la tierra es celebrado por los Oraones de begala, para asegurar la fertilidad de la tierra. El matrimonio es realizado entre el sacerdote y la esposa, simbolizando así la unión entre la tierra y el sol. Después de muchos cantos, bailes y golpes de tambores, los invitados se dirigen a la cabaña del sacerdote, donde se involucran en ritos sexuales. El objeto ritual es hacer que la madre tierra sea fructífera.

Otros rituales similares de matrimonio divinos realizados para asegurar y promover la fertilidad de la tierra fueron son aún practicados por muchas personas. La similitud de estas prácticas es notoria, considerando el tiempo y la distancia que a menudo separan algunas de las sociedades primitivas que han conducido estos ritos.

Otras ceremonias simbólicas para aumentar la fertilidad son desarrolladas por granjeros directamente en el suelo, como en los siguientes ejemplos:

Irlanda:

los campesinos Irlandeses tratan de estimular el crecimiento del trigo colocando una hoz como recuerdo de su destino final.

Italia:
las amapolas eran usualmente plantadas en campos de trigo, debido a que estas flores están conectadas con Ceres, la diosa del tringo, lo cual estimularía el crecimiento.

Europa Occidental:

Para asegurar las siembras propicias, la mayoría de los granjeros colocan un jhuevo de gallina o un pan producido con trigo de la cosecha anterior, bajo el arado antes de hacer el primer surco.

Suecia:

Es un rito que revela huellas de antiguos sacrificios humanos, la esposa del campesino sueco hornea la última gavilla de trigo dándole la forma de una mujer joven. Esta práctica tradicional asegura la fertilidad del suelo y estimula una cosecha abundante el año siguiente.

Las islas Británicas:

Se creía que la última gavilla de trigo contenía el espíritu de este vegetal. A veces unas pocas espigas eran dejadas en el campo, pero la mayoría de las veces se trenzaban en un “muñeco” de trigo, y luego eran cortadas como las hoces. El “muñeco” era mantenido en la granja hasta el inicio del siguiente arado para asegurar continuidad.

Un parpadeo en el Infinito.

A veces siento que la vida es un recuerdo único que le da forma a todo lo demás. Es como que si todo lo que sucede antes o después de ese momento, conformara una idea por si misma, totalmente independiente de cualquier otra circunstancia. En ciertas ocasiones, se trata de un olor; En otras un sonido, una imagen, incluso un objeto o el concepto que relacionamos con él. Es como un pequeño pliegue en la memoria, de textura y forma única. Y es, más que una vivencia, una capacidad fronteriza de darle forma a ese enorme horizonte llano que es nuestra memoria.

En mi caso, es la primera vez que me tendí en el suelo del jardin de mi abuela, a mirar la cúpula celeste. Ver el cielo nocturno siempre ha sido para el hombre una conexión mística, una manera de vincular la idea de presente egocentrica, con algo infinitamente más amplio y trascendental. Aferrada a la tierra, sintiendome suspendida en la hierba húmeda, me gustaba mirar las estrellas por horas. Solía contemplar a Venus, la más brillante de todas e imaginar que se trataba de un mundo semejante a la tierra, poblado por plantas, animales y civilizaciones , pero todos distintos a los que tenemos aquí. Después de ponerse el sol, levantaba la mirada al cielo y escudriñaba ese puntito luminoso. Al compararlo con las nubes cercanas, aún iluminadas por el sol, me parecía amarillento. Trataba de imaginar qué pasaba allí arriba. Una extraña sensación de maravilla y miedo me atormenta, me aplasta un poco, me quita el aliento.

Escucho una carcajada en mi mente. Sí, que placer esa sensación de estrafalaria fascinación. Me siento tan diminuta ahora, ante la enorme curvatura de una noche cualquiera. Podría ser hace mil años y tener la misma forma, o simplemente no existir, y este cielo, esta noche, sería exactamente igual. Trascendencia. Absoluta, arrolladora.

Toco nuevamente la tierra bajo su cuerpo, fija, sólida, que inspiraba confianza. Con cuidado, me incorporo, mirando a diestra y siniestra, toda la extensión del tiempo. Podría divisar el horizonte y el mundo me parecería plano, aunque sé que en realidad es redondo, una gran pelota que daba vueltas en medio del cielo. Trato de imaginar cómo gira, con millones de personas una idea tan antigua con las estrellas que brillan luego de su muerte.

Me tiendo una vez más sobre la hierba y procuro sentir la rotación, mirando de nuevo a Venus, como punto de referencia. La estrella titila entre las ramas más altas de los árboles. Entrecerrando los ojos, da la impresión que de ella partían rayos de luz. Cerrándolos aún más, los rayos docilmente cambian de forma.

Un milagro, pequeño prodigio, la luz bailando entre mis pestañas. Tanta inocencia e ingenuidad.

Sí, las estrellas en mi mente.

Ahora, de adulto, todavía sonrio y miro las estrellas durante horas, embelesada. Una eternidad en un segundo, en la pupila de mis ojos. El significado de todas las cosas unido, casi comprendido por este fino hilo de certeza. Luego, la pequeña soledad de la ignorancia, el fragmento de tiempo que tiene mi nombre, la certeza de la verdad.

Estrella de Plata.

El pentáculo (1) es el simbolo que representa los los elementos y el espiritu humano, unidos en la energía de la Diosa. Antiguamente era el simbolo de Venus, como Diosa de la sabiduria y la belleza, y también del conocimiento arcano. Para la cultura griega y mesopotámica era la concresión de la fuerza del conocimiento y la divinidad bajo una unica representación. Los alumnos de Pitágoras lo utilizaban como simbolo del saber más allá del conocimiento humano: se creía que la forma geométrica creada por los cinco secantes yuxtapuestas en alguno recto, provenía directamente de las estrellas y el conocimiento supremo del misterio estelar. También fue usado por las sacerdotizas de Ishtar en Nínive como núcleo de poder durante sus rituales de desfloración y durante el Hiero Gamus, para simbolizar la unión sagrada del hombre y la mujer.

Para la Antigua religión el pentáculo une todos los aspectos del hombre. Une el cuerpo con la mente, lo espiritual con lo profano. Nos recuerda que necesitamos todos nuestros aspectos para satisfacer nuestras vidas como seres humanos. Nos recuerda también que todo es un ciclo, que no experimentaremos alegría sin dolor, pero el dolor nos llevará otra vez a la alegría. Un ciclo interminable que se repite una y otra vez, y que le da sentido a la dualidad de la energía.

Para la Tradición de la brujeria que practica mi familia, una vez al año se celebra la fuerza del pentáculo como simbolo ancestral de sabiduría. Es una celebración intima y profundamente significativa, porque es la conmemoración de la fuerza de nuestro simbolo, la metáfora de nuestra creencia, la huella que ha simbolizado el secreto de la Diosa a través del tiempo.

En mi familia lo celebramos de la siguiente manera:

Materiales:

1 vela roja
1 vela azul
1 vela amarilla
1 vela verde
1 vela púrpura
1 vela plateada
una cinta color dorada ( unos 6 metros )
Una copa con vino blanco
Una rosa
Incienso de rosas.

Disposición:

En primer lugar, se coloca la vela roja en el centro de la habitación donde realizaremos el ritual, y a partir de ese punto, comenzaremos a trazar un pentáculo por medio de la cinta y el resto de las velas. Llevaremos la cinta hasta el cuadrante inferior izquierdo y colocaremos la vela azul para crear la primera punta. Después, extenderemos la cinta hasta el cuadrante superior derecho, y colocaremos la vela amarilla. Ahora, llevaremos la cinta hasta el cuadrante superior izquierdo, colocando la vela verde. Posteriormente, descenderemos al cuadrante inferior derecho, para formar otra punta por medio de la vela púrpura. Por último, llevamos el resto de la cinta hacia la vela roja, donde lo aseguraremos por medio de un poco de cera al suelo.

En el centro del pentáculo colocaremos la copa de vino blanco junto con la vela plateada. Luego, deshojaremos la rosa y esparciremos los petalos a su alrededor. Nos sentaremos frente al pentáculo, colocando el incienso a nuestra derecha.

Este ritual debe realizarse con el cabello suelto, despojandonos de toda joya. Antiguamente, se llevaba a cabo también sin ropas, pero si no deseas hacerlo desnuda (O) no es imprescidible que lo hagas.

Tomaremos una larga bocanada de aire, sintiendo como nuestra energía nos relaja y equilibra nuestras fuerzas internas. Una vez que hayamos expulsado toda la tensión de nuestro cuerpo, realizaremos la siguiente invocación, con estas u otras palabras mientras guarden el sentido:

“Que la memoria del tiempo
se alce en nosotros
Invoco el nombre de la Diosa y del Dios
de los espiritus de la tierra, el agua, el aire y el fuego
a los Guardianes del pensamiento
para que esta noche reconozcan a este su simbolo
que la fuerza del conocimiento, la sabiduría y la creación
me llenen y me envuelvan a través de él
asi sea en nombre de la Gran Madre y el Gran Padre”

Encenderemos la vela roja e invocaremos de la siguiente manera:

“Que sea el fuego, lenguaje de los Dioses
quién se manifieste en este simbolo de la memoria
La Antigua Tradición lo bendice en tu nombre
Asi sea”

Ahora encenderemos la vela azul:

“Que el agua, mensajero del pensamiento divino
se manifieste en este simbolo de la memoria
La Antigua Tradición lo bendice en tu nombre
Asi sea”

A continuación la vela amarilla:

“Que el viento, cantor de viejas historias, guardián de nuestra fe
se manifieste en este simbolo de la memoria
La Antigua Tradición lo bendice en tu nombre
Asi sea”

La vela verde:

“Que la Tierra, memoria de la Tradición más ancestral
se manifieste en este simbolo de la luz del conocimiento
La Antigua Tradición lo bendice en tu nombre
Asi sea”

La vela púrpura:

“Que el espiritu de la creación, la fuerza de la transformación
se manifieste en este simbolo del conocimiento y la memoria
Que mi espiritu se impregne de la energía del cambio y la renovación
Asi sea, En nombre de los guardianes de la memoria
Y las Atalayas del tiempo”

Finalmente la vela plateada:

“A través de la Energía del Dios y de la Diosa
Invoco el vinculo del conocimiento Universal
para que este simbolo ancestral sea su vehículo y mayor representación
Invoco a la energía de plata del trueno
al brillo azul del mar
a la fuerza de la tierra fértil
a la voz del viento, tan antiguo como el tiempo mismo
y al abrazo del fuego purificador
para que sean uno en este simbolo, esta creación preciada que representa el misterio
y la belleza
Sea en nosotros la sabiduría que representa
sea en nosotros el poder de la compresión
Asi sea, En nombre del Dios y la Diosa”

Tomaremos entonces, la copa de vino blanco y la sostendremos en nuestras manos, sintiendonos impregnados de la fuerza de los elementos que el pentáculo representa. A continuación realizaremos la siguiente invocación:

“En nombre de las fuerzas del tiempo y el conocimiento
que la Gran estrella de Venus representa
Consagro, purifico y lleno de fuerza esta bebida que tomaré
en representación de la fuerza del Universo que me envuelve en nombre del tiempo y la divinidad energía de la creación
Asi sea”

Encenderemos el incienso de rosas y luego, beberemos algunos sorbos de vino, sintiendo que la poderosa conciencia que despierta en nuestro espiritu el brillo del pentáculo, nos recorre y nos envuelve. Con los ojos cerrados, sentiremos como la fuerza plateada, la fuerza de todos los rostros del pasado, el nucleo mismo de nuestras creencias. Percibe la manera como los elementos se manifiestan en ti, delinean tus pensamientos, consuelan tus temores, fortalecen tus convicciones. Invoca la fuerza de la Diosa en tus pensamientos, visualizando su simbolo, la estrella de Venus, el crisol de conocimientos que representa la permanencia y dulzura de una antigua tradición.

Para terminar el ritual, permite que las velas se consuman, mientras sientes la profunda energía del pentáculo envolviendote.

(1) Para la Tradición de la Antigua Religión que practica mi familia, hoy se celebra la energía del pentáculo, como simbolo divino.

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